Ateo de colegio católico

En un Estado aconfesional, el punto de partida debería ser la ausencia de cualquier manifestación de confesión.

Hace unos días, murió un comunista. La noticia se divulgó rápidamente debido a que empezaron por intentar encasquetar una cruz en el féretro y terminaron soportando un responso cristiano en recuerdo de un ateo del Puerto de Santa María (Cádiz).

Las quejas nacían de la acofensionalidad del estado español y de la falta de previsión de la funeraria. En un Estado aconfesional, decían, el punto de partida debería ser la ausencia de cualquier manifestación de confesión. Y que, quien profese alguna, pueda reclamarla.

Vaya todo eso por delante. Por detrás, aunque no demasiado, tenemos a políticos invocando a la virgen y curas que pueden decir lo que les salga de… la sotana sin afrontar consecuencia alguna. También los hay quienes confunden aconfesional con multirreligioso, así que apaga y vámonos.

Cementerio del Puerto de Santa María (foto)
Fotografía de Público que ilustraba la noticia con una captura del cementerio municipal. Con sus cruces, y sus tumbas, y sus flores, y sus cosas…

Al cerrar el navegador, me puse a hacer memoria y descubrí que jamás he ido a un funeral sin símbolos religiosos cristianos. Se toma como la norma, se acepta como statu quo; esta historia, por tanto, era noticia debido a su excepcionalidad, debido a que a nadie se le ocurre poner el grito en el cielo porque el finado era ateo y aparece por ahí un crucifijo y un Jesucristo apretando los dientes o enseñando estigmas. Visto así, se trata de un choque entre contrarios: legalidad y alegalidad, religión y confesión,  normativa frente a realidad.

No es que al muerto le importe. En realidad, no le preocupa ni tan siquiera a la funeraria. Si se ponen de moda los ataúdes sin cruz, ya se encargará el fabricante, deben pensar; son cosas del mercado, y poco más. El estado, quien debió apuntarse un tanto en el setenta y ocho con unos cuantos miles de votantes, sigue en ese resbaladizo camino de mantener el rumbo que dicta la corriente hasta que cambia este cambia y hay que rectificar en el último momento.

De un modo u otro, la familia es la única que paga. Si son gentes sin ideales, por lo menos soltarán un buen pastón vía directa o sangrado tras sangrado, mes a mes, hasta que alguien la espiche. Por el contrario, si se trata de esa rara especie que desea mantenerse fiel a uno mismo y a sus creencias, sean del tipo que sean, les costará demasiadas peleas e incluso cierta prostitución de los mismos, terminando muy probablemente en una pseudovictoria amarga que querrán olvidar cuanto antes al salir del tanatorio.

Por mi parte, si de veras puedo aportar algo de luz a todo esto, se lo debo al colegio salesiano en el que crecí. Allí, entré agnóstico y salí ateo, y descubrí que, por regla general, los curas son mejores que las monjas y pellizcan menos. Durante años, también viví con el miedo a morir en pecado: hasta que comprendí que todos aquellos que pensaban como yo, vivían muy poco y pensaban demasiado en lo que no podían hacer.

Don Bosco, fundador de los salesianos
Don Bosco, fundador de los salesianos. Y los curas nos hacían cantar: ¡Salve, don Bosco santo, joven de corazón!

Paulatinamente, me olvidé de eso, e incluso de las típicas misas de despedida por el padre Bartolomé que le había dado un apechusque, por sor Inés que había muerto en Benidorm ese verano o la buena de doña Eulalia que se había encontrado con el Creador antes que con la jubilación. Hoy, recuerdo que siempre pensaba lo mismo: «Mira, qué mañana más buena para estar por ahí, y no hablando de lo bonito que es irse al Cielo.»  

Pero bueno, también es bonito el pastón que suelta la familia por una misa y el gasto en flores y en el ataúd, supongo. Mientras unos están jodidos por la muerte, o aburridos de soltar billetes y billetes para enterrar los huesos en un nicho, otros están contando beneficios del único negocio en el que nunca hay crisis.

Supongo que para los amigos y familiares del José Bueno de la noticia, un entierro sencillo y que honrase su vida y su memoria era suficiente, si bien para España eso de romper con la tradición fue, de nuevo, demasiado trabajo.

Por mi parte, desde que tuve constancia, simpaticé mucho con la idea del abuelo materno de mi pareja, al que nunca conocí, quien decía que lo mejor que podían hacer era quitarle el anillo y el DNI de la cartera, que es el único modo de que el estado se chupe los trámites y el precio del entierro. Si todo sigue igual, conmigo que hagan lo mismo, o que me dejen en el bosque con unas cuantas ardillas.

