De cómo los animales viven y mueren (Diversa, 2016)

De cómo los animales viven y mueren (Diversa Ediciones, 2016) está a la venta desde noviembre de 2016. Como la mayoría sabéis, es el primer libro que publico, y recopila nueve ensayos animalistas con un estilo muy similar al que podéis encontrar en este blog.

En las últimas semanas, amigos y amigas, conocidos y conocidas, lectores y lectoras del blog (bueno, ya os hacéis una idea), me han preguntado cuándo salía el libro, dónde se podía comprar, si estaba feliz como una perdiz, etcétera. Recojo aquí unas cuantas respuestas.

En breve, la edición en papel también podrá adquirirse a través de mi página personal (jruiz.es). Por el momento, si queréis comprar un ejemplar, podéis escribirme a javruizfernandez@gmail.com

Datos básicos

Enlaces relacionados:

#1. ¿De qué trata el libro?


De cómo los animales viven y mueren (Javier Ruiz - Diversa Ediciones)El libro se compone de nueve ensayos que intentarán que los lectores se replanteen, de forma individual y como sociedad, nuestra relación con los animales
en diferentes ámbitos de la vida diaria: alimentación, industrialización de los modelos de consumo, salud, ecología, mascotas, moda o neocolonialismo. Si te apetece, aquí puedes leer un resumen algo más extenso.

Asimismo, en enero de 2015, publiqué una introducción que encabeza los ensayos que salen a la venta en unos días, y si bien he vuelto a hablar sobre ello, considero que esa primera vez que aparecía, bajo el título Una carpeta llena de animaladas, ha terminado encuadernada por una buena razón.

Actualizado: Diversa Ediciones también ha preparado un pequeño libreto de relatos gratuito titulado De cómo tu perro cambió mi vida (y otros relatos sobre animales) con algunos de mis textos recopilados. ¡Y es completamente gratis! Se agradece mucho que lo descarguéis, así como que dediquéis un minuto a rellenar una pequeña crítica o análisis personal.

#2. ¿Cuándo sale a la venta?

El libro puede adquirirse ya en preventa por Amazon desde la semana pasada, pero se distribuirá (de hecho, ya se está distribuyendo) para su venta en formato papel en tiendas y librerías entre finales de esta semana y principios de la siguiente.

Fecha de lanzamiento: 31 de octubre – 4 de noviembre (según provincia)

Actualizado: adjunto algunos enlaces para su compra en papel o en digital.

Oso Arturo (fotografía)

#3. ¿Hay presentación oficial?

¡Sí! Y a ver cómo sale la cosa, que hace miles de años que no tengo que hablar en público, ¡así que necesito mucho apoyo, que conste!

Por el momento, hay una primera presentación-coloquio el 22 de noviembre en Barcelona en Casa del Libro de Paseo de Gracia (la hora está por confirmar, aunque será por la tarde) y una segunda presentación en la feria EcoReus (Tarragona) el 27 de noviembre.

Actualizado: puedes leer más sobre esto aquí.

AlPerroVerde - Voluntariado Quatre Camins 2015-2016
Compañeros y perros de AlPerroVerde en uno de los programas de voluntariado en la prisión de Quatre Camins (La Roca del Vallés, Barcelona).

#4. ¿Me gustará el libro?

Pues… no soy de mojarme mucho con estas cosas, pero si te vas leyendo las entradas de este blog sobre animalismo y humanidades, y te parecen interesantes, ¡te gustará! En estos nueve ensayos he intentado mantener siempre un estilo informal y exponer, a su vez, cientos de reflexiones que se acompañan y legitiman con un buen puñado de bibliografía.

Algunos ejemplos que te pueden ayudar a decidir, son: Vida de perros (i y ii), Bruce Lee y la imposibilidad del medio plazo o El modelo de sobriedad de Mujica, que son textos que han sido adaptados para el libro y que, antes de su publicación, he compartido con vosotros en Doblando tentáculos. 

16 perros y gatos abandonados por hora en España
Un grupo de perros callejeros en México D.F. Uno de los puntos del planeta con mayores problemas de abandono animal. En España, no obstante, no nos quedamos atrás: cada hora se abandonan 16 perros y gatos según cifras recogidas en 2014.

Otros artículos similares que no forman parte de la obra, pero que pueden ayudaros a haceros una idea sobre su contenido son: Arturo y la libertadYa hablamos con Tordesillas Los animalistas también hacen animaladas.

