BoJack Horseman y sus lecciones sobre cómo contar una historia

Estos días me he vuelto a ver la quinta temporada de BoJack Horseman (Netflix, 2014), una sitcom de animación —a partir de aquí, todo es posible— sobre un actor de televisión que vive en Hollywoo(d). Él es un caballo; su mánager, una gata persa de color rosa; su álter-ego, un perro labrador, que también es actor. Por ahí está Todd, que es humano, pero el menos normal de todos ellos, y Diane, que es una escritora-redactora creativa de ascendencia vietnamita. ¿Y cómo es esto posible? En este mundo, conviven personas y animales antropomorfos, pero eso es lo más sencillo que su creador, Raphael Bob-Waksberg, nos tira a la cara para que digiramos o nos atragantemos: a menudo, parece que se la suda (y hace bien).

En BoJack Horseman los personajes evolucionan a través de la trama: algo a lo que no estamos acostumbrados en las series de animación. Tampoco es habitual que este tipo de series oscilen entre el drama y la comedia (o la tragicomedia), ni se atrevan a tratar temas tan profundos como el éxito y el fracaso, la necesidad de ser amado, las carencias afectivas de las personas, la búsqueda de atención constante. Todas estas cuestiones dan una profundidad a la serie que hace que valga la pena verla, pero, en realidad, yo he descubierto algo mucho más importante para aquellas personas que queremos aprender a contar una historia: ahí metidos hay verdaderos maestros de la narración, y voy a hablaros de algunos capítulos que lo demuestran, ¿vale? Por supuesto, hay mucho escrito sobre la serie, pero si queréis un texto que os convenza de que tenéis que ver este pelotazo de Netflix, leed este artículo de Ana Pacheco: Regodearse en la miseria, como BoJack Horseman. Por mi parte, yo os voy a hablar un rato sobre literatura…

BoJack… ¿qué?

Las dos primeras temporadas de Bojack son una especie de Charlie Harper viviendo la vida de Charlie Sheen (Dos hombres y medio, Chuck Lorre, Lee Aronsohn, 2003-2015). Bojack es una ex estrella de televisión; alcohólico, drogadicto, disfuncional. Gracias al éxito de su antigua serie, Horsin’ Around, Bojack puede mantener un buen nivel de vida mientras sigue sin reconocer sus problemas, su frustración, resentimiento y odio por sí mismo. Hasta aquí, todo es bastante más negro de lo que uno imaginaría para una serie de animación, ¿verdad? Bueno, esa parece ser la clave de su éxito. En cualquier caso, sobre las virtudes de la serie que te hable otro (u otra), para mí ya estás tardando en tragártela a palo seco, y con ansia, y ahora voy a hablar de los capítulos que me han dado una buena hostia en la cara (con [algunos] spoilers [pequeñitos], luego no llores: aunque intentaré no destripar más que lo estrictamente necesario) y me han enseñado cuatro cosas más sobre cómo contar una historia. ¿Te apuntas?

BoJack Horseman es una de las primeras series de animación en Estados Unidos con un hilo narrativo serializado, donde los sentimientos de los protagonistas evolucionan conforme avanza la trama. Will Arnett, actor de voz de BoJack, la ha definido de la siguiente forma: «La paradoja es que los animales protagonizan una comedia cruda sobre la condición humana y sobre una persona que no sabe avanzar (…) Parodiamos lo absurdo de este mundo interesado en las bajezas de los famosos. Es lo más dramático que he hecho. Raphael Bob-Waksberg y yo salimos de la grabación hechos polvo».​

He recopilado diez capítulos que narran una historia (o parte de esta) de formas muy distintas entre sí. ¿Por qué diez episodios? Por nada en especial, porque son diez los episodios que más me han llamado la atención y más difíciles me parecen de construir y mover conforme a sus respectivas tramas. ¿Son mis capítulos favoritos? Algunos sí y otros no. Como pez fuera del agua, por ejemplo, ni tan siquiera me gustó demasiado, pero el final te da un buen meneo a la cabeza y, de paso, explica todo lo que ha ocurrido durante, y hay que reconocerlo: eso no es fácil de hacer.

Final infeliz (Bojack Horseman, 1×11)

Sinopsis del capítulo: BoJack, aún molesto por el libro que escribió Diane, le pide al señor Pinky Pingüino que le dé una semana para escribir una versión mejor. Al no poderse concentrar para escribir, pide ayuda al doctor Hu, quien le ofrece drogas para dejar fluir su creatividad. Sara Lynn y Todd deciden ayudar a BoJack, pero este termina en un «viaje» alucinógeno. 

El cambio de narrativa en ese capítulo es uno de los primeros ejemplos para acercarnos a un Bojack sin filtros. Algo que apenas conseguimos como espectadores en la primera temporada debido al carácter del personaje (en BoJack odia a los soldados, BoJack Horseman, 1×02, somos testigos de la mala relación con su padre en un flashback), pero no es hasta esta experiencia a lo gonzo cuando podemos observar muchos de sus traumas: infancia, amigos dejados a un lado, sentimientos contradictorios hacia el señor Peanutbutter, el cacao mental entre lo que se ve de cualquier famoso y lo que queda detrás y, por descontado, guiños a un montón de cosas, desde los Peanuts hasta Dr. Who que nos recuerdan todo el tiempo que Bojack sigue siendo un dibujo animado: le quitan la línea de contorno, lo borran… En las pesadillas psicotrópicas, parece que todo vale, incluso jugar con la cuarta pared. Sobre el uso de la animación a favor de la narrativa, en Hablemos de BoJack Horseman: La autodestrucción y el miedo a la infelicidad (de la cuenta de YouTube Un Mapache A Prueba de Todo) se listan varios ejemplos de los que hablo.

Diane y el señor Peanutbutter caracterizados como dos personajes de Peanuts en el viaje alucinógeno de BoJack…

Tras la fiesta (Bojack Horseman, 2×04)

Sinopsis del capítulo: La historia se divide en tres partes que se enfocan en distintas visiones sobre la fiesta sorpresa de cumpleaños de Diane. Al largarse de la fiesta, Princess Carolyn intenta descubrir qué oculta su nuevo novio, Vincent; mientras tanto, el sistema operativo de teléfono de Todd se enamora del sistema operativo del teléfono de Princess Carolyn por un fallo en el software. BoJack y Wanda golpean a un venado mientras Wanda se dirige al bosque para ver si está bien y Diane y el Señor Peanutbutter discuten sobre si Tony Curtis está muerto o no y por qué demonios eso importa.

Este episodio se divide en tres historias distintas que nacen de un punto de partida que comparten todos los personajes, algo que no es una gran novedad (por ejemplo, Trilogía del error en Los Simpson, 12×18), pero que no deja de ser bastante difícil de articular y que quede como dios manda en la narración. Aun así, de las tres historias, lo más interesante es el uso de un recurso bastante complejo en forma de chiste que le cuenta Wanda a Bojack. El chiste en sí parece no tener sentido hasta que lo conecta con la segunda parte de otra historia que, a su vez, no parecía tener ninguna relación con la primera historia que le ha explicado un buen rato antes. Además, resulta un guiño hacia el espectador y hacia el personaje de BoJack (a veces las cosas buenas necesitan de tiempo, le dice).

El «chiste» de Wanda y el jardinero que siempre acertaba con la cantidad de abono.

Mi hogar es el mar (Bojack Horseman, 2×12)

Sinopsis del capítulo: Al volver a Hollywoo, BoJack se entera por parte de Princess Carolyn que la filmación de Secretariat terminó sin él cuando Lenny Turtletaub reemplaza al verdadero Bojack con una versión CGI. El caballo consigue dinero para el establecimiento del «Orfanato BoJack Horseman» como parte de una promesa que hizo en el funeral de Herb Kazzaz. Princess Carolyn y Rutabaga Rabbitowitz están cerca de abrir su propia agencia. Todd abandona la casa de BoJack para trabajar en el crucero propiedad del grupo de comedia de improvisación, donde al final termina descubriendo que se trata de una secta y es rescatado por su mejor amigo.

El equipo creativo sigue probando cosas nuevas en Mi hogar es el mar con un capítulo que empieza mostrando, en paralelo (pantalla partida en el episodio), el día a día de Diane y el señor Peanutbutter que están afrontando una crisis de pareja: Peanutbutter cree que su mujer está fuera del país y Diane se niega a admitir que ha fracasado otra vez. La construcción de esta escena inicial nos permite asistir a una narración no lineal mientras seguimos, a la par, las acciones de estos dos personajes. Sin embargo, la parte más divertida del episodio es aquella en la que Todd se une a un grupo de improvisación y, para escapar del crucero, debe vencer a sus antiguos amigos mediante la improvisación, una narrativa en la que BoJack participa a regañadientes para poder recuperar a su amigo. A ver si me explico, en este caso, BoJack no cree que lo que las acciones de Todd y los marineros improvisadores tengan sentido ni relevancia, pero les sigue el rollo aceptando ese «nivel ontológico de realidad» para poder largarse del barco con su colega y, a la vez, todo lo anterior se hace necesario para nosotros como espectadores para que avance la trama. Rebuscadillo, ¿eh?

Todd Chávez: «Tú no lo entiendes, si mueres en teatro improvisado, ¡MUERES en la vida real!»
BoJack: «Este barco está lleno de imbéciles.»

Por descontado, pueden haber muchas otras muestras en las dos primeras temporadas que me he saltado o he obviado, pero se trata siempre de pinceladas o de pequeños ejemplos: del narrador protagonista al monólogo interior, de recursos como la elipsis, la paraelipsis, la anticipación, el suspense, el macguffin… Sin embargo, a partir de la tercera temporada, BoJack Horseman empieza a tener capítulos que consiguen cosas que series de televisión con muchísima más trascendencia (y no estoy hablando solo de series de animación) ni se han atrevido a soñar. Estoy hablando de episodios como Como pez fuera del agua, Estúpido desgraciado, La flecha del tiempo o Las novias del señor Peanutbutter. Junto a los tres anteriores, he escogido otros siete episodios que cree que enseñan más que cientos de horas de lectura y cine.

En fin, sigo.

Como pez fuera del agua (Bojack Horseman, 3×04)

Sinopsis del capítulo: BoJack llega al Festival de Cine del Océano Pacífico, en donde se está presentando «Secretariat». En el lugar trata de encontrarse con Kelsey para disculparse por haber provocado su despido. Al mismo tiempo, BoJack trata de devolver a un caballito de mar bebé a su familia.

¿Qué ocurre si a una serie cuya principal fortaleza son los diálogos se los arrancamos de cuajo y sin previo aviso? Este parece el planteamiento que se hicieron para este episodio. Como pez fuera del agua tiene como característica principal la ausencia total de diálogos tras la introducción del episodio, donde BoJack y Ana Spanakopita hablan sobre por qué el actor tiene que asistir a la presentación de su nueva película en el Festival de Cine del Oceáno Pacífico (FCOP). A partir de aquí, la mímica y la gestualidad de los personajes, la belleza de las animaciones y la música acogen una importancia enorme como recursos que nos ayudan a sumergirnos en la trama. Confieso que no es de mis episodios favoritos, ni mucho menos, pero igual que a muchos escritores no les encantan las larguísimas descripciones estilo Tolkien, entienden su por qué dentro de la narración, ¿verdad? Aquí, igual.

(Imagina el sonido de cientos de sardinas en el autobús…)

Estúpido desgraciado (Bojack Horseman, 4×06)

Sinopsis del capítulo: En su monólogo interno, BoJack se come el coco después de que su madre y su enfermera se mudan con él. Para salvar la película fallida, Princess Carolyn decide avanzar la falsa relación de Courtney y Todd con un matrimonio simulado con la ayuda de Rutabaga. Todd está en conflicto sobre esto, sobre todo porque se está sintiendo más cómodo identificándose como asexual.

Aunque se ha visto anteriormente, este capítulo explota los sentimientos y pensamientos de BoJack a través de una narrativa interna a la que el espectador puede asistir en paralelo al desarrollo de las distintas escenas que se suceden. La composición del monólogo interior del protagonista es muy distinto al estilo general de la serie para ayudarnos a diferenciar rápido lo que BoJack dice de lo que BoJack piensa: dibujo, sonido y animaciones que nada tienen que ver con el estilo habitual en el que se presenta la serie son recursos que completan todo esto.

La flecha del tiempo (Bojack Horseman, 4×11)

Sinopsis del capítulo: A través de los borrosos recuerdos de Beatrice, se revela cómo en 1963 su padre la empujó hacia un matrimonio concertado. Ella rechazó a su pretendiente y se enamoró de un apuesto aspirante a escritor, Butterscotch Horseman. Más tarde, viviendo en pareja en San Francisco, su matrimonio vacila; no son felices, no han alcanzado nada de lo que se proponían de jóvenes: ambos beben mucho y pagan sus frustraciones con su hijo, BoJack. Años después, cuando BoJack ya es un adulto, Butterscotch tiene una aventura con una doncella llamada Henrietta, una aspirante a enfermera. Beatrice convence a Henrietta para que entregue al bebé en adopción para que pueda continuar en la escuela de enfermería.

El viaje en coche a una residencia donde BoJack planea ingresar a su madre se difumina entre los recuerdos de Beatrice, quien ya no distingue la realidad. Esto nos permite asistir a un capítulo en el que la información se nos ofrece de forma parcial debido al alzheimer o la demencia senil. Para ejemplificar esto, los rostros de muchos de los personajes que Beatrice no recuerda aparecen tachados o difuminados (a menudo, solo son siluetas) y lo mismo ocurre con los escenarios, vacíos de objetos y detalles.

La flecha del tiempo es uno de esos capítulos que no solo son importantísimos para la serie (explican al espectador por qué Beatrice es como es, quién es, en realidad, Hollyhock, qué ocurrió en la infancia y juventud de BoJack, Butterscotch, Beatrice, etc.), sino porque presenta una narrativa segmentada e incompleta que el espectador puede entender mejor así, y con más profundidad, que si se le diese de golpe toda la información que nos faltaba al inicio. La forma en la que se reserva con cuentagotas la información que nos llega como espectadores (lo que los personajes dicen, lo que vemos y lo que no…) lo convierte en un capítulo asombroso y, sobre todo, muy humano: se hace difícil pensar en otros ejemplos que hablen de la vejez con la misma emotividad.

Free churro (Bojack Horseman, 5×06)

Sinopsis del capítulo: BoJack recita su elegía en el funeral de su madre delante de un público al que no vemos y al más puro estilo del comediante americano de clubs nocturnos.

Free Churro es una puñetera locura que empieza con un flashback muy agrio que recupera al padre de BoJack y la relación de desatención que mantuvo con su hijo durante toda su vida. En muchos sentidos es un episodio muy arriesgado que se apoya, a la fuerza, en un texto trabajadísimo para funcionar, ya que solo vamos a ver a BoJack y un ataúd cerrado a lo largo de 25 minutos en los que pretende hablar sobre su madre (aunque habla sobre muchas más cosas).

