Sons of Anarchy: el ocaso de SAMCRO

Notas sobre la séptima temporada de Sons of Anarchy

El cuervo vuela al fin. Jackson «Jax» Teller tuvo una de las mejores muertes que yo he visto en la historia de la televisión. Mejor que Walter White; mejor que Jack o Charlie (Perdidos), mejor que Ned Stark (Juego de Tronos), que Lorie Grimes (The Walking Dead); Jimmy Darmody (Boardwalk Empire), Christopher Moltisanti (Los Soprano), y tantos otros. Y si en posteriores visionados detenemos la escena en el plano en que el cuervo vuela, mejor que mejor: soy de la opinión de que el espectador tiene un trabajo, y muchos no lo queremos todo masticado. Una muerte menos creíble que muchas, pero más elegida, y libre, y autoconclusiva.

Jackson Teller (Charlie Hunnam) y Bobby Elvis (Mark Boone Junior) en la carretera.

Inexplicamente, la séptima temporada de SoA no aparece en ningún ranking, y cierra un ciclo mucho más profundo que el que se abrió con la sucesión de Jax como presidente, los problemas con las bandas chicanas, las bandas de negros y la ley. Cierra un ciclo de sangre; y quizá abre otro. Pero cierra un ciclo que durante treinta años ha estado abierto en el pasado y el presente de esta historia de ficción.

¿Por qué ha sido terriblemente infravalorada? Pues no lo sé. Quizá tales niveles de acción no pueden calar al mismo nivel que lo ha hecho este año Fargo o True Detective, o The Honorauble Woman, o incluso historias menos conocidos como el remake de House of Cards que protagoniza Kevin Spacey en la BBC. Sin embargo, es indudable el éxito de la serie (primera razón para no perdérsela) y la conexión entre Sons of Anarchy y la obra de Shakespeare (segunda). En mi clasificación personal está mucho más arriba, y si bien hay muchísimos aspectos que no me gustan en absoluto, considero que, habiendo envejecido bien, ha tenido mala suerte.

La venganza como arco narrativo

Quien estudia la venganza mantiene abiertas sus propias heridas.

Francis Bacon

La última temporada de Sons of Anarchy ha mantenido una idea muy simple en primera línea: Tara Knowles fue brutalmente asesinada por la madre de su marido, Juice encubre ese asesinato con otra muerte (Eli Roosevelt), y ahora todo eso cae por su propio peso. La rueda empieza a girar, y durante seis o siete episodios se culpa a los chinos, tensando las relaciones entre el club y sus socios asiáticos y negros.

Podríamos creer, erróneamente, que es la cólera y la venganza de Jax quien guía sus pasos, pero indirectamente comprobamos que es su propia madre. Gemma solo gana tiempo desde el primer minuto de la séptima temporada, comprendiendo que no existe un camino sencillo: no confía en Juice, no puede dejar de mentir, no puede obviar lo ocurrido… y todo ello ocurre mientras se van sucediendo cosas que ella solo intuye: Gemma es la madre del club; forma parte, pero queda al margen; mantiene cierto radio de acción e influencia pero, como todas las mujeres de la serie (un dato importante sobre el que no he leído nada), queda fuera.

Por ello mueren decenas de personas; no importa el color ni sus creencias aquí. Pueden ser miembros de las triadas a inicio de temporada, neonazis o rednecks, policías, niners (la banda de negros de Stockton) e incluso figuras clave de SAMCRO. La venganza es el arco argumental que hace avanzar toda la séptima temporada y que, poco a poco, destruye las relaciones que Jackson y el club han tardado décadas en construir, tanto con otros grupos, como internas (hasta el punto en el que Jax asesina a sangre fría al presidente de otra sección por desconfianza).

No soy una buena persona

I’m not a good father. I’m a good man with my kids. I’m very generous with them. I’m very kind to then, but I am not a good father.

Mike Thyson

Si la venganza es el punto básico que mueve la trama, el descubrimiento del antihéroe como tal es quizá la conclusión más esperada y lógica. El capítulo final mantiene un pronunciado símil con el final de Breaking Bad, donde Walter White asegura el futuro de los suyos como un modo de resarcirse de todo lo que ha hecho.

Todo ello, requiere reconocer en uno mismo la maldad y aceptarla en un primer momento. Entonces, el camino de Jax Teller es tan nítido que la única brizna de libertad que queda en el aire es quemar rueda hacia delante. Es una actitud radicalmente opuesta a la que escoge Gemma en un primer momento, y asombrosamente cercana tras despedirse de su padre y de todo aquello que sentía debía ver por última vez.

