De cómo los animales viven y mueren (Diversa, 2016)

De cómo los animales viven y mueren (Diversa Ediciones, 2016) está a la venta desde noviembre de 2016. Como la mayoría sabéis, es el primer libro que publico, y recopila nueve ensayos animalistas con un estilo muy similar al que podéis encontrar en este blog.

En las últimas semanas, amigos y amigas, conocidos y conocidas, lectores y lectoras del blog (bueno, ya os hacéis una idea), me han preguntado cuándo salía el libro, dónde se podía comprar, si estaba feliz como una perdiz, etcétera. Recojo aquí unas cuantas respuestas.

En breve, la edición en papel también podrá adquirirse a través de mi página personal (jruiz.es). Por el momento, si queréis comprar un ejemplar, podéis escribirme a javruizfernandez@gmail.com

Datos básicos

Enlaces relacionados:

#1. ¿De qué trata el libro?


De cómo los animales viven y mueren (Javier Ruiz - Diversa Ediciones)El libro se compone de nueve ensayos que intentarán que los lectores se replanteen, de forma individual y como sociedad, nuestra relación con los animales
en diferentes ámbitos de la vida diaria: alimentación, industrialización de los modelos de consumo, salud, ecología, mascotas, moda o neocolonialismo. Si te apetece, aquí puedes leer un resumen algo más extenso.

Asimismo, en enero de 2015, publiqué una introducción que encabeza los ensayos que salen a la venta en unos días, y si bien he vuelto a hablar sobre ello, considero que esa primera vez que aparecía, bajo el título Una carpeta llena de animaladas, ha terminado encuadernada por una buena razón.

Actualizado: Diversa Ediciones también ha preparado un pequeño libreto de relatos gratuito titulado De cómo tu perro cambió mi vida (y otros relatos sobre animales) con algunos de mis textos recopilados. ¡Y es completamente gratis! Se agradece mucho que lo descarguéis, así como que dediquéis un minuto a rellenar una pequeña crítica o análisis personal.

#2. ¿Cuándo sale a la venta?

El libro puede adquirirse ya en preventa por Amazon desde la semana pasada, pero se distribuirá (de hecho, ya se está distribuyendo) para su venta en formato papel en tiendas y librerías entre finales de esta semana y principios de la siguiente.

Fecha de lanzamiento: 31 de octubre – 4 de noviembre (según provincia)

Actualizado: adjunto algunos enlaces para su compra en papel o en digital.

Oso Arturo (fotografía)

#3. ¿Hay presentación oficial?

¡Sí! Y a ver cómo sale la cosa, que hace miles de años que no tengo que hablar en público, ¡así que necesito mucho apoyo, que conste!

Por el momento, hay una primera presentación-coloquio el 22 de noviembre en Barcelona en Casa del Libro de Paseo de Gracia (la hora está por confirmar, aunque será por la tarde) y una segunda presentación en la feria EcoReus (Tarragona) el 27 de noviembre.

Actualizado: puedes leer más sobre esto aquí.

AlPerroVerde - Voluntariado Quatre Camins 2015-2016
Compañeros y perros de AlPerroVerde en uno de los programas de voluntariado en la prisión de Quatre Camins (La Roca del Vallés, Barcelona).

#4. ¿Me gustará el libro?

Pues… no soy de mojarme mucho con estas cosas, pero si te vas leyendo las entradas de este blog sobre animalismo y humanidades, y te parecen interesantes, ¡te gustará! En estos nueve ensayos he intentado mantener siempre un estilo informal y exponer, a su vez, cientos de reflexiones que se acompañan y legitiman con un buen puñado de bibliografía.

Algunos ejemplos que te pueden ayudar a decidir, son: Vida de perros (i y ii), Bruce Lee y la imposibilidad del medio plazo o El modelo de sobriedad de Mujica, que son textos que han sido adaptados para el libro y que, antes de su publicación, he compartido con vosotros en Doblando tentáculos. 

