Una carpeta llena de animaladas

En la carpeta puede leerse: Animaladas, y recoge historias de las que muchos y muchas preferirían no ver, escuchar o saber jamás. Esta carpeta tiene un propósito mucho mayor de lo que a priori pudiera parecer: pretende cambiar el mundo, con palabras; dando forma al pensamiento, buscando otros caminos, fundiendo una conciencia tras otra.

Pegada a ella hay un post-it de color amarillo con el siguiente mensaje: No tienes por qué hacerlo, en homenaje al DON’T TRY de Bukowski. Y en su interior hay ideas; ideas que no gustan, e historias que repugnan y, a veces, caminos a seguir. En el margen superior de la primera hoja, centrado, y en fuente Times New Roman 12 está el título:

De cómo los animales viven y mueren

Las siguientes líneas no son más que una declaración de intenciones; o quizá el breve prólogo de un proyecto que lleva tiempo rondando en mi cabeza.

No tienes por qué hacerlo. No tienes por qué creerte mejor que los demás por comer cerdo, y no perro. O por vestir prendas sintéticas mientras comes una tostada con foie. No se trata de eso; no tiene relación con si eres omnívoro, carnívoro, vegetariano o vegano; no tiene relación con si vistes cuero, o si jamás se te ha pasado por la cabeza. No es cuestión de comercio justo, o neocolonialismo; ni tan siquiera de sentimientos, o espíritu, o alma.

Ninoshka y compañero en Can Capsec (La Garrotxa)

Se trata de saber. Saber que en algunas fábricas de Rumanía despellejan vivos a los patos, que el foie gras es producto de una enfermedad (cirrosis) que se provoca intencionadamente a las ocas; que comes carne criada en cautividad, de vaca, de ternera, de cerdo, que jamás vio la luz del sol, que ha sido sobrehormonada y trágicamente muerta de un modo total y completamente antinatural e inhumano.

Ninoshka en Can Capsec (La Garrotxa)

Durante años he escrito historias; algunas eran mera ficción, otras eran experiencias volcadas en un papel. La víspera del día de Reyes del año 2015 murió Caos. Y el día 8 de ese mismo mes, El Huffington Post, El País y centenares de blogs conocían nuestra historia con aquel perro que encontramos en una carretera tocando la medianoche.

Cuando vi cómo mis palabras habían llegado a más de 1.000.000 de personas, no podía creérmelo. Sabía desde el principio que era un tema delicado; un sentimiento al que había dado forma en palabras, y a través del que muchas personas podían identificarse. No importaba si era Caos, Coco, Nuka, Dana, Piula o cualquier otro perro; Caos se había escapado, pero nos había hecho un último regalo: la universalidad de su historia.

Caos en Can Capsec (La Garrotxa)

Más tarde, quizá me contagié un poco de esa tenacidad que mi perro ofrecía paso tras paso. Reduje mi carga de trabajo, y empecé a escribir. Entonces me planteé: “Quizá no solo es cuestión de hacer o no hacer en lo que respecta al maltrato animal, a nuestro modo de vida y a nuestra forma de consumo; se trata de conocer qué hay detrás de esa granja, de esa fábrica de piel e incluso de esa multinacional de la telefonía.”

Quizá nos han dicho tantas veces que no es posible que hemos terminado por creerlo; yo también lo hice; después vi cómo un perro moribundo volaba. Y ahora no puedo evitar querer cambiar el mundo igual que él lo hizo: lento, muy lento, pero firme.

Burro catalán.

Gracias

En 24 horas, este blog ha recibido más de 20.000 visitas, y yo estoy en shock. La historia de Caos se ha compartido cientos de veces en Twitter y miles de veces en Facebook; han llegado decenas de comentarios cada hora al blog y se han escrito tantas muestras de apoyo a lo largo de la red que he perdido el rastro de todas ellas.

En paralelo, mientras trabajaba, asistía también al desarrollo y el desenlace de lo acontecido en París; dos hechos totalmente aislados entre sí. Sin embargo, hoy más que nunca es fantástico ver a toda la gente que se identifica, se emociona, y busca el modo de construir algo mejor, a nivel personal y a nivel global. Y visto así, todo lo infame, injusto y vil que sucede a nuestro alrededor solo es un pretexto más para no detenernos en nuestra lucha contra ello.

Como le decíamos a Caos los últimos meses cuando salía por la puerta pero las patas ya empezaban a fallarle: “Ya has cogido el camino, ahora no te pares, socio.” Y sí, a veces necesitaba a alguien que lo sostuviese por detrás, ¿pero quién no?

Con toda sinceridad, gracias.

Foto de familia (agosto, 2012).
Foto de familia (agosto, 2012).

De cómo tu perro cambió mi (nuestra) vida

¡Hola! Esto es una carta extraña, pues no sé a quién le escribo. Solo espero que algún día, por suerte o por tenacidad, llegue a la persona que abandonó a Caos: nuestro perro, que antes no fue nuestro, sino de alguien que no lo merecía.

Llegó a finales de junio del 2012, y se fue la víspera del día de Reyes del 2015, de madrugada. Sí, has leído bien: la noche de Reyes del año 2015. Vivió dos años y siete meses más de lo que supongo creías, y yo hubiese empezado a escribir esta carta en el mismo momento en que nos despedimos de él si hubiera podido reunir el valor para sentarme en la mesa de trabajo junto a la que él descansaba varias horas al día.

Caos en terraza (junio, 2012)
Caos descansando en una terraza (junio de 2012).

Si todavía no sabes si fue tu perro, te diré que lo recogimos en la carretera antigua que conecta Corbera de Llobregat con San Andrés de la Barca (la Ctra. de Sant Andreu), a la altura de aquella finca que está tocando con una de las curvas cercanas al Eroski, donde solía haber una luz exterior siempre encendida por la noche. Y si por fin estás leyendo esto, aprovecho para asegurarte que no te guardo rencor —ni tan siquiera él lo hacía, creo—, solo quiero (queremos) hablar contigo un minuto. Quiero que me escuches, a mí, que tengo la capacidad de llamar tu atención, a diferencia de aquel que fue tu perro una vez, pero no más.

Lo sé. Sé desde el principio que vas a sacar el tema. Era un perro viejo. Lo vimos tras el frenazo en el camino que te comentaba en el párrafo anterior. No obstante, ni yo ni mi pareja pudimos subir al coche sin él; aquel jueves solo queríamos sacarlo de la carretera y darle un sitio donde pasar la noche, aunque a mí me rehuía. Rehuía a todos los hombres, y lo siguió haciendo durante semanas.

También te diré que al día siguiente no fui a trabajar, sino a dos o tres veterinarios, y no te voy a engañar. El primero nos dijo que lo mejor era sacrificarlo. El segundo, no. Pero ten por seguro que hubiésemos seguido buscando hasta encontrar a aquel que quería luchar por darle una vida mejor.

Ese mismo día se le diagnosticó la hernia de disco que tenía en la espalda y una artrosis de tipo dos muy avanzada. Como sabes, eso hacía que caminase como las muñecas de Famosa, o como un muñeco de Playmobil, pues presionaba la médula constantemente; si te preocupaste alguna vez, mínimamente, seguro que lo recuerdas. Debes saber que le ayudamos a fortalecer las articulaciones con ejercicios, paseos, medicación (Previcox y Gabapentina) y visitas a la playa, buscando esa calidad de vida que creemos nunca había tenido. La herida de la trufa, aquella que nunca se cerraba, nos dijeron que no era leishmaniosis; y la oreja caída intuimos que fue de una infección que se extendió hasta romper el cartílago.

Caos en Caimari (Mallorca, Islas Baleares).

Era un perro viejo, pero también era un perro bueno, ¿lo sabes? Le gustaban mucho los niños pequeños, pero no comprendemos por qué; y los quesitos. Y sobre todo era fuerte. Tras toda una vida de descuidos, se recuperó. Le cuidamos, y casi corría… Casi. Como te imaginarás, nunca volvió a correr, si es que dejaste que lo hiciera vez alguna. Pero paseaba con nosotros, y no hacía falta que se apresurase, ni suelto ni atado, pues no nos alejábamos nunca demasiado de él.

Al cabo de unos meses nos daba besos, y nos perseguía por la casa, y formaba parte de nuestra familia; y sé que le cuidamos el cuerpo, como se pudo, pero sobre todo le sanamos el alma. De eso sí estoy seguro.

Era alegre, fuerte, cabezón, sociable, cariñoso y muy bueno. Era todo eso, y más. Demostró valentía, fuerza, energía, ganas de vivir y mucho amor por todos nosotros, cuando por fin se le permitió. Al principio, tenía pesadillas cada noche, cada vez que cerraba los ojos, y se escapaba cuando por un casual veía que me quitaba el cinturón, o me acercaba a él con una escoba entre las manos, o escuchaba un ruido fuerte. Pero demostró que quería vivir; que quería vivir mucho más. Y viajó con nosotros por toda Cataluña y Mallorca; a su ritmo, claro.

Caos en la playa (Cala Blava, Mallorca) en julio de 2012.

Ahora te pregunto a ti, a quien dejaste abandonado a Caos: ¿por qué lo hiciste?, ¿qué vida tenía mi perro? Y gracias. Gracias por dejar que nos permitiese cuidarlo y nos devolviese mucho más de aquello que alguna vez llegamos a darle. Quiero que sepas que era tan fuerte, que cuando tuvo que marcharse, hubiera querido seguir peleando por estar con nosotros; al final, se dejó ir. Y nosotros dos lloramos junto a él, durante horas. Si alguna vez lees esto, dime: ¿quién crees que llorará por ti? ¿Quién llorará por aquel que dejó solo, herido y en la oscuridad a un alma mucho más noble que la suya propia?

Si quieres puedes llamarme, escribirme, hablarme sobre la otra vida de mi perro, y recordar que todo aquello que tú no hiciste por él, lo hicimos nosotros. Y volveríamos a hacerlo, toda la vida, todas las vidas; porque no era a él a quien salvábamos, nos salvábamos a nosotros. Y si tú, o alguien de los tuyos lee esto, me gustaría que al menos lo supiese, que pensase en ello por un instante.

Caos y Teo en la casa de Barcelona (abril de 2014).
Caos y Teo en la casa de Barcelona (abril de 2014).

¿Podrías decirnos cómo se llamaba antes?, ¿por qué no hubo sitio para él?, ¿por qué le abandonasteis? No te hablo desde el rencor; simplemente no lo entiendo. Y él tampoco lo hacía. Ahora está muerto, y puedes creer que poco importa (tienes razón); porque no importa cómo murió (lo hizo muy bien), solo cómo vivió; eso sí, su otra vida; su segunda vida.

Y a vosotros, a todos aquellos que estéis leyendo esto —seáis pocos o seáis muchos, pero no seáis él o ella—, dejadme ser un poco egoísta. Ya sé que no tengo derecho, pues todos los días mueren cientos de miles de animales y personas a lo largo y ancho del mundo; pero dejadme pedir dos cosas, por mí y por Caos, ya que estos Reyes no han sido especialmente buenos con nosotros. Uno, compartid esto, por favor. Haced que se mueva como testigo vivo de mi (nuestro) perro y que tenga la oportunidad de llegar al verdadero lector de este mensaje; dos, hagamos que Caos, ese perro que tenía la columna y el morro destrozados a golpes, o a malos tratos, y que fue abandonado con aquel mosquetón enorme y oxidado que, con una cadena en su extremo, le había privado de caminar, de correr e incluso de ser, siga vivo; luchemos de verdad contra el maltrato animal y contra el abandono; luchemos por una ley que proteja a los animales y que favorezca las adopciones; y sobre todo luchemos por castigos reales contra los maltratadores, por un modo de consumo sostenible, por ser más naturales, por ser más personas, por aprender de ellos y para ellos; por ser mejores.

Caos, te queremos. Y ni Argos, ni Dana, ni los gatos duermen en el colchón todavía. Solo lo miran vacío, mientras tú ya descansas para siempre en nuestros corazones.

Caos y Dana en Barcelona (diciembre de 2014).
Dana durmiendo encima de Caos (diciembre de 2014).


Cinco de enero (Ushuaia Ediciones, 2022)
es la novela solidaria y animalista que homenajea la historia de Caos. Se trata de una obra de autoficción que se vende en Amazon (Kindle y edición en papel). ¡La mitad de todos los beneficios ayudarán a protectoras y asociaciones de animales para siempre!

¿En qué cree Tyler Durden?

Vamos a acabar con la civilización para hacer del mundo algo mejor, dice Tyler Durden. La cabeza del proyecto Mayhem; o proyecto Caos, o proyecto Estragos. Depende dónde y cuándo lo hayas oído. Rechazo los puntales básicos de la civilización, especialmente las posesiones materiales. Lo que posees acabará poseyéndote. No sois vuestro trabajo, no sois vuestra cuenta corriente, no sois el coche que tenéis, no sois el contenido de vuestra cartera, no sois vuestros pantalones.

¿Te suena?

¿Quién es Tyler Durden?

Tyler Durden es el álter ego de Tyler Durden en El club de la lucha; y Chuck Palahniuk (autor) y David Fincher (director) crean, a través de la insatisfacción vital, un personaje que rompe los cánones del hombre moderno. Donde Brad Pitt cae, y resurge con una filosofía totalmente antagónica a la del personaje que interpreta Edward Norton.

Tyler Durden (Bradd Pitt, El club de la lucha, 1999) en la bañera.