#5. ¿Has engañado a gente guay para que hable bien de tu libro?

Bueno, para empezar he conseguido que dos personas a las que admiro profundamente colaboren en el prólogo de la obra. Algo de lo que estoy muy, pero que muy agradecido, y un poquito orgulloso también. Una de ellas es la periodista Melisa Tuya, coordinadora de blogs en 20 Minutos, a la que muchos conocéis por escribir los espacios En busca de una segunda oportunidad y Madre Reciente; el otro es Miquel Llorente, presidente de la Asociación Primatológica Española, director del Institut de Recerca i Estudis en Primatologia (IPRIM) y responsable de la unidad de investigación y el laboratorio de etología de la Fundación Mona (y más cosas, que, con todo lo que hace este hombre, esto se alarga demasiado, pero a quien tengo, desde ya, un cariño especial, porque no solo me ha dejado acercarme a su trabajo, sino también a toda su familia primate).

Chimpancés en Fundación Mona.

#6. ¡Genial! Estarás contento, ¿no? Pero tengo más preguntas…

Como decía un joven Ray Liotta al inicio de Goodfellas: «desde que tuve uso de razón, quise ser…» En su caso, gánster; yo quise contar historias, y, por aquel entonces, no sabía cómo. Fue más tarde cuando encontré la respuesta en la escritura. Así que sí, ¡estoy que no quepo en mí!; tanto con la oportunidad que esto supone, como con la posibilidad de seguir publicando ensayo, y, a la par, trabajando en narrativa como mi próximo objetivo inmediato (ya os contaré…).

Sobre el tema en cuestión: ¡hazlas! Lo mejor será abrir un diálogo a través de los comentarios e ir alargando estas FAQ o preguntas frecuentes sobre el libro. Y cualquier aportación, duda, petición de estriptis (no lo recomiendo), o lo que sea, será más que bienvenida.

Abandonar, adoptar, abandonar

Roco es un mastín español de seis años que me acabo de inventar; fue adoptado poco antes de Navidad por una familia de Sabadell en el CAAC de Barcelona y ha sido renunciado (menuda palabra, ¿eh?) en el SPAM de Mataró.

Lo mismo les ha ocurrido a más de 137.000 animales (104.501 perros; 33.330 gatos) que son abandonados cada año en todo el país. A diferencia del nombre del mastín, quien seguro que encaja en un buen porcentaje de esas cifras que poco nos dicen y deberían avergonzarnos, estos números no los invento; los comparte la Fundación Affinity dedicada a concienciar a la gente sobre abandono animal.

Mastín español (fotografía)
Fotografía de un mastín español.

La dimensión de la muestra a partir de la que se ha elaborado el estudio es de 300 entrevistas válidas (127 de sociedades protectoras, 169 de ayuntamientos y 4 de empresas), por lo que es una muestra muy representativa del universo total.

Según la muestra, más de 14.000 perros y gatos son sacrificados cada año. Un 10% del total. El 66% de esos animales no son llevados a un refugio, además, sino tirados a la calle. Del total, un 44% son adoptados; un 20% devueltos, un 10% sacrificados, un 14% no salen de la protectora y un 12% se engloban entre demasiados motivos: animales robados, cedidos, cambiados de protectora o muertos, principalmente.

Los datos son muchos, y abrumadores, fruto de la falta de conciencia y de una legislación deficiente. Así, no es difícil imaginarse a uno mismo acariciando el lomo de Roco, quien ha caído en la perrera con displasia de cadera y más de seis años; probablemente nunca saldrá de la protectora, aunque en Cataluña, no morirá sacrificado mientras esté sano. En otras zonas de España; en una perrera, en otro momento… moriría a partir del día veintiuno, y por mucha pena que nos dé, nadie le sacará de su propio corredor de la muerte.

Motivos de abandono animal (España)

Es un problema estructural y no podemos simplificarlo con dos ideas sueltas. Sin embargo, sí hay dos errores concretos de los que me gustaría hablar hoy: uno está tras las rejas de muchos centros, el otro, fuera.

Fuera de las rejas

El estudio de la Fundación Affinity marca cinco motivos principales por los que se abandona a un perro a su suerte: comportamiento, camadas indeseadas, factores económicos, fin de la temporada de caza y cambio de domicilio.

