El PP (no) quemó Doñana

Toda esta columna es ciencia ficción. Lo comento por adelantado, para todos aquellos miembros del gobierno que no lean a Brandon Sanderson o a Patrick Rothfuss y que crean que esto es un ataque directo contra su partido. Supongo que queda claro, pues, pero vistas las últimas declaraciones de nuestro amado presidente, que salvo alguna cosa siempre se explica a las mil maravillas, lo repetiré: este texto no es más que ciencia ficción, y dudo que haya alguien en España que dude del buen funcionamiento de la Ley de Montes, de la que ya hablé anteriormente, también con grandes dosis de imaginación en un artículo anterior.

Dijo Cristóbal Montoro que debían quedar zanahorias para negociar durante los otros dos años de legislatura, pero quizá se las comieron todas por Génova. O se las comieron, o se las gastaron en otro tipo de conejos, que no sería tan raro, puesto que en Mallorca es moda, y si no, que se lo digan a Cursach y a sus compadres, que no me parecería raro que la importasen a la península con el fin de marcar tendencia: no todo van a ser desfases por Ibiza en verano…

Doñana (Huelva)

Esa es la opción uno, que se hayan comido demasiadas zanahorias y ahora no sepan que los banquetes y las putas no salen de los chanchullos, o no tienen por qué. Bueno, están aprendiendo: ellos no se pegaron la hostia, como tú y como yo, y no saben qué es eso de vivir por encima de sus posibilidades; eso es para los primos que pagan el pato, como tú y como yo; los primos que se creen las tonterías del desafío independentista, y el cabrón del fontanero que elude doscientos pavos, y la bilis del Marhuenda o el otro «tontopollas» que sigue manteniendo el look (canoso) del Curro Jiménez de los setenta.

En ese caso, se les podría perdonar un poco. Al final, ellos están ahí, han nacido ahí, han crecido ahí, han robado ahí, y han vivido así. ¿Cómo les vas a decir que democracia no es una excusa para los chanchullos y las corruptelas? Hombre, al nene se le dice el primer día que no juegue con la pelotita en el salón, pero, cuando lleva diez años dando «patadones» por toda la casa, el «por qué» está justificado.

La opción dos, sin embargo, es otra. La opción dos no empieza con un argumento simple de película de serie B, donde se ve claro desde el principio quién es el malo y de qué forma la va a liar bien parda. Se desarrolla a través de una trama muy y muy compleja, tan compleja que, después, cuando nos tiren las zanahorias, estas sean suficientes para apaciguar al porcentaje necesario; estén estas o no aderezadas con una pizca de «romper España» o de «rojos tocapelotas con Venezuela»; pero suficientes para aprobar una Ley de Montes, presentar un proyecto de almacenes de gas en una Parque Natural, dar el beneplácito del gobierno, y, seguidamente, arrasar hectáreas y hectáreas con un incendio provocado.

«Así se construyen las coincidencias», dice un breve mensaje desglosado en cuatro pasos que hoy corre por la red, pero si todo eso fuese verdad, eso no serían coincidencias, eso, quizá, se podría llamar terrorismo de estado, y quizá, y solo quizá, de ser cierto no solo explicaría la maldad de un gobierno corrupto, sino la idiotez de un pueblo que se resiste a creer que ese lobo que está devorándonos desde el interior del cercado hace tiempo que perdió su pelaje de oveja.

Pero en este caso, nada apunta a que el incendio, provocado o no, se haya propagado debido a tales causas, puesto que la Ley de Montes requiere de una normativa autonómica —en este caso, la andaluza— que especifique cuáles deben ser las causas que permitan la recalificación; eso sí, es harina de otro costal si los personas de esta trama de ciencia ficción sabían realmente cómo funcionan las leyes y las trampas que nos imponen. Capaces de haber arrasado hectáreas y hectáreas por no entender sus propias firmas… Pero claro, hablamos de fantasía, no de política.