Lo cierto es que puede parecer escatológico, pero mirad la que tenemos montada para que cuatro tíos se pongan a soltarle los pedos a unos cuantos muertos y a embadurnarlos la cara con maquillaje. Así que lo tengo claro, yo prefiero las ardillas.

La vida en si bemol (II)

La perspectiva de vida y muerte que estamos desgajando tiene un núcleo antropocéntrico que pone al ser humano como medida de todas las cosas. No quiere decir esto que el mundo exista, físicamente, gracias a que los seres humanos (o humanoides, o alienígenas con conciencia, etc.) existan, respiren y piensen, pues el mundo en sí mismo podría existir perfectamente (y mejor) sin necesidad de conciencias, pero solo existiría en la medida en que lo haría la diosa Visnú si viviese en el centro de la Tierra y nadie la viese, ni pensase en ella ni intentase probar su existencia en toda la eternidad. En otras palabras, si no existen consciencias capaces de pensar en el mundo, ahora o en un futuro, no es relevante que el mundo exista o no.

Otra forma de vivir

De este modo, mientras la física nos dice que somos innecesarios (1), que podemos estudiar el universo por su juventud (2) y que es probable que ni un Dios como el de las religiones monoteístas ni los dioses de cualquier otra doctrina existan, la razón parece susurrar que la respuesta de la existencia y la supervivencia de la especie debe quedar en manos humanas.

La religión vuelve al argumento de la causa primera para entender todo lo que hay a nuestro alrededor, no da pruebas, sino que se explica mediante la ausencia de las mismas. Es decir, a diferencia de la ciencia, y ayudada por la fe, la religión nos dice que existe el monstruo del lago Ness y, como no hemos podido verlo nunca, deberían probarnos que no es así. Racionalmente, el argumento de un Dios cristiano es tan viable como la existencia de un Monstruo de Espagueti Volador (Flying Spaghetti Monster), como puede comprobarse a través de la crítica ontológica que hace el pastafarismo (Henderson, 2005). Por suerte, o gracias a Dios (quién sabe si es un tío verdaderamente gracioso), la argumentación religiosa tradicional es circular: se basa en a) libro sagrado, b) dios, c) fe; todo lo anterior es creación humana, pero se le atribuye la condición de divina y, paralelamente, se hace una lectura que se legitima en ambas direcciones: el hombre legitima a Dios, y Dios legitima al hombre.

Monstruo espagueti
Es el Monstruo de Espagueti Volador, you know.

La respuesta más simple (agnosticismo o ateísmo) es que no existen pruebas que nos puedan hacer creer en esto, sino que la existencia se fundamenta en un “haber” que recoge en su sino miedo, tradición (el paso del mito al logos, por ejemplo) y frustración por la incomprensión: no nos gusta aquello que no entendemos, pero muchos somos demasiado vagos para dedicar demasiado tiempo a pensar en una solución lógica que se adecue con la realidad, por lo que solemos tener la capacidad de conformarnos con algo intermedio.

A través del Big Bang, la teoría M y la teoría de cuerdas, la física, en cambio, explica el porqué, y debería ser un deber humano aprender qué y cómo ocurren las cosas; a diferencia de la religión que busca una aceptación, la ciencia busca la razón. ¿Por qué?

Como seres humanos, nuestro proceso natural es nacer, crecer, envejecer y morir; por el camino, podemos decidir reproducirnos (es divertido), y poco más. Aquí no vamos a entrar en perspectivas freudianas, pues me parece una soberana tontería legitimar la propia existencia a través del sexo, y mucho menos marxistas (o capitalistas que, al menos, en esto, no difieren tanto) que, en última instancia, se definen mediante el trabajo. De igual modo, no veo sentido a perder el tiempo hablando de clásicos, porque estos (bueno, Aristóteles) nos llevarán a Kant y a su Idea para la historia universal, y de ahí al desarrollo histórico de Hegel, o a las ideas de Marx está el canto de un duro.

Ahora, nos asaltan tres problemas mucho más graves que los anteriores, pues no condicionan nuestra no-existencia, sino nuestra existencia-presente. ¿Qué quiere decir esto? Principalmente que tenemos dos opciones: buscar una solución a la muerte (no os riáis), o aceptarla con estoicismo como se viene haciendo hasta ahora. Al margen, sobre todo las generaciones cercanas a la mía y, en especial, la mía (generación Y, o milennials según he oído) no tenemos ningún interés en forjarnos un futuro, y hemos quedado bastante tocados con el tema de que no haya trabajo, ni seguridad económica, ni valores universales… Nosotros, vemos corrupción, un futuro negro y un presente por vivir, y firmamos porque no hay más cojones, ¿o no?

