Paco Catalán Carrión: la conciencia tras el lápiz

Artista, docente y remueveconciencias son algunos de los títulos que se me ocurren para Francisco Catalán Carrión, más conocido como Paco Catalán en las redes sociales. Un valenciano de sesenta y bastantes que, para quien todavía no le suene, ha dedicado su vida entera al arte.

Confieso, no obstante, que yo no soy mucho de artes plásticas: ese es territorio de otros; y las obras que he podido observar, principalmente, collage y dibujo entintado, poco me dicen. Trasciende al espectador el esfuerzo y el trabajo, y ha sido premiado en reiteradas ocasiones por ello, pero no alcanza conmigo el nivel de certeza y empatía que dispara su viñeta diaria.

Entrega, esfuerzo y actualidad entre la plumilla y la acuarela; tres cosas difícilmente superables, hoy día, en Internet. De ahí su éxito, imagino. De ahí nuestra admiración, supongo.

Artículos sobre Paco Catalán Carrión

El porqué de este artículo sobre Paco Catalán

Quizá sea porque hace más de un año que visito sus viñetas, y sonrío (o suspiro) cómplice; porque no hay día que no acierte y siga siendo actual; o que falte a su cita, cansado y vencido por la realidad.

Quizá no sea el trazo clásico y exquisito de los dibujos, el color de la acuarela allí donde más falta hace, el mensaje solemne, pero sincero, de quien se acompaña de la verdad y de la injusticia de muchos otros. Quizá se trate, simplemente, de nuestra necesidad de despertar; de reaprender, y sus dibujos sean una vía más.

Vida de perros o perrera municipal (Paco Catalán)

¿De qué trata la viñeta diaria?

A menudo, las viñetas de Paco Catalán son descritas como animalistas, pero la descripción se queda corta (por mucho). Aquí, la brevedad no es una aliada, puesto que estas tratan un gran espectro de temas de crítica social. Desde la corrupción hasta la crisis económica, de la pobreza a la falta de valores en España; y sí, sobre todo, la defensa por los valores animalistas y la denuncia constante, perenne e ininterrumpida contra el maltrato animal, clave del gran éxito del artista en los medios sociales.

Todos sus mensajes irradian verdad, y los desahucios o la falta de una vida digna de muchos españoles también dejan espacio a situaciones más cotidianas como el carácter de perros y de gatos, las fallas valencianas o la necesidad de atesorar dinero hasta que nos falte el tiempo.

Comprar tiempo cuando ya no nos queda, por Paco Catalán Carrión

Doble moral, por Paco Catalán

Ley de caza en Castilla-La Mancha (Paco Catalán)

Temas principales

Sin embargo, aquellos temas que destacan por encima del resto son los que se refieren a la actualidad de la vida animal en España. Desde la caza del lobo ibérico hasta las leyes menos restrictivas de la Junta de Castilla-La Mancha; del uso y el asesinato de miles de galgos cada febrero hasta la impunidad de la que la tauromaquia continúa gozando para disfrute escatológico de unos pocos.

Maltrato animal en España: tauromaquia y galgos (Paco Catalán)

En ellas, a menudo, son los niños aquellos quienes llevan la verdad en sus palabras; símbolos de pureza y naturaleza que también se otorga y vincula con los animales que los acompañan, se personifican o, simplemente, se dejan ver sin necesidad de letras que expliquen el cuadro. Por contra, si bien no siempre es así, la mayoría de los individuos adultos se muestran equivocados y como ejemplo del arquetipo social que se denuncia.

Desfile de pieles y moda sangrienta (Paco Catalán)

Duras, muy duras: como esa realidad que telediarios y prensa pretenden esconder; viñetas donde son los mismos animales aquellos encargados de darnos esa lección moral de veinticuatro horas que deberíamos revisitar cada cierto tiempo. Allí, donde la caza, la industria cárnica, las pieles y la moda, el ecologismo, la pobreza y las desigualdades se forjan en pequeños espacios que sirven como armas de verdad.