Hay más, por supuesto, pero, en realidad, con sumarle desconocimiento y salud propia sería suficiente para englobar el resto de motivos: toxoplasmosis, alergias, hospitalización y renuncia por parte de los familiares, falta de tiempo… En fin, podéis ver una lista completa aquí: no vale la pena enumerarlos uno a uno (otra vez).

Una historia de galgos

Desde fuera, el problema se resume en que Roco, el mastín que me he inventado, es adoptado de joven y renunciado por falta de tiempo, espacio o facturas veterinarias; quizá también sufre ansiedad por separación o tiene otros problemas que los adoptantes deberían trabajar con la ayuda de un adiestrador(a) o un etólogo(a).

Sin embargo, en España, el abandono sale muy barato; y cuando se endurece la ley, los galgos aparecen ahorcados en un pino en lugar de renunciados en la protectora. Tras cada temporada de caza; cada vez que los animales ya han envejecido o enfermado por falta de cuidados, cuando alguien se cansa de soltarle huesos a un bicho moribundo o un alma caritativa descubre el maltrato constante y decide denunciar…

Sobre esto puedes leer mi opinión, ampliada, en Vida de perros (I) y Vida de perros (II).

Nos creemos que Roco es un juguete, y que cuando se haga viejo, o se enferme, podemos tirarlo a la puerta de una protectora donde le buscarán una familia mejor; o, simplemente, una familia.

Mi propia lectura de esos porcentajes (y motivos) me dice que, si Roco fuese un perro de verdad, se le abandonaría por inútil, porque no aprende, o porque resulta molesto tanto ladrido, o porque, en realidad, Roco era una hembra, y nadie quiso esterilizar a Roco, y ahora espera siete u ocho cachorros; o Roco vivía con una hembra, y nadie quiso esterilizar a nadie, y lo más fácil es renunciar a todos, y buscar a otros perros hasta que surja un problema similar. Y, entonces, repetir.

Un animal de compañía requiere dinero, cuidados, tiempo y conocimiento, y, en España, siguen faltando campañas que nos digan que un perro de protectora o perrera (cualquier perro, en realidad, y en cualquier momento de su vida) puede tener comportamientos que deben ser modificados para adecuarse a vivir en sociedad; ¡pero sorpresa!, existen etólogos, adiestradores y libros, y cursos de psicología animal.

motivos-fundacion-affinity

Lo que faltan son valientes que se atrevan a decir la verdad a la cara, no solo a afirmar que él nunca lo haría, sino que, cualquiera que haga algo así, es un verdadero hijo de puta por abandonar a un animal indefenso; y que, si no lo ves claro, no lo adoptes.

Pero sobre todo, además de conocimiento y una evaluación correcta de tu tiempo, dinero y posibilidades, falta gente valiente en las protectoras y en las perreras que se plante, que diga: no, no cumples los requisitos para adoptar a este perro; no, no queremos que renuncies a este perro en seis meses o en un año; o no, no creemos que estés preparado para tener perro.

Esto ya ocurre. Pero no en todas los centros, y menos todavía en grandes centros donde yo he adoptado y participado como voluntario. Esto ocurre en las protectoras pequeñas —en las de diez, quince, veinticinco animales— que se apoyan en el resto, y puede parecer una salvajada lo que estoy diciendo, pero es una parte fundamental del problema de abandono animal que sufrimos en España: porque lo convierte en recurrente, porque se implican recursos que se convierten en parte del problema a medio plazo y, sobre todo, porque los perros conocen un hogar para volver a ser abandonados.

Dentro de las rejas

Llego hasta Roco, el mastín inventado, en una protectora de mi provincia. Está en un chelín solo, triste; me informan de que no quiere comer, pero le restan importancia desde el principio. Ese es otro problema. Un voluntario(a) jamás debe ser un mal vendedor de coches; obviar detalles, restar importancia o cargar con un peso mayor al que una familia o una persona espera, puede tener consecuencias desastrosas en esa adopción. (¿No te lo crees? Lee aquel famoso texto de Pérez Reverte.)

Es cierto. Los perros no tienen una actitud natural en un espacio tan antinatural como una protectora; se trata de un comportamiento similar al que sufre una persona cuando entra en prisión, no actuará igual que fuera, por muchas razones: otro ambiente, otro contexto, otras personas, otras normas incluso. Esto también debería decirse a todas las familias, porque, probablemente, rápidamente mejorará, pero también tendremos que trabajar problemas de conducta que no habíamos podido ver.