Enlaces relacionados:

Cuatro sucesos totalmente circunstanciales:

  1. Aprueban una Ley de Montes que permite recalificar los bosques incendiados siempre que el gobierno declare el proyecto «de utilidad pública». (2014)
  2. Gas Natural Fenosa presenta el proyecto Marisma, para instalar almacenes de gas en Doñana. (2015)
  3. El gobierno declara el Proyecto Marisma, de Gas Natural Fenosa, «de utilidad pública». (2016)
  4. Arde Doñana (2017)

    Así se construyen las coincidencias.

El PP quemó tu casa

Como si de soldados romanos en pos de la gloria, tribus íberas descontroladas o expansionistas ejércitos francos se tratase, el PP quemó tu casa. Lo hizo con una porción del salvajismo invocado hace miles de años, pero sin un ápice de honor, y mucho menos de compasión por la naturaleza siquiera. Lo hizo tanto al amparo de la noche como del día; sin exhalar lamento alguno y con catorce millones de ojos cómplices que miraban hacia otro lado.

Sobre repartir la culpa no podemos hablar, pero sí del principal problema. Una cuestión que nos llega desde Vizcaya, donde alguna lumbrera notó que soplaba el viento en la dirección adecuada (hacia donde los chalets de lujo de la zona no peligraban, parece ser) y había matojo e intereses suficientes para sacar partido a los cambios aprobados hace un año sobre aquella anticuada Ley de Montes (Ley 43/2003) de un 21 de noviembre que fastidiaba tantos intereses.

Foto incendio en Berango (Vizcaya)
Fotografía del incendio de Berango (Vizcaya), donde se han quemado cientos de hectáreas en los últimos días. Si bien las causas se desconocen, ha conseguido que vuelvan a saltar las alarmas sobre los cambios que el Partido Popular aprobó en la Ley de Montes a inicios de 2015.

El resto, si es que así sucedió, poco misterio tiene: cerilla, y a correr. No vaya a ser que no nos demos la prisa suficiente y algún otro listo se nos adelante en eso de comprar el terreno, especular y seguir dando trabajo a arquitectos, jefes de obra y mozos que sueñan con míticos sueldos de tres mil pavos en La Edad Dorada de Jose Mari.

Portada El Jueves (Elecciones Generales 2015)
Portada de la revista El jueves que criticaba los resultados electorales de los partidos tradicionales en las Elecciones Generales de 2015.

De aquí, se pueden traer muchos temas a colación, eso sí. Uno de ellos, es que antes —al menos, en diciembre— nos librábamos de eso de los bichos y de los árboles calcinados por España; otro de interés que también se advierte en la nueva Ley de Montes, es aquel que muchos hace meses que se cansaron de repetir, y es que nos vamos a hartar de ver zonas quemadas donde seguir construyendo edificios que nadie puede habitar; pero hay algo más. Un punto que nos tragamos en mayor o menor medida entre intereses políticos, miedos heredados e inacción.

Un punto que, con mucho acierto, Albert Einstein adelantó afirmando que solo había dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana (si bien de la primera no estaba del todo seguro), y que, probablemente, debamos completarlo robando otra idea aquí, la del verdadero humorista y falso noble brasileño Apporelly, quien sentenció acertadamente que, si hay un idiota en el poder, es porque quienes lo eligieron están bien representados.

Algunos seguiremos luchando contra la estupidez; mientras tanto, muchos más (por el momento) se mantendrán erre que erre sin ver que su ceguera individual ayuda a acrecentar la invidencia colectiva, y que si hay un verdadero hijo de puta en el cargo, quizá sea sinónimo de que la mayoría de madres son un poco golfas. Ahora vas y les sigues votando, pero asumiendo que parte de los ERE, de la corrupción, de los incendios provocados y de todos sus errores también es culpa tuya y, este enero, más que nunca antes; después ya te puedes ir a tomar por culo de aquí.