Desde este modesto artículo, de un todavía más modesto blog, todo mi apoyo a este gran artista, que entre sus lectores y visitas más fieles me tiene a mí, y a los míos. Y a muchos otros, que espero le den fuerzas para seguir esbozando certezas en papel; auténticas verdades que, poco a poco, entre todos, terminaremos por trasladar al mundo.

¿Acaso hay una misión más noble?

Naturaleza, de Paco Catalán Carrión
Por título lleva Naturaleza, pues ese sí es un espectáculo digno de ver.

Otras de mis viñetas favoritas de Paco Catalán Carrión:

La del 4 de diciembre de 2014 sobre el abandono animal.

Una de las dedicadas a Excalibur, y después a Alma; también a las perras Ruth y Cruz.

Muchas de aquellas sobre las grandes tragedias cotidianas: sobre todo, aquella sobre los mataderos del 8 de abril de 2015 o la que ejemplifica la triste vida de nacer cerdo, del 8 de enero de este mismo año.

Y sobre todo nuestras pequeñas grandes victorias: desde las muertes más dulces (27/10/2014) a la cruda realidad de los desahucios (22/12/2014) y de los emigrantes forzosos (08/02/2015); y las batallas que todavía nos quedan por vencer.

Toros y tauromaquia; y muerte (in)digna.

Estado, nación y Ortega

Decía Ortega que la nación no remitía únicamente al pasado, sino a la voluntad de seguir conviviendo juntos en el futuro, y lo decía hace ya muchos años, por lo que si de verdad hubiéramos querido solucionar entre todos esta papeleta, quizá las ideas que legó serían de gran utilidad.

En resumidas cuentas, y con intención de no aburrir demasiado a los lectores de este blog, Ortega y Gasset afirmaba que la identidad nacional estaba garantizada cuando había un proyecto de vida en común. Así, la Nación no remite únicamente al pasado (ni tan siquiera al pasado común), sino que supone —parafraseando al filósofo español Antonio García Santesmases— un plebiscito cotidiano favorable a seguir viviendo juntos; es decir, a la voluntad de un proyecto  de vida en común.

Ortega y Gasset (1883-1955)
José Ortega y Gasset (1883-1955)

¿Existe en España un proyecto de vida en común? ¿En Cataluña? ¿En el País Vasco? ¿En Galicia o en Andalucía? Hoy, más que nunca, la legislación toma la escena, por encima del diálogo y de la razón (de estado). Un pasado en común, no legitima un futuro en común. Muchos otros pueblos se unieron baja una única bandera por razones menos sólidas que por las que amenazan separarse algunos territorios aquí; y seguro que otros también dividieron fronteras por razones más idiotas. Así que eso, por sí mismo, poca prueba es.

Ahora, nacer en cualquier país de la Unión Europea supone, por lo menos, una doble identidad: nacional y europea; y en algunos casos, incluso triple. También están los descreídos, como yo mismo, que más allá del sabor de lo local, consideramos que nacer aquí o en Checoslovaquia poco cambiaba las cosas. Allí, de común acuerdo (que no fácilmente), unos pasaron a ser checos y otros eslovacos; lo mismo que le pasó a Fritz Lang, que creció en el Imperio austrohúngaro, y moriría siendo austríaco, como podía haber sido francés, inglés o americano con deje.

Aquí, en España, los nacidos en Cataluña, por tratarse del ejemplo más candente, se enfrentan a esta triple cuestión que se subdivide hasta el mareo: ¿sentirse catalán?, ¿catalán y español?, ¿europeo y catalán, pero nunca español?, ¿catalán y español, pero no europeo? y así; ya nos hacemos una idea, ¿no? Hay quien se siente parte de todo, y hay quien no se siente parte de nada; o de la pandilla del barrio como mucho.