La elegía se convertirá casi desde el primer momento en un monólogo en el que se entremezcla comedia y tragedia: sin duda, pongo la mano en el fuego en que este es el capítulo más triste de toda la serie hasta la fecha. A nivel narrativo, los guionistas optaron por un modelo muy cercano a la stand-up comedy y un humor negrísimo que llega a picar, y juegan magistralmente con lo que se ve y lo que no se ve en pantalla (el tío del órgano, los recuerdos superpuestos como imágenes de la madre de BoJack bailando en las fiestas que hacía en casa, la sorpresa final…) para aliviar un poco la tensión y descargar la catarata de emociones que se nos viene encima.

Free Churro es como si Richard Pryor, Jerry Seinfeld o Woody Allen sacasen sus demonios en un show de comedia en vivo en un funeral. Algo que, de algún modo, emula una de las grandes revelaciones de 2018-2019 con El método Kominsky (Chuck Lorre, 2018). ¿Y sabes qué? El funeral que vamos a ver en la primera temporada con Michael Douglas y Alan Larkin no le llega ni a la suela de los zapatos a este episodio, que no solo lleva a BoJack a ver lo vacía que estuvo hasta el final la relación con su madre (I see you: ya lo pillaréis), sino que se atreve a demostrar cómo su padre solo quería lo que tiene su hijo (fama, atención, saber si aquel tarado de Montana había leído su novela…), pero su hijo no puede disfrutar de lo que, de un modo u otro, ha conseguido por culpa de lo que sus padres le hicieron vivir de niño.

Tras el flashback inicial, Free Churro se desarrolla durante la casi media hora de capítulo con BoJack hablando a una audiencia de la que no sabemos nada.

No estoy muy de acuerdo con el análisis del episodio Free Churro de Cinema Ivis, pero es interesante. ¡Echadle un ojo!

Interior Sub (Bojack Horseman, 5×07)

Sinopsis del capítulo: La narrativa se vuelve un poco loca cuando una psicóloga le cuenta a su esposa la historia de BoBo, la cebra angustiada; mientras tanto, la esposa de la psicóloga, que es mediadora profesional, le explica el último caso en el que ha tenido que mediar, la grave disputa entre el Rey Caramano y Bruma de cacao mental anhelante con forma de mujer por la desaparición de un trozo de queso.

Este es uno de los capítulos más cojonudos que existen de esta serie y de cualquier serie. Una pareja de mujeres afroamericanas de mediana edad quedan a comer en un restaurante italiano y la historia se divide en dos tramas y se plantea a través de dos narradores testigo: una de ellas es psicóloga y está tratando a una paciente (Dian… Diana, princesa de… ¡Gallos! [Diane, Princess of Whales]) debido a su insana relación con BoJa…  ¡BoBo, la cebra angustiada! que intenta superar la muerte de su madre; la otra es mediadora profesional y no sabe si podrá resolver, sin llegar al arbitraje, el caso del… Rey Caramano (Emperador Finger-Face) y Bruma de cacao mental anhelante con forma de mujer [Tangled Fog of Pulsating Yearning in the shape of a woman] que han discutido por quién se comió el último queso hilado (string cheese) del apartamento que comparten. El capítulo oculta a los personajes que conocemos: BoJack, Todd, Princess Carolyn, Diane… y los caracteriza (con el secreto profesional de esa pareja como excusa) en un juego con el espectador en el que, poco a poco, las dos narradores que creen contar dos historias diferentes se dan cuenta de que los protagonistas de ambas están conectados entre sí.

El Rey Caramano y Bruma de cacao
El Rey Caramano y Bruma de cacao anhelante con forma de mujer en una sesión de mediación.

Las novias del señor Peanutbutter (BoJack Horseman, 5×08)

Sinopsis del capítulo: Durante la fiesta número 25 de Halloween de BoJack nos adentramos en las relaciones de pareja del Sr. Peanutbutter a través de cuatro mujeres que han compartido parte de su vida con el labrador: su actual novia, Pickles the Pug, y sus tres ex mujeres: Katrina, Jessica Biel y Diane.

En 1993, el señor Peanutbutter inicia una extraña tradición, llevar sus fiestas de Halloween a casa de su amigo BoJack. Para ello, la narración nos presenta cuatro saltos temporales para situarnos en poco más de tres minutos y los interrelaciona entre ellos. El episodio está repleto de guiños y licencias narrativas que funcionan a las mil maravillas, por ejemplo: para que el espectador no se pierda, los personajes se toman la libertad de decir en qué año están, se hacen guiños constantes del pasado hacia el futuro (como el famoso, wait for it… de Cómo conocí a vuestra madre) o se conectan de forma directa situaciones que han ocurrido en esos veinticinco años (siendo esto posible porque nos han realizado una presentación de todas las reglas del juego que el capítulo utilizará desde el inicio: conexión entre personajes, saltos temporales, uso de elementos presentes en el pasado y viceversa, etc.). En cualquier caso, el capítulo utiliza los eventos anteriores para explicar el presente del señor Peanutbutter (y, en parte, también de otros personajes, como BoJack, Todd o Princess Carolyn), pero sobre todo nos ayuda a entender mejor por qué ese labrador bobalicón es como es y cómo los errores que ha cometido en el pasado le ayudarán a crecer como… ¿persona? Bueno, sí, persona… supongo.

La serie se va a la ruina (Bojack Horseman, 5×11)

Sinopsis del capítulo: Cuando la adicción a las drogas de BoJack llega tan lejos que no logra distinguir la realidad con su programa de televisión, su actual novia, Gina, lo enfrenta a su problema.

Quizá este es uno de los episodios más magistrales de la serie (y creo que mi favorito de las cinco temporadas: o este, o Interior Sub). No es casual que el opening con el que empieza el capítulo sea el de Philbert —la serie que está grabando Bojack con Gina como coprotagonista— y no el de Bojack Horseman; a partir de aquí, las escenas se confunden, la voz del narrador de Philbert, que es Bojack interpretando al detective Philbert, se diluye con el monólogo interior del propio Bojack; cuesta saber cuándo Bojack está grabando y cuándo está viviendo en su paranoia, hay guiños constantes entre los distintos niveles de realidad y el argumento está planteado para seguir llevando al protagonista a una situación límite hasta que, totalmente desubicados y dudando como espectadores de si tenemos delante a un narrador fiable (es evidente que no, al menos en este episodio) todo explota en el plató.

Como ves, en BoJack Horseman se han inventado un mundo de mierda para hablar sin tapujos de nuestro mundo de mierda. Con temas recurrentes como el éxito y el fracaso, el aborto, el feminismo, la cultura de la violación, la caricaturización de uno mismo, lo que exige la fama y el éxito, la necesidad de ser amado, las personas con enormes carencias siendo admiradas y replicadas como modelo… Y todo esto, además, evoluciona, así que a saber dónde nos llevarán las siguientes temporadas y, sobre todo, cómo lo harán, que es una de las grandes fortalezas de esta serie. Leí por ahí que, en otras series de animación, como Los Simpson, la realidad flexible llevada al límite hace que todo quepa ahí, pero, en en BoJack Horseman parece que el verdadero secreto es que sus creadores no tienen miedo a nada. En definitiva, habrá que seguir en la brecha. Si habéis visto la serie, ya sabes que la solución la tenemos desde la segunda temporada, cuando el papión le dice: ‘Se vuelve más fácil, cada día se hace un poco más fácil; la parte mala es que tienes que hacerlo cada día, pero se vuelve más fácil’.

Ahora veamos si BoJack lo consigue…


Enlaces relacionados:

¡Ay, Paquita! La nueva heroína LGTBI+

La gente vuelve a estar que no caga con Paquita (Brays Efe), y normal me parece. No porque el chaval se autodenomine «gordo maricón», que eso también mola (y desarma a todo tipo de imbéciles homófobos e inframentales), sino por lo revolucionario que es todo alrededor de su figura, ¡coño! Pero antes, la obligada sinopsis:

Paquita Salas es una serie de Netflix que se estrenó en verano de 2016 y cuenta la historia de una representante de actores de los noventa para quien el cambio de siglo se le ha hecho un poco cuesta arriba.

Paquita mola porque sorprende, pero también porque normaliza; porque coge a la persona perfecta para hacer un papel, y no importa que esta sea un hombre, ¿sabes?, que estamos en el siglo veintiuno, y, aunque fundamentados en razones más misóginas, ya lo hacían en el teatro clásico. Así que… que tampoco se flipe nadie, que esto no es la sopa de ajo. Son diez capítulos (dos temporadas) que, a través de la comedia, narran historias y construyen personajes que sorprenden y enamoran: de Magüi a Lidia San José, de Yolanda Ramos a Mariona Terés.

paquita-salas

Los llamados «Javis» —Javier Calvo y Javier Ambrossi—, que se han buscado o les han colgao un apelativo bastante horrible como pareja artística y sentimental, no lo han petado por crear una serie novedosa, con actores reconocidos y, si nos ponemos pedantes, un gran uso de los niveles ontológicos de realidad; eso le da cuerpo, claro que sí, porque mola oír hablar a Ana Obregón de tirarse Coca-Cola en el chichi, o las tramas locas (y bizarras) de cama entre Brays Efe y Andrés Pajares; lo han petado por coger un concepto por el que seguro que mucha gente no daba ni un duro y pegarles una buena hostia de realidad. Porque Paquita Salas es un señor canario caracterizado como mujer que va para los cincuenta, pero también son los actores gays que no quieren que se les encasille, la gente trans que quiere representar a gente trans en televisión, y la peña intersexual o asexual, de la que empezamos a saber antes por series de animación como Bojack Horsemancómo mola Todd— que por historias que se supone que se basan en nuestra realidad.

Confieso que, en su momento, al ver el piloto de la serie, mezclé interés, curiosidad y cierto rechazo; no creo que fuesen prejuicios (aunque quizá sí), sino falta de herramientas para procesar esa ruptura de mis propios esquemas viendo a Paquitaque emociona despidiéndose de su actriz estrella entre ambivalencias sobre la alfombra roja o visitando a su madre en el pueblo; y jugando con el orgullo, el fuera de época, la vergüenza ajena, la verdad a lo bruto.

Paquita Salas es televisión, es arriesgar, innovar, probar otros formatos, buscar nuevas narrativas, y aquí sale bien. También podría haber salido como el culo, o quedarse en un buen intento —aunque si uno mira la propuesta en detalle, comprueba cómo todo —desde los actores y las actrices hasta el equipo técnico y la narrativa— está cuidado para dar un petardazo del bueno. La cosa funciona, y yo que me alegro de que hoy España sea un poco más pionera.

Black Mirror, de la filosofía a la interactividad

Black Mirror es de lo mejor(cito) que hay en Netflix. Y con este, son cinco los artículos que he escrito sobre la serie. No está mal, ¿eh? Durante meses, no obstante, me he reencontrado con una entrada en borrador: un artículo que nunca terminé sobre los dos últimos capítulos de la tercera temporada. Después, ya había escrito mis impresiones acerca de la cuarta, así que tenía poco sentido publicarla (o quizá no). No estaba mal esa entrada, que conste: exponía la relación entre Nicolás Maquiavelo, Thomas Malthus y el episodio La ciencia de matar. Un poco demasiado filosófico incluso, pero la historia de ese capítulo valía la pena como apuntó Adriana Izquierdo en La deshumanización de la guerra en «Men Against Fire».

También me dejé en el tintero Odio nacional, que habla de un tema más difícil de conectar con ideas anteriores al siglo XXI. Hoy, autores como D. E. Wittkower pueden hablar de amistad útil y accidental, así como de la imposibilidad de una amistad pura aristotélica en redes; esto no es nuevo para la filosofía, pero se han generado nuevos contextos que atraen la atención de la filosofía hasta Facebook e Internet. En la otra orilla, quedan islas inexploradas: el ciberbullying, el fénomeno del trolling y la no-culpa o a la deshumanización de la red. Qué ironía, ¿no? Algo que se creó para conectar a las personas entre ellas ha degenerado en un pozo de bilis que, a menudo, ni tan siquiera requiere de álter-egos o avatares.

Dicho esto, te preguntarás por qué vuelvo a dar la matraca con Black Mirror si aún no ha salido la quinta temporada. Pues verás, porque me he asustado con titulares como los siguientes: El último experimento de «Black Mirror»: deja al espectador elegir su final ‘Black Mirror’ prepara capítulos interactivos con múltiples desenlaces. En Verne, de El País, han aprovechado para recuperar los libros de «Elige tu propia aventura» y mostrar cómo el formato ha aparecido por todos lados y nunca ha terminado por caer en el olvido. El titular periodístico, algo soso: La historia de ‘Elige tu propia aventura’, el formato que probará ‘Black Mirror’. A mí se me vinieron dos cosas a la cabeza: Rayuela, de Cortázar, que también se menciona en el artículo (¡faltaría más!) y el pavor que me transmite una idea así en televisión.

Os pongo en antecedentes.

15-millones-meritos
Quince millones de méritos (1×02) planteaba un mundo en el que las personas viven en espacios cerrados y automatizados en los que tienen que ganarse la vida montando sobre bicis estáticas y produciendo energía que cambian por «méritos», una moneda virtual.

El otro día leía un artículo sobre la experiencia del usuario en la radio; este artículo mencionaba lo negro que la mayoría de las emisoras lo tienen contra Spotify u otros servicios de streaming. El porqué es bastante sencillo si uno lo piensa un poco: la radio no aprovecha las fortalezas que le quedan (a sus locutores, por ejemplo)  e intenta luchar haciendo gala de sus debilidades (casi todo lo que ofrece son listas de canciones que no puedes escoger entre anuncios); vamos, que está condenada. Y algo así puede sucederle a la TV si escucha demasiado al usuario… Y es que, muy probablemente, es igual de malo creer que nuestros consumidores no tienen derecho a hablar del producto como considerar que su palabra es ley.

Volviendo a Netflix y a la interactividad nos topamos con un gran ejemplo de esto: puede parecer guay, pero, en realidad, más allá de advertir un cambio de modelo, nos avisa de cosas bastante chungas. Primero, no es algo tan moderno, todo lo contrario: muchos videojuegos utilizan este sistema, algunos lo hacen incluso casi con devoción frente al modelo, como la empresa TellTale Games. Segundo, la capacidad de atención del espectador medio y, sobre todo, su tolerancia a la frustración… es cada vez menor. Tercero, ¿puede existir arte cuando lo quiero todo y lo quiero ya?

Ofrecer varias líneas narrativas supone no tener un lore real.

Ya, lo sé, parece que se me ha ido la olla con este último punto, ¿verdad? Me voy a explicar poco a poco. Hoy, sentimos la necesidad de ser protagonistas de todo, de controlar, de tener ese falso poder de decisión entre las manos: si no controlamos algo, o nos cuesta entenderlo, o ese algo requiere de un mínimo esfuerzo, no vale la pena. El principal problema de esta propuesta es que ofrecer varias líneas narrativas supone no tener un lore real, porque tendrías varios que son antagónicos entre sí. ¿Sería Casablanca si Humphrey Bogart hubiese elegido a la chica? ¿Y si Anakin Skywalker no hubiese sucumbido al Lado Oscuro? Vale, habrá alguien por ahí que diga: «Coño, pero no te van a dar control sobre los núcleos de la trama, so listo.» Entonces, me cabrearía todavía más, porque me sentiría estafado como usuario, que no espectador, ya que me van a hacer interactuar a un nivel de coste-beneficio que hará que siga prefiriendo cien veces un capítulo «normal» de Black Mirror.