¿Pero qué se está forjando en la mente de Tyler a lo largo de la obra? La película, fiel reflejo de la novela, nos ofrece citas y diálogos  suficientes para hacernos una idea de las principales ideas que movilizan al personaje; las cuales, a menudo, se han definido por la negación de conceptos (anticonsumista, anticapitalista, etcétera), pero bien pueden entenderse como teorías propias. Por ello, primero, os recomiendo el siguiente artículo: La filosofía de Tyler Durden: del nihilismo al anarcoprimitivismo (del cual he cogido varias frases para ejemplificar la entrada) y, a continuación, empezamos a diseccionar a ese a quien todo el mundo conoce…

Tyler Durden y el nihilismo

Nihil novum sub sole.

Proverbio latino

Tyler es, ante todo, nihilista. Cree en la idea que defendían los cínicos griegos (Diógenes de Sinope) y la corriente de pensamiento ruso de mediados del siglo XIX (posterior a la Guerra de Crimea) a la que podemos acercarnos a través de filósofos y, sobre todo, escritores que surgen dentro del imperio a partir de 1860. Pero sobre todo cree en la idea que expone Nietzsche en La Gaya ciencia y en Así hablo Zaratustra sobre la muerte de Dios.

Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado. ¿Cómo podríamos reconfortarnos, los asesinos de todos los asesinos? El más santo y el más poderoso que el mundo ha poseído se ha desangrado bajo nuestros cuchillos: ¿quién limpiará esta sangre de nosotros? ¿Qué agua nos limpiará? ¿Qué rito expiatorio, qué juegos sagrados deberíamos inventar? ¿No es la grandeza de este hecho demasiado grande para nosotros? ¿Debemos aparecer dignos de ella?

Su solución ante este mundo sin objetivos, más allá de aquellos que nosotros mismos nos imponemos, es paralela a la que ofrece el pensador alemán: convertirnos en Superhombre; sin embargo, mientras Nietzsche veía en la destrucción de los valores existentes su camino de tres pasos entre el hombre y el Superhombre; Tyler Durden ve una destrucción moral necesaria y previa a la destrucción social.

La autodestrucción es la respuesta que necesitamos.

Si bien algunas personas suelen leer aquí la destrucción del individuo como un fin en sí mismo, lo más lógico sería ver esa autodestrucción como un nuevo proceso de creación, muy relacionadas con ciertas corrientes orientales del pensamiento de las que bebieron pensadores como Schopenhauer, y más tarde, Friedrich Nietzsche.

Escena de El club de la lucha (David Fincher, 1999)

El personaje de Tyler Durden ve en cualquier tipo de enseñanza las mismas creencias que Zaratustra descubre que son falsas a finales del siglo XIX, pero que han hecho funcionar a la humanidad durante miles de años. Esas creencias sustentaban el concepto de familia, la vida diaria, el trabajo, el mundo…

Tus padres fueron modelos de Dios, y si nos abandonaron… ¿qué puedes pensar sobre Dios? Escúchame bien, sobre todo tienes que tener en cuenta el no caerle bien a Dios; él nunca quiso tenerte, con toda probabilidad él te odia, pero no es lo peor que pueda ocurrirte. No le necesitamos, que se jodan la maldición y la redención. Somos hijos no deseados de Dios. Así sea.

De un modo u otro, se aglutinan aquí creencias que beben de la tradición, de los padres, y que nos dicen que existe un Cielo y un Infierno, el bien y el mal y, por encima de todo, que somos especiales. Durante décadas se nos ha dicho que somos únicos; por el contrario, Tyler tiene una respuesta diferente; una respuesta que sabemos que es más acorde con lo real:

Prestad atención muchachos, no sois especiales, no sois un copo de nieve único y hermoso, sois de la misma materia orgánica en descomposición que todo lo demás. Todos formamos parte del mismo montón de estiércol.

Al igual que la conversión hacia el Superhombre, el camino se mueve en tres pasos: primero, aceptar que estábamos equivocados (camello); segundo, olvidar los conceptos adquiridos (león). Tercero, adquirir los nuevos conceptos que te definirán a partir de ahora (niño).

Tienes que olvidarlo todo: ese es tu problema. Olvídate de todo lo que crees saber de la vida.

La última fase, descrita como la experiencia vital del niño, era para Nietzsche la perfecta: vivir como si no hubiera mañana, saberse igual de poco que el resto, disfrutar aprendiendo, no estresarse, no pasar la vida haciendo cosas que no queremos hacer y, por encima de todo, aceptar que moriremos.

Yo digo: evolucionemos, no intentemos cambiar el futuro.

Tyler Durden y el anarquismo

Cualquiera que niegue la autoridad y luche contra ella es un anarquista.

Sébastien Faure

Por otra parte, Tyler no cree que la sociedad y el juego político-social sean buenos. Todo lo contrario. El personaje alude en reiteradas ocasiones a los problemas de la sociedad moderna, entre los que se encuentra el capitalismo, el consumismo extremo, el corporativismo y la supremacía del poder financiero por encima del poder político, con todo lo que ello conlleva. Tyler es anarquista.

Cuando la exploración del espacio profundo sea algo cotidiano, serán las multinacionales las que lo bauticen todo: la esfera estelar IBM, la galaxia Microsoft, el planeta Starbucks… hay que impedirlo.

¿Cuál es la respuesta de Tyler ante todo ello? La lucha; el activismo; el terrorismo. Como suele ocurrir, no hay una única respuesta, a lo que se suma que el personaje está aprendiendo constantemente, pues como sabemos, a la pregunta ¿quién es Tyler Durden? podríamos contestar un loco y un terrorista, pero también un hombre que se hace Superhombre o aquel que despierta, ¿verdad?

Tyler Durden

Según la definición clásica de anarquismo, él es anarquista. ¿Pero qué quiere conseguir con ello? O mejor dicho, ¿por qué quiere destruir la estructura de la civilización moderna? ¿Qué espera? La respuesta no es sencilla, y está enmarcada en las corrientes anarcoprimitivistas.

Tyler quiere, simplemente, destruir todo rasgo de civilización con lo que ello supone: industrialización, división del trabajo, tecnología, etcétera. Para él, las ventajas de una sociedad industrializada (en el caso de creer que las hay) son mucho menores que los inconvenientes.

En el mundo que imagino se cazarán alces en los bosques húmedos de los cañones que rodearán las ruinas del Rockefeller Center. Se llevarán ropas de cuero que durarán toda la vida. Se trepará por lianas tan gruesas como mi muñeca que envolverán la torre Sears. Y cuando se mire hacia abajo, se verán pequeñas figuras humanas machacando maíz y secando tiras de carne de venado en el asfalto de alguna gigantesca autopista abandonada.

La base de la que surge el anarquismo primitivista es la idea de que la sociedad ha evolucionado a través de la violencia y la estratificación social a partir del cambio entre las sociedades cazadoras-recolectoras y las agrícolas. En su interior, también lleva implícito un retorno al contacto con la naturaleza que todos hemos perdido en mayor o menor medida como individuos, así como a conseguir una vuelta a los orígenes y al modo de vida que ha sido el más óptimo durante miles de años.

Algunas de las figuras más destacadas son (o han sido) John Moore, John Zerzan o Derrock Jensen. Sin embargo, no conozco fuentes fiables que permitan afirmar que la estratificación social está directamente relacionada con el paso a la sociedad agrícola (¿no había líderes o clases en las sociedades nómadas?, ¿por qué?, ¿qué pruebas hay?), e incluso cuando todo ello fuera cierto, el anarcoprimitivismo sufre de un grave presentismo a la vez que obvia las consecuencias de la evolución y la dificultad de volver a un tiempo pasado.

Aun así, acierta de pleno cuando afirma que el modelo actual tampoco es sostenible, y está basado en una configuración neocolonial de Occidente, quien sigue creyendo, en la segunda década del siglo XXI, que está por encima del resto del mundo o que puede mantener estrategias de doscientos años de antigüedad.

Tyler Durden (Brad Pitt) en una de las primeras escenas de la película.

Asimismo, en El club de la lucha se puede ver como la doctrina que Tyler propaga se enseña a través de la violencia y que esta también se enfoca para pelear por los objetivos que la sociedad moderna nos ha robado; quizá mediante la maquiavélica idea de que el fin justifica los medios, quizá por ese componente más primitivo y primario de Tyler (líder, fuerte, ausente de miedo…) que, por otra parte, hace difícil creer que la estratificación social no existía antes del 10.000 a. C.

Tyler Durden es antitodo

La voz interior me dice que siga combatiendo contra el mundo entero, aunque me encuentre solo.

Mahatma Gandhi

En el artículo antes citado, su autor hablaba sobre tendencias menores del personaje relacionadas también con el anticonsumismo, el anticorporativismo y el neoludismo (oposición a la tecnología moderna). Si bien es cierto que existen patrones que pueden probar eso: es contrario a los ideales de belleza, al trabajo de oficina, a las grandes multinacionales…, un análisis más detallado nos permite ver que Tyler es antitodo. A Tyler, a los dos Tyler, no les gusta el mundo en el que viven. Pero optan por soluciones totalmente opuestas: conformarse frente a luchar, apoyar en silencio frente a proclamar la guerra total y absoluta, no mojarse frente a estar dispuesto a las máximas consecuencias…

Escena final de la película El club de la lucha.

Quizá, si tuviésemos que cerrar esta idea con una triada, diríamos que Tyler Durden es anticonsumista, que no es más que decir que Tyler odia el capitalismo, pues ve en él el germen de todo lo malo que tiene la sociedad moderna. Y sobre todo ve totalmente punible cómo el individuo empieza a llenar su vacío espiritual a través de las posesiones materiales.

Rechazo los puntales básicos de la civilización, especialmente las posesiones materiales. Lo que posees acabará poseyéndote. No sois vuestro trabajo, no sois vuestra cuenta corriente, no sois el coche que tenéis, no sois el contenido de vuestra cartera, no sois vuestros pantalones.

El por qué es simple: esa concepción consumista de la vida no solo no nos deja vivir, sino que nos aleja de aquello verdaderamente importante para cada uno: el amor, el sexo, la justicia, el bien y el mal, la igualdad social…

¿Qué somos? Consumidores: subproductos obsesionados por un estilo de vida. Asesinato, delito, pobreza… son cosas que no me incumben; lo que si me importa son las revistas de famosos, una televisión con 500 canales, el nombre de alguien en mi ropa interior, crecepelos, viagra… sucedáneos.

Tyler Durden… es imaginario. Literal y figuradamente. Pero no lo que dice. Lo que dice es real: la muerte de Dios, el vacío espiritual, la necesidad de consumir, de no envejecer, de no cambiar; trabajar en lo que no queremos, perder el contacto con el mundo natural, con la vida real, con los amigos, con lo que de verdad nos importa o podría importarnos. Quizá la solución no sea el anarquismo, o el anarcoprimitivismo, o el anticonsumismo. Quizá la solución empieza en cada uno de nosotros, y no fuera.

Cierro con una cita de la versión española de la novela (El club de la lucha, El Aleph, 2003):

Si estás leyendo esto, el aviso va dirigido a ti. Cada palabra que leas de esta letra pequeña inútil es un segundo menos de vida para ti. ¿No tienes otras cosas que hacer? ¿Tu vida está tan vacía que no se te ocurre otra forma de pasar estos momentos? ¿o te impresiona tanto la autoridad que concedes crédito y respeto a todos los que dicen ostentarla? ¿lees todo lo que te dicen que leas? ¿Piensas todo lo que te dicen que pienses? ¿Compras todo lo que te dicen que necesistas? Sal de tu casa. Busca a alguien del sexo opuesto. Basta ya de tantas compras y masturbaciones. Deja tu trabajo. Empieza a luchar. Demuestra que estás vivo. Si no reivindicas tu humanidad te convertirás en una estadística. Estás avisado…

Enlaces relacionados:

Sons of Anarchy: el ocaso de SAMCRO

Notas sobre la séptima temporada de Sons of Anarchy

El cuervo vuela al fin. Jackson «Jax» Teller tuvo una de las mejores muertes que yo he visto en la historia de la televisión. Mejor que Walter White; mejor que Jack o Charlie (Perdidos), mejor que Ned Stark (Juego de Tronos), que Lorie Grimes (The Walking Dead); Jimmy Darmody (Boardwalk Empire), Christopher Moltisanti (Los Soprano), y tantos otros. Y si en posteriores visionados detenemos la escena en el plano en que el cuervo vuela, mejor que mejor: soy de la opinión de que el espectador tiene un trabajo, y muchos no lo queremos todo masticado. Una muerte menos creíble que muchas, pero más elegida, y libre, y autoconclusiva.

Jackson Teller (Charlie Hunnam) y Bobby Elvis (Mark Boone Junior) en la carretera.

Inexplicamente, la séptima temporada de SoA no aparece en ningún ranking, y cierra un ciclo mucho más profundo que el que se abrió con la sucesión de Jax como presidente, los problemas con las bandas chicanas, las bandas de negros y la ley. Cierra un ciclo de sangre; y quizá abre otro. Pero cierra un ciclo que durante treinta años ha estado abierto en el pasado y el presente de esta historia de ficción.

¿Por qué ha sido terriblemente infravalorada? Pues no lo sé. Quizá tales niveles de acción no pueden calar al mismo nivel que lo ha hecho este año Fargo o True Detective, o The Honorauble Woman, o incluso historias menos conocidos como el remake de House of Cards que protagoniza Kevin Spacey en la BBC. Sin embargo, es indudable el éxito de la serie (primera razón para no perdérsela) y la conexión entre Sons of Anarchy y la obra de Shakespeare (segunda). En mi clasificación personal está mucho más arriba, y si bien hay muchísimos aspectos que no me gustan en absoluto, considero que, habiendo envejecido bien, ha tenido mala suerte.