Manifestación independentismo catalán

Opiniones sobre esto hay de todo tipo, claro está. Conozco al opositor a juez que dice que la ley no lo permite, obviando que esta no es una fin, sino un medio para una sociedad más justa; y aquel otro, mucho más charnego que yo, que ve en la presión fiscal el mejor aliciente para ello, obviando que entre Egipto y la Tierra Prometida puede haber todo un océano de problemas. Quizá mayores incluso.

Por último, están las opciones oficiales, que tienen en común mucho más de lo que puede parecer, pues les encanta no escuchar y, de algún modo, siempre consiguen encontrar a su necesario interlocutor un paso más allá de dónde sus respectivas doctrinas políticas podrían entablar una conversación.

Los pensadores Jaume Claret y Manuel Santirso decían en La construcción del catalanismo: historia de un afán político, que había dos líneas que explican el auge del independentismo catalán: primero, la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006, segundo, la crisis económica; ideas que a algunos y algunas les parecerán bien y a otros y otras les parecerán mal, pero que al fin y al cabo no tienen sentido en la Europa del siglo XXI. Hoy, lo que de verdad importa es buscar dentro de nosotros mismos, y ver si la mayoría de españoles quieren seguir trabajando junto a los catalanes, y si la mayoría de catalanes quieren seguir trabajando junto a los españoles.

Día de la Hispanidad en Cataluña

Las peleas, las riñas y los chistes, siempre han estado ahí (y tienen su gracia, oye),  pero lo que me parece imposible es que queramos un futuro compartido sin compartir un presente digno, y que queramos un presente digno, sin recordar un pasado compartido y, a veces, horrorosamente necesario de recordar.

Al final, si te has cargado el jarrón del recibidor, tendrás que pegar bien sus piezas, o llevárselo a alguien que sepa cómo arreglar el maldito trasto. La cinta adhesiva no te va a aguantar demasiado. Aquí lo mismo.

Facebook y el fin de la revolución

Ya no hay revolución. No hay gritos en la calle. No hay reuniones, ni diálogo real. Hay crítica, eso sí. La crítica no se ha desvanecido, solo ha mudado. Sigue existiendo, pero se pierde en un océano de palabras. Sigue existiendo, pero su estela es esquiva, o se capea. Sigue existiendo, pero es débil, lejana, tenue. Tan débil, tan lejana y tan tenue que ya nadie la cree una amenaza, y quizá no lo sea.

La conciencia tranquila

¿De dónde surge el orden social? ¿Del bienestar o del control de los estados? Tradicionalmente, la respuesta fue la segunda: jamás la primera. Hasta después de la guerra de nuestros abuelos —primero, la jodida para los de aquí; después, la jodida para los de fuera—, entonces nos hicieron creer que sí, que el orden, la paz y el bienestar era tarea estatal. Pero no duró mucho; y ahora, a fuerza de golpes, nadie lo cree, de nuevo.

¿Pero si nadie lo cree dónde están las quejas?, ¿dónde están los gritos? Los cambios, tensiones y muertes. No están aquí. No ocurren. Y las que ocurren, lo hacen en la oscuridad de un andén del cercanías o en la soledad de un piso tristemente libre y sin hipoteca.

15-M o Spanish Revolution

¿Cómo lo hemos conseguido? ¿Cómo vivimos tranquilos con la soga al cuello? Si no fuese una idiotez, cabría preguntarse si es real ese cabo en la garganta. Sin embargo, sabemos que sí. Es real. Es real en todos los estadios de nuestro día: en lo que se refiere a la hipoteca no sostenible, a las pensiones, a la casta política, a la estructura social, a la protección de otras especies animales… Todo, absolutamente todo, ocurre.