Sin embargo, a la vez, si no hay futuro, nos hacemos un poco más punks y nos gustan más todavía los Sex Pystols que a nuestros padres. Y nos preguntamos: primero, por qué trabajar; segundo —que podría definirse de una forma un tanto más abstracta—, ¿por qué preocuparse, o por qué tomarse la vida tan en serio?, y, tercero, ¿por qué aceptar la muerte? Hace cien años, la tercera pregunta se resolvía rápidamente de un modo similar a como se había hecho siempre: “No hay otra opción”, se decía; ¿y ahora? ¿Sigue siendo así? Bueno, vamos con las dos primeras.

(Y continuará. Lo siento de nuevo.)

Historias bizarras de la Biblia

En la actualidad, muchísimas personas no somos creyentes (llámenos agnósticos; llámenos ateos; llámenos herejes) y no consideramos que la Biblia sea un texto sagrado ni real; por ello, le otorgamos una credibilidad similar a otros textos antiguos como la Torá, el Corán, la Iliada o la Odisea, por ejemplo.

Aun así, lejos de su naturaleza más o menos dogmática, también es habitual conceder a estos textos cierta condición didáctica o ética, ¿verdad? Pues como yo no puedo más que suponer que solo llega gente buena por aquí, he decidido motu proprio presentaros una pequeña recopilación de historias bizarras de la Biblia para que desentrañéis las verdaderas moralinas que pueblan estos antiguos textos.

Cuidao.

#1 El Dios Vengador y la calvicie de Eliseo

II Reyes, 2 23-24

23 Después Eliseo se fue de allí a Betel. Cuando subía por el camino, un grupo de muchachos de la ciudad salió y comenzó a burlarse de él. Le gritaban: «¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!»

24 Eliseo se volvió hacia ellos, los miró y los maldijo en el nombre del Señor. Al instante salieron dos osos del bosque y despedazaron a cuarenta y dos de ellos.

Ríete tú del Dios del Nuevo Testamento, que ese es «na» aquí. Se ve que a unos chavales se les ocurrió reírse de un pobre señor calvo que paseaba por el monte y el lampiño, que estaba un poco resabiado ya, va y los maldice. Dios invoca a dos osos que despedazan a cuarenta y dos chavales. Por otra parte, lo más sorprendente de la historia viene a ser lo de los cuarenta y dos chavales. ¿Dónde iban? ¿Macrobotellón a Belén en el año 33 d. C.?

#2 Onanistas que no atinan

Génesis 38:8-10

8 Entonces Judá le dijo a Onán: «Cásate con la viuda de tu hermano y cumple con tu deber de cuñado. Así tu difunto hermano tendrá hijos por medio de ti».

9 Onán sabía que los hijos que tuviera con su cuñada no serían considerados suyos, sino de su hermano. Por eso, cada vez que tenía relaciones sexuales con ella procuraba no dejarla embarazada. De ese modo evitaba darle hijos a su hermano muerto.

10 A Dios tampoco le gustó esta mala conducta de Onán, así que también le quitó la vida.

A ver, que recortada pierde un poco… Primero, podéis mirar la «historia de Onán» completa en el enlace y, segundo, el capítulo en sí trata las desventuras de un par de hermanos; el padre (Judá) «arrejunta» con una hembra al mayor (Er), pero este no le cae muy bien al Señor por su mala conducta, así que Dios se lo lleva a su diestra y le pasa la moza a su hermano Onán. Sin embargo, Onán sabe que si tiene churumbeles con su cuñada serán legalmente de su hermano finado, eso le preocupa sobremanera para dejarla embarazada (que no para trincársela) y se niega. En la Biblia no especifica, pero juraría haber leído que hacia un interruptus y dejaba el suelo pegajoso, pegajoso. Cuestión, que al final Dios se cabrea de nuevo y también se carga a Onán.

#3 Jesús, archienemigo de las higueras

Mateo 21: 18

18 Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre.

19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera.

Si las tuviera que poner por orden de genialidad, esta se lleva la palma. Jesucristo no siempre era un buen colega y ponía la otra mejilla, sino que también tenía su lado oscuro. Por lo que cuenta el Mateo, a Jesús le dio un amarillo por el campo y la higuera (que, simplemente, por aclarar parecía ser una de las normales y no un arbusto en llamas parlanchín de esos que le hablaban a veces) no le hizo ni caso. Entonces, ni corto ni perezoso arrojó todo su poder divino contra la planta y se la cargó.

Jesús y la higuera chunga
«Cuidadito conmigo, questoy reloco.»