La venganza como arco narrativo

Quien estudia la venganza mantiene abiertas sus propias heridas.

Francis Bacon

La última temporada de Sons of Anarchy ha mantenido una idea muy simple en primera línea: Tara Knowles fue brutalmente asesinada por la madre de su marido, Juice encubre ese asesinato con otra muerte (Eli Roosevelt), y ahora todo eso cae por su propio peso. La rueda empieza a girar, y durante seis o siete episodios se culpa a los chinos, tensando las relaciones entre el club y sus socios asiáticos y negros.

Podríamos creer, erróneamente, que es la cólera y la venganza de Jax quien guía sus pasos, pero indirectamente comprobamos que es su propia madre. Gemma solo gana tiempo desde el primer minuto de la séptima temporada, comprendiendo que no existe un camino sencillo: no confía en Juice, no puede dejar de mentir, no puede obviar lo ocurrido… y todo ello ocurre mientras se van sucediendo cosas que ella solo intuye: Gemma es la madre del club; forma parte, pero queda al margen; mantiene cierto radio de acción e influencia pero, como todas las mujeres de la serie (un dato importante sobre el que no he leído nada), queda fuera.

Por ello mueren decenas de personas; no importa el color ni sus creencias aquí. Pueden ser miembros de las triadas a inicio de temporada, neonazis o rednecks, policías, niners (la banda de negros de Stockton) e incluso figuras clave de SAMCRO. La venganza es el arco argumental que hace avanzar toda la séptima temporada y que, poco a poco, destruye las relaciones que Jackson y el club han tardado décadas en construir, tanto con otros grupos, como internas (hasta el punto en el que Jax asesina a sangre fría al presidente de otra sección por desconfianza).

No soy una buena persona

I’m not a good father. I’m a good man with my kids. I’m very generous with them. I’m very kind to then, but I am not a good father.

Mike Thyson

Si la venganza es el punto básico que mueve la trama, el descubrimiento del antihéroe como tal es quizá la conclusión más esperada y lógica. El capítulo final mantiene un pronunciado símil con el final de Breaking Bad, donde Walter White asegura el futuro de los suyos como un modo de resarcirse de todo lo que ha hecho.

Todo ello, requiere reconocer en uno mismo la maldad y aceptarla en un primer momento. Entonces, el camino de Jax Teller es tan nítido que la única brizna de libertad que queda en el aire es quemar rueda hacia delante. Es una actitud radicalmente opuesta a la que escoge Gemma en un primer momento, y asombrosamente cercana tras despedirse de su padre y de todo aquello que sentía debía ver por última vez.

Nero entiende todo esto, y por ello deja marchar a Gemma. Pero como bien dice en la serie, no lo hace para salvar a Gemma, sino a su amigo; sabe que en un extremo (el perdón) está la salvación de Jax —que, como buena tragedia, es impensable, pues ha sido educado desde niño para todo lo contrario; o bien nació predispuesto a ello, como Gemma apunta en reiteradas ocasiones sobre su hijo y también sobre su nieto mayor—, en el otro, la condena. Cuando Jax asesina a Unser y camina con su madre al jardín de las rosas blancas, sabe perfectamente lo que tiene que hacer. Choca, no obstante, que sea su propia madre quien le ayude —figuradamente— a accionar el gatillo: «Somos lo que somos«, le dice. Porque SAMCRO es violencia, maldad y caos; y siempre lo fue.

Muerte de Tara Knowles: escena final de la sexta temporada.

Es algo tan obvio que el telespectador decide ignorarlo intencionadamente durante las siete temporadas. SAMCRO no son buenas personas, no se rodean de buenas personas, y no viven como buenas personas. Sin embargo, la televisión permite ese artificio, permite convertir el mal en épica, en leyenda y en libertad. No quiere decir que no haya bien en Tigger, en Chibs, en Rat, en Happy, en Bobby o en Jax, entre otros; se trata de acercarse a pequeños Don Draper, Tony Soprano o Walter White vestidos de moteros: tenemos suficiente información y acción para empatizar, pero llega el momento donde el giro argumental coge fuerza para caer por última vez frente a nosotros. En palabras de Jax: «A good father and a good outlaw can’t settle inside the same man.«

Redimirse llegados a un punto no es posible, por eso el antihéroe clásico casi siempre (Tony Soprano, por ejemplo, rompe este esquema) elige un camino distinto. Elige el bien haciendo el mal; o dicho de otro modo, elige eliminar a aquellos como él para hacer del mundo un lugar mejor; a su modo.

Patterson: Jackson, what happens at the end of the day?
Jax: The bad guys lose.

La arrogancia del presente

La mayoría de nosotros miramos el cementerio con desprecio o inconsciencia, la arrogancia del presente frente al pasado; de los vivos contra los muertos. Durante la última década, la televisión ha despertado conciencias más que normalizado el proceso. Las series miran a la muerte de mil formas, pero ya no es un tema que se obvie, sino que se profundiza en él de muy distintas formas. Evidentemente, el asesinato de Opie, de Clay o de Juice en Sons of Anarchy no tiene el mismo peso (empático) que el de Henry Lin u otros personajes todavía más secundarios, y una serie de acción tiene que saber crear diferentes entornos para los diferentes procesos que quiere transmitir al espectador (¿por qué nos penetra la mirada de decepción de Juice?, ¿la resignación de Gemma?, ¿la tristeza de Nero o de Jax, o de ambos llorando en el tejado?).

Escena final de la séptima temporada de Sons of Anarchy.

En Sons of Anachy, la muerte se descubre finalmente como reveladora para la mayoría de sus personajes. Juice, Gemma y Jax, por ejemplo, son la una última pincelada de este ciclo de sangre que no empezó con la muerte de Tara, sino muchos años atrás. Sin embargo, quedan cartas en el aire. La arrogancia del presente empaña un poco la visión final: Jackson no ha hecho más ni menos de lo que hizo su padre; está en paz con su destino, y se ha encaminado hacia su final. Algunos cuervos vuelan libres, otros todavía están creciendo. Y quizá sea cierto que no es lo que hacemos, es lo que somos.

Jax Teller dice a Nero: «When the time comes she needs to tell my sons who I really am. I’m not a good man. I’m a criminal and a killer. I need my sons to grow up hating the thought of me.» A diferencia de su propia historia, quien creció admirando a J.T., su padre, Jackson quiere que sus hijos se alejen del club. Jax cree que somos lo que hacemos, mientras que su madre, quien vio crecer a su hijo, veía en Abel —incluso en la elección del nombre encontramos lo que hacemos y lo que somos— un sino igual que el de su padre y el de su abuelo (somos lo que somos).

Enlaces relacionados:

El gran desfile de la muerte de Gamma World

WTF?! “¿Qué es esto?” ¡Vuelve a la entrada principal, muggle!

Aviso: puede que esta historia no sea tan divertida coma las anteriores, y puede que yo me haya convertido en un «pseudofamoso creidillo» de Internet. Pero en honor al estreno del cómic In the pit, compartiré con vosotros este pequeño relato lleno de mutantes y palabrotas.

Pensaba que iba a ser perfecto… Mis cinco jugadores menos propensos a causar problemas estaban conmigo: El Capullo, El Pervertido, El Cagón, El Gordito y El Rehabilitado (anteriormente conocido como El Alcohólico). Nos habíamos reunido en el apartamento de El Pervertido.

Durante una temporada El Pervertido y El Disgusto habían compartido piso, pero El Disgusto encontró algo más barato: se mudó a una comuna de jugadores de Star Trek en vivo. No sabíamos qué pasaba en el interior de aquella granja pintada de manera extravagante, pero fuese lo que fuese era muy inmersivo… en el peor sentido de la palabra.

Con El Disgusto ausente (excepto por un cierto olor a ropa interior masculina sin lavar que a ratos flotaba en el ambiente) tuve la oportunidad de intentar dirigir algunas campañas libres de ninjas. Y el juego que íbamos a probar esa noche era uno que había ansiado dirigir desde hacía mucho tiempo.

Gamma World (portada)
(1) Gamma World es un juego de rol post-apocalíptico que ya se mencionó en una de las primeras historias.

El Gordito: «Gamma World (1), qué maravilla.»

Yo: «Y es la primera edición.»

El Capullo: «Yo solía tener una copia de ese juego. Iba a dirigir una partida, pero le presté las reglas a Psicópata Dave y él las vendió a una tienda de libros de segunda mano…»

El Cagón: «¿Te refieres a la tienda de libros usados de Mildew?»

El Capullo: «Sí. Siempre quise volver a comprárselos, pero para cuando conseguí ponerme al día con el Club de Literatura y Música de Columbia, alguien ya se los había llevado.»

Yo: «Yo lo compré en la tienda de Mildew.»

El Rehabilitado: «Psicópata Dave te hizo esto un montón de veces, ¿verdad?»

El Capullo: «Sí.»

Yo: «Lo siento, Capullo.»

El Capullo: «No pasa nada, al menos aún conservo mi copia de Cyborg Commando (2)

El Gordito: «Sí, es un consuelo.»

Cyborg Commando (juego de rol)
(2) Cyborg Commando, un juego de rol futurista publicado en 1987 por New Infinities Productions y ostentando el nombre de Gary Gygax como uno de sus autores, con la premisa de que los jugadores «interpretan» a cyborgs supercachas que van por ahí pegando tiros sin ton ni son.
Está considerado como uno de los peores juegos de rol jamás publicados, y, a juzgar por la portada, no me extraña en absoluto.

El Rehabilitado: «Bueno, ya sabes lo que dicen… ¡mal de cyborgs, consuelo de tontos! ¡Ja, ja!»

Yo: «Bueno, vale… vamos a crear esos personajes.»

Un rato después, tenía cinco nuevos PJs esperándome.

El Capullo: «Mi personaje es un humano mutante con inteligencia superior y hemofilia.»

El Gordito: «Mi personaje es un humano normal, que idolatra la obra de Roland Dahl.» (3)

El Cagón: «Yo jugaré con un cactus mutante. Su única posesión es una pequeña carreta roja en la que se sienta. La mueve con telequinesis.»

Yo: ¿Por qué…?

El Cagón: «¡Porque nadie atacaría a un cactus! ¡Es brillante!»

El Pervertido: «Yo he creado un humanoide mutante. Sus mutaciones son: tamaño reducido, miembros múltiples y miembros alargados. He hecho este dibujo, ¿ves?»

(breve pausa horrorizada)

Yo: «¿Se llama Doctor Octopolla?»

El Pervertido: «Sí, es como el Doctor Octopus, sólo que camina sobre sus…»

Yo: «Ya lo cojo.»

El Pervertido: «Son realmente grandes, y él es muy pequeño, y tiene ocho, y cuando necesita dar un salto con propulsión o un arma a distancia todo lo que tiene que hacer es…»

Yo: «¡SIGUIENTE!»

El Rehabilitado: «Yo jugaré con un humano normal, con apariencia normal, atributos normales y ninguna mutación. Su nombre es Aventurero Juan Érico.»

Yo: «Eso es…»

El Rehabilitado: «¡Ja, ja! ¿Lo coges? ¡Aventurero Juan-Érico! ¿Lo coges? ¡Aventurero genérico! ¡Ja, ja!»

Yo: «¿Qué tal si vamos empezando?»

El escenario que había planeado iba a ser una misión simplona para introducir a los jugadores en el mundo de la campaña, con escaso o ningún peligro real. Les expliqué que todos sus personajes vivían en una aldea llamada Roñavilla en las afueras de un bosque. La vida transcurría con tranquilidad, pero la aldea se había quedado muy corta en suministros médicos. Así que mandaron a los PJs de camino a la Gran Ciudad, en la boca del río, para que adquiriesen los preciados suministros. Todo marchaba a pedir de boca hasta que acabamos el primer combate.

Charlie y la fábrica de chocolate (Tim Burton)
(3) En la traducción original: «Roald (y no Roland) Dahl es un conocido autor de relatos cortos para adultos y, sobre todo, de novelas y cuentos infantiles. Su obra más conocida probablemente sea Charlie y la fábrica de chocolate, que fue adaptada al cine (con bastante éxito) con el nombre Willy Wonka y la Fábrica de Chocolate en 1971.
Por cierto, Tim Burton está a punto de terminar una nueva versión de la historia, (que esta vez conservará el título original del libro). La pregunta es, ¿quién será recordado como el mejor Willy Wonka? ¿Gene Wilder, o Johnny Depp? Se aceptan apuestas.» No sabemos quién sería mejor Willy Wonka, pero sí nos hacemos una idea de lo que ha llovido desde que se tradujo por primera vez este texto, ¿verdad?

El Cagón: «¡Dios mío! ¡Casi nos matan a todos!»

El Gordito: «Una lucha a vida o muerte contra canarios de dos metros de alto armados con fusiles de asalto. ¿Cómo podría el apocalipsis traer tanta ironía?»

El Pervertido: «Lo de que nadie atacaría a un cactus no ha durado mucho.»

El Cagón: «No me atacaron, es que vosotros me estábais usando como escudo, ¡cabrones!»

El Rehabilitado: «Mi personaje esparce los cuerpos por el campo mientras canta: ‘Pajaritos por aquí, pajaritos por allí…’ ¡Ja, ja!»

Yo: «Creí que habías dicho que el humor era una parte importante de tu terapia.»

El Rehabilitado: «Lo es.»

Yo: «Bueno, pues avísame cuando empieces.»