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¿Sería igual de impactante el capítulo de San Junípero (3×04) si nos hubieran dejado tomar decisiones en varios puntos de trama?

Esto nos lleva a un punto todavía más conflictivo; volviendo a la UX/experiencia del usuario, resulta imprescindible seguir defendiendo el (necesario) esfuerzo del receptor: el problema de la radio, por ejemplo, no es que el usuario no quiera escuchar anuncios, que también, sino que la fuerza que tiene este medio (noticias, actualidad, presentadores/as con garra…) se deja a un lado, y nos meten una lista de reproducción entre anuncios en el 99 % de las emisoras. Normal que todo quisqui prefiera un Spotify, ¿no? Sin embargo, la televisión —también el cine y los videojuegos— mantiene un nivel de exigencia más elevado, pero, en contraposición, devuelve más de lo que pide. O lo hacía.

¿Está cambiando nuestro nivel de tolerancia acaso frente a la masificación de productos audiovisuales? Puede ser. Y lo explico con un ejemplo práctico: hace un par de meses que estoy viendo una sitcom americana titulada Brooklyn Nine-Nine en la que el mejor gag de todo el capítulo suele reservarse para el primer minuto. Hay que enganchar al espectador… y la fórmula funciona, que conste. Pero también es un poco triste hasta donde hemos llegado, ¿no? Con la televisión tenemos muy metido dentro el cambiar de canal, incluso en Netflix o HBO, que es aún más sencillo: no es más que una menor y menor capacidad de atención combinada con cero tolerancia a la frustración. Y nos pasa a todos, ¿eh? Yo esperé durante año y algo como un loco a que saliese la segunda temporada de Westworld, y el primer capítulo se me hizo horriblemente lento… ¡pues aún no me he visto ninguno más!

Eso no es del todo malo, claro que no; igual que en los libros hay que encontrar ese punto en el que ni nos leemos cualquier cosa ni descartamos un libro por la portada, pero tengo la sensación de que la estrategia televisiva ha optado por dar al espectador demasiado poder; a un usuario que consume sin tiempo que perder ni intención alguna de plantearse un mínimo esfuerzo; y no siempre es posible conectar con alguien que se plantea así su papel como espectador. Si alguien pretendiese lo mismo con cualquier gran obra de la literatura, o con la música, la pintura, la fotografía, creeríamos que no es más que un esnob imbécil que no quiere más que fingir, y, sin embargo, hoy queremos un The Wire o un Los Soprano por año, sin realizar un ejercicio de percepción, de empatía, de análisis, de recepción.

En la actualidad, ya no es que no respetemos los tiempos de creación del artista —sea un cineasta o un escritor—, es que vamos camino a la ley del mínimo esfuerzo como receptores.

No sé yo…


NdA:  Dejo aquí algunos de los enlaces que todavía no había adjuntado en ningún artículo sobre Black Mirror.

Los artículos que he escrito sobre Black Mirror son:

Black Mirror: nueva temporada; pocas sorpresas

Contiene spoilers de los capítulos.

El 29 de diciembre, Netflix liberó los seis episodios de la cuarta temporada de Black Mirror. Yo había prometido escribir un tercer artículo (o cuarto, ya ni recuerdo) sobre las cuestiones morales que flotaban —o te arreaban un bofetón— en los dos últimos capítulos de la tercera temporada, y lo retrasé, y retrasé, y ¡catapum! Cuarta temporada. A las pocas horas, miles de opiniones por todas partes; a los pocos días, llegan los artículos, los análisis y las columnas de opinión; palabras en prensa en busca del trending, de la viralidad, de esas cosas que ya siempre va a necesitar el medio digital.

Alberto Rey es una de esas figuras que ha escrito cuatro líneas en El Mundo. No muy tarde. Le pagan por columna, de un modo u otro, y sabe que aquí primero es mejor que segundo; por lo menos, en relevancia, comentarios, estadísticas; en definitiva, en redes sociales. Por eso yo llego rápido hasta él, y leo: «A medida que Charlie Brooker entrega episodios de ‘Black Mirror’ cae su valoración en el voluble mercado de la opinión televisiva. Una mezcla del clásico (e injusto) «tú antes molabas» y la lógica pérdida del factor sorpresa. No es tanto una merma de calidad del producto como un cambio del mercado y el espectador.»

Y una mierda.

Así que aquí empiezo yo, que también descubrí Black Mirror antes de que fuese tendencia. Pero primero una opinión rápida, en ráfaga, certera o no. Hay dos o tres capítulos que se salvan: Arkangel, que ya no sorprende, y Black Museum, que juega en exceso con la nostalgia del espectador fiel. ¿USS Callister? Es original, pero se pierde en el buenismo. Cocodrilo… No trasciende. Cabeza de metal, falla en el fondo y hasta en la forma. ¿Y Hang the DJ? Pues a mi me encantó, a través de la lectura que yo hago de un capítulo algo confuso. Hasta aquí, ahora de uno en uno.

4×01 USS Callister

En cariñoso homenaje a Star Trek, USS Callister podría haber sido una joya, porque habla de las grandes cuestiones de la naturaleza humana: identidad, sufrimiento, muerte… Si alguien hiciese una copia idéntica de ti, ¿serías tú o sería otra persona? Es todo lo contrario a la Paradoja de Teseo (¿cuándo al reemplazar todas las partes de un objeto deja de ser ese objeto?), y, en realidad, está intrínsecamente ligado a la misma, puesto que Robert Daly reemplaza completamente todas y cada uno de los átomos que forman a cada uno de sus prisioneros y los vuelca en una versión digital de ellos mismos. En este mundo, que también tiene algunos elementos de dos episodios míticos de Star Trek (La colección de fieras El escudero de Gothos) que ya se parodiaron en Futurama, Robert ha duplicado a personas de su vida diaria y las ha introducido en un mundo virtual con reglas propias.

USS-Callister (4x01)

Aquí se generan preguntas verdaderamente interesantes: ¿es la copia una extensión de la identidad del original?, ¿hasta qué punto siente y es moralmente reprobable comportarse mal con estas últimas?, ¿es real el sufrimiento en ese mundo o es acaso menos real que en el primer nivel de realidad? De cualquier modo, es una locura ontológica, y también antológica, en la que yo diría que, si las copias son tan exactas como los originales, el sufrimiento que pueden padecer será igual o mayor incluso, puesto que, en este otro mundo, las copias saben que son prisioneras de un demiurgo maligno similar al que podía imaginar Descartes, que no se limita a engañarnos (duda metódica), sino que se presenta y nos tortura; a menudo, y, sobre todo, en un inicio, por cuestiones que no tienen una relación directa con nuestra comportamiento como segundo individuo, sino con las acciones del individuo original. Podría ir mucho más allá (¿tienen los originales una responsabilidad ética frente a sus copias?, por ejemplo), pero no lo haré. Por el contrario, sí agrego que el capítulo podía haber mejorado mucho de dos formas: primero, consiguiendo que alguno de los individuos del mundo real comprendiese el comportamiento de Robert en su mundo «no tan ficticio» (quizá así las consecuencias de sus acciones no parecerían tan inverosímiles), y, segundo, ahorrándonos la carga de buenismo final, donde Daly es castigado hasta niveles que nos cuesta deducir (¿la versión se actualiza y Robert Daly queda atrapado en el parche anterior?, muy rebuscado) y donde los clones, si bien no son liberados, acceden a una cárcel de dimensiones galácticas.

4×02 Arkangel

Un gran planteamiento, y ahí queda. El problema que tiene Arkangel, además de una tecnología muy parecida a la de Toda tu historia (1×03), que más tarde entendemos (Black Museum, 4×06), es una falta total de conflicto fuera del ámbito familiar. No sorprende porque la tecnología que se presenta ya la conocíamos, pero también por el hecho de que el mismo conflicto tampoco es nuevo, y puede relacionarse más o menos rápido con el capítulo que menciono. Si Sara hubiese tenido problemas en el desarrollo, quizá ahí podríamos hablar de un cabo al que agarrarnos, pero la hija de Marie solo es rara, y solo es rara de niña; después, su madre desactiva el filtro, y esta consigue crecer con relativa normalidad (por cierto, esto es poco verosímil por razones puramente psicológicas) hasta la edad del pavo. En realidad, el uso del dispositivo se limita a poco más que a una cámara espía con la que conseguir ver cómo su hija se droga por primera vez, folla y se enamora de un amigo. Sí, la sobreprotección consigue el efecto contrario, como casi siempre, y hasta aquí; pero hay un gran acierto: Arkangel consigue mostrar que el problema, en última instancia, no lo tenía Sara, la hija, sino Marie, su madre, quien desde el nacimiento de la primera no ha aprendido cómo vivir sin esa dependencia que destruye la principal herramienta con la que se relaciona con su hija.

arkangel-black-mirror

4×03 Cocodrilo

Cocodrilo es ágil en su planteamiento: se produce un accidente, una pareja decide deshacerse de un cadáver y el tiempo pasa. Quince años después, el artífice del suceso desea reabrir viejas heridas, y, entonces, todo se complica. Otro capítulo que juega con la identidad y el sentimiento: ¿quién es Mia? ¿Una madre y una arquitecto que no quiere que su vida se desmorone o una asesina a sangre fría? ¿Nos define lo que hicimos en el pasado o también las decisiones que tomamos en cada momento? Estas son las dos preguntas básicas que nos pueden guiar por este mundo.

cocodrilo-black-mirror

Cocodrilo es, probablemente, uno de los capítulos más siniestros de todo Black Mirror (¿quién podría matar a un bebé ciego?), y, sin embargo, el uso positivo de las nuevas tecnologías está presente a lo largo de todo su desarrollo. ¡Ah! No está mal, pero ni sorprende, ni convence; quizá por la ausencia de ese cambio palpable que nos mueve de una veinteañera histérica que se ve sobrepasada por la situación a una psicópata capaz de todo. ¿Será la falta de castigo lo que la cambió o solo faltaba motivación suficiente? No lo sabemos. Y tampoco se explica: apenas se entrevé.

4×04 Cuelguen al DJ

Quizá no soy objetivo, pero este es el capítulo que más me ha transmitido: con más chicha que Arkangel, menos exigente que Black Museum —que lo es, y a distintos niveles—. Empieza así: en el Sistema Amurallado ya no tienes por qué conocer gente, tener citas vacías o comerte el tarro pensando si encontrarás a tu media naranja: el sistema te empareja constantemente con otras personas hasta que, tras dos, diez o doscientas relaciones, encuentra a tu pareja ideal. ¿El problema? El problema es que Frank y Amy se gustan desde el principio, se caen bien, encajan, y el sistema dicta que su relación durará solo doce horas. Doce. A partir de aquí, Cuelguen al DJ explora las relaciones posteriores de ambos y cómo hay algo que no encaja en este mundo. Más adelante, su Tutora, el cachivache digital que les asesora, vuelve a emparejarles, pero recelosos del tiempo que les ofrece esta vez, deciden no descubrir la cuenta atrás presente en toda relación de aprendizaje que les ha asignado.

El planteamiento recuerda, en líneas generales, a San Junípero (3×04): un amor imposible condenado a terminar, y ofrece un giro de ciento ochenta grados cuando los protagonistas comprenden que el programa de citas es la verdadera prueba: si tienen que vivir en el Sistema, mejor escapar donde puedan estar juntos; y si Amy tiene razón, así es como realmente podrán conseguirlo. Pero no. Al escaparel capítulo nos muestra como todo eran versiones del algoritmo de citas del programa que utilizan ambos en el mundo real, y que, en el 99,98 % de las veces ha demostrado que son compatibles. En un bar, mientras suena Panic de The Smiths, Frank ve a Amy de lejos, y Amy a Frank, y nosotros quedamos estupefactos al comprobar que toda la historia que hemos presenciado solo era un cálculo más del programa de citas que los dos utilizan en su smartphone.

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Como es habitual, Black Mirror vuelve a jugar con los niveles de realidad, así como con nuestra percepción de los mismos. ¿Es falso todo eso que hemos visto porque no ocurre en nuestro mundo?, ¿tienen valor esas relaciones y esos mundos creados en la Nube?, ¿hasta qué punto podemos amar, sentir o vivir como hasta ahora en un mundo donde son Tinder o Siri los encargados de hacer que nos conozcamos y reconozcamos? Complicado, sin duda. En mi opinión, le falta algo de innovación, que ya es difícil encontrar en esta cuarta temporada, y un desenlace menos abrupto, o, por lo menos, más digerible tras tanta metafísica.

4×05 Cabeza de metal

Horrible. Atroz. Y no merece ser Black Mirror. El peor capítulo de toda la serie con muchísima diferencia. No obstante, para que se entienda que no es una crítica bestial sin fundamento y, entendiendo que cualquiera que esté leyendo esto ha visto los episodios o no le preocupan los spoilers, ahí va la sinopsis argumental: unos supervivientes/carroñeros intentan robar en un almacén algo para un tal Graham, que está muy enfermo, y se ven sorprendidos por un robot que los ataca y asesina; la única superviviente escapa y consigue refugiarse en una casa, armarse con una escopeta y destruir a la máquina que la persigue, pero, al morir, esta explota incrustando en su rostro y en su cuello rastreadores para que otros robots la encuentren. En el almacén, la cámara nos enseña que fueron a por un oso de peluche, por lo que se entiende que el enfermo era un niño que quería un juguete y que el mundo está hecho una mierda.

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Vale. ¿Y? No nos importa qué coño era el Mcguffin porque ya no hay conflicto, y lo peor es que, en Cabeza de metal, nunca lo ha habido. Por contexto se presupone que el mundo es una distopía, pero no sabemos ni qué ha pasado, ni qué está ocurriendo ni qué propósito tiene la protagonista, ¡porque no lo tiene! Los americanos que son tan y tan buenos en plantear historias y meternos dentro de ellas rápido, aquí la pifian: no hay trama, no hay presentación, y no hay conflicto más allá de la mera supervivencia típica de las películas de zombis. Para terminar de cagarla, el capítulo se presenta en blanco y negro sin un fundamento lógico; vale, quizá el nivel de detalle de las expresiones y sensaciones de los personajes transmite mejor así, y, de paso, se aleja del gore típico de las películas de terror o los thrillers, pero me importa un bledo —como si es un universo alternativo, o un espacio digital monocromo—, porque no hay historia. De filosofía, moralidad y similares, ni hablamos; es un capítulo estilo Rick Grimes y compañía, pero de los más malos que se te ocurran.

4×06 Black Museum

Por último, el episodio con el que se cierra la temporada es original, diferente y arriesgado, pero funciona. Rolo Haynes es el propietario del Museo Negro, un espacio donde se exhiben extraños objetos de vanguardia con una espantosa historia detrás. Al museo llega Nish en su coche eléctrico, y al comprobar que este necesita tres horas para cargar la batería, decide hacer un tour por el espectáculo circense. Con este planteamiento se nos explican tres historias relacionadas con el pasado de Rolo: el implante neurológico del Dr. Peter Dawson, el oso de peluche donde está atrapada la conciencia de Carrie y el holograma de Clayton Leigh, condenado a sufrir la silla eléctrica una vez, y otra, y otra más, por toda la eternidad.