16 perros y gatos abandonados por hora en España
Un grupo de perros callejeros en México D.F. Uno de los puntos del planeta con mayores problemas de abandono animal. En España, no obstante, no nos quedamos atrás: cada hora se abandonan 16 perros y gatos según cifras recogidas en 2014.

Otros artículos similares que no forman parte de la obra, pero que pueden ayudaros a haceros una idea sobre su contenido son: Arturo y la libertadYa hablamos con Tordesillas Los animalistas también hacen animaladas.

#5. ¿Has engañado a gente guay para que hable bien de tu libro?

Bueno, para empezar he conseguido que dos personas a las que admiro profundamente colaboren en el prólogo de la obra. Algo de lo que estoy muy, pero que muy agradecido, y un poquito orgulloso también. Una de ellas es la periodista Melisa Tuya, coordinadora de blogs en 20 Minutos, a la que muchos conocéis por escribir los espacios En busca de una segunda oportunidad y Madre Reciente; el otro es Miquel Llorente, presidente de la Asociación Primatológica Española, director del Institut de Recerca i Estudis en Primatologia (IPRIM) y responsable de la unidad de investigación y el laboratorio de etología de la Fundación Mona (y más cosas, que, con todo lo que hace este hombre, esto se alarga demasiado, pero a quien tengo, desde ya, un cariño especial, porque no solo me ha dejado acercarme a su trabajo, sino también a toda su familia primate).

Chimpancés en Fundación Mona.

#6. ¡Genial! Estarás contento, ¿no? Pero tengo más preguntas…

Como decía un joven Ray Liotta al inicio de Goodfellas: «desde que tuve uso de razón, quise ser…» En su caso, gánster; yo quise contar historias, y, por aquel entonces, no sabía cómo. Fue más tarde cuando encontré la respuesta en la escritura. Así que sí, ¡estoy que no quepo en mí!; tanto con la oportunidad que esto supone, como con la posibilidad de seguir publicando ensayo, y, a la par, trabajando en narrativa como mi próximo objetivo inmediato (ya os contaré…).

Sobre el tema en cuestión: ¡hazlas! Lo mejor será abrir un diálogo a través de los comentarios e ir alargando estas FAQ o preguntas frecuentes sobre el libro. Y cualquier aportación, duda, petición de estriptis (no lo recomiendo), o lo que sea, será más que bienvenida.

Cumplir un sueño

Si quieres reservar o comprar De cómo los animales viven y mueren, puedes hacerlo en el enlace.

Alguien más pedante dirá que estamos hechos de sueños. Yo, como mucho, te aceptaré que estamos hechos de historias. Después, de noche, cuando todos se hayan dormido, cuando nadie pueda descubrirme, desmontaré la coraza, pieza a pieza, y siempre en soledad, aceptaré, en silencio, que el deseo puede ser parte imprescindible de esos sueños.

Hace casi dos años que quise tomar esta decisión. Dos años. Bueno, no tanto. Quizá seiscientos o setecientos días; semana arriba, semana abajo. Entonces, me puse a escribir algo que valía la pena —era importante para mí—, y me distancié, de nuevo, de la seguridad, de los sueldos holgados de cuatro cifras, y de las promesas de grandes cuentas corrientes.

Por mi cabeza pasó esa idea cientos de veces; esa que te susurra: atrévete, coño; atrévete, y líate la manta a la cabeza. Creí haberla ignorado, pero no lo hice. No dejé mi trabajo, ni escribí durante ocho, doce o catorce horas diarias buscando un éxito editorial. Seguí trabajando. Cambié de trabajo. Busqué alternativas. Recordé.

The White Horse (Londres)
The White Horse (Mark Wallinge, 2012) en Londres.