Pero nuestra conciencia está tranquila. Se mantiene. Aguantamos. ¿Cómo es posible? ¿No es esta la España de la insurrección anarquista? ¿de los sucesos de Casas Viejas?, ¿del Durruti?, ¿La España de los maquis?, ¿del uníos, hermanos proletarios o de vivir en la brecha de la utopía? O acaso es la de la revolución del gris, la del engaño, siempre presente, que nos robó el futuro. Sigue leyendo «Facebook y el fin de la revolución»

Retrato de Lucía

Estoy enferma, pero nadie sabe lo que tengo. O sea, todavía no le han puesto nombre, y eso siempre complica las cosas. Los médicos me han diagnosticado epilepsia y un retraso en el neurodesarrollo. Así que no hay tiempo que perder: tengo que buscarme la vida. Amparada en la ciencia, en los míos, en el arte… Ah, sí; verás que lo mío es puro arte.

Por mucho que te sorprenda, y por muy descontextualizada que la creas, te adelanto que mi historia se encuadra en un dorado claroscuro del primer barroco, como el de Johannes Vermeer y su Dama de la perla. En cambio, mi necesidad se acerca a la de aquellos cuadros flamencos antiguos, pintados al óleo para la creciente burguesía que construía sus ciudades al amparo del Mar del Norte; quizá hijos de la técnica de van Eyck, de Weyden o de Campin.

Detalle de 'La dama de la perla' (Johannes Vermeer, 1666)

¡Ay, disculpa! Esta es mi primera conversación —por llamarla de algún modo—, y debido a mi afección temporal he creído conveniente tratar de abrir un diálogo con cuánta gente pueda. Ante todo no quiero ser maleducada, así que dime, ¿qué tal estás? Sigue leyendo «Retrato de Lucía»

Esa sensación en la nuca

Te has calmado. Bebes poco; trabajas, en algo; pero se te escapan las ideas. Mientras, llenas los días con cosas que no quieres hacer.

Tienes pareja; y ella y tú no sois el problema: os lleváis bien; todo es la leche, aunque aún era mejor cuando la gente no os decía todos los pasos que esperaban que siguierais.

Te levantas, trabajas, vas a comer, sacas al perro. Después intentas darle vueltas a qué hacer; o prescindes de ello, y miras hacia otro lado, hasta que cierras los ojos; y repites.

metabolismo-urbano
Al ver el grafiti, alguien preguntó: «Cuando se acaben los árboles, ¿cuál será su dieta?«

El perro ladra, y te preocupa que el perro ladre, porque estás haciendo cosas; estás haciendo cosas que antes no te preocupaban en absoluto. Entonces suspiras. Pero ni tú sabes por qué suspiras. Quizá porque el perro se aburre, y no podéis salir a pasear. O porque ya son las once de la noche, y sigues con ese proyecto en mente. Ese, sí, el de la gran empresa, el de la empresa que te asegura continuar alzando tu propia infraestructura. Sigue leyendo «Esa sensación en la nuca»

El fantástico Bob

Bob se desperezó en lo alto de la cama. Allí esperó un rato, pero Javier olvidó moverlo esa mañana —él no podía— y no tardó en escuchar la puerta varias veces. Primero, imaginó cómo salían a pasear a los perros, y el gato se acercó ronroneando con parsimonia para darle los buenos días; como contrapartida, él le obsequió con una gran sonrisa.

Después, le pareció que volvían a entrar, y seguidamente pudo oír cómo dejaban las correas en el recibidor y tomaban un café rápido entre prisas.

Luego, más tarde, quiso avisarles de que todavía seguía en la habitación, y no en el estudio, donde solía matar el tiempo de las mañanas; acogiendo, poco a poco, el hábito; sentado en una silla, en silencio, esperando a que apareciesen los primeros rayos del sol de invierno.

Uno de los tres podría ser Bob... ¡Vale, de acuerdo! No tiene relación. Pero me pareció muy maja...
Anverso de dos cajas de cerillas checoslovacas con un mono, una cabra y un cerdo. (Fuente original.)

Sigue leyendo «El fantástico Bob»

Joder, Antonio, ¿aún estás aquí?