¿Se evalúa entonces si la persona está concienciada? ¿Si conoce las necesidades de ese animal? ¿Si sabe lo que come un mastín? ¿Cuántas revisiones veterinarias necesitará a lo largo de su vida? ¿Lo que supone un principio de displasia de cadera? ¿Dónde vive? ¿Si ha tenido perro antes?

Un adoptante informado, preguntará muchas de estas cosas; sin embargo, se trata de una situación similar a cuando alquilas tu primer piso: no sabrás qué coño preguntar, y no preguntarás nada. Te centrarás en el presente; en el hoy, en lo felices que están los críos, en lo mucho que necesitas dar un cambio a tu vida, y no recaerás en el hecho de que tendrás que pasearlo cada día, jugar con él, enseñarle a comportarse, cuidarle, responsabilizarte los días de lluvia y de sol, y los días buenos, y también los malos.

perros-pastor-alemán
Pastores alemanes con batería de larga duración.

Hay muchas cosas que todos los que amamos a los animales desearíamos que pudiesen llevarse a cabo en las protectoras: subvenciones más elevadas, más formación para los voluntarios, sociabilización con otros perros y personas, horas de adiestramiento, posibilidad de corregir problemas dentro del centro, menos tiempo en los cheniles…

Pero de todo ello, hay algo mucho más fácil de cumplir: el no. 

Decir no a esas cincuenta familias que vienen a pasar revista, a toda prisa, el día antes de Reyes.

Decir no a ese chico de dieciocho años que no cumple el perfil para adoptar al pitbull o al american stanford que ya ha sido renunciado dos veces.

Decir no, porque ese perro volverá a la protectora, a esta o a otra, o acabará abandonado, o muerto en la calle.

Decir no a ese juego recurrente del abandono, la adopción y el abandono.

Decir no, como parte del trabajo de los encargados de una protectora; no limitarse, simplemente, a acceder, a entregar a un animal, a analizar la situación solo en la medida en la que nos conviene (¡esta semana han adoptado a Roco y a otros treinta y siete perros! ) y olvidar cualquier seguimiento por siempre jamás.

Una protectora no es un buen sitio para que vivan los animales: todo el mundo debería saberlo, pero más allá de la inconsciencia de miles y miles de personas que no entienden todavía que sus acciones tienen consecuencias, debemos empezar a analizar también (también) todas aquellas que ocurren dentro de las rejas. ¿No os parece?

Ningún animal merece dos vidas de mala suerte.


Puedes leer mi experiencia sobre la adopción de Foc en De unas vacaciones idílicas y otra adopción.

La viñeta de la historia del galgo la encontré en este enlace.

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De unas vacaciones idílicas y otra adopción

El miércoles hacia el mediodía aparcaríamos en Toledo, a casi setecientos kilómetros de Barcelona; allí estaba previsto comer, pasar la tarde, ver el Alcázar, la Catedral de Santa María y el Puente de San Martín. No teníamos intención de salir de fiesta, ni de acostarnos tarde, porque el jueves nos esperaban Mérida y Badajoz. Acompañados del fuerte rugido del motor de la berlina, cruzaríamos la frontera con Portugal a través de la A6 hasta su capital: Lisboa; allí nos esperaban cuarenta y ocho horas de turisteo antes de coger el coche y escapar hacia la cara sur de la península: Faro, Sevilla, Córdoba y Granada; después Valencia y, por último, de vuelta a Barcelona.

Antes de que sigas leyendo, es importante que entiendas que esto no es una crítica a una protectora, sino una experiencia personal. Una experiencia preciosa que es la adopción de un animal (otra más, en mi caso) con el que compartir tu día a día y en la que pueden salir cosas bien y pueden salir cosas mal.

En este caso, salieron algunas cosas muy bien y otras no tan bien, pero en ningún caso se trata de un reproche —y no debería leerse como tal—, sino de una forma de seguir creciendo como personas y encontrar el modo de ayudar a todos los animales que han tenido la poca fortuna de acabar en un refugio, perrera o protectora.

La ruta estaba planteada para ocho o nueve días, con un día de margen por si las moscas; los hoteles estaban reservados y pagados, los perros irían a casa de unos amigos y los gatos y las plantas quedaban al cuidado de la familia. Todo estaba listo para despegar el 8 de agosto.

