La mierda de la ‘Tauroética’ de Savater

Matar a un animal no es una forma de ver la vida, sino de afectar al mundo que nos rodea.

Sobre Fernando Savater tenía poco malo que decir: aun hoy me gusta su ironía y sus principales influencias; respeto su ética del deber y su concepción espinosista (rollos filosóficos, ya sabéis), su preocupación por las cuestiones nacionalistas e incluso la resolución que, él mismo, propugnó ya hace años acerca del vasquismo, que hoy podría acercarse sin excesivos remilgos al independentismo en Cataluña.

Sin embargo, como es habitual, igual que yo poco más sé de Spinoza que aquello de que nos regimos por los límites del cosmos, quizá Savater no tenga ni puta idea de perros, ni de gatos, ni de toros. Por el contrario, cuando no se sabe algo, algunos tenemos la modestia de cerrar el pico, y otros tienen la osadía de mirar por encima del hombro y sentar cátedra. Quizá por ello, me sorprendió ver cómo hace unos días traían a colación temas de tauromaquia y animalismo desde una perspectiva que jamás habría imaginado.

Por título llevaba Tauroética, y las frases que cobraban vida entre párrafo y párrafo asesinaban sin saberlo a muchos seres que habían sufrido la desgracia de nacer animales (no humanos) en el lugar equivocado. Sobre ello, Renzo Llorente, profesor de filosofía en el campus de Madrid de la Saint Louis University, escribía una refutación muy lúcida (Tauroética de Fernando Savater: una aproximación crítica) a la cual, si tenéis interés, recomiendo que le dediquéis unos minutos.

Fotografía de Fernando Savater para un artículo de La Vanguardia sobre el 11-S, También se realizó una entrevista para La Contra a finales del año 2012.
Fotografía de Fernando Savater para un artículo de opinión de La Vanguardia sobre el 11-S, También se le realizó una entrevista para La Contra, que llegó de la mano de Víctor Amela, a finales del año 2012.

El fragmento que apareció en varios blogs hace unas semanas puede encontrarse en Tauroética (F. Savater, Turpial, 2010), en la página web de Andrés Calamaro (desconozco el porqué) y criticado en multitud de blogs animalistas como, por ejemplo, el de Melisa Tuya. Sigue leyendo «La mierda de la ‘Tauroética’ de Savater»

Una cornada de sentido

El 8 de marzo de este 2015, más de setecientos días después de haberse retirado del mundo del toreo, Francisco Rivera hizo algo bastante común entre las celebrities: su primera reaparición; un nuevo salto al ruedo que tuvo lugar en Olivenza, Badajoz, y que le llevaría inexorablemente hacia la profunda cornada que sufrió antes de ayer en la plaza de toros de Huesca.

Las cosas van como van; y así como en las plazas los toros se cuentan en lotes, y nadie siente pena por un bicho que ni quiere estar por allí ni sabe qué pintan esos tíos vestidos de luces con capotes, también debemos tener presente que, de vez en cuando, un pitón revienta contra el triángulo femoral del muslo y algún torero cae en la arena con una herida mortal. Y ahí está el caso del famoso Manolete, que por muchas angustias de las que se rodease, no quedó contento hasta que la cosa se torció del todo en Linares.

Toro de la ganadería Miura

Pero la empatía tiene, hoy más que nunca, un límite en cuestiones de maltrato animal; quizá por ello PACMA, el Partido Animalista, ha tenido que emitir un comunicado (no del todo atendido por sus seguidores) para que los usuarios de Twitter y otras redes dejen de publicar deseos de muerte contra la grave cornada sufrida por el taurino. Sigue leyendo «Una cornada de sentido»

Uno de enero

Yo no quiero correr. Pero me empujan, y me jalan por delante y por detrás.

De veras, deseo no hacerlo, y ante las vallas recuerdo, por un instante, lo que solían decir los condenados frente al patíbulo: aquello de que llega un momento en el que tu cuerpo ya no es tu cuerpo.

Después arranco a correr entre briznas de libertad que escapan entre mis patas; y a cada segundo que pasa me obligan, me animan, me insultan, me agravian, me vejan, y no puedo: no puedo detenerme; no puedo más que seguir hacia ese sinsentido que es el desaparecer. Por delante, por detrás, por los lados…; me giro, si me detengo, si busco una salida, no dan pie, y se esconden, me estiran, me hablan, me gritan, me oprimen, me matan.

Mas todavía no. Resta escuchar a borbotones aquel último uno de enero, dos de febrero…

Esa es mi marcha fúnebre.

Ese es mi fin.

Toros en sanfermines.

¿Por cuánto tiempo más apoyados en esa desfigurada idea de tradición seguiremos maltratando a otras especies?

Viñeta de Paco Catalán (julio) sobre sanfermines

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