Nero entiende todo esto, y por ello deja marchar a Gemma. Pero como bien dice en la serie, no lo hace para salvar a Gemma, sino a su amigo; sabe que en un extremo (el perdón) está la salvación de Jax —que, como buena tragedia, es impensable, pues ha sido educado desde niño para todo lo contrario; o bien nació predispuesto a ello, como Gemma apunta en reiteradas ocasiones sobre su hijo y también sobre su nieto mayor—, en el otro, la condena. Cuando Jax asesina a Unser y camina con su madre al jardín de las rosas blancas, sabe perfectamente lo que tiene que hacer. Choca, no obstante, que sea su propia madre quien le ayude —figuradamente— a accionar el gatillo: «Somos lo que somos«, le dice. Porque SAMCRO es violencia, maldad y caos; y siempre lo fue.

Muerte de Tara Knowles: escena final de la sexta temporada.

Es algo tan obvio que el telespectador decide ignorarlo intencionadamente durante las siete temporadas. SAMCRO no son buenas personas, no se rodean de buenas personas, y no viven como buenas personas. Sin embargo, la televisión permite ese artificio, permite convertir el mal en épica, en leyenda y en libertad. No quiere decir que no haya bien en Tigger, en Chibs, en Rat, en Happy, en Bobby o en Jax, entre otros; se trata de acercarse a pequeños Don Draper, Tony Soprano o Walter White vestidos de moteros: tenemos suficiente información y acción para empatizar, pero llega el momento donde el giro argumental coge fuerza para caer por última vez frente a nosotros. En palabras de Jax: «A good father and a good outlaw can’t settle inside the same man.«

Redimirse llegados a un punto no es posible, por eso el antihéroe clásico casi siempre (Tony Soprano, por ejemplo, rompe este esquema) elige un camino distinto. Elige el bien haciendo el mal; o dicho de otro modo, elige eliminar a aquellos como él para hacer del mundo un lugar mejor; a su modo.

Patterson: Jackson, what happens at the end of the day?
Jax: The bad guys lose.

La arrogancia del presente

La mayoría de nosotros miramos el cementerio con desprecio o inconsciencia, la arrogancia del presente frente al pasado; de los vivos contra los muertos. Durante la última década, la televisión ha despertado conciencias más que normalizado el proceso. Las series miran a la muerte de mil formas, pero ya no es un tema que se obvie, sino que se profundiza en él de muy distintas formas. Evidentemente, el asesinato de Opie, de Clay o de Juice en Sons of Anarchy no tiene el mismo peso (empático) que el de Henry Lin u otros personajes todavía más secundarios, y una serie de acción tiene que saber crear diferentes entornos para los diferentes procesos que quiere transmitir al espectador (¿por qué nos penetra la mirada de decepción de Juice?, ¿la resignación de Gemma?, ¿la tristeza de Nero o de Jax, o de ambos llorando en el tejado?).

Escena final de la séptima temporada de Sons of Anarchy.

En Sons of Anachy, la muerte se descubre finalmente como reveladora para la mayoría de sus personajes. Juice, Gemma y Jax, por ejemplo, son la una última pincelada de este ciclo de sangre que no empezó con la muerte de Tara, sino muchos años atrás. Sin embargo, quedan cartas en el aire. La arrogancia del presente empaña un poco la visión final: Jackson no ha hecho más ni menos de lo que hizo su padre; está en paz con su destino, y se ha encaminado hacia su final. Algunos cuervos vuelan libres, otros todavía están creciendo. Y quizá sea cierto que no es lo que hacemos, es lo que somos.

Jax Teller dice a Nero: «When the time comes she needs to tell my sons who I really am. I’m not a good man. I’m a criminal and a killer. I need my sons to grow up hating the thought of me.» A diferencia de su propia historia, quien creció admirando a J.T., su padre, Jackson quiere que sus hijos se alejen del club. Jax cree que somos lo que hacemos, mientras que su madre, quien vio crecer a su hijo, veía en Abel —incluso en la elección del nombre encontramos lo que hacemos y lo que somos— un sino igual que el de su padre y el de su abuelo (somos lo que somos).