Esas vacaciones iban a ser una primera toma de contacto para nuestro viaje por Norteamérica, que supondrá miles y miles de kilómetros por tierra y por aire durante más de treinta días. Por el contrario, las cosas empezaron a tomar un rumbo diferente a mediados de la semana anterior.

Una semana antes, Laura, mi pareja, me enseñó varias fotos de un perro con leishmania que había sido recogido, moribundo, en la Societat Protectora d’Animals de Mataró (SPAM). No le di mucha importancia; cada pocos días miramos imágenes e historias de perros y otros animales que no han tenido demasiada suerte; pese a las miles de historias como la de Caos, intento no profundizar en cada una de ellas: leo, comparto y, a veces, hago un seguimiento para asegurarme de que un porcentaje de las mismas tienen final feliz y puedo seguir manteniendo algo de fe en la humanidad.

Por esas fechas, dejamos pasar un par de días, pero volvimos a hablar sobre él, de improviso. Esa es una señal compartida de que un bicho nos ha tocado la fibra, por lo que una semana antes del viaje a Portugal y Andalucía, decidimos acercarnos por la protectora y visitarlo. Duc estaba en el programa Els que ningú vol (Los que nadie quiere), y había superado una larga enfermedad; también era un pastor, como Dana y como Caos; un pastor que había perdido parte de la trufa y de las orejas; y un dedo de una de una de sus patas traseras.

Foc saliendo del SPAM
De izquierda a derecha: Argos, yo, Félix y Dana, y Laura con Duc (hoy, Foc).

La mayoría de nuestros amigos suelen recomendarnos que dejemos pasar unos días de margen antes de adoptar a otro animal (un buen consejo, que esta vez no seguimos del todo). Frente al perro, frente a Duc, que terminaría por llamarse Foc, lo tuvimos claro desde bien pronto. Aun así, decidimos hacer las cosas bien, y nos reservamos el tiempo suficiente para subir al refugio con el resto de nuestros perros y presentarlos como es debido. Hasta aquí, los planes se mantenían tal cual: todavía quedaba una semana para salir de viaje, y todo había ido a la perfección cuando nuestros animales y el nuevo miembro del quinteto se conocieron.

Pero, entonces, las cosas se empezaron a torcer por unos cuantos días.

A las 10 de la mañana del primer sábado del mes de agosto, aparcamos delante de la Societat Protectora d’Animals de Mataró (SPAM). Por primera vez, aunque no será la única, invito a cualquiera que lea este texto a fijarse en los aspectos positivos y negativos de la experiencia, y también a recordar lo fácil que es hablar desde fuera, la tarea titánica que supone encargarse de cientos de animales cada mes y la imposibilidad de controlarlo todo en cualquier faceta de nuestras vidas. Aun así, también a conocer aspectos que creo que son importantes de reseñar para que cualquier miembro de una protectora, voluntario o gerente de un centro de recogida de animales, reflexione sobre ello.

Empiezo, pues.

Una meada de 300 euros

Cuando llegamos, un chico se llevaba a Duc. Laura y yo subíamos en coche a Mataró con nuestro amigo Félix, adiestrador profesional con nombre de gato, y decidimos, por recomendación del mismo, hacer las presentaciones de los tres perros (Argos, Dana y Duc) fuera de la protectora si a los responsables les parecía una decisión acertada: menos estrés, menos animales que pudiesen afectar ese primer contacto, un ambiente más relajado con posibilidad de paseo… Por lo que parece, nadie había anotado que Duc ya tenía una familia interesada en él, y si llegamos quince minutos después, habría terminado en otra casa.

Foc con Laura, Xus, Yineth y Antonio.
Foc en la Sierra de Collserola, junto a nosotros y unos amigos.

Duc salió de la protectora de Mataró alrededor de las 16:00; con la decisión de cambiar su nombre, pero sin opciones todavía, y con una obstrucción en la uretra que todos desconocíamos y que le había impedido hacer pis desde que nos reencontramos esa mañana por segunda vez. El veterinario —un chico muy profesional al que le calculé unos treinta y tantos— nos dijo que podía ser estrés y que lo controlásemos.