Sin duda es el episodio más complejo de toda la temporada, tanto en la trama como en la escenografía, que recoge alusiones (huevos de pascua o easter eggs, en inglés) de todos los capítulos de la serie y que, de nuevo, sirve para comprender que muchas de las historias conviven dentro de un mismo universo —o podrían hacerlo—. Las tramas siguen hablando de la identidad, y de cómo esta puede pervertirse mediante el mal uso de la tecnología. Black Museum retoma el discurso del individuo y el yo, y de cómo este puede alterarse y descontrolarse a medida que creamos y superponemos capas de realidad, así como las implicaciones éticas y los sesgos cognitivos que estos pueden causar —hay que tenerlos cuadrados para convencerse de que es buena idea meterte a tu novia en la cabeza, así como  a tu ex en un osito de peluche— como el resto de personajes que se mueven entorno a Carrie en su historia o la ausencia de un proceso legal que prevea la mayoría de los casos en los que Rolo se ve envuelto durante su época como reclutador de investigación neurológica: ¿qué importa más?, ¿el individuo o el avance científico? La respuesta parece obvia.

black-mirror-black-museum

Con toda probabilidad, el desenlace de Nish y Rolo es la mayor vuelta de tuerca que encontramos en estos seis episodios, o casi, y, a su vez, se encuentra perfectamente hilada tanto con la última historia, como es lógico, como con las anteriores: el oso de peluche en el coche, la identidad de Nish, el museo en llamas, la justicia poética que se le inflige a Rolo… Como pequeña contrapartida, lo adelanté al inicio del artículo: parece difícil creer que todas estas historias se puedan desarrollar en una misma línea temporal; esperemos que este caramelo que se nos lanza a los espectadores, no se vuelva contra la serie.

En definitiva, la cuarta temporada se cierra con dos conceptos que están mucho más cerca de nosotros de lo que podríamos imaginar: conciencia digital e identidad virtual llevadas, a menudo, a los extremos más espantosos y distópicos que se nos pudieran ocurrir, pero solo en el marco de la falta de probabilidad, no de la imposibilidad. Asusta un poco, ¿eh?


Enlaces relacionados:

¡Feliz 2018, por cierto!

Los 100 mejores artículos del blog (2012-2016)

No hace mucho recopilé diez artículos. Como título, tuve que buscar algo que atrajese un poco al lector, así que lo adorné con una difícil promesa: me ayudaron a ser mejor persona, lo que no dejaba de ser cierto.

Uno puede intentar cambiar el mundo a través de la política, del cine o de la escritura; y puede equivocarse también; pero hay algo común por lo que tú, yo y cualquiera nos movemos: la idea de un mundo mejor.

Habrá quien crea que las cosas puedan, de repente, dar un giro de ciento ochenta grados, pero no es cierto: eso se hace paso a paso; no se trata de darle la vuelta a un calcetín, sino de millones y millones de pares. No se trata de ofrecer un plato de sopa, de ayudar al prójimo a encontrar lo que busca, o de combatir el terrorismo; se trata de darle continuidad, convertirlo en una vía, en una filosofía propia, y seguirla. A menudo, tendrás que pararte, asegurarte de que no te has perdido; otras veces, deberás rehacer tres jornadas de viaje por no haber andado cien pasos de más. Eso es lo que da color a todo esto, lo que te demuestra que el camino es siempre aquello que vale la pena, y no hacia dónde nos dirigimos.

De nuevo, esto es una mirada hacia atrás, y tú puedes compartirla conmigo.

Animalismo

Sobre animalismo empecé a escribir tras la muerte de Caos (2015). Mientras lo hacía, participé en programas de protección animal, comencé a formarme en etología y adiestramiento canino y, sobre todo, me conciencié de lo que ocurre a nuestro alrededor. Hoy, animalismo se ha convertido en una palabra imprescindible en este blog; quizá aquella a la que le tengo más cariño y, a la vez, la que me ha permitido conocer a muchísimas personas comprometidas con una idea.

#1. Una perra llamada Laika, cosmonautas suicidas del espacio exterior y el maltrato animal (publicada el 31 de agosto de 2012)

Ahora, Laika no iría al espacio, porque nos asaltarían las dudas sobre la humanidad y no humanidad inherente en el acto, en tomar decisiones por aquellos que no tienen la capacidad plena de tomarlas, o no las entienden.

#2. De cómo tu perro cambió mi (nuestra) vida (publicada el 8 de enero de 2015)

Era un perro viejo, pero también era un perro bueno, ¿lo sabes? Le gustaban mucho los niños pequeños, pero no comprendemos por qué; y los quesitos. Y sobre todo era fuerte. Tras toda una vida de descuidos, se recuperó.

Caos (diciembre de 2012)
Caos en la casa de Caimari (Mallorca). Navidad de 2012.

#3. Primates a ritmo de blues (publicada el 23 de enero de 2015)

Dejamos la carretera atrás al ritmo de Joe Cocker. Al amanecer. Acelerando, dirección norte. Teníamos una cita con Nico, Charly, Tico, Bongo y África, entre otros, y con Dietmar Crailsheim, el contacto de Laura.

#4. Bruce Lee y la imposibilidad del medio plazo (publicada el 6 de febrero de 2015)

Él jamás tuvo miedo del hombre que había lanzado diez mil patadas; por el contrario, temía a quien había lanzado una patada diez mil veces.

#5. El festival de Yulin: masacre anual de perros en China (publicada el 22 de junio de 2015)

¿Está bien matar por sistema y está mal hacerlo durante una celebración? ¿Está mal de cualquier modo? ¿Es correcto torturar y asesinar a unas especies para el consumo y respetar a otras como mascota? ¿Dónde empieza y donde termina esa fina línea entre la supervivencia y la brutalidad?

#6. Una cornada de sentido (publicada el 12 de agosto de 2015)

Ser animalista, luchar por los derechos de los animales, requiere una ética inamovible que, si realmente quiere ser una apuesta de futuro para todos nosotros, no puede estar enmarcada en el odio, la agresividad y la violencia, sino en el debate, el acuerdo y el progreso de la misma idea de tradición.

#7. La mierda de la ‘Tauroética’ de Savater (publicada el 25 de agosto de 2015)

Matar a un animal no es una forma de ver la vida, sino de afectar al mundo que nos rodea de un modo global.

#8. Indultad a Rompesuelas, el Toro de la Vega (publicada el 13 de septiembre de 2015)

Sabed que, con este texto, yo rompo una lanza más por el Toro de la Vega, y os confieso que estoy harto; estoy harto de que estas manos con las que escribo sean tan parecidas a aquellas que, cada septiembre, dan muerte a un animal tan noble.

Tordesillas: Rompesuelas, el Toro de la Vega 2015

#9. El perro que quería ser (16 de noviembre de 2015)

Lo que no sabían las crías es que su madre estaba imposibilitada, impedida y casi inválida de tanto criar, y parir, y sangrar, y volver a ello demasiadas veces ya.

#10. Carta de un vegetariano (15 de enero de 2016)

No le dije que yo tampoco quería comer jamón, ni bistecs, ni pescado, ni marisco. Mucho menos que hacía casi dos años que no lo hacía. Solo le pregunté:

—¿Por qué no?

#11. Se van (publicada el 14 de abril de 2016)

Te habrán enseñado a dormir al sol tumbado junto a ellos; a reír por cualquier cosa que te apetezca; a besar cuando sientes que es la persona adecuada; a compartir las pequeñas cosas, y a ser un poco egoísta cuando se trata de tu juguete favorito, por supuesto.

#12. Sangre de toro (publicada el 13 de mayo de 2016)

El toro, que de nuevo habrá sido liberado contra los manifestantes, escapará a la montaña, lejos de los caballos y los picadores, lejos de la guerra y de la violencia de los hombres.

#13. La torre de cristal (publicada el 3 de junio de 2016)

Dana, de Dánae, que fue encerrada por su padre, el rey de Argos, para evitar que una de las profecías del oráculo de Delfos se cumpliese. La pastor alemán también estaba encerrada, privada del contacto con cualquier otro perro, y miraba desde su cubículo de cristal hacia nosotros.

#14. Perrofobia (publicada el 21 de junio de 2016)

Hace unos días, El País Semanal publicaba una columna titulada Perrolatría, firmaba Javier Marías, quien en unas pocas líneas fue capaz de decirnos que Hitler tenía un perro, que los españoles somos tan imbéciles como los yanquis y que los dueños de un can creíamos tener, y presuponer, derechos que nadie nos había entregado.

Dana en el Port de Pollença

#15. No hay justicia (publicada el 4 de julio de 2016)

Ava, la perra que había sido golpeada con un palo de madera, y cuyos dueños habían permitido que su estado se agravase hasta el punto de pudrirse en vida,no obtendría justicia; solo descanso de un mundo que le mostró la peor de sus caras.

#16. Arturo y la libertad (publicada el 5 de julio de 2016)

¿Ha muerto de viejo, o de tristeza? De cualquier modo, ha muerto; dejándose llevar, con esa pose inerme que ensayó, afligido, durante décadas.

Oso Arturo (viñeta de Paco Catalán)
Viñeta de Paco Catalán Carrión (05/07/2016) sobre el oso Arturo, que murió en el Zoológico de Mendoza el 4 de julio de 2016.

#17. Siete razones para cambiar los sanfermines (publicada el 12 de julio de 2016)

Las fiestas de San Fermín han mantenido su calendario de eventos y, entre ellos, hay uno cuyos pernios empiezan a oxidarse, y pronto se quebrarán: por la mañana, encierro; por la tarde, corrida.

#18. Salvarse a uno mismo (publicada el 22 de julio de 2016)

Me siento bien entre el verde, más humano, más vivo aún; no es que quiera imponer una imagen, ni venderos un sentimiento que, quizá, no sea universal, pero me enorgullezco de ser parte de algo sencillo, respetuoso, y bueno.

#19. Los animalistas también hacen animaladas (publicada el 8 de septiembre de 2016)

Cuando se dice: “no podemos cambiar el mundo, sino mejorarlo con acciones como esta”, debe ser un alegato real, que busque una mejora a medio plazo y no una continuación del mismo modelo.

#20.  Ya hablamos con Tordesillas (publicada el 13 de septiembre de 2016)

En España, hay que matar. La diversión se mezcla con sangre por falso derecho de tradición que hiede a podredumbre. Es la España que envejece, que avergüenza a una mayoría, que no quiere crecer; es la España que muere sin saberlo, y que no será nada.

Humanidades

Yo estudié Humanidades, y después marketing. Así que supuse que debía escribir sobre ello. Y me encantó. A medida que pasaban los meses, me di cuenta de que no se trataba de tener un blog con millones de visitas al año, sino de disfrutar de la experiencia, del camino, y construir aquella visión que estaba dentro de uno mismo. ¿Hay algún otro modo?

#21. Cylons, replicantes y el concepto de androide moderno (publicada el 7 de febrero de 2013)

La pérdida del alma, la muerte de dios o la fe en la ciencia empujan hacia una nueva creencia a través del auge tecnológico.

#22. Sobre la filosofía, I (publicada el 16 de mayo de 2013)

Podríamos destacar los siguientes enunciados clásicos:

¿Cómo vivir?

¿Cómo morir?

¿Qué es y qué no es ético?

¿Qué es y qué no es verdadero?

#23. Sobre la filosofía, II (publicada el 7 de junio de 2013)

La filosofía no funciona al margen del mundo físico, sino todo lo contrario: opera en él, y su función básica es ayudarnos a entender y mejorar esa physis. 

#24. Sobre la muerte, I (publicada el 14 de junio de 2013)

[…] es difícil enfrentar estos miedos y, si no somos religiosos, solemos intentar o bien no pensar en ellos, o bien adoptar una actitud estoica frente a los mismos, es decir, repetirnos constantemente las afirmaciones que presentaba Epicuro de Samos en su Carta a Meneceo.

Cadáver de un elefante adulto.
Cadáver de un elefante adulto.

#24. Sobre la muerte, II (publicada el 23 de junio de 2013)

A lo largo de la historia de la humanidad, se ha demostrado, como ya anticipó Schopenhauer, que la muerte es un acto creador de vida, así como la vida es un acto creador de muerte: todo lo que nace está destinado a morir, pero con su muerte aparece el germen de otra vida.

#25. Breve lectura vitalista con respecto a “El guardián entre el centeno” (publicada el 5 de julio de 2013)

—He dicho que no, que no habrá sitios maravillosos donde podamos ir una vez que salgamos de la universidad. Y a ver si me oyes. Entonces todo será distinto. Tendremos que bajar en el ascensor rodeados de maletas  y de trastos, tendremos que telefonear a medio mundo para despedirnos, y mandarles postales desde cada hotel donde estemos.

#26. Libros que hay que leer (publicada el 7 de noviembre de 2013)

Aquí, los optimistas te dirán que no hay un libro que no enseñe algo, por el contrario, los pesimistas  realistas te aconsejarán que te centres en los buenos productos y que no seas aventuro(a), porque tu tiempo de lectura se limita, como mucho, a unos cuantos lustros.

#27. La vida en si bemol, I (publicada el 25 de octubre de 2014)

Si no quedan conciencias que piensen en el mundo, no existirá mundo que pensar.

#28. La vida en si bemol, II (publicada el 28 de octubre de 2014)

¿Qué quiere decir esto? Principalmente que tenemos dos opciones: buscar una solución a la muerte (no os riáis), o aceptarla con estoicismo como se viene haciendo hasta ahora.

Monstruo espagueti
El monstruo de espagueti volador, you know.

#28. La filosofía de la imagen (publicada el 3 de enero de 2015)

Los nativos digitales y la generación que los precede empiezan a ver en los juegos la capacidad de mostrar, tratar y hacer más partícipe de lo que sucede en las pantallas al jugador.

#29.  La vida en si bemol, III (publicada el 22 de enero de 2015)

Esta es una entrada (o artículo) fundamentalmente marxista, en un sentido filosófico, por lo que quizá no guste a aquellos que sean reacios a los planteamientos marxistas o cercanos a la izquierda hegeliana en general; tampoco gustará a los de siempre: a los seguidores del statu quo; ni a mi madre, porque a ella le gustan más otros temas.

#30. Estado, nación y Ortega (publicada el 8 de abril de 2015)

Decía Ortega que la nación no remitía únicamente al pasado, sino a la voluntad de seguir conviviendo juntos en el futuro, y lo decía hace ya muchos años, por lo que si de verdad hubiéramos querido solucionar entre todos esta papeleta, quizá las ideas que legó serían de gran utilidad.

#31. Cuando Stephen Hawking se equivocó (publicada el 26 de septiembre de 2015)

Él dijo: “Llegar a la luna no cambió el mundo, pero nos dio una visión más amplia.” […] El hombre más inteligente del mundo cree que enviar humanos al espacio es el único modo de salvar a la especie humana, pensé. Stephen Hawking había optado por buscar refugio en el cosmos antes que intentar cambiar aquel que tenemos. El mensaje, extremadamente pesimista, me hizo esbozar una sonrisa.