Enlaces relacionados:

Qué series han triunfado en 2014

Termina el año. Bueno, casi. Está a punto; cuando quieras darte cuenta, ya no hay 2014… Y considero que ha sido un año de grandísimas series de televisión de las cuales se debería hablar; en especial, porque más de una entraría por la puerta grande para quedarse entre los clásicos (True Detective, Fargo o Sons of Anarchy, por ejemplo).

Cuando desarrollo aquí cuestiones sobre medios audiovisuales (sea cine, juegos o series de TV) tengo el hándicap de contar con un conocimiento bastante limitado sobre teoría del cine y, sobre todo, técnica cinematográfica. Además, las series de este 2014 nos demuestran más que nunca que el desarrollo de las ideas a través de los medios de masas es, cada día, más territorio de las series y de los videojuegos que del cine, por lo que es necesario un replanteamiento de competencias cuando hablamos de todo ello.

Esta victoria de la pequeña pantalla frente a la gran industria tiene su embrión en el traspaso de ideas mucho más profundas gracias al tiempo de metraje del que disponen los guionistas. Así, los juegos de 100 horas de duración o los sandbox pueden tocar muchísimos más temas que una película de 2 e incluso 3 horas. Aquí, en España, y sobre todo a partir de este 2015, toca enfrentar la idea del entretenimiento a esa corriente americana más profunda que permite la relación de material audiovisual con la psicología, la filosofía o la teoría literaria. Y es esta la que dispone obras como Los Soprano y la filosofía (Ariel, 2010) o similares (10 libros sobre series de televisión que no debes perderte), que empiezan también a verse entre nuestras fronteras.

Sobre medios audiovisuales este blog intentará acercarse como ya lo ha estado haciendo durante este último año y medio a través de una corriente más americana o interdisciplinar, donde la naturaleza del héroe o el antihéroe pueda encontrar sus raíces en la literatura, o en el cine, o en el pensamiento filosófico… Pero eso queda para 2015, ahora despido el año con un breve extracto de las cinco series que (creo que) debes ver antes de que termine este 2014.

5 series para ver antes de que termine 2014

#1 True Detective

Sobre True Detective hablé mucho en True Detective, blancos y negros y creo que hay suficientes razones para enamorarte de esa serie y colocarla, rápidamente, entre tus favoritas.

#2 Fargo

Adaptación de la película de los hermanos Cohen que supera al original; presenta cambios notables con la versión cinematográfica de la historia y se contextualiza en el año 2006. La trama se inicia acompañando a un vendedor de seguros de Bemidji (Minnesota, EE UU) que ve cómo su mundo da un giro de 180º tras conocer a un misterioso desconocido que llega a la ciudad.

Martin-Freeman-en-Fargo-2014

#3 Sons of Anarchy

El ocaso de SAMCRO. Una séptima temporada a la que yo le hubiese quitado los 30 últimos segundos (o 1 min; tendría que consultar cuándo vuelan los cuervos…), pero que es la consolidación y el autodescubrimiento de otro antihéroe americano. Sobre esta serie he hablado varias veces en el blog (Grandes series, pequeños resúmenes II, Sons of Anarchy: conclusiones al final de la sexta temporada Sons of Anarchy: vuelta a los inicios), pero me gustaría hacer un análisis final en enero de 2015… Por Clay, por Gemma, por Tara, por Jax, por Chibs, por Tiggy, por la chica sin hogar…

#4 Game of Thrones

En su cuarta temporada, parece que adelanta algunas tramas de los libros… Quizá es la producción más bestia de los últimos años y una serie imprescindible, de la que esperamos su regreso en pocos meses. Y lo que es más importante, ha conseguido tener vida propia y separarse, lo justo, de una mera adaptación de la novela. Habrá a quien le gustará, y a quien no también, claro.

Game of Thrones (Juego de Tronos)

#5 Mad Men

Que ya termina, y yo recién empiezo, pero que voy a intentar llegar a su conclusión con el resto de los mortales. Y eso que hay siete temporadas que compartir con Don Draper.

Quedan decenas en el tintero: Black Mirror, Boardwalk Empire, The Walking Dead, The Knick, The Americans, The Affair, The Honorauble Woman, The Good Wife, Transparent, Sherlock, Gomorra, Happy Valley… Demasiadas. Algunas no he podido verlas todavía, y otras no han calado lo suficiente como para entrar en esta pequeña lista. Lo que sí es seguro es que todas ellas tienen algo reseñable y que, antes o después, darán juego. Así que te invito a echarle un ojo a los posts, de vez en cuando, con calma… y con la mente un poco más abierta que al mero entretenimiento. ¿Trato hecho?