El Rehabilitado: «¡Ja, ja! ¡Y pensar que decían que eres un fracasado calvo sin sentido del humor!»

Yo: «¿Qué?»

El Capullo: «Mi personaje intenta parar sus hemorragias.»

El Pervertido: «Mi personaje intenta ayudarle.»

El Capullo: «Si alguno de los miembros de tu personaje me toca, gritaré.»

Yo: «Bueno, ¿vais a acampar para pasar la noche?»

El Pervertido: «Sí, creo que es una buena idea. Y creo que deberíamos reconsiderar nuestros planes. ¿Quién tiene el mapa?»

El Capullo: «Creo que mi personaje lo está usando como torniquete.»

Los personajes de los jugadores acamparon a las sombras de unas ruinas. Tras alisar y secar el mapa empezaron a hacer planes.

El Cagón: «Creo que deberíamos volver. Este sitio es peligroso.»

El Rehabilitado: «Dices eso en todas las partidas.»

El Cagón: «¡No, no es verdad!»

Rocky y Bullwinkle
(4) Rocky y Bullwinkle es una serie de dibujos animados norteamericana bastante antigua (empezó a emitirse en los sesenta) que ha alcanzado el estatus de «serie de culto». El juego de rol es en realidad un híbrido entre juego de mesa, juego de cartas y juego de rol destinado a los más pequeños, y hasta donde yo sé, los personajes jugadores no corren peligro alguno…

El Capullo: «Es lo mismo que dijiste aquella vez que jugamos al juego de Rocky y Bullwinkle (4)

El Cagón: «Y tenía toda la razón. El señor Peabody tenía una mirada enloquecida.»

El Pervertido: «Nos han encomendado una misión de socorro. No podemos dejar que una horda de canarios asesinos nos afecte.»

El Gordito: «Mirad el mapa. Me parece que estamos dando un buen rodeo para ir a la Gran Ciudad.»

El Capullo: «Creía que este era el único camino.»

El Pervertido: «Dejadme ver… Oye, tiene razón, estamos dando un buen rodeo. Este viaje nos está tomando más de una semana, y lo podríamos hacer en tres días si atajásemos por aquí y tirásemos en línea recta hacia la Gran Ciudad.»

Yo: «¿Queréis atajar a través del Desierto de la Muerte Segura?»

Los jugadores hablaron brevemente entre ellos. En sus susurros pude oír el sonido de una campaña deshaciéndose en pedacitos.

El Pervertido: «Sí.»

Yo: «Dejad que os lo pregunte otra vez. ¿Queréis tomar un atajo a través del Desierto de la Muerte Segura? Ya sabéis, esta parte del mapa, aquí, con todos estos símbolos de radiación y peligro por contaminación biológica?»

Una vez más los jugadores hablaron brevemente entre ellos. La sutileza no estaba haciendo efecto, así que mientras cuchicheaban señalé al mapa e hice ruidos de película de miedo.

El Pervertido: «Sí.»

Yo: «Muy bien. ¿Hay algo más que queráis hacer antes de que vuestros personajes se echen a dormir? Después de todo, querréis levantaros bien temprano para empezar vuestro viaje a través del Desierto de la Muerte Segura. Repito: Desierto de la Muerte Segura.»

El Capullo: «Yo intento no perder tanta sangre.»

El Pervertido: «Mi personaje tiene que realizar unos complejos rituales de acicalamiento.»

El Cagón: «Mi personaje se esconde en un rincón de espaldas a una pared.»

El Rehabilitado: «Yo me acuesto detrás suyo para estar… ¡entre la espalda y la pared! ¡Ja, ja!»

El Caramelo Interminable
(5) En la historia original, «caramelo interminable» es «everlasting gobstopper«. En inglés, un gobstopper es un caramelo bien grande, tanto que es difícil de comer (literalmente, gobstopper significa «paralizador de bocas»).
Pues bien, en Charlie y la fábrica de chocolate hay un MacGuffin llamado the Everlasting Gobstopper, la más preciada y codiciada invención del maestro de los dulces, Willy Wonka: un caramelo que puedes chupar y chupar, morder y morder, y nunca se acaba. Mmmmm..

El Gordito: «Mi personaje evangeliza sobre el misterio sagrado del Caramelo Interminable.» (5)

Por la mañana, los personajes jugadores abandonaron su acampada y entraron en el Desierto de la Muerte Segura. De repente, las encuentros de combate se doblaron en frecuencia y en ferocidad. Pensé en todos los encuentros «de roleo» que había preparado para este escenario. Me imaginé a todos esos personajes no jugadores de pie a la vera del camino, esperando aburridos como actores a los que nadie daba un guion. Y fue después de una lucha particularmente dura contra algunas pulgas gigantes que sufrimos nuestra primera baja.

El Capullo: «Bueno, pues ya está. Me desangré hasta morir.»

El Pervertido: «Sí, por ese muñón que tienes en lo alto del cuello.»

El Cagón: «No creía que fuese posible que un cactus se meara encima.»

El Rehabilitado: «¡Los dados me sonríen esta noche!»

El Gordito: «Cojo algunos trozos de chocolate y le ofrezco los últimos ritos al personaje de El Capullo.»

Yo: «¿Pero cómo…?»

El Gordito: «…en el nombre de Wonka, amén.»

Siempre supe que jugar a juegos de rol me iba a mandar al infierno, pero hasta ese momento nunca estuve seguro del cómo y el porqué.

El Capullo: «¿Puedo hacer otro personaje?»

Yo: «¿Y cómo vas a encontrarte con el resto del grupo?»

El Gordito: «A lo mejor vive aquí.»

Yo: «¿En el Desierto de la Muerte Segura?»

El Rehabilitado: «A lo mejor le gustan las casitas a pie de playa. ¡Ja, ja!»

Yo: «Lo siento, pero es que no tiene ningún sentido.»

El Capullo: «No, no pasa nada. Supongo que debería irme a casa.»

El Cagón: «Eh… yo te iba a llevar.»

El Capullo: «Caminaré.»

El Rehabilitado: «Está nevando, y ya sabes el dicho… a mal tiempo, qué putada. ¡Ja, ja!»

El Capullo: «Cogeré el autobús.»

Webster
(6) En la traducción original: «No preguntéis, porque a mí tampoco me suenan de nada. Es uno de esos chistes que sólo el público americano puede pillar.» Poco más puedo añadir, Emmanuel Lewis es el chaval que hacía de Webster y Charo, si no estoy equivocado, es una actriz/bailarina/cantante y quién sabe qué más que se hizo bastante famosa en EEUU (¡sale en Los Simpson… shaking her maracas!). Eso sí, hasta ahí llega mi conocimiento o mi capacidad inventiva, por lo que nos quedamos sin saber el sentido exacto de lo que dice el Gordito.

El Gordito: «Es domingo por la noche, y el último autobús ya vino y se fue como una serie de televisión programada como relleno y protagonizada por Charo y Emmanuel Lewis.» (6)

El Capullo: «Pues haré autostop.»

El Pervertido: «¿Sabes lo que podría pasarle a una cosita tan sexy como tú?»

(breve pausa horrorizada)

El Pervertido: «¿Qué pasa?»

Yo: «Está bien. Dejaré que El Capullo haga otro personaje si no volvemos a mencionar ese último momento nunca jamás.»

El Capullo hizo otro personaje con una facilidad nacida de la práctica, mientras el resto del grupo deambulaba por el Desierto de la Muerte Segura como un chiste en busca de una frase graciosa. Su personaje era un humano normal con un mínimo de puntos de vida, viviendo en solitario en medio de un desierto yermo y mortal. No había por dónde cogerlo, pero ¿y yo qué sabía? Tan sólo era el máster.

El Capullo: «Mi personaje decide abandonar su mierda de granja y se une al grupo.»

El Rehabilitado: «¿Y por qué iba nadie a cultivar mierda en una granja? Bah, ¡a la mierda con eso! ¡Ja, ja!»

El Gordito: «La felicidad de encontrar a un nuevo compañero me impulsa a cantar. Oompa Loompa Dumpity-Di, tengo una pregunta que hacerte a ti. Si tienes una granja con un trozo de tierra, ¿por qué te dedicas a cultivar mierda? Si quieres podrías…» (7)

El Pervertido: «Le mato.»

Bueno, supongo que era inevitable.

Hubo otra pausa mientras El Gordito hacía un nuevo personaje, una prostituta invertebrada mutante llamada Vespa. Vespa y el Doctor Octopolla se hicieron amigos rápidamente; el resto del grupo se limitó a sentir escalofríos, incluso el cactus. Su viaje a través del Desierto de la Muerte Segura continuó.

Oompa loompas
(7) Una nueva referencia a Charlie y la fábrica de chocolate. En la novela (y en la película), el personaje Willy Wonka hace todo un arte de la contratación de inmigrantes ilegales… Bueno, no exactamente, pero el caso es que tiene a un montón de Oompa Loompas, traídos de su lejano país (Loompalandia), para trabajar gratis en su fábrica.
¿Y qué son los Oompa Loompas? Pues unos tipos muy bajitos, de piel naranja y pelo verde, que cada dos por tres rompen a cantar, siempre con la misma melodía:
Oompa Loompa doompadee doo,
I’ve got another puzzle for you.
Oompa Loompa doompadah dee,
If you are wise you’ll listen to me.
What do you get from a glut of TV?
A pain in the neck and an IQ of three!
Why don’t you try simply reading a book?
Or could you just not bear to look?
…y así todo el rato. Escalofriante.

Yo: «De acuerdo, ¿qué hacéis?»

El Pervertido: «Yo me adelanto para explorar y buscar encuentros.»

El Cagón: «¿Estás loco?

El Pervertido: «¿Qué?»

El Cagón: «Estás buscando activamente encuentros de combate.»

El Pervertido: «No, mi personaje se está adelantando para asegurarse de que no nos emboscan.»

El Cagón: «Pero al hacer eso estás provocando que nos embosquen. Estás cambiando una decisión del máster por el resultado de una tirada de dados.»

El Pervertido: «¿Y cómo va a saber eso mi personaje? ¿Acaso me estás diciendo que lo menos que sepas, lo más seguro que estás?»

El Gordito: «Ese es el lema por el que vivo mi vida.»

Yo: «Bueno, entonces ¿qué vais a hacer?»

El Pervertido: «Me adelanto para explorar.»

El Cagón: «Yo salgo por patas.»

El Capullo: «Para ser exactos, sales por ruedas.»

El Rehabilitado: «¡Y yo salgo por tabaco! ¡Ja, ja!»

Yo: «¿Así que definitivamente te estás separando del grupo?»

El Cagón: «¡Sí! ¡Quiero vivir!»

Yo: «Vale. Pervertido, necesito que hagas algunas tiradas.»

El Rehabilitado: «Tiradas, tiradas y más tiradas. ¡Eh, esto no tira! ¡Pues sigue tirando, que este juego está tirado! ¡Ja, ja!»

Mientras el personaje de El Cagón intentaba volver a casa, el resto del grupo siguió adelante. Se desencadenó otro combate, y un éxito critico se llevó a otro miembro del grupo.

El Pervertido: «¡Noooooooooooooo!»

Yo: «Lo siento. Qué mala suerte.»

El Capullo: «Para cualquier otro personaje, un tiro en la entrepierna no hubiera sido tan malo.»

El Gordito: «Vespa acuna en su pecho sus restos sangrientos, llorando y lamentándose sin control.»

El Rehabilitado: «No es propio de ella saltar como una despollada… ¡Ja, ja!»

El Capullo: «Tío, ese chiste ya lo hicimos hace dos historias

Yo: «¡Eh! Nada de hacer comentarios como si esto fuese un relato publicado en alguna parte.»

El Pervertido: «Bueno, ya que todo el mundo se ha hecho personajes nuevos, ¿puedo yo también?»

Yo: «Sí, pero se acabaron los monstruos llenos de penes.»

El Pervertido: «Recuerda estas palabras… algún día existirá todo un género cinematográfico protagonizado por monstruos llenos de tentáculos con forma de pene.»

Tentacle porn
(8) Esto… Ejem… Sigamos adelante.

Yo: «Sí, lo que tú digas. El día que eso ocurra será el día que pueda conseguir porno gratis a través de mi línea telefónica.» (8)

El Cagón: «¿He llegado ya a casa?»

Yo: «Mira, ya te he dicho que la rueda de tu carromato se rompió cuando huías de aquellas marmotas. Estás atascado.»

El Cagón: «¡Pero estoy atascado en medio de un bosque! ¿Cómo voy a sobrevivir?»

El Capullo: «Bueno, eres un cactus…»

El Rehabilitado: «Sí, ¡pero deja de pincharle por eso! ¡Pincharle! ¡Ja, ja!»

Yo: «Deja que te haga una pregunta.»

El Rehabilitado: «Dispara… ¡Pero no me mates, por favor! ¡Ja, ja!»

Yo: «¿Crees que se debería permitir que los pilotos sin licencia pilotaran aviones?»

El Rehabilitado: «¿Qué?»

Yo: «Repito. ¿Crees que se debería permitir que los pilotos sin licencia pilotaran aviones?»

El Rehabilitado: «Pues claro que no.»

Yo: «¿Y debería permitirse que los médicos sin licencia realizaran operaciones quirúrgicas?»

El Rehabilitado: «No.»

Yo: «Entonces, usando esa lógica, quizá deberías dejar que contaran los chistes las personas QUE TENGAN ALGUNA PUTA GRACIA!!! ¿Qué me dices a eso? ¡JA, JA!»

