Desahogarse entre adjetivos

Desahogarse es una palabra extraña. Como si lo que no expresas se te atraganta y, ahi, atorado en la garganta, te mata lentamente. (Como usar adverbios como adjetivos para cualquier menda que escribe.)

Lo dicho, dicho está, y suele estar bien dicho, aunque la pifies. Es el más vale haber amado y haber perdido de las palabras.

Eso sí, no confundas necesidad con diarrea mental, o anhelos líricos.

No es extraño creer que quedan cosas por decir cuando ya está todo dicho, o que las cosas van a cambiar cuando ya lo hicieron.

Tras ocho años…

pinzon-macho
Fotografía de un pinzón macho (Fringilla coelebs).

Hace unos días, un colega me comentó sobre una iniciativa que empezaba con esas tres palabras. De algún modo, me inspiró para este microrrelato.

Tras ocho años… volvió a ver al pinzón. Lo recordaba asfixiado de color: azul, y naranja, y marrón, y blanco, negro, y polícromo. Sus ojos, en cambio, le arrojaron contra una silueta achaparrada, de colores terrenales —marrón, y ocre, morado, y gris—, que no ardían, ni emprendían el vuelo, sino que le observaban, con apatía y desinterés, a sabiendas de que la luz que ilumina a uno, puede ser un destello cegador para el otro. No te recordaba así en absoluto, dijo, y el pinzón contestó: “Siempre supe que eras gay.”