Recordé que Bukowski trabajó de todo, incluso trece años como cartero; Kafka redactó informes; Rimbaud traficó con marfil y esclavos; o Céline, con el que podemos cerrar el círculo gracias a Pulp, Chinaski y Belane, viajó con la Sociedad de Naciones, y cobró por ello en su condición de médico. Si cualquiera tiene que hacerlo, ¿por qué se salvaría un escritor? Pues un escritor también, y eso siempre reconforta.

A vosotros (y vosotras) no os voy a engañar. En su momento, surgieron oportunidades, pero no pude (ni quise) escribir sobre lo que todo el mundo quería que escribiese: aquello fue tanto una sonrisa como una lágrima. Escribí. Pero lo hice sobre perros, y gatos y peces; del pasado, del presente y del futuro que nos espera. De lo que sabemos y de lo que creemos saber, pero nos equivocamos, de lo que hacemos, sabiendo y sin saber; de la caza, de la pesca, del consumo responsable, de la sostenibilidad de un modelo, y del egoísmo de la necesidad: de esclavos, y de Occidente, y de todo eso va el texto que presentaré a principios de noviembre en Barcelona. O eso parece.

Ningún lugar Arizona)
En algún punto entre el Desierto de Mojave y el recorrido original de la Ruta 66 a su paso por Arizona.

No es una novela. Eso tendrá que esperar. Son ensayos. Ensayos que se parecen mucho a este blog, que hablan de lo que pienso, y, esta vez, explican por qué lo hago. Unas doscientas páginas que se preocupan por abrir debate, y por hacerte reflexionar: no siempre son divertidas, pero hay cientos de sonrisas cómplices en ellas; ni tristes, si bien hay una mucha tristeza encerrada en el papel.

No es un discurso organizado con mimo para que te hagas vegetariano(a), para que dejes de vestir con pieles o no pises nunca más un zoo, aunque quizá lo hagas; ni está focalizado en activistas veganos, amas de casa de mediana edad u hombres de treinta y siete años con una calvicie incipiente en la retaguardia. Está centrado en saber, y en cómo una carpeta repleta de textos y un título certero debían convertirse, antes o después, en realidad.

En breve, esas historias dejarán de ser mías, y, con mayor o menor fortuna, adquirirán corporeidad propia. No se me ocurre un sentimiento mayor para aquel que disfruta de escribir: un chute de realidad en tus palabras, y espacio dentro de ti para seguir soñando ficciones que sueñan con ser reales.

Bruce Lee  y la imposibilidad del medio plazo

Si pasas mucho tiempo pensando en una cosa, nunca la harás.

Bruce Lee

Tendemos a creer que las palabras ‘medio plazo’ no significan nada más que futuro. Pero el futuro llega, antes o después, pero llega, y se convierte en presente y en pasado a una velocidad vertiginosa.

A mediados de los años ochenta nací yo; mis hermanos, por el contrario, lo hicieron al inicio y al cierre de la década. Desde mucho antes de nuestro nacimiento se hablaba de ecologismo, de economía sostenible, de contaminación atmosférica e incluso de derechos provida animal. En el siglo XVIII, por ejemplo, nació la idea de feminismo, ligada a la igualdad de oportunidades entre los géneros, y que cristalizaría muchos años después en el llamado feminismo radical de los sesenta, que de radical tenía bien poco, y que no hemos conseguido ni tan siquiera consolidarlo en la vieja Europa donde nació.

Ante nosotros, el medio plazo se asemeja siempre a una excusa, y nunca a una oportunidad para cambiar las cosas a tiempo. Cada minuto mueren millones de animales en los cinco continentes: en perreras, en mataderos, en plazas de toros…  ¿Y si estamos equivocados? ¿Y si no necesitamos la carne de otros animales para vivir saludablemente? ¿Y si sienten, y sufren, y padecen? ¿Y si no podemos prescindir de ella pero este modelo de consumo tiene una fecha de caducidad de poco más de treinta años?

Perros acolpados en una perrera masificada.
Esta es una de las fotografías que ejemplifica la Carta del trabajador de una perrera a los dueños de mascotas. Texto esencial que circuló hace un par de años por la red.