A nadie le sorprendió que El Rehabilitado se marchara corriendo. Intentamos seguir por donde lo habíamos dejado, pero de repente nos dimos cuenta de algo.

El Capullo: «De repente me he dado cuenta de algo.»

El Cagón: «¿Qué deberíais volver a por el cactus?»

El Capullo: «No. Me he dado cuenta de que ahora ninguno de los miembros del grupo viene de la aldea de Roñavilla. No tenemos ningún motivo para llevar a cabo esta misión.»

El Gordito: «Creo que el personaje de El Rehabilitado llevaba el mapa.»

El Pervertido: «Sí, ¿qué hace aquí mi personaje hermafrodita de seis dedos?»

Yo: «Y ya puestos, ¿qué hago yo aquí?»

Después de eso no quedó mucho que jugar. Pero resultó que estábamos atrapados por la nieve, así que nos sentamos durante un rato mientras discutíamos dónde había estado el problema. Todos los jugadores coincidieron en que debería haber habido algún tipo de aviso de que el Desierto de la Muerte Segura podría resultar peligroso.

Al día siguiente cambié los libros de Gamma World por un vale en la tienda de Mildew, y me llevé una copia de Champions. Era el mismo libro de Champions que le había prestado a Psicópata Dave algunos años atrás.


La traducción corresponde al texto The Great Gamma World Death March de Al Bruno III (Ab3), realizada por Jorge Prieto (a.k.a. Reverendo) y recuperada de Archive.org.

La habitación equivocada de R’yleh

WTF?! “¿Qué es esto?” ¡Vuelve a la entrada principal, muggle!

Aviso: esto podría ofender… a alguien. Decidí escribirlo porque me sentía culpable del retraso de mi cómic In the pit. Consideradlo como un agradecimiento a vuestra enorme paciencia.

En lo que se refiere a juegos de rol, yo era como uno de esos globos de color naranja dentro de una lámpara de lava. Durante una temporada solía ganar flotabilidad, y me elevaba bien alto; pero una y otra vez acababa perdiendo calor y me hundía de nuevo, de vuelta a la mesa de juego. Los últimos meses de mi vida habían sido testigo de un montón de citas con chicas; de hecho, había estaba indeciso entre una morena bastante guapa e inteligente, y una pelirroja bastante trastornada.

Como la mayoría de los hombres hubieran hecho, me fui con la pelirroja alocada, y acabó en desastre. Un desastre muy sexy, pero un desastre al fin y al cabo.

Con mi ego herido, regresé al mundo de los orcos sedientos de sangre y de los enanos de mirada aviesa. Regresé al apartamento de El Pervertido.

Yo: «Guau… vaya sorpresa, enterarme de que vosotros dos estáis compartiendo piso.»

El Pervertido: «No podía permitirme pagar la renta de este sitio yo solo.»

Pájaro de cuco en un universo paralelo
(1) Los parakeet mirrors son esos espejos que se ponen en las jaulas de los periquitos para que los animales piensen que hay otro pájaro con ellos, y jueguen con su reflejo. (Pero esta imagen de un universo paralelo mola más.)

El Disgusto: «Bueno, yo tenía que largarme a toda leche del sótano de mis padres… consiguieron una orden judicial.»

Yo: «Ya veo.»

El Capullo: «Pero… ¿no es un poco incómodo?»

El Pervertido: «¿El qué?»

Johnny Tangente: «¿Sabéis? Esto me recuerda a una historia muy interesante sobre el espejo de un periquito…» (1)

El Gordito: «Creo que El Capullo tiene curiosidad por saber por qué no estás preocupado o enfadado por el hecho de que tu querida Asenath se empaló en una ocasión en el miembro erecto y candente de El Disgusto.»

El Capullo: «¿Cómo? Creía que se trataba de su pene.»

El Disgusto: «Creo que somos lo suficientemente maduros como para dejar eso en el pasado.»

El Pervertido: «Si acaso, todo ese incidente nos ha hecho más amigos que antes.»

Yo: «Cuando le hablo de vosotros a mi psicólogo, no se cree nada.»

Johnny Tangente: «…y nadie sabe cómo murió Melocotoncito. ¿Se debió a causas naturales, o acaso el espejo le causó algún tipo de bulimia para periquitos?»

Rifts (Juego de rol)
(2) Rifts es un juego de rol escrito por Kevin Simbieda y publicado por Palladium en 1990. La premisa es que, tras un cataclismo nuclear, se abren enormes rasgaduras en el tejido espacio-temporal de las que empiezan a salir un buen número de seres procedentes de otras dimensiones. El resultado es que la Tierra se convierte en un enorme campo de batalla, llenos de seres superpoderosos (por ejemplo, los personajes jugadores). Como todo lo que lleva el sello de Palladium, Rifts levanta pasiones (tanto positivas como negativas) allá por donde pasa…

El Gordito: «Bueno, vale ya de chorradas. Aquí está mi personaje de Rifts. Es un hombre-lobo aparentemente inofensivo con problemas de autoestima, y un diploma en cosmetología.» (2)

El Pervertido: «Bueno, la verdad es que no habrá partida de Rifts esta noche.»

Yo: «¿Qué? ¡Hemos estado planeando esto durante toda la semana!»

El Capullo: «Quizá sea mejor así, he oído que jugar a Rifts causa traumatismos en los ojos.»

El Pervertido: «Bueno, lo siento, pero he estado yendo de bar en bar toda la semana, y no tuve tiempo de preparar nada.»

Johnny Tangente: «¿Sabéis? He encontrado este juego en la web que combina las partidas de Vampiro en vivo con el karaoke.»

El Capullo: «¿Qué es la web?»

Johnny Tangente: «La world wide web.»

El Capullo: «¿Qué?»

Yo: «Ah, te refieres a esa cosa de la que he oido hablar, Internet.»

El Capullo: «¿Qué?»

Johnny Tangente: «Sí, Internet… millones de ordenadores hablando los unos con los otros e intercambiando información.»

El Gordito: «No creo que sea gran cosa. Probablemente la prohibirán y cerrarán en una vorágine de rabia y demandas legales.»

Yo: «A ver si me he enterado bien. ¿No hiciste ni una página de preparación para tu partida porque estabas demasiado ocupado intentando echar un polvo?»

El Pervertido: «En una palabra, sí.»

Johnny Tangente: «¿Qué tal te fue? Realmente me gustaría sab… ¡Mirad! ¡Algo brillante!»

El Pervertido: «No estoy teniendo mucha suerte últimamente trayendo chicas a casa. Creo que a la mayoría de las tías las intimida unas polla grande.»

Fry (dudando)
(3) Un nuevo juego de palabras intraducible. En la historia original, «una polla grande» es «a big dick«… que también se puede traducir por «un gran capullo».

Yo: «Bueno, no tienes por qué presentarles a El Disgusto.» (3)

El Disgusto: «Tienes suerte de que el Palo del Dolor esté sujetando una ventana.»

El Capullo: «¿Y qué vamos a hacer ahora? Tenemos todos los trastos de jugar y ningún sitio al que ir.»

El Pervertido: «Bueno, por suerte El Disgusto ha estado trabajando en una campaña para D&D

Yo: «¿El Disgusto quiere hacer de máster?»

El Capullo: «Ahora quiero hacer yo de máster.»

El Disgusto: «Tengo una gran idea para un escenario, tíos.»

El Gordito: «No me apetece. Nuestro último escenario incluyó sostener la vaina de la espada de nosequé PNJ ninja mientras él luchaba contra Raistlin.» (4)

El Disgusto: «El tema era que vuestros personajes tenían que demostrar ser dignos de sostener la vaina de la espada de Shinobi. Hay gente que ha muerto por conseguir ese honor. Además, este escenario será muy diferente.»

Yo: «Ya sabes que diferente no significa mejor.»

El Pervertido: «Oh, venga ya. Estamos todos aquí, ¿no? Y no perdemos nada por jugar, ¿no?»

Yo: «Vale. Pásame el Manual del Jugador y me haré un personaje.»

Johnny Tangente: «¿Manual del Jugador? ¡Creía que íbamos a jugar a Rifts

Raistlin Majere
(4) Raistlin Majere, un mago creado por Margaret Weis y Tracy Hickman para las novelas de la Dragonlance.

Cada uno nos hicimos un personaje y nos pusimos a jugar. El Disgusto no nos encarriló de la manera habitual, más bien fue avergonzando a los personajes para que siguieran el escenario. Si alguno de los jugadores sugería hacer algo que era distinto de lo que él había planeado, se ponía a burlarse y poner los ojos en blanco hasta que desistías en el intento.

No pasó mucho rato hasta que alquilamos un barco con rumbo a la aventura y a la humillación.

El Capullo: «La verdad es que tuvimos mucha suerte de coincidir todos en aquella taberna.»

Yo: «Sí…»

El Gordito: «Fue especialmente afortunado que nos encontráramos con ese anciano gruñón y su mapa.»

Yo: «Sí… y sobre todo la manera en que pagó nuestros servicios para que saqueáramos los tesoros del templo de unos sacerdotes, en una isla en medio de ninguna parte.»

Johnny Tangente: «Esta premisa me recuerda a todas y cada una de las películas de fantasía que he visto… y al mismo tiempo no me recuerda a ninguna en concreto.»

Yo: «Bienvenido al mundo de D&D

El Pervertido: «Mi personaje le paga al grumete para que mantenga la boca cerrada, y luego camina hasta la proa del barco para inhalar el fresco aire marino.»

El Capullo: «Me gustaría que hubiésemos encontrado otro barco que alquilar.»

El Gordito: «¿Por qué? Esta tripulación parece ser muy capaz.»

El Capullo: «Es que no entiendo por qué este universo de juego tiene barcos en los que toda la tripulación son fetichistas del cuero y del sadomaso.»

El Disgusto: «Saqué la idea de un tipo con el que trabajo.»

El Pervertido: «¿Ese tal Goodkind?»

Terry Goodkind - La espada de la verdad (portada)
(5) Terry Goodkind es un autor de literatura fantástica, cuyo particular estilo ya se mencionó en la historia número diez.

El Disgusto: «Sí, Terry.» (5)

El Pervertido: «Está un poco grillado, ya sabes.»

El Disgusto: «Bastante.»

El Capullo: «Uf. ¿Podemos volver a la partida, por favor?»

El Pervertido: «Tras limpiar su jergón, mi personaje se huele el dedo.»

Yo: «Tío, no te entiendo. No haces más que soltar comentarios despectivos sobre los gays, no dejaste que un jugador nuevo se uniera al grupo porque creías que podía ser gay…»

El Pervertido: «¿Y qué?»

Yo: «Y ahora vas e interpretas a un personaje con tendencias homosexuales.»

El Disgusto: «¡Oye, espera un segundo, Ab3! El personaje de El Pervertido, Korman Paquetedorado, es muchas cosas, ¡pero NO es gay!»

El Pervertido: «Pero, gracias a Dios, el grumete sí lo es.»

El Capullo: «¿Hemos llegado ya?»

La travesía marítima estuvo plagada de combates y de azotainas ocasionales. Cuando nos acercábamos a la isla, que era nuestro objetivo, sufrimos nuestro asalto más devastador, y nuestra primera baja.

Yo: «¿Acua-ninjas?»

El Disgusto: «El azote de los siete mares.»

Yo: «¿Acua-ninjas montando en el lomo de una ballena?»

El Disgusto: «Os exigen que os rindáis y que os preparéis para ser abordados.»

El Capullo: «¿Acaso este barco guarda algún tesoro?»

El Gordito: «¿El grumete cuenta?»

El Pervertido: «Sólo hasta diez.»

Johnny Tangente: «Mi personaje se pone su armadura de placas y salta por la borda. ¿Qué posibilidades tengo de matar a la ballena de un sólo golpe?»

Yo: «¿Eres consciente de que estamos jugando a D&D

El Disgusto: «Tu personaje se hunde hasta el fondo del océano como una roca envuelta en otra roca.»

Johnny Tangente: «¡Pero si tengo fuerza 18/00! No, espera, eso era en la partida que jugué en el instituto. Oh, bueno…»

(Los dados ruedan por la mesa.)

Yo: «Por fin están todos muertos.»

El Capullo: «¿Hay algún clérigo a bordo?»

El Pervertido: «Limítate a echarle agua del mar a las heridas.»

El Gordito: «Usualmente no saquearía los cadáveres de los enemigos, pero como son de alineamiento maligno y yo soy bueno, no hay problema.»

El Disgusto: «Cuando tiráis de las capuchas ninja de color verde lima, veis que sus caras son… ¡como esta!»

Profundos (H.P. Lovecraft)
Erol Otus es un artista que ha trabajado en muchos campos; es un viejo conocido de los roleros de pro gracias a su trabajo en los manuales y suplementos de D&D (en los tiempos de TSR, no de Wizards of the Coast), pero también hacía ilustraciones para la difunta compañía de juegos de ordenador Microprose, por ejemplo. Y creo que también diseñaba miniaturas.
En cuanto a los profundos, son criaturas salidas de la enfermiza mente de H.P. Lovecraft y, obviamente, parte de los Mitos de Cthulhu.

Yo: «Huh… eso es un dibujo de Erol Otus representando a un Profundo.» (6)

El Disgusto: «Y ese es el aspecto que tienen.»

Yo: «Vale.»

El Capullo: «¡Vamos a la isla!»

Johnny Tangente: «¿Y qué pasa con mi personaje?»

El Disgusto: «Está muerto y los peces se están comiendo sus ojos.»