Sons of Anarchy, vuelta a los inicios

Every day is a new box, boys. You open it, you take a look at what’s inside. You’re the one who determines if it’s a gift or a coffin.

Que Gemma Teller es muy puta lo sabemos todos a estas alturas. Y que Juice tiene muy mala suerte también. ¿O no? Aun así, esta última temporada empieza francamente bien. Vuelta a los orígenes podríamos decir, y a la espera del quinto episodio1 se ve bastante clara la línea argumental que los guionistas van a seguir.

Por un lado, Tara Knowles pasa a tomar mayor protagonismo pese a su ausencia, mientras que los Sons of Anarchy parecen volver a ser el club sanguinario y al margen de la ley que siempre fueron. Pero quizá habéis reparado en dos cambios bastante evidentes: por un lado, incluso en la época de Clay Morrow los Sons parecían buscarse el bien de la ciudad de Charming; ahora, se busca la venganza total y absoluta hacia los que Jax, engañado, cree que son los asesinos de su mujer (las triadas chinas); por el otro, SAMCRO siempre se ha mantenido como un grupo frío y calculador entre los Niners, la gente de Damon Pope (ahora de August Marks) y el resto de las bandas (los latinos esos con chupa de cuero y motos que son menos creíbles que Superman con dos capas, por ejemplo). ¿Y ahora? Ahora están en el punto de mira de todos… o casi.

El artículo está escrito antes de ver el quinto capítulo de la séptima temporada.

Jax Teller, el nuevo Hamlet

Es evidente que Kurt Sutter no mentía. Sons of Anarchy no acabará bien, y la séptima temporada es prueba de ello. Acabará, como bien dijo, como Hamlet. O sea, con todos muertos (doble spoiler que ni es spoiler ni es nada). Y acabará así porque dos pilares fundamentales no se mueven por el interés del club; estos son, Gemma y Jax. Gemma no se mueve para beneficio del club ni por el de su familia siquiera (que, de algún modo, siempre se las apañó para mantener bien ligados), ha terminado por funcionar a través del egoísmo: el egoísmo que tiene como fin defender su posición entre el MC, su relación con Nero, su recuperada posición como abuela… ¿Quizá siempre lo hizo? ¿Quizá el interés por su familia, por el club, por todos, no era más que egoísmo? Cada cual que saque sus propias conclusiones aquí. Jax, por su parte, está demasiado obcecado para ver que está cometiendo un error tras otro, y eso acabará, de una manera o de otra.

Recordemos algunas palabras que ya se han escrito sobre el desarrollo de la trama:

Todo el drama que gira en torno a Clay, Jax y Gemma, está directamente relacionado con la obra Hamlet y Macbeth. Sus personajes, centrales en la historia, están basados en los mismos que eligió Shakespeare para algunas de sus obras maestras. Por un lado las conexiones con Hamlet son muy claras: Clay representa al Rey Claudio, Gemma a Gertrudis y Jax al príncipe Hamlet. Al igual que en la obra del gran dramaturgo, Jax habla con su padre muerto, aunque lo hace mediante el descubrimiento de un libro con sus memorias y no directamente. La lectura de estos diarios, acentuada por el nacimiento de su hijo, hace que Jax reflexione sobre la cultura de SAMCRO, lo que también hace un guiño a la melancolía del príncipe Hamlet ante la muerte del Rey (John Teller).

Extraído del artículo Hijos de la Anarquía de la revista Quo.

En lo que respecta a la relación entre Gemma y Juice podríamos decir que ambos han sido notablemente descuidados esta vez, y está claro que desde el primer capítulo de esta temporada (Black Widower; S07E01) hasta el tercero (Playing with Monsters; S07E03) se ha utilizado esta relación forzosa para centralizar el drama en el ocaso y el fin del club; jugar a varias bandas yendo de farol va a tener nefastas consecuencias para todos; y Gemma lo sabe. Quizá no es consciente cuando prepara el asesinato del miembro de las triadas, ni cuando mete una nueve milímetros con silenciador en el bolso, ni tan siquiera cuando utiliza a su hijo de matón a domicilio… Parece que todo lo que le importa a Gemma ahora es ir sacándose las cosas de encima (una forma de ser muy distinta a la Gemma que planeaba el asesinato de su primer marido con su amante, o ayudaba a su hijo a acabar con Clay después, ¿o no?); hasta que intente apagar un fuego y encienda diez por el camino.