Yo no quiero morir con sesenta años si puedo evitarlo; por eso, lo digo, y lo repito, y lo repito. Nuestro modelo de consumo tiene una fecha de caducidad no muy superior a las tres décadas. Así que mientras soñabas con vivir un siglo entero, con curar enfermedades como el cáncer, el alzhéimer o el ébola, mientras te preocupabas por conflictos de ámbito internacional que desearías ayudar a combatir (terrorismo, sistemas económicos, guerras, hambre, drogas, contaminación…), tú, yo, todos, nos hemos negado a informarnos y actuar a nivel local, e incluso somos reticentes a entender que muchos de los problemas globales pueden estar derivados de nuestro modo de vida y nuestras formas de consumo diarias.

Debemos ver el medio plazo como una oportunidad, pero también como una imposibilidad. Bruce Lee lo resumió en una de sus frases más famosas, así que quizá sea mejor recurrir a un hombre sabio para concentrar la idea: “Knowing is not enough, We must apply. Willing is not enough, We must do.” Me atrevo a traducirlo para ti: Saber no es suficiente, debemos aplicarlo. Estar dispuesto no es suficiente, debemos hacerlo.

Es fácil leer este libro, o esta recopilación de ideas; o debería serlo, porque no pretende ofrecer una lectura lenta y anquilosante para tus ojos; lo difícil es salir y cambiar el mundo, grano a grano. Lo difícil es abandonar nuestra zona de confort, preguntarse por qué ocurre esto o aquello, si no habría otra forma de hacer las cosas; ser activos, hacer, equivocarse, mejorar.

Bruce Lee en 'Game of Death'.
Bruce Lee en Game of Death (Bruce Lee, 1973), la última película que filmó; quedó inconclusa durante varios años hasta que Robert Clouse (Enter the dragon, 1973) consiguió terminarla utilizando dobles y ‘rellenando los huecos’ en montaje.

¿Observamos nuestro alrededor con una mirada analítica o preferimos obviar lo que ocurre frente a nosotros? ¿Nos paramos a pensar en soledad por un par de horas? ¿Somos felices con lo que hacemos? Con nuestro trabajo, con nuestros intereses, con nuestras preocupaciones… ¿Estamos integrados y luchamos por solucionar todo aquello de lo que siempre quisimos formar parte? ¿O estamos viviendo la vida que el mundo (otros) nos ha marcado?

Si nos detenemos por un minuto, si nos abstraemos del ritmo frenético que se mueve en cualquier calle de una ciudad, de una fábrica, de una carretera, vemos que, en realidad, todo fluye contracorriente. Y nosotros, por costumbre, ajenos al movimiento, hemos naturalizado ese descenso.

El activista Gary Yourofsky resumen el consumo de carne mediante cuatro premisas: hábito (habit), tradición (tradition), conveniencia (convenience) y sabor (taste). Para él, esas son las cuatro razones que explican el consumo de carne de otros animales hasta la fecha. Las dos primeras también son aplicables a cualquier excusa que queramos imponernos para evitar luchar por nuestros sueños, hasta el punto de creer que todo a nuestro alrededor ocurre por conveniencia, lo que es falso, y terminar por cogerle el gustillo, que significa el fin del medio plazo.

Anima Naturalis presenta en uno de sus carteles una relación directa entre el consumo de carne y el aumento de casos de cáncer.
Controvertido cartel de la asociación animalista Anima Naturalis que relaciona la ingesta de carne con una mayor inclinación a sufrir problemas cardiovasculares y cáncer.

Concluyo estas ideas volviendo a Bruce Lee, uno de los pensadores y maestro de artes marciales (por ese orden) a quien más admiro. Sería bueno recordar que él jamás tuvo miedo del hombre que había lanzado diez mil patadas; por el contrario, temía a quien había lanzado una patada diez mil veces. No hay forma de derribar o vencer a las ideas, el problema es que necesitan a gente que las extienda una y otra vez.