Nunca había escuchado ni leído que un animal pudiese no hacer pis por estrés, pero lo anoté mentalmente para informarme sobre ello y nos marchamos. A medianoche, todavía no había meado; llamamos a la protectora y, en este caso, la respuesta no nos convenció, por lo que subimos al coche con él y fuimos al Hospital Veterinario de Balmes —uno de los pocos que conozco que atienden 24 horas en Barcelona— y que, pese a su gran trabajo, lo cierto es que no nos trae buenos recuerdos, pues allí fue donde nos despedimos de Caos.

Esa primera noche le tuvieron que vaciar 700 ml de orina con una sonda. A los dos días, Foc —a quien rebautizamos entre subidas y bajadas de Mataró a Barcelona, y viceversa— fue operado de urgencia. A mediados de la semana siguiente, cancelamos nuestras vacaciones de 2015 sin atisbo de duda; y después de todo aquello, los controles y el trabajo del equipo de la protectora y el Hospital Veterinari del Maresme fueron perfectos.

Foc y Dana de excursión
¡Foc y Dana se van de excursión!

Sin embargo, lo cierto es que quedaron varias cosas que me hubiera encantado comentar con alguna/o de las/os responsables del centro. Primero, la falta de control y, en cierto modo, la negligencia de entregar a un perro, sobre todo a un perro con problemas físicos y de comportamiento (miedo; inseguridad) al primero que quiera sacarle del centro, donde la pena y la compasión, en un caso tan mediático como este, no siempre pueden paliar la necesidad de conocimiento y de una verdadera disposición sobre lo que significa adoptar a un perro con necesidades concretas. Para ejemplificar esto, basta con decir que la persona que se llevaba a Duc a primera hora jamás había tenido un animal a su cuidado, ya que Laura tuvo la oportunidad de hablar con él.

En segundo lugar, la ausencia de un registro detallado de la salud de un animal, en especial de un perro enfermo que ha estado en un estado crítico durante varios meses. ¿Cómo es posible que nadie supiese que estábamos adoptando a un perro con cálculos en la vejiga y en la uretra?

Lo positivo, y también lo negativo

En contrapartida, hay muchas cuestiones que, por descontado, podemos enumerar a favor de la gestión del SPAM; para empezar, la falta de inversión pública, como nos demuestra el cierre de la perrera municipal (triste e irresponsable a partes iguales) y el movimiento popular que se ha visto en Charge.org y en redes sociales; del mismo modo, como adelantaba párrafos atrás, es muy sencillo hablar desde fuera, o desde protectoras con 15 o 20 perros que critican la falta de control de espacios como Badalona o Mataró, donde se atienden y entregan en adopción a cientos de animales cada año.

Por todo ello, no me gustaría que se leyese este texto como una crítica a una protectora, sino como una experiencia que nos ayude a todos a abrir un poco más los ojos.

El día antes de Reyes, por azar, volví al SPAM —al centro original, no a la perrera que se anexionó a la entidad en 2010. Después de mucho dialogar con una pareja de amigos y de darles mi opinión (contraria), subíamos a conocer a cuatro cachorros que habían entrado la noche antes: entre las 10 y las 11 de la mañana, todos habían sido adoptados, y solo llegamos a ver cómo se llevaban al último de ellos (¡y a varios perros fantásticos de menos de un año a los que mi amigo, por tonto, no quiso dar una oportunidad!).

Foc y yo (Javier)
Foc y un servidor con ganas de dar un buen paseo.

Eso no está bien. Invito a todo aquel que haya leído estas líneas que visite la SPAM de Mataró y compruebe la cantidad de grandísimas personas y fantásticos profesionales que allí se dan cita, que confirme por redes sociales el asombroso trabajo de difusión que realizan, y que también se alegre por todos los perros y gatos que consiguen dar en adopción.

Pero ese sistema no puede funcionar. No deben entregarse cuatro cachorros la víspera de Reyes a familias con las que no hay tiempo de cruzar más que unas cuantas palabras; a familias que no sabemos si han llegado por casualidad ese día o simplemente este año no tienen dinero que gastar en una tienda de animales.

Si falta inversión, si hay demasiados animales abandonados, si no hay una conciencia real frente al abandono y el maltrato animal, presionemos por una Ley de Protección Animal más dura y más funcional, pero no frivolicemos con algo tan serio como la adopción de un miembro de la familia, porque entregar un animal a ciegas y sin control es casi tan peligroso como abandonarlo a su suerte.

Perros durmiendo
Y… ¡eso es todo, amigos!