'La teoría del todo' (película)
Fotograma de la película La teoría del todo que narra los años de juventud y primer matrimonio del físico Stephen Hawking.

#32. Entre los 80 y la nada (publicada el 1 de marzo de 2016)

Somos la generación puente. Los últimos que conocieron el mundo analógico sin filtros digitales. Los infelices. Los engañados. Los hijos de los primeros miembros de la generación X, o de los últimos boomers.

#33. George Steiner, la filosofía y el error como motor de cambio (publicada el 6 de julio de 2016)

Lo que sé de las Ciencias Humanas es que no importa un nueve o un cinco, aprobar a la primera o a la quinta, y que gran parte de lo que cualquier estudiante medio aprenderá en sus años universitarios no será aplicable en su futuro.

#34. Mi suegro y el trabajo (publicada el 6 de septiembre de 2016)

Trabajar como ya nadie lo hace quizá fue lo que permitió dirigir tu vida hacia allí donde querías, y encontrar lo que buscabas; después llegaron las multinacionales, las hipotecas puente, los CEO, y la madre que los parió a todos, y ya nadie pudo seguir soñando.

Soy fan de la gorra de los New York Yankees

#35. Caminar dentro de un gallinero (publicada el 10 de septiembre de 2016)

Quiero ser uno de esos escritores caminantes sobre los que leí: Breton, Thoreau, Sebald, Kerouac…Reencontrarme con las historias que me componen en soledad; criticar, plantear, razonar y discrepar a cada paso; voltear mis propios argumentos contra mí, e incluso olvidar todo por un instante.

Columnas de opinión

Quizá debí enviar alguna a un espacio en papel o en digital, pero no lo hice. Por ahora, sigo escribiendo sobre estos temas aquí, aunque no descarto saltar hacia otros lares. Ya veremos…

#36. Eurocopa 2012, Jebediah Springfield y la culpa sistémica (publicada el 4 de julio de 2012)

Al día siguiente, me alegré por los acérrimos futboleros; tampoco vale la pena ir como una vieja de luto porque Europa esté, económicamente, hecha un asco.

#37. Santiago Carrillo, Gary Cooper y librar los festivos (25 de septiembre de 2012)

Un hombre de principios, de aquellos que quedaron en el siglo pasado. Junto a las Pasionarias y los Bogart. Un hombre que supo vivir sobre la base de sus ideales y morir en paz, durante la típica y muy nuestra siesta. Un dinosaurio en todas sus acepciones.

#38. Albert Pla, Cataluña y las apariencias (publicada el 3 de octubre de 2012)

No se compliquen tanto, después, cualquier día se mueren, o se les muere alguien, y es un día muy triste, pero hace un sol de mil demonios, lo que, por otro lado, es una gran ventaja porque el cemento se seca más rápido y los críos pueden largarse a jugar y a disfrutar del día. Además, ¿no es eso es lo que todos queremos?

albert pla cantautor catalán
Albert Pla participó en Airbag (1997)

#39. El club de los veintisiete y una diva del soul (publicada 13 de noviembre de 2012)

Quizá Amy, como el resto de nosotros, anhelaba la eternidad. Ella se contentó con formar parte de algo, en este caso, un grupo de cadáveres prematuros. Unos cadáveres que nos recuerdan, socialmente, que la vida debe ser vivida; cuyas acciones y excesos nos muestran un extremo del camino, aquel que nos venden como el más feroz, y que en nuestros días no es más que márquetin de consumo.

#40. Así vivimos: sumergidos en el gris (publicada el 29 de enero de 2013)

Por la tarde, navegando entre muros de Facebook, como un voyeur profesional, me topé con una frase muy conocida y difundida de John Lennon que decía: “La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes.” Entonces, le contesté mentalmente citando sus propias palabras. Le dije: John, algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora. 

Cayó el verde, mostró el gris. Porque es lo fácil.

#41. Francisco Umbral, Camilo José Cela y otros hitos de la escena televisiva (publicada el 18 de febrero de 2013)

Era aún un retaco cuando me topé delante de la Telefunken familiar con los que se enorgullecían del trato del don Camilo y el don Francisco.

#42. Aquel que queríamos ser (publicada el 7 de mayo de 2013)

Después, un momento antes de despertarse con un frío intensísimo que le recorrió todo el cuerpo sin tregua durante horas, tuvo la certeza de que alguien había empujado a esas figuras contra el suelo y que estas no se encontraban ni tan sujetas ni tan firmas a sus sillas.

#43. El hombre que mató a don Quijote (publicada el 8 de julio de 2013)

Bajo el título Lost in La Mancha (2002), se presentaban todos los posibles contratiempos que pueden asolar a una producción cinematográfica; de testigo, una única cámara de producción, que se encargó de captarlos uno a uno, como ya se había hecho durante la producción de Doce monos.

La escena del Caballero negro. Una secuencia clásica de Monty Python and the Holy Grail (1975), película en la que Terry Gilliam participó como Caballero verde.
La escena del Caballero negro. Una secuencia clásica de Monty Python and the Holy Grail (1975), película en la que Terry Gilliam participó como Caballero verde.

#44. De guarros y gilipollas (publicada el 12 de julio de 2013)

[…] el primer titular me parece desacertado, ya que la plaza Tahrir nada tiene que envidiar a la marca España: una sociedad adormecida y aletargada que normaliza conductas bestiales, amparadas en el tradicionalismo más extremo; una sociedad que permite que las clases dirigentes nos puedan robar miles de millones, pero que culpa a los autónomos y los propietarios de pymes y microempresas.

#45. Historia de una ida y una vuelta, I (publicada el 26 de julio de 2013)

Yo caí aquí porque pude, porque pude y porque mi chica se sentía rural y estaba cansada de las prisas, las malas caras y el estrés de Barcelona.

#46. Historia de una ida y una vuelta, II (publicada el 13 de agosto de 2013)

—Los paseos —le digo, cayendo en la cuenta.

—Los paseos —contesta.

—Podemos pasear en Barcelona ciudad —afirmo, casi como una promesa.

Entonces, los dos nos echamos a reír, pero es una carcajada un tanto amarga.

#47. Excálibur y el extraño caso del ébola y la idiotez política (publicada el 12 de julio de 2013)

Pobre Excálibur. ¿Sabrá ella algo de lo que ha pasado?  Yo que tengo perros sé que son muy espabilados, pero supongo que la idiotez del Partido Popular también le ha cogido por sorpresa.

#48. Facebook y el fin de la revolución (publicada el 19 de marzo de 2015)

Llegó el fin de una época: de la revolución. Pero no llegó con la victoria o la derrota, sino que trajo consigo la apatía. La apatía, el abandono y la conciencia tranquila. Porque nos vendieron la idea de las nuevas tecnologías, la fuerza del conjunto, la ocasión dorada; de la masa a la cima, del grupo a la cumbre: la era del pueblo.

Y descubrimos que no teníamos nada que decir.

El problema de Facebook, Twitter, Change, etc.

#49. Al alba: tres disparos de ballesta (publicada el 20 de abril de 2015)

Qué triste resulta que sea la imagen esperpéntica de un crío de trece años desquiciado por quién sabe qué y cargado con ballesta y arma blanca aquella que nos vuelve a dar un toque de atención a todos, ¿no?

Demasiado dantesco para antes del café.

#50. Sobre drogas, putas y profesiones liberales (publicada el 7 de mayo de 2015)

Y aun así se lían la manta a la cabeza, y pagan una cuota mínima de casi 300 euros al mes, y un 21% de IVA, y se reducen un 19% de IRPF, y tienen que aguantar a un político tras otro que se le llena la boca de populismo y viene a decirles que les va a sacar un poco el palo del culo, pero solo un poco.

#51. Tu padre y la muerte (publicada el 21 de mayo de 2015)

Cuando tu padre se muere, te das cuenta de que era idiota, como tú. Que cometió errores, igual que tú estás cometiéndolos, y que Roland Barthes (entre otros) se equivocó.

#52. Cuando triunfó el miedo (publicada el 24 de diciembre de 2016)

Cuando lo hizo, no lo supimos; se hizo certeza unas horas después, alrededor de las 22:00. O quizá algo más tarde todavía, mientras recargábamos la página del navegador para ver si esos votos y escaños que danzaban al ritmo del sistema d’Hondt ofrecían un giro aún más inesperado.

#53. El mundo está cambiando (publicada el 7 de enero de 2016)

Eran las siguientes: primero, la gente ya no aguanta el modelo laboral actual; segundo, hay más emprendedores; tercero, se colabora más (en el trabajo); cuarto, estamos descubriendo Internet (potencialmente); quinto, el consumismo es cada vez menor; sexto, la alimentación es más sana y orgánica; séptimo, la espiritualidad vuelve a esta presente en nuestras vidas; octavo, han aparecido nuevas tendencias educativas.

#54. Cuando ser pobre era ser libre (publicada el 9 de febrero de 2016)

¿Por qué vivir temiendo el frío gris de la Diagonal que nació para herir al verde y a la verdadera tierra de la capital catalana y no en cuevas, barracas y chabolas que siempre estuvieron ahí?

#55. No digas nada (publicada el 10 de mayo de 2016)

Pero voy a concederte algo. ¿Dónde ponemos el límite? ¿Metemos en la cárcel al tontolculo del niño que está en la edad del pavo? ¿Al grupo de payasos que se ríen de cualquier desgracia ajena y tanto les da el bar que la red? ¿Metemos en la cárcel a cualquiera políticamente incorrecto?

El Periódico (Corrupción PP/PSOE)

#56. De una multa de tráfico al Leviatán de Hobbes (publicada el 14 de junio de 2016)

Para resumir, no hubo Frenadol que detuviese aquello, y me negué a conducir tres horas para no poder beberme ni un par de cervezas con los colegas. La noche anterior, cuando empezaba a preverlo, me recogí pronto e intenté contener el asalto… pero nanai. No hubo forma.

#57. Hoy, es lunes (publicada el 27 de junio de 2016)

Hoy, España es un poco menos mía aún. Soy un poco más apátrida, un poco menos crédulo y soñador; porque empiezo a perder la esperanza en que este país pueda cambiar, en que los corruptos y los poderosos dejen de hacer su voluntad a través del dinero negro, de los sobornos, del miedo.

#58. Seguimos siendo guarros (y guarras), y todavía más gilipollas (publicada el 7 de julio de 2016)

Muchas mujeres me dijeron que la culpa de un abuso siempre recaía en el abusador —algo con lo que estoy cien por cien de acuerdo—, pero sin entender por qué comparaba las violaciones de la plaza Tahrir, en El Cairo, con Pamplona y el País Vasco.

#59. Víctor Barrio: libertad de expresión e idiotez endémica (publicada el 12 de julio de 2016)

Se está confundiendo libertad de expresión con maldad, y con ser un maleducado, un cabrón y un malnacido, es cierto. […] Pero tampoco nos confundamos, ¡ojo! Las amenazas directas son un delito; ser una basura de ser humano, no.

Víctor Barrio - Muerte
La cornada que causó la muerte del torero Víctor Barrio.

#60. No os cebéis con las putas, sino con sus hijos (publicada el 29 de julio de 2016)

En serio.

El mundo está como una puta cabra.

Bueno, el mundo… La gente. Alguna gente. Alguna gente está jodidamente loca.

#61. Quedaste en el pasado (publicada el 5 de agosto de 2016)

[…] nos cuesta mucho vivir el presente, concentrarnos en lo bueno que tenemos ahora, en no aspirar siempre a todo, en dejar el pasado en el pasado.

Inclasificables

También hay textos que surgieron de forma extraña. Algunos, querían cambiarlo todo, y otros solo pretendían ser por necesidad. Todos ellos quedaron sin clasificar por derecho propio.

#62. Retrato de Lucía (publicada 12 de marzo de 2015)

Soy Lucía, y tal vez, durante las últimas semanas, has leído en diagonal unas líneas sobre mí. Unas líneas que quizá ni recuerdes dónde estaban; porque soy otra historia que ha pasado inadvertida ante tus ojos. Otro pedacito de mundo que creías que te ibas a perder.

Detalle de 'La dama de la perla' (Johannes Vermeer, 1666)

#63. Mi rubia (publicada el 14 de febrero de 2015)

Lo que ella no sabe es que escribir es deseo: deseo de conocer, de aprender, de decir, de sentir… Ella es deseo, y es escribir. Y yo un intento de escritor, cansado de flanquear la pregunta de mi única musa.

#64. Homo homini lupus (publicada el 28 de mayo de 2015)

Dos días después y exactamente a las seis y cincuenta y cuatro minutos de la tarde, allí estaba yo, junto a mi chica; orgulloso de mi inflexible temperamento y mis modales al más puro estilo spaghetti western.Solo faltaba la brizna de trigo entre los dientes y un par de cojones bien puestos, y no tenía a mano ninguna de las dos cosas.

Vengo a operarme... de anquiloglosia.

#65. El tres de julio de dos mil quince (publicada el 5 de julio de 2015)

Este fin de semana, no. Este es atemporal, especial y eterno. Y era necesario reservar una pequeña parte del mismo en esta pequeña parte de mí.

#66. El suicida del bar (publicada el 21 de enero de 2016)

Te confesaré una cosa: el año en el que me licencié, no fue un gran año. Mi padre murió, mi perra se comió las paredes de mi casa y uno de mis hermanos se divorció y se deprimió.

Literatura

Nunca cojo un lápiz si no tengo algo que contar. Además, me rijo por dos reglas. La primera todavía puede leerse en el Hollywood de Bukowski, y dice así: “Mira, si me preocupara por lo que le interesa a la gente, nunca escribiría nada.” En cambio, la segunda se limita a preguntarse por qué alguien debería hacerlo. Y eso no es ninguna gilipollez, porque la literatura no tiene precio.

Mis principios

Para empezar, las fechas no son reales. Los textos aparecieron publicados aquí, se borraron, volvieron a cobrar vida… La selección está hecha con aquellos a los que guardo más cariño, que son siempre los que mienten con absoluta naturalidad, como exige la literatura.

#67. Cuatro tragedias lunares (publicada el 4 de noviembre de 2014)

La habitación bebía oscuridad; un leve resplandor rojizo estalló dentro de una ínfima parte de la misma. En consecuencia, el cristal especular desprendió un brillo y proyectó figuras anómalas. Todo se oscureció de nuevo, paulatinamente, hasta que la luz y la sombra acordaron una tregua.

#68. Gott ist tot! (publicada el 4 de noviembre de 2014)

Los precios y las promesas que las empresas de biotecnología internacionales habían lanzado en 2025, terminaron por arruinar a un número exponencial de habitantes ansiosos por alcanzar la divina transhumanización.

#69. Un cocodrilo en la bañera (publicada el 8 de noviembre de 2014)

Lola está plantada en la puerta, con el camisón y la bata a medio quitar. Me explica que las tres víboras de la despensa han decidido invitarle unos días tras llegar a un acuerdo con la familia de garrapatas de la cocina. Lo intentas explicar por ahí y te toman por loca, dice.

#70. Un cuento de abnegación laboral (publicada el 27 de noviembre de 2014)

Algunos dicen que fue el despertar de un hombre enajenado contra el capital, ¿pero qué sabía este hombre de Karl Marx? Friedrich Engels o Mijaíl Bakunin eran conceptos tan abstractos como el primero, tanto como la idea de capital, masa o superestructura; en la ausencia no se concibe espíritu revolucionario.