Por cierto, es tan hardcore que tiene también versión en el libro de Marcos.

Marcos 11: 13-14

13 Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, se acercó, si quizá hallaría en ella algo: y como vino a ella, nada halló sino hojas; porque no era tiempo de higos.

14 Entonces Jesús respondiendo, dijo a la higuera: Nunca más coma nadie fruto de ti para siempre. Y lo oyeron sus discípulos.

Por alguna razón, los discípulos sabían que no era «tiempo de higos», pero el Hijo de Dios no atendía a esas veleidades.

#4 Dios le hace un calvo a Moisés

13 Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, ruégote que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, porque halle gracia en tus ojos: y mira que tu pueblo es aquesta gente.

14 Y él dijo: Mi rostro irá contigo, y te haré descansar.

15 Y él respondió: Si tu rostro no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.

16 ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en andar tú con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?

17 Y Jehová dijo á Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre.

Cuartos traseros divinos
¡En tu cara, Moisés!

18 El entonces dijo: Ruégote que me muestres tu gloria.

19 Y respondióle: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.

20 Dijo más: No podrás ver mi rostro: porque no me verá hombre, y vivirá.

21 Y dijo aún Jehová: He aquí lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña.

22 Y será que, cuando pasare mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado:

23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas (back parts, en inglés; échale huevos); mas no se verá mi rostro.

Como es un poco largo, os pongo en antecedentes. Jehová y Moisés están hablando sobre si nos vamos de éxodo para aquí o nos vamos para allá, y entre otras cosas sale el tema de verse cara a cara, ya que antes o después, toda relación tiene que trascender a un contacto más directo. Sin embargo, Dios tiene otros planes, aunque al principio parece bastante dispuesto a asomar el careto entre los hebreos. Siendo así, acuerdan que Moisés le esperará sobre una peña (una roca, no encima de la gente, que es muy distinto y entraríamos en favoritismos mucho más evidentes aún) y, en el último momento, Dios se se da media vuelta y le enseña el culo.

#5 ¡Alto! ¡No violen a los invitados! ¡Cojan a mi hija!

De entre las que he ido leyendo en otras páginas y blogs, o buscando aquí o allá por curiosidad… Esta es la mejor y la más chunga con diferencia. El contexto: llega un señor a la puerta de una casa y le pide al dueño permiso para acoplarse y pasar la noche por ahí; el hombre accede, el caradura tira para dentro y se ponen a celebrarlo. Mientras tanto… llegan los malhechores.

22 Mientras ellos se alegraban, he aquí, los hombres de la ciudad, hombres perversos, rodearon la casa; y golpeando la puerta, hablaron al dueño de la casa, al anciano, diciendo: Saca al hombre que entró en tu casa para que tengamos relaciones con él.

23 Entonces el hombre, el dueño de la casa, salió a ellos y les dijo: No, hermanos míos, no os portéis tan vilmente; puesto que este hombre ha entrado en mi casa, no cometáis esta infamia.

24 Aquí está mi hija virgen y la concubina de él. Permitidme que las saque para que abuséis de ellas y hagáis con ellas lo que queráis, pero no cometáis semejante infamia contra este hombre.

25 Pero los hombres no quisieron escucharle, así que el levita tomó a su concubina y la trajo a ellos. Y ellos la ultrajaron y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana; entonces la dejaron libre al amanecer.

26 Cuando amanecía, la mujer vino y cayó a la entrada de la casa del hombre donde estaba su señor hasta que se hizo de día.

27 Al levantarse su señor por la mañana, abrió las puertas de la casa y salió para seguir su camino, y he aquí que su concubina estaba tendida a la entrada de la casa, con sus manos en el umbral.

28 Y él le dijo: Levántate y vámonos; pero ella no respondió. Entonces la recogió, y colocándola sobre el asno, el hombre se levantó y se fue a su casa.

29 Cuando entró en su casa tomó un cuchillo, y tomando a su concubina, la cortó en doce pedazos, miembro por miembro, y la envió por todo el territorio de Israel.

30 Y todos los que lo veían, decían: Nada como esto jamás ha sucedido ni se ha visto desde el día en que los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta el día de hoy. Consideradlo, tomad consejo y hablad.

Parece ser que los malhechores querían hacerle «tras tras» al invitado y eso era una infamia por las leyes de hospitalidad y similares. Por ello, el viejo decide coger a su hija y a su concubina para que se las trinquen los bandidos. Pasa la noche, los bandidos hacen marranadas y matan a una de las mujeres de tanto darle mandanga. Como si fuera poco, el viejo machete en mano la descuartiza y se va al Correos de la época.