Porque nadie nos asegura que un perro o un gato no pueda tener dos vidas de mala suerte, pero jamás deberíamos potenciar nosotros esa posibilidad; sobre todo cuando lo único que deseamos con todas nuestras fuerzas es ayudarlos.

Por último, si has llegado hasta aquí, te pido otra vez que no te quedes con lo negativo, y mucho menos que se te ocurra desconfiar del grandísimo trabajo de la SPAM a causa de mis palabras. Decenas, sino cientos de personas, se implicaron en la recuperación de un perro con leishmaniosis muy grave, y entre voluntarios, veterinarios y casas de acogida consiguieron sacarlo adelante; nosotros somos el último peldaño, los afortunados que deben darle una segunda oportunidad a ese animal, y todo lo anterior solo es una pequeña parte, un tropezón por el camino, pero pocas cosas hubiesen sido más agrias que terminar una historia que recién volvía a empezar.

Hoy, Foc es feliz, tiene salud y hace ejercicio diario; y podría cerrar este (no tan) breve artículo diciéndole a todo el mundo que su vida es perfecta, pero mentiría; tras más de medio año con nosotros, sigue mostrando inseguridad con personas, y también ansiedad en un gran número de situaciones diarias. Y sabemos que seguirá arrastrando ese abandono cobarde durante gran parte de su vida; mientras, nosotros continuaremos esforzándonos para que lo deje atrás y él, a su vez, seguirá haciendo de nuestra vida algo un poco más perfecto.

Vida de perros (I)

Podemos juzgar el corazón de una persona por la forma en que trata a los animales.
Immanuel Kant (1724-1804)
El perro ha hecho del hombre su Dios. Si fuera ateo sería un animal perfecto.
Paul Valéry (1871-1945)

Encerrados y sin recursos. Abandonados, renunciados, nacidos en la calle… La vida entre rejas no es mejor para los perros, y los perros nunca han tenido buena vida. Quizá por su fidelidad, o su nobleza; actitudes que poseen y ejemplifican todos ellos y, por otro lado, que ninguno de ellos llegará a comprender. Si hay una especie que vive y muere por nosotros, son los perros.

Este es un capítulo inventado, y metido con calzador. Un capítulo que no iba a existir porque, diariamente, se realizan muchos más esfuerzos que aquel con el que yo puedo apoyar a través de unas líneas.

Sin embargo, no sería justo, pues todas y cada una de las líneas que lo preceden y que continúan a partir de aquí están planteadas en función de la vida y la muerte de mis perros y mis gatos. No tendría sentido obviar este detalle, así como no podemos seguir eludiendo el hecho de que decidimos compartir la vida con perros y gatos y, día a día, tomamos esa decisión para cambiar de opinión de improviso y abandonarlos a su suerte.

España es conocida por el maltrato animal.
España es conocida por las fiestas y celebraciones que tienen como su centro neurálgico el maltrato animal.

En el mundo se conoce a España por su crueldad con (y contra) los animales. Y quizá autores como Eric Schlosser, Michael Pollan o Dave Grossman no necesiten dedicar un capítulo de sus textos a la vida y a la muerte de los perros y los gatos, pero yo sí. Porque yo nací en Barcelona, cuando había toros muriendo agónicos en Las Arenas y la Monumental —un tema aquí no tratado en detalle—, cuando cientos de perros y gatos exhalaban su último aliento en la calle; cuando las madres todavía no querían pensar en qué ocurría cuando te quitaban un cachorro de entre las manos y lo dejaban caer en la perrera, y donde todavía, hoy, pocas personas quieren saber qué comen, qué ocurre a los pies de Collserola, y cuándo cayó el verde y surgió el gris.

Este es un capítulo para mí, aunque te invito a compartir la experiencia. Un capítulo que nos va a dejar con mal sabor de boca y un nudo en la garganta, y que no va a ser fácil, ni noble, ni fiel. Porque eso es lo que son los perros, no nosotros.

Sobre las protectoras y las perreras

En España, hay dos tipos de centros donde pueden caer los animales callejeros o de compañía. Las protectoras, si tienen suerte, y las perreras, si esta les es esquiva. Muchas personas creen que estas palabras tienen un sentido único pero, como suele ocurrir con la etimología, eso jamás ocurre; ni tan siquiera entre los sinónimos: las palabras tienen matices y, en este caso, la diferencia es, a menudo, la vida o la muerte.