#71. Carta a una jirafa (publicada el 2 de diciembre de 2014)

No hay en Barcelona quien haya jugado a ser Dios con tanta exactitud como vuestro padre, ni Botero ni Brossa. Incluso el insigne castizo no merece mirar hacia vos con ese gesto que le legó Roudin.

La jirafa coqueta

#72. El fantástico Bob (publicada el 25 de febrero de 2015)

Cuando despertó, los perros habían empezado a sacar varios broches y colgantes que Laura guardaba en un cajón de la cómoda, y se dispuso a reñirles, sin suerte. Su cuerpo no respondía, y las palabras no encontraron por dónde escapar. Sin embargo, el insolente destino quiso que el oído de uno de los perros captase algo desde la cama y, por lo tanto, fijó su mirada en Bob.

#73. Esa sensación en la nuca (publicada el 11 de marzo de 2015)

El perro ladra, y te preocupa que el perro ladre, porque estás haciendo cosas; estás haciendo cosas que antes no te preocupaban en absoluto. Entonces suspiras. Pero ni tú sabes por qué suspiras. Quizá porque el perro se aburre, y no podéis salir a pasear. O porque ya son las once de la noche, y sigues con ese proyecto en mente. Ese, sí, el de la gran empresa, el de la empresa que te asegura continuar alzando tu propia infraestructura.

#74. Sonrisas en aerosol (publicada el 29 de abril de 2015)

Sabiéndose conocedores de que el subsuelo escenifica más historias que conectan de un punto a otro que relatos eternos, y disfrutando de estos últimos incluso más por su prolongada particularidad.

#75. Es el Día de la Mujer Mundial (publicada el 26 de noviembre de 2015)

¿Cuántas mujeres habrán llorado amargamente esta mañana hasta que las lágrimas, ya secas, amenazaban de nuevo con endurecer su rostro? Sería bueno preguntárselo, cada día.

#76. La hoja en blanco (publicada el 12 de enero de 2016)

Podría ser que estuviese mintiendo, claro, y que, del título a la línea presente, todo lo que estoy relatando, sin entrar todavía en detalles, fuera falso. Si lo crees, me reconfortaría un poco, ya que un escritor debe ser mentiroso por naturaleza, y sobre todo debe buscar la sorpresa por encima del realismo, el sentimiento cómplice sobre la razón y la ilusión de funcionalidad, que es terriblemente falsa en un texto, en cualquier historia.

#77. Todo comenzó en Nueva York (publicada el 9 de abril de 2016)

Nueva York es una ciudad fría. Un lugar de corazones templados y asépticos al sur de Manhattan y demasiados rostros como para creer en una definición coherente para la masa.

9/11 Memorial (NYC)
9/11 Memorial en el Financial District de Nueva York para homenajear a las víctimas de los ataques del 11 de septiembre.

#78. Sobre Alfredo A.C. (publicada el 26 de abril de 2016)

Era alguien; alguien alegre, liberal, muy de la Movida, y supongo que lo seguirá siendo con una década más a rastras. Alguien que sabía que las cosas no se han de forzar, que llegan cuando llegan, que son años malos para los del pupitre y que, si uno lo toma demasiado en serio, no saldrá vivo de ahí.

#79. Blablablá en la Fortaleza de la Soledad (publicada el 2 de mayo de 2016)

El camino que separa el punto A, el del ególatra que recrea Interviú a su imagen y semejanza, del B, donde terminas por escribir aquello que piensas que el resto quiere leer, no es más que una línea. Es como la caída de un caballero jedi hacia el Lado Oscuro de la Fuerza; un error pequeño, solo uno; una bola de nieve que empieza a rodar por la ladera de una montaña.

#80. El fuego que llevamos dentro (publicada 18 de julio de 2016)

Los engañé a todos; les hice creer que iba a tostar pan, y verduras, y, bueno, lo hice; pero sobre todo me quedé allí plantado, junto a los perros, tirando madera cada vez más grande a las llamas y haciendo brasas y más brasas, mientras las observaba, quieto, buscando esa memoria histórica de la que hablaba Hegel, y que todos llevamos dentro.

#81. Los peligros de una autoedición reptiliana (publicada el 21 de julio de 2016)

Se acabó lo de buscar buenos escritores entre manuscritos que llegan en papel y ya no se lee ni dios. Ríete tú de aquello de seducir a un mecenas. Ahora, tienes que enamorar al mundo entero; o a una parte tan grande como sentido quieras en tu escritura.

#82. La vida de un Pokémon (publicada el 26 de julio de 2016)

Por las noches, cuando mi mujer se dormía, le explicaba al Bulbasaur que no podía jugar con él, que ya tenía perros y gatos, y que debía trabajar, y escribir, e intentar hacer algo con mi vida.

Squirtle y Bulbasaur

#83. Tu vida es un Caos (publicada el 28 de julio de 2016)

Lo hacía lento, seguro de sí mismo, con una energía que solo conocen aquellos que han estado a punto de caer demasiadas veces y siguen avanzando.

Caos y Laura a carboncillo. La ilustración es un regalo de Lourdes Alarcón.

Medios audiovisuales

Y de la narración escrita, pasé a la imagen. Siempre con la literatura, la filosofía, las humanidades, como hilo conductor, pero, al fin y al cabo, una historia es una historia, ¿no crees?

#84. Grandes series, pequeños resúmenes, I (publicada el 16 de octubre de 2013)

#85. Grandes series, pequeños resúmenes, II (publicada el 22 de mayo de 2014)

#86. Grandes series, pequeños resúmenes, III (publicada el 28 de agosto de 2015)

Series de televisión descritas en una frase.

#87. True Detective: blancos y negros (publicada el 12 de abril de 2014)

La pauta que sigo para intentar ser verosímil es muy sencilla (la vengo siguiendo desde que empecé a escribir ficción): el lector medio… que se joda.

David Simon

#88. Black Mirror: cuando la pantalla se vuelve negra (publicada el 13 de junio de 2014)

El secuestrador da unas instrucciones muy sencillas: para su liberación, el primer ministro debe tener relaciones sexuales con una cerda en la televisión nacional; si se niega, la princesa será ejecutada.

Escena del capítulo 'The National Anthem'.
Escena del capítulo The National Anthem.

#89. Breaking Bad – Peligro: extremadamente volátil (publicada el 19 de junio de 2014)

Las cinco temporadas de Breaking Bad son un profundo análisis sobre los conceptos del bien y del mal, del héroe y el antihéroe, de los negros y de los blancos, de lo erróneo de cualquier pensamiento subjetivista o poco perspectivista, de lo simplista, de lo miedista…

#90. Diez aventuras gráficas de nueva generación que debes jugar en 2014 (publicada el 4 de agosto de 2014)

El problema real a la hora de recomendar una aventura gráfica, hasta hace relativamente poco, era ese muro infranqueable de los gráficos, donde los píxeles eran realmente píxeles, y más que deleitarnos mirándolos, nos habíamos resignado a verlos.

#91. Vivir sin Tony Soprano (publicada el 9 de septiembre de 2014)

El don de Nueva Jersey se había acercado a la rocola y le había obligado a que cambiase el ritmo de la escena.

Tony Soprano en la piscina

#92. Cuando el Che no era el Che (publicada el 11 de septiembre de 2014)

Después, todo ello entraña otras problemáticas: ¿qué hacemos cuando triunfe la revolución? ¿Qué es peor, la revolución que no pudo ser o la revolución que venció y quedó sin enemigo al que combatir?

#93. Fallout y la filosofía de Vault-Tec Industries (publicada el 2 de diciembre de 2014)

Como punto introductorio, los juegos acogen la estética predominante de los años cincuenta y la paranoia dominante de las armas nucleares y el fin del mundo.

#94. Fallout y la filosofía de Vault-Tec Industries, II (publicada el 2 de diciembre de 2012)

Muchos de los refugios de Vault-Tec son parte de la historia del universo Fallout y ayudan a comprender los sucesos desde 1950 a 2274 dentro del cosmos que los envuelve.

Finn-Jake de Hora de Aventuras en Fallout.
Los protagonistas de Hora de Aventuras (Finn y Jake) caracterizados como refugiados del apocalipsis nuclear del videojuego Fallout.

#95. ¿Qué series han triunfado en 2014? (publicada el 22 de diciembre de 2014)

Las series de este 2014 nos demuestran más que nunca que el desarrollo de las ideas a través de los medios de masas es, cada día, más territorio de las series y de los videojuegos que del cine, por lo que es necesario un replanteamiento de competencias cuando hablamos de todo ello.

#96. La filosofía de la imagen (publicada el 3 de enero de 2015)

Más que cualitativo, el salto es técnico y conceptual: antes, la película trataba en profundidad temas que la televisión no podía asumir; ahora, las series tienen espacio y recursos para desglosar temas y situaciones al mismo nivel (técnico o cualitativo) que el cine, y el espectador lo demanda.

#97. Cinco claves que explican el éxito de The Walking Dead (publicada el 5 de febrero de 2015)

¿A qué nos recuerda el hecho de que todos están infectados? Exactamente:todos vamos a morir. Sin embargo, en esta historia la muerte acecha en cada esquina, como si alguien nos recordase constantemente que la vida solo lleva a la muerte a través de una perspectiva sobrecogedora.

#98. El esperpento y La que se avecina (publicado el 13 de enero de 2016)

En Luces de bohemia (Ramón María del Valle Inclán, 1926) una de las obras más conocidas de este género de autor único (aunque no la única obra del género), se recoge a las mil maravillas esta visión del mundo que se acerca mucho a la del muy nuestro don Quijote, quien soñaba con ser caballero, cuando ya no los había, y también a la de Miguel de Cervantes, quien emulaba las novelas de caballería, cuando ya nadie quería leerlas siquiera.

Antonio Recio y Coque, los payasos justicieros (LQSA)
¡Somos los payasos justicieros, azote de los corruptos y héroes del pueblo!

#99. Fallout 4 y la filosofía de Vault-Tec Industries, III (publicada el 24 de febrero de 2016)

Todos los títulos de Fallout empiezan con un habitante de refugio que debe abandonar su zona de confort para enfrentarse a un mundo posapocalíptico.

#100. El antihéroe: de la televisión a la filosofía (publicada el 6 de mayo de 2016)

Allí vemos cómo se habla del típico tío feliz, de empatizar con el antihéroe, de vivir la vida como siempre quisimos hacerlo, del bien y del mal, y de Dios.

Esta es sola una pequeña parte de lo que tienes en el blog; una invitación velada, un fragmento de lo que soy, y fui; de cómo he cambiado, de cómo me he mantenido fiel a mi mismo o me he prostituido sin saberlo; de cómo he creado mi propio cosmos, y la única forma que se me ha ocurrido para lanzar un agradecimiento sincero a todos y todas que me han leído o me siguen leyendo.

Gracias.

El esperpento y La que se avecina

La tragedia nuestra no es tragedia.

Luces de bohemia (Ramón de Valle-Inclán, 1926)

Muchos crecimos con Aquí no hay quien vivao todavía nos cogió bastante jóvenes como para rendirnos al sofá en familia; después, un buen número mantuvo la saludable afición de ver alguna serie española en la televisión —aunque solo fuera por contraste a la masificación audiovisual americana. Yo no lo hice, con una excepción: La que se avecina.

La que se avecina (LQSA) era el salto de Aquí no hay quien viva a Telecinco. Con diferencias significativas, pero con semejanzas en temas de guion, actores y estilo narrativo que llevaron a mover papeles en el juzgado madrileño debido a acusaciones de plagio por parte de la serie madre. Se cambió la calle Desengaño por la urbanización Mirador de Montepinar; también se modificaron papeles, y se incorporaron nuevos rostros, como un polifacético Jordi Sánchez (Antonio Recio), un brillante Antonio Pagudo o un genial Nacho Guerreros que ya apuntaba maneras en TV con su papel de José María en la última temporada de Aquí no hay quien viva en Antena 3.

MAX: ¡Don Latino de Hispalis, grotesco personaje, te inmortalizaré en una novela!

DON LATINO: Una tragedia, Max.

MAX: La tragedia nuestra no es tragedia.

DON LATINO: ¡Pues algo será!

MAX: El Esperpento.

Luces de bohemia (Ramón de Valle-Inclán, 1926)

Pese a todo ello, la serie se planteaba como una historia de humor sobre un grupo de vecinos donde la sátira, el sarcasmo y los excesos de una atmósfera cotidiana tendían hacia el surrealismo. Pero no fue así como empezó.

Los inicios: del Aquí no hay quien viva 2.0 a España entera

[…] deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España.

La primera temporada e incluso gran parte de la segunda reservó la historia que allí se narraba a los límites de Mirador de Montepinar; probablemente por eso fue el periodo donde las tramas más avanzaron (Araceli abandona a su marido, Enrique Pastor; el mundo de color rosa de los “cuquis” se va al carajo; la peluquería se convierte en un bar; el moroso aparece, desaparece, y se supone que se muere…).

Antonio Recio y Coque de musulmanes
La sangre de Saladino corre por mis venas…

En los primeros treinta capítulos, La que se avecina es una continuación del humor cercano y de gags y frases recurrentes al que nos tenía acostumbrados Aquí no hay quien viva. Se cambia el un poquito de por favor por el ¡Ay, mi cuqui!, ¿quieres salami?, ¡Antonio Recio, mayorista, no limpio pescado! o Enrique Pastor, concejal de juventud y tiempo libre y su… ¡alehop!

Se amplía el registro, pero se mantiene la idea que ya había funcionado en la serie estrella de Antena 3 y que seguiría dando sus frutos en LQSA. Hasta que, pese a mantener una cuota de pantalla altísima y un elenco de personajes-actores de lo mejor de este país, ella misma teme volverse repetitiva. Entonces, amplía fronteras y empieza a abrirse a historias que se suceden por toda España.

Entre 2007 y 2008, las tramas que narra semanalmente La que se avecina recogen temas universales que se mantendrán como hilo conductor: la convivencia en una comunidad, los vecinos tocapelotas, la crisis inmobiliaria y las chapuzas que, por aquellas fechas, era de lo que hablaba todo el mundo; de los líos de escalera, y los de cama, e incluso de los vecinos morosos o del típico lío-fantasía sexual con la asistenta (al que José Luis Gil y Cristina Medina le dan tres vueltas de tuerca en Un trío, una asistenta y una lluvia de coliflores).

Los leones en el Max&Henry
Ya sabes. ¿Pero qué somos, leones o…?

Cuando Amador empieza a perder neuronas por el camino

En España podrá faltar el pan, pero el ingenio y el buen humor no se acaban.