Tenía yo nueve años, unos meses más que tu hija, y ni la más remota idea de quién eras, o qué hacías a cientos de kilómetros del mar. Al final, te imagino tranquilo, concentrado en el camino y al ritmo del lerele. Te sospecho acercándote hacia donde querías estar del día uno al día catorce; no en La Moraleja; mucho más lejos.

Te escribo al rasgado de la cuerda de tus ancestros; hoy, muchos contigo, y otros aún aquí. Y lo hago para decirte que tú también sigues aquí, y que la cagaste. Que sigues aquí, en lo hondo, pero que le faltas a todos aquellos a quienes no les diste tiempo a conocerte; y a los tuyos más que al resto.

Lola Flores (estatua)
Figura de bronce de Lola Flores, la Faraona, en Jerez de la Frontera (Cádiz, España).

Te escribo como roquero y desde el corazón, como tú; como tú que por mucho que digan eras roquero y eras de extremos, y la de años que me ha costado descubrirlo. Roquero, y flamenco, y transgresor, que ha llegado el punto en el que aquí es lo mismo. Hablo de mente, y de espíritu, pero tú ya me entiendes. Sigue leyendo «Joder, Antonio, ¿aún estás aquí?»

Bruce Lee  y la imposibilidad del medio plazo

Si pasas mucho tiempo pensando en una cosa, nunca la harás.

Bruce Lee

Tendemos a creer que las palabras ‘medio plazo’ no significan nada más que futuro. Pero el futuro llega, antes o después, pero llega, y se convierte en presente y en pasado a una velocidad vertiginosa.

A mediados de los años ochenta nací yo; mis hermanos, por el contrario, lo hicieron al inicio y al cierre de la década. Desde mucho antes de nuestro nacimiento se hablaba de ecologismo, de economía sostenible, de contaminación atmosférica e incluso de derechos provida animal. En el siglo XVIII, por ejemplo, nació la idea de feminismo, ligada a la igualdad de oportunidades entre los géneros, y que cristalizaría muchos años después en el llamado feminismo radical de los sesenta, que de radical tenía bien poco, y que no hemos conseguido ni tan siquiera consolidarlo en la vieja Europa donde nació.

Ante nosotros, el medio plazo se asemeja siempre a una excusa, y nunca a una oportunidad para cambiar las cosas a tiempo. Cada minuto mueren millones de animales en los cinco continentes: en perreras, en mataderos, en plazas de toros…  ¿Y si estamos equivocados? ¿Y si no necesitamos la carne de otros animales para vivir saludablemente? ¿Y si sienten, y sufren, y padecen? ¿Y si no podemos prescindir de ella pero este modelo de consumo tiene una fecha de caducidad de poco más de treinta años?

Perros acolpados en una perrera masificada.
Esta es una de las fotografías que ejemplifica la Carta del trabajador de una perrera a los dueños de mascotas. Texto esencial que circuló hace un par de años por la red.

Yo no quiero morir con sesenta años si puedo evitarlo; por eso, lo digo, y lo repito, y lo repito. Nuestro modelo de consumo tiene una fecha de caducidad no muy superior a las tres décadas. Así que mientras soñabas con vivir un siglo entero, con curar enfermedades como el cáncer, el alzhéimer o el ébola, mientras te preocupabas por conflictos de ámbito internacional que desearías ayudar a combatir (terrorismo, sistemas económicos, guerras, hambre, drogas, contaminación…), tú, yo, todos, nos hemos negado a informarnos y actuar a nivel local, e incluso somos reticentes a entender que muchos de los problemas globales pueden estar derivados de nuestro modo de vida y nuestras formas de consumo diarias.