Sons of Anarchy 7 temporada
Imagen promociona de Sons of Anarchy de la cadena estadounidense FX.

Los principales sucesos a destacar en los tres primeros capítulos tienen un objetivo bastante simple: son una muestra de cómo se va incrementando el tono de la guerra desde las sombras hasta convertirse en una guerra abierta que no va a poder detenerse, como ocurre al final del cuarto episodio. A mi modo de ver, los ejemplos más destacados en las cuatro primeras horas de temporada son:

  1. El club se venga por primera vez con un único asesinato menor (torturan a un soldado de las triadas; sin consecuencias); pese a que la culpa es de Gemma, Jax Teller y el club están de acuerdo en ir hasta el final en lo que respecto a su relación con los chinos.
  2. Posteriormente, SAMCRO ataca un convoy de la droga y acaba con un gran número de soldados de la triada. No obstante, Jax desmiente su implicación frente a Henry Lin y August Marks culpando a dos jóvenes que el jefe de la sección de los Sons en Nevada les había presentado. Aquí hay dos problemas: por un lado, el club omite que los chavales y el jefe de Nevada deben tener cierta relación; por otra parte, nadie se chupa el dedo.
  3. A continuación, los Sons of Anarchy dan la droga a los Niners para que se rebelen contra Marks y hagan una purga entre sus filas; sin embargo, algo sale mal en el puerto y un miembro del club muere; pese a que no sabemos qué más ocurre en esa escena, las armas han desaparecido.
  4. En paralelo, los Sons han liquidado a varios inocentes (a priori; ya se verá lo buenos o malos que eran en realidad) que tenían negocios con Augusts Marks, enterrándolos e iniciando conversaciones con la viuda y el hijo, quienes no quieren saber nada de los negocios con Marks, pero finalmente acceden. Si no recuerdo mal, la intención de los Sons es evitar que se hurgue más de la cuenta sobre lo que ocurrió en aquella habitación de hotel mientras perseguían el coche azul que atropelló a a varios Byz Lats (la banda callejera de Nero).

Al final, los chinos mueven ficha y asesinan a todas las chicas de Diosa Norte, el club de escorts que poseen Nero y Jax a partes iguales. Ahora, la guerra abierta ya es una realidad. Poco faltaba, sin embargo, desde que las triadas lanzan una granada a la heladería de los Sons o las armas desaparecen del puerto; en realidad, todos están puestos sobre aviso, pero Jax y SAMCRO están demasiado ocupados en su propia venganza para tomar cartas en el asunto.

A nivel personal, no espero mucho de esta temporada más que un final correcto. Para mí, Gemma tiene que morir a manos de Jax, evidentemente, y en cambio, es muy probable que a Jax la muerte le llegue desde dentro del propio club; quizá sea Bobby, quizá sea Chibs.. Tiene que ser alguien que todavía entienda lo que SAMCRO significaba, porque Jackson Teller ha perdido totalmente el rumbo.

Y yo no me puedo quitar de la cabeza la frase de Happy: «Sé un montón de sitios donde enterrar cadáveres.«

Sons of Anarchy, conclusiones al final de la sexta temporada

Esta semana terminó la sexta, y penúltima, temporada de Sons of Anarchy de Kurt Sutter, una de las series estrella de la FX yanqui, demostrando, una vez más, por qué sus comedias, sus dramas y, en general, su televisión se ve en los cinco continentes .

Antes de que sigas, esto contiene spoilers a saco. Vamos, que si no te has visto la serie: 1) no sigas leyendo (porque no te vas a enterar, o bien porque te vas a enterar de cosas que todavía no quieres saber) y 2) es de lo mejor que se ha podido ver en los últimos años, junto a Breaking BadThe Wire y, para mi gusto a un nivel algo inferior, The Walking Dead Boardwalk Empire —obviando la temática entre ellos.

El emblema que todos los miembros del grupo llevan bordado en su espalda.
El emblema que todos los miembros del grupo llevan bordado en su espalda.

A mother’s work (El trabajo de una madre, aunque a mí, aquí, me pegaría más la acepción «labor»), el decimotercero capítulo de la sexta temporada, cierra una parte muy importante de la serie con los valores que, tradicionalmente, se han ido gestando a lo largo de seis años: amor (por la familia, por los hijos, por el club…) y honor, pero también protección, violencia, visceralidad y egoísmo, e incluso justicia, aunque más poética que de otro tipo.