Llegados a este punto, de junio a septiembre de 2009 pudimos ver cómo las historias iban acogiendo una narrativa más general: el racismo y la homofobia de Antonio Recio se presentan con la hipocresía de un moro rico, que ya no es un moro, sino árabe; lo que supone acoger a una suegra en casa a pasar unos diítas; los problemas de dinero que sufríamos la mitad del país; la menopausia precoz o la crisis de los cuarenta; junto a todo ello, la trama de la comunidad también avanzaba, pero mucho más centrada en un escenario general, donde los episodios que afectaban a la comunidad de vecinos siempre mantenían un nexo de unión con la actualidad; vimos la actualización y el follón con la TDT (Televisión Digital Terrestre), las tribus urbanas con las que convivimos, los babosillos de la discoteca, los vividores folladores (y también las chicas ultramodernas que tienen que tener un tío distinto en casa cada noche, claro), la tasa de divorcios o las sexualidades alternativas (como gays, lesbianas y también transexuales, que ya nos había acercado Aquí no hay quien viva).

Antonio Recio y Coque, los payasos justicieros (LQSA)
¡Somos los payasos justicieros, azote de los corruptos y héroes del pueblo!

A su vez, Amancio (perdón)… Amador Rivas, uno de los personajes más célebres de la serie, sufre una completa metamorfosis durante la tercera temporada. Es tal el cambio entre el banquero y el capitán Salami que una de las fuentes de las que bebe el personaje tiene que ser Homer J. Simpson, a quien un espontáneo le comentaba en El espectacular episodio 138 (The Simpsons 138th Episode Spectacular): Creo que Homer es más tonto tras cada temporada.

Esto se aplica a Amador en algo tan simple como sus lapsus linguae constantes que un pedante Luis Miguel Seguí, en el papel de Leo, se esfuerza (esforzaba) en corregir constantemente. Pero también se ve con Enrique para el que, temporada tras temporada, su apellido sigue siendo Fracaso, o con Judith, de quien nadie puede dudar que está, de lejos, más desequilibrada que sus propios pacientes (hasta el punto de que al final de la octava temporada termina inhabilitada por acostarse con otro paciente). Y aquí ya nos ahorramos hablar de Antonio Recio mejor, un personaje que ha sufrido un cambio radical desde el papel de cristiano apologista y redentor cerrado de mente hasta el happy single que se va de putillas y copillas y se arrepiente a la mañana siguiente.

Cuando se avecina el esperpento

Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.

Y llegamos al tercer estadio, donde creo ver que la serie sigue luchando por encontrar una nueva vía o cerrarse sobre sí misma: el esperpento. En otras palabras, una forma de deformar la realidad, recargando sus rasgos más grotescos para conseguir ofrecer al lector o, en este caso, al espectador un fondo de verosimilitud: de verdad.

A partir de la cuarta temporada, esa fórmula empieza a funcionar a las mil maravillas: Antonio se esconde de la opinión de los vecinos por el qué dirán y casi congela vivos a la mitad de la comunidad en su camión frigorífico tras la huida de Coque y Berta, Enrique se vuelve gótico para conectar con su hijo, Amador empieza a buscar un trabajo con el que sobrevivir  y ser vividor follador (y tener una moto, y un descapotable) y eso les lleva, poco a poco, a convertirse en caricaturas de sus propios personajes.

Enrique Pastor y Maxi se hacen pasar por góticos para acercarse al hijo del primero.
Demasiado gótico para el body.

En Luces de bohemia (Ramón María del Valle Inclán, 1926) una de las obras más conocidas de este género de autor único (aunque no la única obra del género[1]), se recoge a las mil maravillas esta visión del mundo que se acerca mucho a la del muy nuestro don Quijote, quien soñaba con ser caballero, cuando ya no los había, y también a la de Miguel de Cervantes, quien emulaba las novelas de caballería, cuando ya nadie quería leerlas siquiera.

Con esta idea en mente, se incorporan nuevos personajes a medida que nos despedimos de otros clásicos: Maxi, por ejemplo, que no es más que un pobre desgraciado sin oficio ni beneficio, es el Mentefría (ya sabes, mente fría, bragueta caliente…), a quien en nuestro día a día nadie escucharía siquiera, pero que se convierte en el líder de los leones; Amador sería, con toda seguridad, un muerto de hambre —bueno, y lo es—, pero se convierte en un gañán entrañable y se las arregla para vivir; y lo mismo ocurre con Fermín Trujillo (Fernando Tejero), Estela (Antonia San Juan) o Teodoro (Ernesto Sevilla), el hermano de Amador.

Otro punto fundamental es la animalización de muchos de los personajes. Está el grupo de «los leones» —el cual no parece un apelativo elegido al tuntún—, donde quien más, quien menos, todo dios piensa con el salami; y también el mismo Amador e incluso Antonio Recio, por ejemplo, de los que podríamos decir que no es extraño observarles con conductas directamente primarias cada dos por tres. Así, en caliente, se me ha pasado por la cabeza el capítulo de la séptima temporada en el que aparece Cristina Pedroche: Un topo, un torero león y un espetero a la fuga.

Combate de boxeo de Amador
Boxeador campeón, hasta que la caga.

A través de la ficción, conseguimos acercarnos hacia la corrupción política del país de la mano de Josema Yuste o el símil particular de Ana Botella que nos ofrece LQSA con Verónica Forqué (que no tiene cuerpo de pollo, que no se preocupe), hacia el timo de las eléctricas y las zancadillas constantes que vivimos con las energías renovables en España, a la fama, a los tronistas e incluso a temas tan controvertidos como el arte conceptual.

Todo ello de la mano de una serie madura que se conoce a sí misma, lo que llega a percibirse a las mil maravillas en el capítulo 100 (Un presidente rayado, una catarata de infortunios y un descubrimiento sobrecogedor) en el que la ficción y la realidad juegan entre sí, adquiriendo los propios personajes conciencia de sí mismos y, como bien les resume uno de los productores de la cadena, siendo una vía de conexión y escape semanal para los propios espectadores.

Como único problema de este fantástico esperpento del que me confieso fan queda el no reinventarse, el saberse realidad distorsionada —que, a menudo, es la mejor forma de acercarse sin pretextos a la propia realidad—, y acomodarse en esa zona de espejos cóncavos y convexos durante mucho más tiempo; porque al espectador todo termina por cansarle, y espero que tengan la visión de cambiar o concluir antes de que esto suceda.

Mientras tanto, el espectáculo debe continuar.

NdA: Sé que no es nada mainstream dedicar un artículo a una serie española pudiendo hablar de Fargo, True Detective The Leftovers, pero creo que también es importante estar orgulloso de lo que tenemos. Como mínimo, de vez en cuando.


[1] Otros títulos célebres del autor son Los cuernos de don Friolera (1921), La hija del capitán (1921) y Las galas del difunto (1926) que se recopilaron en 1930 en la trilogía teatral Martes de Carnaval.

Grandes series, pequeños resúmenes

Series de televisión descritas en una frase.

Boardwalk Empire: Steve Buscemi es “Nucky” Thompson, un político que controla Atlantic City gracias al contrabando de alcohol en tiempos de la ley seca; luego, se “arrejunta” con una señora bastante puritana sin que sepamos muy bien por qué.

Breaking Bad: un profesor con complejo de inferioridad se convierte en el mayor productor de metanfetamina de Nuevo Méjico.

Heisenberg
Heisenberg, o Walter White (Breaking Bad, 2008).

Californication: “Hank” Bukowsk… Moody es un escritor de éxito enamorado de su exmujer con una hija adolescente, una carrera profesional incierta y un agente pajillero y calvo.

Homeland: marine norteamericano vuelve a casa tras ocho años y algunos miembros de la CIA deciden investigar un soplo que lo vincula con integristas de Al Qaeda.

House M.D.: el doctor Gregory House, nefrólogo e infectólogo, sufrió una necrosis muscular en la pata y, actualmente, es un “pastillómano” que tiene una relación extraña con su jefa, una relación extraña con su único amigo y una moto bastante chula.

Los Soprano: Tony Soprano controla Nueva Jersey, come en exceso, pone los cuernos a su mujer y busca ayuda profesional con la que solucionar su comportamiento patológico con el firme propósito de… ser mejor gánster.

Imagen promocional de Los Soprano (HBO).
Imagen promocional de Los Soprano (HBO).

Juego de Tronos: la increíble historia de un escritor que, en vez de terminar una de las sagas literarias más famosas del siglo, se dedicaba a asesorar a los guionistas del homónimo televisivo.

Juego de Tronos (segundo intento): crónica de los acontecimientos de Poniente, un universo de ficción medieval donde algunas familias nobles optan por el trono de hierro, que está en Desembarco del Rey; allí, se come, se bebe, se folla y se conspira como en ningún otro lugar.

Perdidos (Lost): un avión de Oceanic Airlines se estrella en una isla del Pacífico, a partir de ahí los guionistas te dicen que todos los hechos paranormales tienen una explicación científica para reírse de ti durante seis temporadas.

Twin Peaks: encuentran muerta a una adolescente algo golfa en la costa de Twin Peaks; después, un agente del FBI se pasa el día hablándole a una grabadora.

House of Cards (versión estadounidense): adaptación de la serie británica con Kevin Spacey como protagonista, quien interpreta al congresista Francis Underwood, un hombre que no se detendrá ante nada para alcanzar sus objetivos políticos.

The Big Bang Theory: la inexplicable historia de un enfermo de Asperger que mejoraba por exigencias del guion.

Modern Family: todo el mundo quiere un padre como Phil Dunphy. Y punto.

Black Mirror: historias muy chungas sobre la predominancia tecnológica y sus peligros derivados en el siglo XXI. En el primer episodio, el primer ministro del Reino Unido debe follarse a una cerda. No digo más.

Battlestar Galactica: los cylons son robots creados por las doce colonias de Kóbol para hacer su vida más fácil, hasta que se rebelan y provocan el genocidio de la raza humana. Los supervivientes escapan a bordo de Galactica, una nave militar comandada por el almirante Adama que huye a través de la galaxia…

Vikings: Ragnar Lodbrook es un vikingo muy duro —que, por alguna razón, parece primo lejano de Jax (Sons of Anarchy)— y decide convencer a su aldea y al regente de la misma de que lo más inteligente es meterse todos en un barco e ir hacia el sur a saquear.

Falling Skies
Imagen promocional de la serie ‘Falling Skies’ (Steven Spielberg, 2011-).

How I Meet Your Mother: el sucesor legítimo de Friends, llega un momento en el que tiene que aparecer la madre, y decepciona un poco a los fans. A mí me había decepcionado desde el principio.

Falling Skies: coge el arquetipo zombi y conviértelo en extraterrestre.

The Young Ones: cuatro okupas (squaters) viven de alquiler en la Inglaterra de Margaret Tattcher. Bizarramente imprescindible.

 True Detective: el asesinato ritual de una prostituta en Luisiana y una pareja de detectives que se unen para descubrir quién está detrás y por qué. La serie estrella del 2014.

24: Jack Bauer es miembro de la unidad CTU (Counter Terrorist Unit) de Los Ángeles y hoy es el día más largo de su vida…

True Detective (II): algunos dirán que no valió la pena. Yo no. No podría hablar mal de esta temporada, a veces, lenta y con diálogos forzados que consigue hablar de vida y muerte, de represión sexual y de cómo el pasado nunca es tanto lo que somos como el presente; ah, y sobre todo por dar en el clavo al final.

Transparent: cómo un transexual recién jubilado que ha pasado toda su vida en el armario puede ser la persona más normal de su familia.

Mozart in the Jungle: la Orquesta Filarmónica de Nueva York tiene un nuevo director de orquesta: ¡Rodrigo! Y trae sexo, drogas y… música clásica.

Frank Semyon en True Detective 2

Vikings: la historia de Ragnar Lodbrook, quien arrasó Northumbria, Francia y Bretaña, y no contento con eso se convirtió en uno de los héroes vikingos más alucinantes de la historia.

The Wire: serie de culto, innovadora para su época, y a veces lenta, que sigue siendo el inicio de la historia de la HBO y una de las mejores tramas policíacas de todos los tiempos.

Fear The Walking Dead: empieza lento, pero poco tardará en acelerarse y descubrir una perspectiva de la que muchos anhelábamos ser espectadores. Un cambio de narrativa e imagen muy acertado que llega desde Los Ángeles, conservando esos pequeños grandes detalles de la serie madre…

The Wire - McNulty y Bunk

Orange is the New Black: trama de lesbianas carcelarias que no es la leche todo sea dicho. Pero entre la vida en prisión, los grupos étnicos y los blancos y negros del sistema de prisiones estadounidense (y de cualquier otro sitio), vemos muchas cosas que nos gustan…

Hora de Aventuras: imprescindible por Finn, por Jake, por seguir siendo un poco niños y por el arte de lo random como decían en Jot Down. ¡Ah, y por el Rey Hielo!

Malviviendo: webserie española que narra la vida de cuatro residentes en el ficticio barrio sevillano de Los Banderilleros. Empieza con openings míticos que homenajean a otras series y actores amateur que crecen capítulo a capítulo; termina como un proyecto de esos tan vivos que tienes que dejarlos volar (o algo así, ¿no?). De lo mejor de los últimos años: nos dejó con el mono mes a mes durante tres temporadas.

Higurashi no naku koro ni: nada que ver con el resto. Serie de anime que explica la historia del pequeño pueblo de Hinamizawa, el cual oculta un oscuro secreto relacionado con el festival del Watanagashi. Estructurado en arcos de preguntas y respuestas de diferente extensión, mezcla tragedia, drama y suspense de forma magistral.

Umineko no naku koro ni: tras Higurashi, 07th Expansion creó una segunda historia en manga que traspasó al anime; esta vez se narra la cronología de la familia Ushiromiya, cuyo patriarca se dice que hizo un oscuro trato con la bruja dorada Beatrice, y ahora esta puede haber vuelto para saldar la deuda y los intereses… pero con sangre. Del estilo de la anterior, vamos.

La filosofía de la imagen

Sobre la posibilidad de expresar ideas complejas a través del cine y la televisión se ha escrito mucho. Los medios de masas funcionaron, en un primer momento, como canal en el que transmitir ideas simples hacia otras cada vez más enrevesadas; pero hoy nadie pone en duda que el formato audiovisual es un medio excelente de transmitir ideas y, a nivel de difusión, ha terminado por superar a la propia escritura (libros, diarios, revistas, blogs, etcétera.).

No se trata aquí de discutir cuál es la forma más óptima de captar al gran público, sino de hablar sobre la posibilidad de alcanzar a un público objetivo a través de otras formas de ocio y cultura. Así, las películas (cinematografía) serían el primer paso a través del que transmitir ideas más profundas, y si lo analizamos a fondo no será hasta la década de los noventa (mediados, sino finales) cuando las series de TV empiezan a tratar temas más allá del mero entretenimiento.

Entonces, series como Los Soprano, Twin Peaks Expediente X (entre otras) empiezan a poner sobre la mesa temas más complejos que la diversión y el entretenimiento que veíamos en Friends, Cosas de casa o El príncipe de Bel Air. Más que cualitativo, el salto es técnico y conceptual: antes, la película trataba en profundidad temas que la televisión no podía asumir; ahora, las series tienen espacio y recursos para desglosar temas y situaciones al mismo nivel (técnico o cualitativo) que el cine, y el espectador lo demanda. En ese momento, la serie de televisión rozaba la serie B y, posteriormente, había encontrado su puesto entre las comedias de situación (sitcom).

Cosas de Casa - Carl Winslow y Steve Urkel
Los personajes de Steve Urkel y Carl Winslow. «¿¡He sido yooooo!?«, y esas cosas de los noventa.