Johnny Tangente: «Oh. ¿Te importa si juego con tu PlayStation y leo unos cuantos cómics mientras escucho tus discos de los Night Rangers?»

El Disgusto: «Claro, lo que quieras. Ahora estás muerto para mí.»

Los personajes supervivientes llegaron a la isla y se pusieron a buscar ese gran tesoro para el misterioso anciano. Por mi parte, yo creía que simplemente debíamos quedarnos con el tesoro, pero el anciano había prometido darnos el Ojo Sagrado de Timor como recompensa, ¿y qué jugador de rol que se precie no querría tener uno? (7)

El Capullo: «Tío, los edificios de este sitio tienen una pinta muy rara.»

El Gordito: «Sí, es casi como si los arquitectos no estuviesen restringidos por las leyes de nuestro universo.»

Yo: «Esto me da mala espina.»

El Pervertido: «Mi personaje está listo para cualquier cosa.»

El Capullo: «Con un paquete como ese, no me extraña.»

Johnny Tangente: «¿Por qué lo llaman paquete? No es que se mande a ningún lado.»

Todos los demás: «¡Cállate!»

El Disgusto: «Vuestro objetivo está a la vista. El Gran Depósito se distingue del resto de los extraños edificios, pero, aun así, se mezcla bien con ellos, como un ninja en una comunidad de amish. El Gran Depósito mide 30 metros de alto, y tiene la forma del Coliseo romano, más o menos, pero está hecho de piedra verdosa.»

Mazes and Monsters (Rona Jaffe)
(7) El Ojo Sagrado de Timor es… bueno, la verdad es que no sé lo que es. Pero sí sé de dónde sale la referencia: en la película Mazes and Monsters, Tom Hanks era su guardián.
La siguiente pregunta es, lógicamente, ¿qué es Mazes and Monsters?
Mazes and Monsters es una novela de Rona Jaffe que fue adaptada al cine en 1982 por un tal Steven Hilliard Stern. Como podéis imaginar por el título, los juegos de rol eran una parte central del argumento, aunque no eran plasmados de una manera positiva precisamente. De hecho la historia va de cómo el rol pervierte, retuerce y reconcome la frágil mente del personaje de Tom Hanks, que se vuelve majara hasta el punto de ser incapaz de distinguir entre realidad y ficción, y poner en peligro tanto su vida como la de sus amigos.
En fin, un bochorno de cinta nacida de la paranoia anti-D&D que se desató a principios de los ochenta., Aunque probablemente sea divertida de ver, por aquello de que los esperpentos siempre son graciosos.

Yo: «Nos acercamos.»

El Disgusto: «El terreno es blando y pantanoso…»

El Pervertido: «¡Como la entrepierna de mi ex novia!»

El Disgusto: «Muy bueno.»

El Gordito: «¿Por qué os estáis metiendo con Asenath todo el rato? Su único crimen fue amar demasiado. ¿Cómo podéis despreciar tanto a una mujer que una vez entregó su cuerpo a la insistencia incólume de vuestros miembros viriles?»

Yo: «…debo… taponar… oídos… con… dados…»

El Capullo: «Pero tiene razón, ¿por qué la odiáis ahora?»

El Pervertido: «Es una guarra de nivel 12 y por lo que a mí respecta se puede pudrir como un zombi.»

El Disgusto: «Sí, se tiraría a cualquiera… ¡incluso a Ab3!»

Yo: «¡Oye!»

El Gordito: «Es algo curioso. ¿Por qué, cuando un hombre tiene muchas parejas sexuales es considerado como un potente semental, pero cuando una mujer tiene un pasado sexual, es una guarra?»

Yo: «Hombres más importantes que tú se han hecho esa misma pregunta.»

El Capullo: «Como Kevin Smith.» (8)

El Pervertido: «Mira, simplemente me cansé de ella, ¿vale?»

El Disgusto: «Además, los hombres son como ballestas y las mujeres son como dianas. Una diana no necesita practicar.»

Yo: «Así que, ¿con quién deberíais practicar vosotros, pequeños arqueros?»

Johnny Tangente: «¿El grumete?»

Yo: «¿Qué?»

Johnny Tangente: «Esa fue una gran película.» (9)

Chasing Amy - Kevin Smith
(8) Ciertamente. De hecho ese era uno de los ejes en torno a los cuales giraba el argumento de la película de Kevin Smith Persiguiendo a Amy, que por cierto es muy recomendable.

Unos cuantos encuentros aleatorios más tarde, nuestros personajes llegaron al Gran Depósito. No había ninguna entrada, ni ventanas, ni puertas secretas, así que lanzamos nuestras cuerdas con garfios. Y escalamos las paredes.

El Disgusto: «De pronto un gran rugido resuena en el aire. La peste a aguas estancadas empeora.»

Yo: «Miro alrededor para ver de qué se trata.»

El Disgusto: «De repente, ves a esta criatura de cien metros de alto, saliendo de una de las extrañas torres.»

Yo: «¡Eso es un dibujo de Cthulhu de Erol Otus!» (10)

El Capullo: «¿Estamos en R’yleh?» (11)

El Gordito: «Eso explica los ninjas de color verde lima. Ahora todo tiene sentido.»

Yo: «No, no lo tiene. A ver si me estoy enterando bien… ¿Estás usando la primera edición de Deidades y Semidioses como manual de monstruos?» (12)

El Disgusto: «Ajá.»

El Pervertido: «¡Y estamos colgando aquí, a quince metros del suelo, como una cadena de bolas ben-wa humanas!» (13)

Yo: «Y Lovecraft creía que sabía lo que era el verdadero terror…»

El Pervertido: «¡Trepamos más rápido!»

El grumete (The Cabin Boy, 1994)
(9) «Grumete» en inglés se dice «cabin boy«. La película a la que se refiere Johnny es esa de arriba, protagonizada por Chris Elliot en 1994. No la he visto, pero Elliot es uno de esos actores que me hacen reír casi sin intentarlo (¿quién no le recuerda como el adorable Chris Peterson en la desternillante serie Búscate la Vida?), así que tendré que buscarla un día de estos…

(Varias tiradas de dados furiosas y desesperadas después…)

El Capullo: «¿Cómo es que hay cera de oreja en mi d20?»

El Disgusto: «Todos conseguís alcanzar lo alto de la pared. El borde del Gran Depósito mide unos tres metros de ancho. El interior es hueco y sucio.»

Yo: «¿Como tu cráneo?»

El Disgusto: «Ten cuidado o tendrás que tirar Salvación contra Hostias.»

El Capullo: «Se está acercando.»

El Gordito: «¿Qué vamos a hacer?»

El Disgusto: «Bom. Bom. Bom. Bom. Bom.»

El Pervertido: «Debemos descolgarnos por la pared hacia el interior del edificio.»

El Capullo: «¡Aseguro la cuerda en el borde y empiezo a descolgarme!»

El Disgusto: «Cada uno de vosotros alcanza el fondo antes de que os pueda ver. Os encontráis metidos hasta el tobillo en agua sucia.»

El Gordito: «Mi enano llora de alivio.»

El Disgusto: «Bom. Bom. Bom. Bom. Bom. El suelo tiembla bajo vuestros pies. Una sombra oscura cae sobre el edificio, que tiene forma de cuenco.»

El Capullo: «Nos escondemos rápidamente.»

Yo: «¿Has dicho… con forma de cuenco?»

El Disgusto: «Sí.»

El Pervertido: «¿Qué te pasa, Ab3? Estás temblando.»

El Disgusto: «La oscuridad se hace más profunda, recortando la silueta del Gran Primigenio. Cthulhu está justo encima de vosotros ahora.»

Cthulhu (Erol Otus)
(10) Como este. Un Cthulhu, de Erol Otus, que siempre fue bastante aficionado a ilustrar monstruos.

Yo: «Dios mío… esta vez te has superado a ti mismo, El Disgusto.»

El Gordito: «En el nombre de Timothy Bradstreet, ¿qué está pasando aquí?» (14)

Yo: «Estamos en su retrete. Estamos en el retrete de Cthulhu.»

El Disgusto: «Las verdes y gelatinosas nalgas del Gran Cthulhu tapan el borde del Gran Depósito. Escucháis un asqueroso sonido como de algo que se derrama.»

Todo el mundo: «¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!»

No puedo describir lo que ocurrió después. Algunas cosas no deberían contarse. No hay palabras para tales abismos de aterradora e inmemorial demencia, para tales contradicciones éldricas de equilibrio de juego, cortesía rolera y orden cósmico. Digamos, simplemente, que espero no volver a escuchar o leer el término «Pólipo Volador». (15)

La semana siguiente jugamos todos a Rifts, y sólo por si acaso, llevamos gafas protectoras.


Referencias y notas al pie

(11) Según la mitología de Lovecraft, la isla de Ryleh está en la actualidad sumergida en el fondo del océano Pacífico. Y en ella, el Gran Dios Cthulhu duerme y descansa, esperando su terrorífico retorno cuando las estrellas estén en la posición correcta.

(12) En la traducción original: «Deities & Demigods fue un suplemento para la primera edición de D&D (recientemente remozado y puesto al día para la tercera) que aportaba un nuevo panteón de dioses con los que jugar, incluyendo sus estadísticas roleras (atributos, habilidades y demás). Entre ellos se encontraban algunos dioses de los Mitos de Cthulhu (que son de dominio público) y algunos del multiverso de Michael Moorcock (con permiso del autor).

A mitad de la impresión del libro tuvieron que parar máquinas porque Chaosium (que estaba trabajando en el lanzamiento de La Llamada de Cthulhu y, más adelante, Stormbringer) les dijeron que vaya morro y tal. Ambas partes se sentaron a hablar del tema, y finalmente la impresión continuó, incluyendo en el libro una nota que agradecía a Chaosium su colaboración, comprensión y apoyo (no sé, por alguna razón me suena a hipocresía pura).

Para cuando llegó el momento de lanzar nuevas ediciones de Deities & Demigods tanto La Llamada de Cthulhu como Stormbringer estaban ya en las tiendas, y TSR decidió no incluir los dioses de las mitologías lovecraftianas o moorcockienses para no promocionar la competencia.»

Solo recordar que, en 2015-2016, salió la quinta edición de reglas de D&D, así que algunas de las notas que he recuperado de las traducciones antiguas pueden estar «pelín» desfasadas; tenedlo presente.

(13) Las bolas ben-wa, o «bolas chinas» son… eh… ese juguete erótico para mujeres que consiste en un par de bolas metálicas que… tal y cual… y esto y lo otro. ¿Entendido?

(14) Tim Bradstreet es un artista cuya obra puede encontrarse tanto en cómics (especialmente los de ambientación oscura como Hellblazer o Punisher) como en juegos de rol (muchos y muy variados, aunque su trabajo en Vampiro: La Mascarada es probablemente el más conocido).

(15) Los pólipos volantes son, una vez más, criaturas de los Mitos de Cthulhu… aunque no creo que Lovecraft se los imaginara en este contexto.


La traducción corresponde al texto The Wrong Room In Ryleh de Al Bruno III (Ab3), realizada por Jorge Prieto (a.k.a. Reverendo) y recuperada de Archive.org.

Reservoir Torgs

WTF?! “¿Qué es esto?” ¡Vuelve a la entrada principal, muggle!

Aviso: la siguiente historia puede ofender a los fans de Torg, a la gente que se cabree por las heridas en el pene, a los activistas pro y anti guerra, y a algunos miembros de la SCA. (1)

La pérdida de Psicópata Dave fue un duro golpe para nuestro grupo de juego, en el sentido de que las posibilidades que teníamos de encontrar a un racista pirómano con tendencia a mearse en la cama de su calibre eran escasas. Pero, de algún modo, seguimos adelante.

SCA - Society for Creative Anachronism
(1) La SCA (Society for Creative Anachronism, o sea, la Sociedad del Anacronismo Creativo) es una asociación dedicada a investigar la historia medieval europea, y recrearla con mayor o menor fidelidad en una serie de eventos festivos.

Era la primera semana de enero de 1991. El Disgusto estaba de vuelta del hospital, lleno de rencor y con un injerto en el pene. Sus padres se habían llevado al perro de vacaciones, así que estábamos de vuelta en su sótano. Estaba cabreado, aterradoramente cabreado. Se sentó en una esquina de la mesa de juego con el palo del dolor aferrado al puño, y parecía la viva imagen de Conan Rey (si Conan Rey hubiese muerto por una infección en la vejiga y hubiese resucitado luego como liche). El Pervertido y Asenath también estaban allí, pero estaban tan locamente enamorados que él insistió en que ella se sentara en su regazo. Johnny Tangente estaba de vuelta; le habían despedido de su empleo en una teletienda y ahora tenía un montón de tiempo libre para jugar. El Capullo no se perdía nunca una partida, así que ahí estaba; había tenido que coger dos autobuses y caminar casi un kilómetro, pero ahí estaba. Por último teníamos a El Gordito, llevando una camiseta con el símbolo de la paz y una cinta en la cabeza con el letrero «¡No a la sangre a cambio de petróleo!» (2)

Guerra del Golfo Pérsico (1991)
(2) Recordad que 1991 fue el año de la primera Guerra del Golfo.

Era mi turno para dirigir una partida, y había elegido un juego que amaba enormemente pero que nunca había tenido oportunidad de dirigir: Torg.

El Disgusto: «Lo primero es lo primero. Dejadme decir que si cualquiera, y quiero decir cualquiera, hace alguna broma sobre mi herida, probará una buena ración del Palo del Dolor.»

El Capullo: «Probablemente sepa a Lamont.»