A grandes rasgos, la temporada ha seguido una línea de acción clara: los Sons, decididos a abandonar el negocio de las armas, penden de un hilo entre las negativas del IRA verdadero, y su relación con las bandas de negros, de latinos y las triadas chinas parece empeorar; entre tanto, un exalguacil (un miembro del cuerpo de  los marshal) entre en escena después de que Otto asesine a una enfermera en prisión —implicando a Tara Knowles de paso— con el fin de invalidar su testimonio. Por último, una de las KG-9 que los Hijos de la Anarquía suministran a la banda de Nero es tomada por el hijo de uno de los cabecillas de los Byz Lats. A su vez, Bobby abandona Charming, a priori, para unirse al grupo de nómadas; no obstante, durante la reunión donde Jax presenta la votación en la que los Sons deben decidir si abandonan el contrabando de armas o no, se revela que estaba buscando nuevas incorporaciones para fortalecer su división.

Todos estos arcos: el marshal Lee Toric, el exilio de Bobby y los problemas con el IRA se resuelven paulatinamente, volviendo a abrir una serie de temas de mayores proporciones que, como tradicionalmente ha sucedido, parecen superarles. Contra todo pronóstico y a costa de mucha sangre, Jax consigue hacer ver a los irlandeses que una relación comercial con las bandas de negros es posible, obviando por el camino la desestabilización que ello supone para las triadas chinas y los chicanos en las cercanías, en concreto, en Stockton. De este modo, a medida que se cierran hilos parece intuirse que se abren otros nuevos; el primero está claro, las nuevas relaciones entre latinos, donde Nero toma partido al alejarse del grupo de Jax; en segundo lugar, la nueva posición que ocupan Gemma y Juice tras el doble asesinato y, por último, la comprometedora situación en la que se encuentra el expresidente de los Sons en la escena del crimen.

De derecha a izquierda: Jax Teller, Bobby Elvis, Chibs, Tig Tragger,
De derecha a izquierda: Jax Teller, Bobby Elvis, Chibs, Tig Tragger y Happy, algunos de los protagonistas de Sons of Anarchy.

Entre los principales puntos a destacar, en especial, del capítulo final, sorprende lo inesperado de la rectitud y el comportamiento directamente bueno y expiatorio de Jax, que choca frontalmente con la concepción combativa, pero inútil, de intentar no convertirse en alguien como Clay Morrow, o peor. Asimismo, algunos comentarios destacan la doble lectura que puede hacerse del título, el cual podría designar a la actitud protectora de Tara, cuyo fondo sí entiende Jax al abandonar ese estado de ceguera que deja paso a una mejor comunicación de la pareja y, de igual modo, la postura de Gemma (que oscila entre la protección y la venganza), quien llega al extremo de asesinar a su nuera. En esta línea es muy esclarecedor el comentario que Wendy hace a Wayne antes de decidirse a ir a rehabilitación, donde le dice que Jax y ella habían sido siempre buenos amantes, pero que la boda fue cosa de Gemma, quien quería ser abuela. Gemma consigue lo que quiere, cuando lo quiere; todo y de todos, como una Lady Macbeth moderna ya entrada en la cincuentena.

Jax Teller (Charlie Hunnam) y Tara Knowles (Maggie Siff).

Finalmente, se distinguen un par de temas extra, más allá de la familia, del honor y del compañerismo. Primero, si continúa una línea similar donde la única justicia que existe, y a pequeña escala, es la poética; la traición de Juice no puede quedar impune de nuevo:  fue él quien traicionó a Jax, quien traicionó a Clay y quien ha vuelto a traicionar a Jax y al club. Sin embargo, si nos remontamos más atrás, también es culpable de las traiciones junto al FBI y la agente Stahl, los problemas con los novatos (prospectsy el cártel de Romero y, sí, tiene un don para salir de una pieza. Segundo, no es difícil augurar que los acontecimientos actuales pondrán patas arriba al club y, probablemente, darán bastante relevancia a los mayas, a las triadas y, no me extrañaría, que también a Nero. Y tercero y último, ¿soy el único que nota ese sentimiento de espiral donde el orden ya ha cogido un camino de no-retorno muy similar al de Walter White en la segunda parte de la última temporada de Breaking Bad? Quizá se trate de aquello que Kurt Sutter, de una u otra manera no se corta en repetir, y es que Sons of Anarchy no va a terminar bien, en muchos sentidos. Ahora, a esperar.