En paralelo, se produce otro salto. Los nativos digitales y la generación que los precede empiezan a ver en los juegos la capacidad de mostrar, tratar y hacer más partícipe de lo que sucede en las pantallas al jugador. Poco a poco, la calidad gráfica alcanza niveles extremadamente realistas, y ese salto cuantitativo amplia el campo de análisis: del cine a la televisión; y de la televisión al ordenador y a las videoconsolas.

La victoria de lo audiovisual

Sin embargo, no quiero que esto parezca un ataque a la literatura ni que se entienda que los medios audiovisuales son la evolución lógica de la misma. Evidentemente, muchos seguimos leyendo, y leemos para encontrar en esos libros aspectos, conceptos e ideas que no están en otro lugar (o lo están, pero no se presentan a través de una perspectiva concreta o una profundidad determinada o que buscamos en ese momento); leemos libros, analizamos historias y buscamos relaciones de ideas, conclusiones y comparaciones con otros medios. Lo verdaderamente interesante ahora, es que ese campo se ha ampliado a medida que la cultura popular y las manifestaciones artísticas se han multiplicado en número. Hoy, tenemos los 1001 libros que leer antes que morir, y las 1001 películas que ver, pero no tardarán en aparecer las 1001 series que seguir y, por supuesto, los 1001 videojuegos que terminar.

Los Soprano fue la primera serie que estableció la idea del antihéroe moderna. Presentó problemas éticos de primer orden: el bien y el mal, la tradición, la posmodernidad... ¡entre gánsgters!
Los Soprano fue la primera serie que estableció la posibilidad de un antihéroe como protagonista mientras desarrollaba problemas éticos de primer orden: el bien y el mal, la tradición, la posmodernidad… ¡entre gansgters!

La prueba de ello es que ya no solo encontramos críticos literarios o de cine, sino que los primeros críticos de series de televisión e incluso de videojuegos ya han aparecido. Y no se trata aquí de revistas del sector, sino de obras que tratan en profundidad, analizando y comparando puntos de vista, matices y conceptos que aparecen en estos.

Así, editoriales como Errata Naturae llevan cuatro o cinco años publicando obras sobre series como Breaking Bad, Juego de Tronos, True Detective o The Wire. Sí, aprovechando el tirón, al igual que lo hacen muchísimos autores y críticos que ven, también en España, un punto de partida desde el entretenimiento al planteamiento de problemas tradicionales que acogen las Humanidades. ¿Y los videojuegos? Más de lo mismo. Pero tendremos que esperar una o dos décadas para que las generaciones que se criaron con la pantalla blanca sean superadas, o complementadas, por aquellos que recurren a un videojuego o una serie de TV en busca de una buena historia.

Todo ello, lleva un proceso tras de sí, y la lógica de las películas, las series y los juegos es la misma que la de literatura. Leemos para divertirnos, emocionarnos, conocer y aprender, e incluso para matar el tiempo; y por las mismas razones, recurrimos a otros tipos de material audiovisual. Existe un porcentaje (grande), además, que busca crear y consumir todo tipo de material relacionado (y contrastarlo con disciplinas como la psicología, la filosofía, la literatura…)

Algunos ejemplos sobre este tipo de literatura sobre series de TV que he leído son:

Los Soprano y la filosofía: mato, luego existo (Greener, R. y Vernezze, P., Ariel, 2010)

Breaking Bad: 630 gramos de papel para serieadictos no rehabilitados (VV.AA., Errata Naturae, 2013)

La vida según Sheldon (Toni de la Torre, Timun Mas, 2014)

Hoy, las ideas empiezan a saltar de los libros al medio audiovisual, y esto no es antinómico o contrario entre sí, sino tremendamente provechoso. Porque contar con series de TV como Los Soprano, Sons of Anarchy, Breaking Bad Boardwalk Empire nos abre un abanico enormes de posibilidades de análisis, y nos ayuda mejor a entender el mundo, y la historia, y los problemas reales de otras personas.

En este caso, las cuatro series tienen una basa real, ¿pero y los videojuegos? ¿No veis posible hacer una sobremesa en casa de los suegros hablando sobre FalloutGrand Theft Auto World of Warcraft? ¿y no tienen esos juegos muchísimos aspectos que analizar, recordar o discutir pese a ser otra «mera» forma de entretenimiento? A lo mejor, contestas: «A mi suegro no le gustan los videojuegos«, pero en unos años, el suegro (o la suegra) vas a ser tú. Por una parte, qué jodido, ¿no? Y por la otra, cómo nos lo vamos a pasar «frikeando«… 😉

Finn-Jake de Hora de Aventuras en Fallout.
Los protagonistas de Hora de Aventuras (Finn y Jake) caracterizados como refugiados del apocalipsis nuclear del videojuego Fallout.

En resumidas cuentas, yo soy uno de esos a los que les gusta buscar referencias, comentar y resaltar temas interesantes más allá de la calidad gráfica o la jugabilidad. Y como ves, empiezo a darle bastante relevancia en el blog, por lo que si todavía no tienes una idea clara de lo que te estoy hablando, échale un ojo a alguna de estas entradas:

Qué series han triunfado en 2014

Termina el año. Bueno, casi. Está a punto; cuando quieras darte cuenta, ya no hay 2014… Y considero que ha sido un año de grandísimas series de televisión de las cuales se debería hablar; en especial, porque más de una entraría por la puerta grande para quedarse entre los clásicos (True Detective, Fargo o Sons of Anarchy, por ejemplo).

Cuando desarrollo aquí cuestiones sobre medios audiovisuales (sea cine, juegos o series de TV) tengo el hándicap de contar con un conocimiento bastante limitado sobre teoría del cine y, sobre todo, técnica cinematográfica. Además, las series de este 2014 nos demuestran más que nunca que el desarrollo de las ideas a través de los medios de masas es, cada día, más territorio de las series y de los videojuegos que del cine, por lo que es necesario un replanteamiento de competencias cuando hablamos de todo ello.

Esta victoria de la pequeña pantalla frente a la gran industria tiene su embrión en el traspaso de ideas mucho más profundas gracias al tiempo de metraje del que disponen los guionistas. Así, los juegos de 100 horas de duración o los sandbox pueden tocar muchísimos más temas que una película de 2 e incluso 3 horas. Aquí, en España, y sobre todo a partir de este 2015, toca enfrentar la idea del entretenimiento a esa corriente americana más profunda que permite la relación de material audiovisual con la psicología, la filosofía o la teoría literaria. Y es esta la que dispone obras como Los Soprano y la filosofía (Ariel, 2010) o similares (10 libros sobre series de televisión que no debes perderte), que empiezan también a verse entre nuestras fronteras.

Sobre medios audiovisuales este blog intentará acercarse como ya lo ha estado haciendo durante este último año y medio a través de una corriente más americana o interdisciplinar, donde la naturaleza del héroe o el antihéroe pueda encontrar sus raíces en la literatura, o en el cine, o en el pensamiento filosófico… Pero eso queda para 2015, ahora despido el año con un breve extracto de las cinco series que (creo que) debes ver antes de que termine este 2014.

5 series para ver antes de que termine 2014

#1 True Detective

Sobre True Detective hablé mucho en True Detective, blancos y negros y creo que hay suficientes razones para enamorarte de esa serie y colocarla, rápidamente, entre tus favoritas.

#2 Fargo

Adaptación de la película de los hermanos Cohen que supera al original; presenta cambios notables con la versión cinematográfica de la historia y se contextualiza en el año 2006. La trama se inicia acompañando a un vendedor de seguros de Bemidji (Minnesota, EE UU) que ve cómo su mundo da un giro de 180º tras conocer a un misterioso desconocido que llega a la ciudad.

Martin-Freeman-en-Fargo-2014

#3 Sons of Anarchy

El ocaso de SAMCRO. Una séptima temporada a la que yo le hubiese quitado los 30 últimos segundos (o 1 min; tendría que consultar cuándo vuelan los cuervos…), pero que es la consolidación y el autodescubrimiento de otro antihéroe americano. Sobre esta serie he hablado varias veces en el blog (Grandes series, pequeños resúmenes II, Sons of Anarchy: conclusiones al final de la sexta temporada Sons of Anarchy: vuelta a los inicios), pero me gustaría hacer un análisis final en enero de 2015… Por Clay, por Gemma, por Tara, por Jax, por Chibs, por Tiggy, por la chica sin hogar…

#4 Game of Thrones

En su cuarta temporada, parece que adelanta algunas tramas de los libros… Quizá es la producción más bestia de los últimos años y una serie imprescindible, de la que esperamos su regreso en pocos meses. Y lo que es más importante, ha conseguido tener vida propia y separarse, lo justo, de una mera adaptación de la novela. Habrá a quien le gustará, y a quien no también, claro.

Game of Thrones (Juego de Tronos)

#5 Mad Men

Que ya termina, y yo recién empiezo, pero que voy a intentar llegar a su conclusión con el resto de los mortales. Y eso que hay siete temporadas que compartir con Don Draper.

Quedan decenas en el tintero: Black Mirror, Boardwalk Empire, The Walking Dead, The Knick, The Americans, The Affair, The Honorauble Woman, The Good Wife, Transparent, Sherlock, Gomorra, Happy Valley… Demasiadas. Algunas no he podido verlas todavía, y otras no han calado lo suficiente como para entrar en esta pequeña lista. Lo que sí es seguro es que todas ellas tienen algo reseñable y que, antes o después, darán juego. Así que te invito a echarle un ojo a los posts, de vez en cuando, con calma… y con la mente un poco más abierta que al mero entretenimiento. ¿Trato hecho?

Sons of Anarchy, conclusiones al final de la sexta temporada

Esta semana terminó la sexta, y penúltima, temporada de Sons of Anarchy de Kurt Sutter, una de las series estrella de la FX yanqui, demostrando, una vez más, por qué sus comedias, sus dramas y, en general, su televisión se ve en los cinco continentes .

Antes de que sigas, esto contiene spoilers a saco. Vamos, que si no te has visto la serie: 1) no sigas leyendo (porque no te vas a enterar, o bien porque te vas a enterar de cosas que todavía no quieres saber) y 2) es de lo mejor que se ha podido ver en los últimos años, junto a Breaking BadThe Wire y, para mi gusto a un nivel algo inferior, The Walking Dead Boardwalk Empire —obviando la temática entre ellos.

El emblema que todos los miembros del grupo llevan bordado en su espalda.
El emblema que todos los miembros del grupo llevan bordado en su espalda.

A mother’s work (El trabajo de una madre, aunque a mí, aquí, me pegaría más la acepción «labor»), el decimotercero capítulo de la sexta temporada, cierra una parte muy importante de la serie con los valores que, tradicionalmente, se han ido gestando a lo largo de seis años: amor (por la familia, por los hijos, por el club…) y honor, pero también protección, violencia, visceralidad y egoísmo, e incluso justicia, aunque más poética que de otro tipo.

A grandes rasgos, la temporada ha seguido una línea de acción clara: los Sons, decididos a abandonar el negocio de las armas, penden de un hilo entre las negativas del IRA verdadero, y su relación con las bandas de negros, de latinos y las triadas chinas parece empeorar; entre tanto, un exalguacil (un miembro del cuerpo de  los marshal) entre en escena después de que Otto asesine a una enfermera en prisión —implicando a Tara Knowles de paso— con el fin de invalidar su testimonio. Por último, una de las KG-9 que los Hijos de la Anarquía suministran a la banda de Nero es tomada por el hijo de uno de los cabecillas de los Byz Lats. A su vez, Bobby abandona Charming, a priori, para unirse al grupo de nómadas; no obstante, durante la reunión donde Jax presenta la votación en la que los Sons deben decidir si abandonan el contrabando de armas o no, se revela que estaba buscando nuevas incorporaciones para fortalecer su división.

Todos estos arcos: el marshal Lee Toric, el exilio de Bobby y los problemas con el IRA se resuelven paulatinamente, volviendo a abrir una serie de temas de mayores proporciones que, como tradicionalmente ha sucedido, parecen superarles. Contra todo pronóstico y a costa de mucha sangre, Jax consigue hacer ver a los irlandeses que una relación comercial con las bandas de negros es posible, obviando por el camino la desestabilización que ello supone para las triadas chinas y los chicanos en las cercanías, en concreto, en Stockton. De este modo, a medida que se cierran hilos parece intuirse que se abren otros nuevos; el primero está claro, las nuevas relaciones entre latinos, donde Nero toma partido al alejarse del grupo de Jax; en segundo lugar, la nueva posición que ocupan Gemma y Juice tras el doble asesinato y, por último, la comprometedora situación en la que se encuentra el expresidente de los Sons en la escena del crimen.

De derecha a izquierda: Jax Teller, Bobby Elvis, Chibs, Tig Tragger,
De derecha a izquierda: Jax Teller, Bobby Elvis, Chibs, Tig Tragger y Happy, algunos de los protagonistas de Sons of Anarchy.

Entre los principales puntos a destacar, en especial, del capítulo final, sorprende lo inesperado de la rectitud y el comportamiento directamente bueno y expiatorio de Jax, que choca frontalmente con la concepción combativa, pero inútil, de intentar no convertirse en alguien como Clay Morrow, o peor. Asimismo, algunos comentarios destacan la doble lectura que puede hacerse del título, el cual podría designar a la actitud protectora de Tara, cuyo fondo sí entiende Jax al abandonar ese estado de ceguera que deja paso a una mejor comunicación de la pareja y, de igual modo, la postura de Gemma (que oscila entre la protección y la venganza), quien llega al extremo de asesinar a su nuera. En esta línea es muy esclarecedor el comentario que Wendy hace a Wayne antes de decidirse a ir a rehabilitación, donde le dice que Jax y ella habían sido siempre buenos amantes, pero que la boda fue cosa de Gemma, quien quería ser abuela. Gemma consigue lo que quiere, cuando lo quiere; todo y de todos, como una Lady Macbeth moderna ya entrada en la cincuentena.

Jax Teller (Charlie Hunnam) y Tara Knowles (Maggie Siff).

Finalmente, se distinguen un par de temas extra, más allá de la familia, del honor y del compañerismo. Primero, si continúa una línea similar donde la única justicia que existe, y a pequeña escala, es la poética; la traición de Juice no puede quedar impune de nuevo:  fue él quien traicionó a Jax, quien traicionó a Clay y quien ha vuelto a traicionar a Jax y al club. Sin embargo, si nos remontamos más atrás, también es culpable de las traiciones junto al FBI y la agente Stahl, los problemas con los novatos (prospectsy el cártel de Romero y, sí, tiene un don para salir de una pieza. Segundo, no es difícil augurar que los acontecimientos actuales pondrán patas arriba al club y, probablemente, darán bastante relevancia a los mayas, a las triadas y, no me extrañaría, que también a Nero. Y tercero y último, ¿soy el único que nota ese sentimiento de espiral donde el orden ya ha cogido un camino de no-retorno muy similar al de Walter White en la segunda parte de la última temporada de Breaking Bad? Quizá se trate de aquello que Kurt Sutter, de una u otra manera no se corta en repetir, y es que Sons of Anarchy no va a terminar bien, en muchos sentidos. Ahora, a esperar.