Enlaces relacionados:

Esto es un extracto de una serie de textos que estoy preparando y que recogeré bajo el título De cómo los animales viven y mueren. Por ello, si algunas ideas parecen dispersas se debe a que estas estarán integradas dentro de un capítulo dedicado al consumo de carne en el mundo y aquí puede haberse perdido parte del discurso.

Una carpeta llena de animaladas

En la carpeta puede leerse: Animaladas, y recoge historias de las que muchos y muchas preferirían no ver, escuchar o saber jamás. Esta carpeta tiene un propósito mucho mayor de lo que a priori pudiera parecer: pretende cambiar el mundo, con palabras; dando forma al pensamiento, buscando otros caminos, fundiendo una conciencia tras otra.

Pegada a ella hay un post-it de color amarillo con el siguiente mensaje: No tienes por qué hacerlo, en homenaje al DON’T TRY de Bukowski. Y en su interior hay ideas; ideas que no gustan, e historias que repugnan y, a veces, caminos a seguir. En el margen superior de la primera hoja, centrado, y en fuente Times New Roman 12 está el título:

De cómo los animales viven y mueren

Las siguientes líneas no son más que una declaración de intenciones; o quizá el breve prólogo de un proyecto que lleva tiempo rondando en mi cabeza.

No tienes por qué hacerlo. No tienes por qué creerte mejor que los demás por comer cerdo, y no perro. O por vestir prendas sintéticas mientras comes una tostada con foie. No se trata de eso; no tiene relación con si eres omnívoro, carnívoro, vegetariano o vegano; no tiene relación con si vistes cuero, o si jamás se te ha pasado por la cabeza. No es cuestión de comercio justo, o neocolonialismo; ni tan siquiera de sentimientos, o espíritu, o alma.

Ninoshka y compañero en Can Capsec (La Garrotxa)

Se trata de saber. Saber que en algunas fábricas de Rumanía despellejan vivos a los patos, que el foie gras es producto de una enfermedad (cirrosis) que se provoca intencionadamente a las ocas; que comes carne criada en cautividad, de vaca, de ternera, de cerdo, que jamás vio la luz del sol, que ha sido sobrehormonada y trágicamente muerta de un modo total y completamente antinatural e inhumano.

Ninoshka en Can Capsec (La Garrotxa)

Durante años he escrito historias; algunas eran mera ficción, otras eran experiencias volcadas en un papel. La víspera del día de Reyes del año 2015 murió Caos. Y el día 8 de ese mismo mes, El Huffington Post, El País y centenares de blogs conocían nuestra historia con aquel perro que encontramos en una carretera tocando la medianoche.

Cuando vi cómo mis palabras habían llegado a más de 1.000.000 de personas, no podía creérmelo. Sabía desde el principio que era un tema delicado; un sentimiento al que había dado forma en palabras, y a través del que muchas personas podían identificarse. No importaba si era Caos, Coco, Nuka, Dana, Piula o cualquier otro perro; Caos se había escapado, pero nos había hecho un último regalo: la universalidad de su historia.

Caos en Can Capsec (La Garrotxa)

Más tarde, quizá me contagié un poco de esa tenacidad que mi perro ofrecía paso tras paso. Reduje mi carga de trabajo, y empecé a escribir. Entonces me planteé: “Quizá no solo es cuestión de hacer o no hacer en lo que respecta al maltrato animal, a nuestro modo de vida y a nuestra forma de consumo; se trata de conocer qué hay detrás de esa granja, de esa fábrica de piel e incluso de esa multinacional de la telefonía.”

Quizá nos han dicho tantas veces que no es posible que hemos terminado por creerlo; yo también lo hice; después vi cómo un perro moribundo volaba. Y ahora no puedo evitar querer cambiar el mundo igual que él lo hizo: lento, muy lento, pero firme.

Burro catalán.