Johnny Tangente: «Me encanta Sanford e Hijo(3)

El Gordito: «Ah, sí. Yo también disfrutaba del subtexto nihilista de esa serie. Después de todo, ¿acaso no vivía el personaje de Red Foxx en un basurero lleno de chatarra, fingía continuamente que le daban ataques al corazón y prometía que iba a unirse con su esposa muerta? He ahí un valiente y sutil alegato contra los fallos del cristianismo como nunca antes he visto.»

El Pervertido: «Mira, El Disgusto, ni siquiera sabemos cómo ocurrió realmente. Quiero decir que, bueno, sí que tu padre nos dio una idea general de lo que te pasó, pero se estaba descojonando tanto que no me enteré de nada.»

Sanford e hijo
(3) Sanford and Son fue una telecomedia norteamericana de los 70 que narraba las vicisitudes y el día a día de una pareja muy particular: Fred Sanford (interpretado por Red Foxx), un viudo chatarrero de 65 años, y su hijo treintañero, llamado… Lamont. Fue probablemente la primera telecomedia de éxito en la que la mayoría de actores, incluyendo los protagonistas, eran negros.

Asenath: «Oh, pobre cosita.»

El Disgusto: «¡No necesito tu lástima, monstruo!»

Yo: «Oye, eso no ha sido nada bonito.»

El Disgusto: «¡Tampoco lo es esa patética cosa que llamas pelo! ¡Vamos a jugar, coño!»

Les expliqué brevemente de qué iba el mundo de Torg. Era un mundo como el nuestro propio, pero que había sido invadido por conquistadores procedentes de otras realidades. Incluso El Disgusto estaba intrigado, cuando descubrió que había ninjas.

El Disgusto: «¡Este ninja es la caña! Le llamaré Shinobi Puñoasesino.»

Johnny Tangente: «Yo jugaré con un soldado de las fuerzas especiales llamado Roddy Plissken.» (4)

El Gordito: «Yo llevaré a una sacerdotisa, ex miembro del Ciberpapado, llamada Joan.»

El Capullo: «Yo soy un Caballero de las Tormentas llamado Gary.»

El Pervertido: «Yo llevaré a un Edenois exiliado llamado Enik».

Asenath: «Oh, baby. Las aliteraciones me ponen húmeda.»

Yo: «Oh, Dios.»

Asenath: «Y yo jugaré con una dama guerrera elfa llamada Sheena.»

Yo: «Bueno, esto parece un grupo bastante variado, y por una vez tengo un sistema de juego que anima a que sea así. Vamos a echarles un ojo a las reglas y ya podemos empezar a jugar.»

Rescate en Nueva York (1997)
(4) Johnny homenajea (o plagia) a Snake Plissken, el personaje interpretado por Kurt Russel en las películas de John Carpenter 1997: Rescate en Nueva York (rodada en 1981) y 2013: Rescate en Los Angeles (rodada en 1997. Qué lío, ¿no?

Así que les dí un breve repaso del sistema de juego, cómo funcionaban la magia y el combate, y cómo el hecho de sacar un 20 en una tirada significaba que podías volver a tirar. Sólo hubo un escollo inesperado…

El Gordito: «¿Baraja de drama? No lo entiendo.»

Yo: «Vale. Lo que hace la baraja de drama es añadirle efectos aleatorios al juego, y permite a los PJs intervenir en algunos eventos del mismo.»

El Gordito: «Pero, ¿no tienen los dados el mismo efecto?»

Yo: «Sí, los dados tienen un efecto aleatorio, pero las cartas permiten al máster o a los jugadores afectar a la historia de otras formas interesantes.»

El Gordito: «Entonces, ¿por qué molestarse en usar dados?»

Yo: «Porque los dados se usan para hacer las tiradas de atributos y habilidades.»

El Gordito: «Sí, pero, ¿por qué no pueden las cartas desempeñar esa misma función?»

To go off all halfcocked
(5) En el original esto es uno de esos juegos de palabras intraducible. «To go off all half-cocked» significa saltar a la ligera, a la más mínima, sin pensarlo. Pero halfcocked también puede traducirse, literalmente, como «tener media polla».

Yo: «Porque el juego está pensado para usar dados y cartas.»

El Gordito: «No lo entiendo.»

El Disgusto: «¿Pero qué clase de estúpido eres, gordo gilipollas de mierda?»

El Gordito: «Discúlpeme, amable caballero, pero mi incapacidad para comprender un turbio concepto del sistema de juego no es razón suficiente para que usted salte como un… despollado.» (5)

El Disgusto: «¡PALO DEL DOLOR!»

Nos llevó algunos instantes a El Capullo, Johnny y a mí mismo ponerle fin a la patética trifulca entre El Gordito y El Disgusto. El Pervertido se quedó sentado en su silla, quizá porque Asenath seguía sentada encima de él, meciéndose lentamente.

Yo: «Vale, vamos a empezar de una vez. Los seis sois reunidos por un anciano Caballero de las Tormentas cuyo nombre en código es Vagabundo…»

Johnny Tangente: «Que quede constancia ahora de que mi personaje no va a aguantar ningún tipo de mierda por parte de nadie. ¡Esto es la guerra, coño!»

El Gordito: «Esto no es un juego de GUERRA, filisteo, esto es un juego DE ROL. Quizá el razonamiento y la comprensión triunfen.»

Johnny Tangente: «¿Razonamiento? ¿Con invasores interdimensionales?»

El Gordito: «Quizás podamos aprender de ellos, quizás podamos aprender el uno del otro.»

El Capullo: «Ya empezamos. ¿Te acuerdas de lo que pasó cuando intentaste abrazar a aquel shoggoth?» (6)

El Disgusto: «Mi ninja le mete caña al motor de su moto como una amenaza sutil.»

Shoggoth (H.P. Lovecraft)
(6) Los shoggoths son criaturas de La Llamada de Cthulhu que, definitivamente, no deberían ser abrazadas.

Asenath: «¿Te has traído la moto a la sala de información?»

El Disgusto: «¡Un ninja siempre está preparado!»

El Pervertido: «Mi personaje examina la motocicleta con intensa curiosidad.»

Yo: «Vagabundo le pide a Shinobi que saque fuera la motocicleta y…»

Johnny Tangente: «¿Sabes? Es la gente como tú la que está echando a perder este país, con vuestras marchas hippies por la paz.»

El Gordito: «Bueno, ¡quizá sea que no quiero que se destruyan las vidas de soldados americanos y niños iraquíes por culpa de un presidente corrupto e inmoral!»

Johnny Tangente: «Vale, ¿acaso ha quedado registrado en ese juego de golpea-al-topo que usas como cerebro que Irak invadió la nación de Kuwait y ha tratado brutalmente a sus habitantes?»

El Gordito: «¿Es que no puedes ver que es culpa nuestra? Nosotros armamos a Irak, la convertimos en lo que es ahora. Es como si hubiésemos matado a esos kuwaitíes.»

Johnny Tangente: «Exacto. Irak es como un perro que se ha vuelto loco por lamerse durante demasiado tiempo sus pelotas vacías, y tiene que ser sacrificado.»

El Capullo: «Snifff. Pobres pelotas.»

Shaft
(7) Shaft (1971, con un remake rodado en el 2000) fue una de las películas clave del género blaxploitation, caracterizado porque sus protagonistas, más chulos que un ocho y siempre luchando contra el sistema, eran de raza negra. En el caso de Shaft, el personaje principal era un detective llamado, esto… Shaft, que resolvía un complejo caso en el Harlem neoyorquino. Who’s the cat that won’t cop out when there’s danger all about? SHAFT!

Johnny Tangente: «Por eso Dios hizo a América la nación más poderosa del mundo. Somos como el Shaft de las naciones.»(7)

El Gordito: «¡No! ¡Armamos Irak para que pudiera invadir Kuwait, y así permitirnos ir allí y robar el petróleo de los dos países! ¡Es una conspiración republicana! La única cosa que podemos hacer ahora es no hacer nada, este país es demasiado inmoral y está demasiado manchado por la sangre para tomar una decisión que no esté manchada por el racismo y el capitalismo.»

Johnny Tangente: «¿Y qué pasa con la gente de Kuwait?»

El Gordito: «¡No a la sangre a cambio de petróleo!»

Johnny Tangente: «¡América, ámala o márchate!»

El Gordito: «¡No a la sangre a cambio de petróleo!»

Johnny Tangente: «¡América, ámala o márchate!»

El Gordito: «¡No a la sangre a cambio de petróleo!»

Johnny Tangente: «¡América, ámala o márchate!»

Yo: «Que alguien me pase el Palo del Dolor.»

De alguna manera, la misión se puso en marcha. Los jugadores investigaban a un grupo de embajadores del Imperio del Nilo, pero fueron descubiertos. Todo iba bien hasta que…

El Capullo: «¡He vuelto a fallar! ¡Mi personaje es una mierda!»

El Disgusto: «Una vez que el guardia de seguridad esté inconsciente, me pongo mi guante de cota de malla y le demuestro a todo el mundo por qué mi personaje se llama Shinobi Puñoasesino.»

Yo: «No tengo una tabla para eso.»

El Pervertido: «¿Hay tiradas de cordura en este juego?»

Asenath: «Podría haber sido peor. Podría haberse llamado Yamada Cornhole.» (8)

El Disgusto: «¡Cuidado con lo que dices! ¡No tengo reparos en usar el Palo del Dolor en una mujer!»

Yo: «Concentraos en la partida, gente. Concentraos.»

Johnny Tangente: «¿Crees que pensaron en otras frutas y verduras antes de decidirse por el término cornhole

El Disgusto: «No sé, vamos a preguntárselo a tu madre.»

Johnny Tangente: «¡Muy gracioso, Frankenpolla!»

El Disgusto: «¡Palo del…!»

Yo: «¡Oye! ¿Por qué no seguimos…?»

El Gordito: «Sigo sin entender cómo funciona la baraja de drama esta. ¿Acaso, por su propia naturaleza, las cartas no convierten en fútil el efecto aleatorizante de los dados?»

Yo: «Oh, Dios…»

El Capullo: «¿Te encuentras bien, Ab3? Normalmente no empiezas a hiperventilar hasta que la partida lleva mucho más rato.»

De alguna forma conseguimos acabar el combate, a pesar de que El Gordito no hizo mucho más que preguntarse cómo funcionaban las cartas de drama y El Pervertido no paró de quitarme los dados. Los jugadores se separaron para hacer la fase de investigación del escenario, y cada uno se las apañaba con su estilo particular.

El Disgusto: «¡Me monto en la moto y conduzco a través de las puertas principales del hotel, cruzando la calle en frente de la casa del villano, y empiezo a decapitar a la gente! ¡Alguien, por ahí, tiene que saber algo!»

El Capullo: «Venga ya, alguien tiene que saber que estoy en una prisión turca.»

Asenath: «Mi personaje y el Edinos alquilan una habitación en un motel y se acuestan juntos.»

El Disgusto: «¿Tu personaje está tirándose a un hombre lagarto?»

El Pervertido: «Yo prefiero el término iguanoamericano.»

El Disgusto: «¡Ella incluso interpreta a auténticas guarras!»

Johnny Tangente: «Mi personaje encuentra el bar donde los guardias de seguridad se van después del trabajo, y sonsaca respuestas de unos cuantos tíos ahí. Y durante todo el rato no para de decir: ¡Ah, he aquí la violencia inherente al sistema!»

Yo: «¿Es eso una cita de los Monty Python? (9) ¡Sabes perfectamente bien que la mesa de juego es una zona libre de Python! Gordito, ¿qué hace tu personaje?»

El Gordito: «Me temo que sigo perdido en mis consideraciones acerca de esas puñeteras cartas de drama. Por favor, explícamelo otra vez.»

Yo: «Mira. Funciona así. Las cartas te dejan hacer cosas que le dan un empujoncito extra a la partida. Le ayudan a tu personaje a hacer cosas que normalmente no serían capaces de hacer. ¿Recuerdas esa escena en Indiana Jones y la Última Cruzada en la que Indy dispara a través de unos ocho nazis? Si eso hubiese sido un juego de rol, él lo hubiera podido hacer sacando una carta de Golpe de Gracia… o sacando un montón de veintes en los dados.»

El Gordito: «Así que lo que me quieres decir es que… ¿Las películas de Indiana Jones no tenían guion? ¿Que George Lucas y Steven Spielberg usaron cartas de drama y d20s para tomar decisiones sobre el argumento?»

Yo: «¡Eso no es lo que dije! Dije que si la película hubiese sido un juego de rol, esas situaciones podrían haber ocurrido gracias al uso de cartas de drama.»

El Gordito: «Pero no era un juego de rol. Era una película.»

Totalmente exasperado, dirigí mi atención de nuevo hacia los otros jugadores; a las decapitaciones al azar de El Disgusto, al sexo salvaje reptiliano de El Pervertido y Asenath, a los tropiezos de El Capullo desde la prisión turca hasta las garras de una secta caníbal, y de ahí a Johnny Tangente…

Yo: «¡De repente, te es revelado que el hombre que está detrás de esta locura es ese científico loco del Imperio del Nilo al que sólo se le conoce como El Electricista! Él se ríe como un maníaco…»

Comandante Cobra
(10) El Comandante Cobra era uno de los malos malosos de la serie de dibujos animados y cómics G.I. Joe.

Asenath: «Cojonuda imitación del Comandante Cobra, Ab3.» (10)

Johnny Tangente: «Mi paladín desenfunda su espada y dice: ‘Nadie pasará’.»