Debemos ver el medio plazo como una oportunidad, pero también como una imposibilidad. Bruce Lee lo resumió en una de sus frases más famosas, así que quizá sea mejor recurrir a un hombre sabio para concentrar la idea: “Knowing is not enough, We must apply. Willing is not enough, We must do.” Me atrevo a traducirlo para ti: Saber no es suficiente, debemos aplicarlo. Estar dispuesto no es suficiente, debemos hacerlo.

Es fácil leer este libro, o esta recopilación de ideas; o debería serlo, porque no pretende ofrecer una lectura lenta y anquilosante para tus ojos; lo difícil es salir y cambiar el mundo, grano a grano. Lo difícil es abandonar nuestra zona de confort, preguntarse por qué ocurre esto o aquello, si no habría otra forma de hacer las cosas; ser activos, hacer, equivocarse, mejorar.

Bruce Lee en 'Game of Death'.
Bruce Lee en Game of Death (Bruce Lee, 1973), la última película que filmó; quedó inconclusa durante varios años hasta que Robert Clouse (Enter the dragon, 1973) consiguió terminarla utilizando dobles y ‘rellenando los huecos’ en montaje.

¿Observamos nuestro alrededor con una mirada analítica o preferimos obviar lo que ocurre frente a nosotros? ¿Nos paramos a pensar en soledad por un par de horas? ¿Somos felices con lo que hacemos? Con nuestro trabajo, con nuestros intereses, con nuestras preocupaciones… ¿Estamos integrados y luchamos por solucionar todo aquello de lo que siempre quisimos formar parte? ¿O estamos viviendo la vida que el mundo (otros) nos ha marcado?

Si nos detenemos por un minuto, si nos abstraemos del ritmo frenético que se mueve en cualquier calle de una ciudad, de una fábrica, de una carretera, vemos que, en realidad, todo fluye contracorriente. Y nosotros, por costumbre, ajenos al movimiento, hemos naturalizado ese descenso.

El activista Gary Yourofsky resumen el consumo de carne mediante cuatro premisas: hábito (habit), tradición (tradition), conveniencia (convenience) y sabor (taste). Para él, esas son las cuatro razones que explican el consumo de carne de otros animales hasta la fecha. Las dos primeras también son aplicables a cualquier excusa que queramos imponernos para evitar luchar por nuestros sueños, hasta el punto de creer que todo a nuestro alrededor ocurre por conveniencia, lo que es falso, y terminar por cogerle el gustillo, que significa el fin del medio plazo.

Anima Naturalis presenta en uno de sus carteles una relación directa entre el consumo de carne y el aumento de casos de cáncer.
Controvertido cartel de la asociación animalista Anima Naturalis que relaciona la ingesta de carne con una mayor inclinación a sufrir problemas cardiovasculares y cáncer.

Concluyo estas ideas volviendo a Bruce Lee, uno de los pensadores y maestro de artes marciales (por ese orden) a quien más admiro. Sería bueno recordar que él jamás tuvo miedo del hombre que había lanzado diez mil patadas; por el contrario, temía a quien había lanzado una patada diez mil veces. No hay forma de derribar o vencer a las ideas, el problema es que necesitan a gente que las extienda una y otra vez.

Enlaces relacionados:

Esto es un extracto de una serie de textos que estoy preparando y que recogeré bajo el título De cómo los animales viven y mueren. Por ello, si algunas ideas parecen dispersas se debe a que estas estarán integradas dentro de un capítulo dedicado al consumo de carne en el mundo y aquí puede haberse perdido parte del discurso.

Claves que explican el éxito de ‘The Walking Dead’

The Walking Dead no es una serie increíble. Quiero decir, está bien, ¿no? Hay temporadas con más relleno que un pavo en Navidad, pero trata temas interesantes y tiene acción; los cliffhangers están planteados correctamente —vale, el de antes del parón de finales de 2014 a mí me pareció algo ridículo, pero la idea era buena— y el ritmo narrativo suele cambiar de un modo muy acertado.