La renuncia [de un animal de compañía] no tiene ningún tipo de coste, ni multa, pues si así fuera, la Administración considera que los abandonos en la vía pública serían mucho mayores.

Las perreras son centros creados por el ayuntamiento o adscritos a este donde se hace cumplir la Ley de Protección Animal (Staff de FAADA, 2015) que, según datos registrados por la prensa, cuenta con diecisiete variaciones según el territorio, siendo la catalana aquella más actual, y la madrileña la que menos; actualizada en el año 1990 (F.P., 2014).

La Ley de Protección Animal rige cuestiones como la recogida y la tenencia de “animales vagabundos” que se encuentren en la vía pública durante 20 días hábiles, con el fin de que estos encuentren adoptante o su dueño los reclame y a partir de los cuales podrá ser sacrificado (el día veintiuno).

Previamente, por ley, se leerá el microchip, si lo tuviera, y se le notificaría al dueño, por si quiere recuperarlo o renuncia a él. La renuncia no tiene ningún tipo de coste, ni multa, pues si así fuera, la Administración considera que los abandonos en la vía pública serían mucho mayores. Asimismo, muchos de estos animales no están identificados mediante un microchip, por lo que una vez perdidos o abandonados no existe forma de que se pueda contactar con los dueños.

Las perreras son organizaciones movidas por el lucro (privadas) o, en algunos casos, públicas, cuya estructurada y organización se ha realizado por ley, y donde encontrar un nuevo hogar al animal no se contempla como necesidad; si bien, en honor a la verdad, también entra dentro de los planes de muchas de ellas.

Por lo contrario, las protectoras son asociaciones sin ánimo de lucro —como una ONG—, cuyos beneficios se utilizan para el cuidado de los animales, la búsqueda de nuevos adoptantes, la mejora de las instalaciones y los sueldos de los trabajadores que conforman la plantilla fija (no de los voluntarios). A diferencia de las perreras, las protectoras no sacrifican a los animales y tienen un cupo de cuidados y adopciones más limitado, lo que les permite funcionar de un modo más eficiente.

16 perros y gatos abandonados por hora en España
Un grupo de perros callejeros en México D.F. Uno de los puntos del planeta con mayores problemas de abandono animal. Aun así, el problema en España es igual de grave, donde se abandonan cada hora 16 perros y gatos según las cifras recogidas durante el 2014.  ©Instituto Perro

Como suele ocurrir, aquí hay blancos y negros. Ni las perreras son un cáncer a erradicar ni las protectoras son la solución. En realidad, hoy día, las perreras no podrían funcionar como protectoras, pues se acogen a razones prácticas de espacio y adopción. Pero siendo objetivos, y muy, muy fríos, podríamos decir que las perreras podrían seguir funcionando mientras tuviesen perros y gatos que matar, y las protectoras no.

Si entramos en materia, rápidamente observamos varios problemas. El primero, y quizá aquel más importante, es que las perreras actúan a través de un cariz utilitarista: “este perro es viejo”, “este gato es ciego”, “esta perra no es de raza”, “estos perros son de raza potencialmente peligrosa”, mientras que las protectoras escogen a los animales que pueden recoger, o se comunican con otros centros, y se apoyan en el volumen de las perreras para poder buscar hogar a unos pocos. En otras palabras, las protectoras no podrían funcionar sin las perreras; y aun así, casi nada de lo que ocurre en las perreras es bueno.

El error principal, al igual que ocurre con una legislación nacional que permite diecisiete modificaciones autonómicas diferentes en un espacio natural que, a grandes rasgos, mantiene un ecosistema heterogéneo (hablando en plata, que vale para Barcelona, Valladolid y Asturias por igual), es que si queremos alcanzar el sacrificio cero de animales en las perreras, necesitamos una ley conjunta y la cooperación de perreras y protectoras hacia un fin común. Si no, el sistema colapsa.

Continúa.


Lista de referencias bibliográficas:

  • Staff de FAADA (2015). Protección animales Código Penal. Fundación FAADA. Recuperado de http://faada.org/legislacion-1
  • F.P. (2014, 28 de mayo). Leyes de protección animal: España mejora en materia penal, pero continúa el caos autonómico. 20 Minutos. Recuperado de http://www.20minutos.es/noticia/2149922/0/leyes/proteccion-animal/espana/