Además, llama la atención que un esquema narrativo similar haya triunfado en papel (cómic), en televisión (serie de AMC) y en videojuego (de la compañía Telltale Game, que también ha comercializado The Wolf Among Us en homenaje al cómic Fables de Bill Willingham y está programando una versión en su clásico formato de aventura gráfica interactiva de Canción de hielo y fuego o Juego de Tronos).

Ahora podríamos empezar hablando de las voces críticas que han ido apareciendo por una u otra razón, o de los elogios que se han lanzado a lo largo de estos tres o cuatro años, pero hay algo que es indiscutible: su éxito, por lo tanto, vamos directamente a lo que nos interesa: ¿por qué The Walking Dead ha cosechado tantísima popularidad?

The Walking Dead, claves del éxito de la serie de TV

The Walking Dead es mucho más que un cómic referencial, mucho más que una serie con decenas de millones de espectadores: es el ingreso definitivo de los zombis en nuestras vidas y nuestros hogares, en el espacio de las ficciones de consumo mayoritario. Pero ¿cómo puede ser mayoritaria la imagen de un rebaño de muertos vivientes devorando vivo un caballo? ¿Cómo es posible que una serie podrida de contenidos violentos, repulsivos e inquietantes triunfe en un espacio de producción y difusión mainstream, obteniendo una audiencia inmensa?

Extracto de la sinopsis del libro The Walking Dead: Apocalipsis zombi ya

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El cielo es rosa

Hoy me matan. No hay tiempo ya.

¿Puedes siquiera imaginarte lo que siento?

Me matan por nacer. Por haber nacido en el lugar equivocado; en un lugar distinto al que tú ocupas.

Hoy me matan, y estoy cansada de gritar. Estoy cansada de ser usada, y golpeada y vejada; de ser observada como un mero objeto en esta oscura habitación con rejas.

De veras, hoy voy a morir, y nada tiene sentido. Nada. ¿Recuerdas cuando acerqué mi morro frío hacia tu mano? ¿Cuando te miré buscando una mirada cómplice? ¿Aquella vez que te arrimaste a mí? ¿Qué ha cambiado entre nosotros?

Ayer fui una cría; una cría grande y patosa que deambulaba por el patio vallado en busca de una caricia; hoy no soy nada. Pero tengo la certeza de que fui algo, de que podía haber sido feliz, y de que voy a ser nada; y duele. No sabes cuánto duele.

Detalle del ojo de un cerdo. La fotografía pertenece a Boudewjn Berends.

Basta. Tú puedes hacer algo. Cambia el mundo por mí. Cambia las cosas. Hazlo ahora. Una vez.

¿No puedes? ¿No puedes cambiar el mundo, verdad? Abre la jaula. Corta la reja. Déjame libre. Veo a los cachorros desde aquí; comen, ajenos a todo lo que sucede. ¿Harás lo mismo cuando mi nombre se haya olvidado? Cuando no sea nada, solo tumbas dentro de vosotros.

Hoy me matas. ¿Tuve nombre? ¿Tuve nombre o fui un número más? Hoy me matas y no puedo llorar; solo tiemblo junto al resto, y muero. Hoy muero; y vi la luz del sol después de mucho tiempo; por última vez. Sé que no hay hierba tras de mí; ni agua, ni vida. Solo sangre, y sufrimiento; solo gritos y violencia. Mírame. Mírame una vez antes de ser arrastrado entre rugidos de dolor y tristeza.

Hoy te digo adiós, y quizá me fallen las patas; sé que me golpearás; me electrocutarás; me gasearás. He llegado a rezar por una muerte digna, un final donde no recupere más la conciencia; donde no deba sentir la sangre brotando salvaje de mis entrañas; donde esta pesadilla acabe, por fin.

Hoy no soy. Porque tú y yo nos parecemos, pero mi piel es rosa. Hoy no soy, porque no soy perro ni gato, ni soy tú, y no tengo una oportunidad; soy cerdo. Soy cerdo, y no soy.

Silencio.