Yo: «Con un gesto de su brazo, El Electricista invoca a una docena de esbirros y con una sonrisa te cuenta su plan maestro.»

Johnny Tangente: «Antes de que pueda hablar, mi personaje grita: ‘¡No quiero hablar más contigo, limpiaparabrisas que barre la comida de animales de cabeza hueca! ¡Me peo en tu dirección general! ¡Tu madre era un hámster y tu padre olía a frutas del bosque!’.»

Yo: «Con un suspiro de disgusto, El Electricista ordena a sus hombres que te disparen.»

(ruedan los dados)

Yo: «Ahí tienes, te queda un punto de vida. ¿Tienes más ganas de escucharle ahora?»

Johnny Tangente: «¡Es sólo una herida superficial!»

(Ruedan más dados, se sueltan más citas, un personaje muere.)

Monty Python (pie)
(9 y 11) Todo este intercambio entre Johnny y Ab3 está directamente sacado de Los Caballeros de la Mesa Cuadrada y sus Locos Seguidores y de la serie de televisión Monty Python’s Flying Circus (especialmente el famoso sketch del loro, protagonizado por el genial John Cleese).

Yo: «¡Ajá! ¡Ajá! ¿Estás contento ahora? ¡Tu paladín ya no está! ¡Ha dejado de ser! ¡Ha expirado y ha ido a encontrarse con su creador! ¡Está tieso! ¡Desposeído de su vida, está descansando en paz! ¡Sus procesos metabólicos son ya historia! ¡Ha estirado la pata, se ha desprendido de su envoltorio mortal, ha cerrado las cortinas y se ha unido al coro invisible! ¡ESTE, ES UN EX PALADÍN!» (11)

Johnny Tangente: «¿Por qué te has cargado a mi personaje? ¡Eso fue bastante severo!»

Yo: «¿Qué parte de «zona libre de Python» te confundió, Johnny? ¿Eh? ¿Qué parte de…?»

El Disgusto: «Quizá pensó que te referías a tus pantalones.» (12)

El Capullo: «¿Por qué no paras de interrumpirle? A la mayoría de la gente no les gusta que les corten.»

El Disgusto: «¿Que les corten? ¿QUE LES CORTEN?»

El Capullo: «Ay, mamá…»

El Disgusto: «¡PALO DEL DOLOR!»

El Capullo: «¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaah!»

Pitón (serpiente)
(12) Un nuevo juego de palabras intraducible. Python significa «pitón», y uno de los apodos que recibe el pene en inglés es «trouser snake«, o serpiente de los pantalones. ¿Lo pilláis?

Una vez más, de alguna manera conseguimos pasar esa escena y los miembros supervivientes del grupo se reunieron. Desafortunadamente, todos huían de la policía, gracias a sus actos de violencia desenfrenada y a sus exhibiciones eróticas en público. Llegados a este punto el escenario estaba reducido a harapos, y yo sólo podía observar cómo las Guerras de la Posibilidad se convertían en un clon incoherente de una película de Tarantino. (13)

El Disgusto: «¡Seguid matando! ¡Alguna vez se tienen que quedar sin policías!»

El Pervertido: «Esto es igual que en esa película: La Huida(14)

Asenath: «Yo soy como Kim Bassinger.»

El Pervertido: «Y yo soy igualito a Alec Baldwin.»

Asenath: «¿No sería mejor si tú fueses Kim Bassinger y yo fuese Alec Baldwin?»

El Pervertido: «No sé qué decirte. Aún conservo la infección rectal de la última vez…»

El Disgusto: «Oh, por el amor de Dios…»

Yo: «¿Podríais avisarnos antes de empezar a revelar esos pequeños detalles? Me gustaría tener al menos una posibilidad de taponarme los oídos con dados.»

El Capullo: «¿Cómo podría invocar el Primer Principio sobre mí mismo?» (15)

El Gordito: «De modo que… ¿en que momento de la película Indiana Jones y la Última Cruzada habrían usado las cartas? ¿Antes o después de disparar a través de los nazis?»

Por supuesto, el personaje de El Capullo fue el siguiente en morir, cuando intentó esconderse de la policía metiéndose en una bolera. Podría haberlo conseguido si no se hubiese detenido para alquilar un par de zapatos. Después, murió el personaje de El Gordito, pero dado que en realidad no había hecho nada aún, nadie se dio cuenta. El Pervertido y Asenath murieron juntos, y supongo que ellos lo habrían querido así. Eso me dejó con El Disgusto…

Yo: «El helicóptero de la policía aterriza directamente enfrente tuyo, bloqueando tu camino.»

El Disgusto: «¿Ah, sí? Pues le doy caña al motor de la motocicleta y salto por encima.»

Yo: «¿Qué?»

El Disgusto: «Que salto por encima del helicóptero con mi moto.»

Yo: «¿Cómo?»

El Disgusto: «¡Bueno, pues está claro! Usaré uno de los coches de policía estrellados como una rampa improvisada.»

Yo: «¿Estas seguro de que quieres hacer eso? Tendrías que sacar tiradas astronómicamente buenas para tener éxito.»

El Disgusto: «No me importa, ¡los dados me aman esta noche!»

(Se tiran los dados, un máster intenta contener la risa.)

El Disgusto: «¡Esto no puede suceder! ¡Exijo una nueva tirada!»

Yo: «Lo siento, no vale repetir.»

El Disgusto: «¡Pero mi personaje es un ninja!»

Yo: «Corrección. Tu personaje era un ninja. Ahora es confeti, confeti rojo y húmedo.»

El Disgusto: «¡ME CAGO EN LA PUTA! ¡Esto es todo por tu culpa, Pervertido!»

El Pervertido: «¿Qué? Estás loco.»

El Disgusto: «No la habría cagado con los dados si no estuviese herido. ¡Y no estaría herido si no me hubieses prestado esas putas novelas de Eric Van Lustbader!»

El Gordito: «¿Quién es Eric Van Lustbader?»

El Capullo: «Porno ninja.»

El Gordito: «Ah.»

Yo: «Mira, El Disgusto, incluso tratándose de ti, lo que dices no tiene sentido. ¿Cómo es que leer una novela porno sobre ninjas te provocó la herida?»

El Disgusto: «Estaba leyendo en la cama, y había llegado a uno de los momentos más… intensos. Y tuve una reacción en consecuencia, y cuando me puse a… bueno, la actividad sobresaltó a Lamont y me atacó.»

El Capullo: «¡Auh!»

Yo: «Pero, ¿por qué…?»

El Disgusto: «¡Él sabía que eso iba a ocurrir! ¡Me tendió una trampa! ¡El Pervertido no puede soportar que probara su querida galletita antes que él!»

Asenath: «No, en realidad hasta este momento El Pervertido no sabía que tú y yo nos habíamos acostado juntos.»

Hubo un largo silencio después de eso. Un silencio marcado tan sólo por lo que estoy seguro que fue el llanto del niño Jesús, absolutamente horrorizado. La cara de El Pervertido se volvió blanca, luego roja, y luego blanca otra vez. Cuando habló de nuevo, su voz era aterradora.

El Pervertido: «¿Me estás diciendo que eres… canadiense?»

Asenath: «Sí, sí que lo soy. Te dije que era del Sombrío Innsmouth porque me temía que pudiese sufrir algún estigma.» (16)

El Pervertido: «Y tú… y El Disgusto… ¿érais amantes?»

El Disgusto: «Fue una cosa de la SCA.»

Johnny Tangente: «Uau. ¿Te das cuenta, Pervertido, de que técnicamente te has acostado con El Disgusto?»

El Gordito: «Vale. Tengo una última pregunta sobre estas cartas…»

No sé realmente quién dio el primer puñetazo, y estaba demasiado inconsciente para ver quién soltó el último. Todo lo que sé es que cuando todo había terminado, nunca pude recuperar todas mis cartas de drama.


Referencias y notas al pie

(1) Y no se lo montan nada mal: compran ropas y armaduras antiguas, y las usan para recrear auténticos torneos medievales y cosas así. Y sí, hay gente que se hace pupa en medio de las batallas que organizan; aunque las armaduras sean de acero auténtico y las armas sean de mentirijilla para que nadie quede atravesado por una lanza o decapitado de un espadazo (más bien son de madera recubierta con cinta aislante y tal), no es raro acabar con unos cuantos cardenales y moretones al participar en una justa, o incluso alguna que otra costilla rota. Y es que, con o sin armadura, caerse de un caballo lanzado al galope duele.

En cuanto a Torg, es un juego de rol que ya se mencionó en la segunda historia. Hala, a repasar.

(8) En inglés, cornhole es el nombre que se le da a los agujeritos que contienen los granos de maíz en las mazorcas de la ídem. Pero en argot también se refiere tanto al conducto rectal de las personas como al acto de practicar el sexo anal, especialmente si se hace de manera forzada y con dolor. Supongo que es una referencia a lo mucho que dolería semejante práctica sexual si la penetración se realizase con una mazorca de maíz… y no, esta vez no voy a acompañar esta anotación de una imagen al uso. Que no, vamos.

(13) The Possibility Wars (las Guerras de la Posibilidad) es el nombre genérico del meta-conflicto de Torg en torno al que gira la premisa del juego.

(14) The Getaway (La Huida) es una película de gángsters rodada por Sam Peckinpah en 1972… aunque aquí Asenath y El Pervertido se refieren al remake que dirigió Roger Donaldson en 1994, con Baldwin y Bassinger como protagonistas.

(15) En Torg, el Primer Principio («The Everlaw of One«) es la regla principal que gobierna el multiverso, y dice que para cada grupo de dos o más posibilidades conflictivas, sólo una de ellas puede hacerse realidad, evitando así que, en un mismo universo, una persona esté viva y muerta al mismo tiempo, por ejemplo.

(16) Innsmouth es un pueblo ficticio creado por H.P. Lovecraft en el que transcurrían alguna de sus historias de terror. En teoría está situado en el condado de Massachusetts, en Nueva Inglaterra.


La traducción corresponde al texto Reservoir Torgs de Al Bruno III (Ab3), realizada por Jorge Prieto (a.k.a. Reverendo) y recuperada de Archive.org.

Atrapado en la academia Jedi

WTF?! “¿Qué es esto?” ¡Vuelve a la entrada principal, muggle!

Aviso: la siguiente historia puede ofender a los fans de Star Wars, a los críticos de George Lucas y a cualquiera que piense que Greedo disparó primero. (1)

Viernes, 6:00 PM

Greedo y Han Solo (Lego)
(1) Greedo era un simpático alienígena verde con dedos de goma bastante poco creíbles (un rodiano, por si querías saberlo) que aparecía en La Guerra de las Galaxias (ahora se conoce como Star Wars Episodio IV: Una Nueva Esperanza, pero en mis tiempos era La Guerra de las Galaxias, y punto). La nota continúa al final de la historia, que es larga de narices.

Los 16 años que transcurrieron entre los episodios VI y I de Star Wars fueron una época más simple e inocente que la actual, especialmente en el mundillo de los juegos de rol. Psicópata Dave se había mudado por su cuenta a un pequeño apartamento tipo estudio en la esquina de las calles Puta del Crack y Mancha de Sangre. O a lo mejor sólo lo parecía.

Había invitado a todo el mundo a su partida, situada en el universo de Star Wars antes de la caída de la República, en la que todos los jugadores iban a ser estudiantes de la Academia Jedi. El Capullo, El Gordito, El Pervertido y su adorada Asenath estaban también presentes. Tan sólo faltaba El Disgusto, debido a sus heridas.

Yo: «¿Que su perro le arrancó QUÉ de un bocado?»

El Capullo: «La punta del pene.»

Yo: «Pero… ¿cómo?… ¿por qué?…»

El Gordito: «¿Realmente queremos saber los detalles? ¿Lo queremos?»

Psicópata Dave: «Oye, ¿estas fotos son de la Gen Con?»

El Pervertido: «Sí. Échales un vistazo, este año había una buena cosecha de tías buenas en los stands

Asenath: «Y que lo digas.»

Yo: «Déjame ver.»

El Capullo: «¿Son ciertos los rumores de que van a sacar una segunda edición de Dungeons & Dragons

Asenath: «Sí, es verdad.»

Psicópata Dave: «¿Por qué? ¿Por qué meterle mano a la perfección?»

El Gordito: «Mientras pueda seguir jugando con un antipaladín o con un asesino, continuaré recibiendo cada experiencia rolera con una disminuida sensación de desidia.»

Yo: «Buenas fotos, Asenath, pero esta está un poco desenfocada. Casi parece como si tú estuvieras… como si tú… ¡POR EL FANTASMA DE HASTUR!»

Mynock (Star Wars)
(2) Los mynocks eran esa especie de murciélagos espaciales con boca de ventosa que rondaban al Halcón Milenario en la escena del asteroide gigante en El Imperio Contraataca.

El Capullo: «¿Es eso… ellos están… acaso ella está…?»

El Gordito: «¿Sacándole lustre a su varita?»

Psicópata Dave: «¿Besando su mynock?» (2) 

El Capullo: «¿Haciendo una tirada de Cordura?»

Yo: «¿Qué carajo es esto?»

Asenath: «Lo siento, no sé cómo se me colaron esas ahí. Son parte de nuestra colección privada.»

El Pervertido: «Pero las tomamos en la Gen Con.»

Yo: «Sí, ya, bueno, pues deberíais dejarlas para vosotros mismos.»

Asenath: «Siento haberos ofendido. Pero estoy especialmente orgullosa de esta foto…»

Yo: «¡¡¡MIS OJOS!!!»

El Pervertido: «Oh, venga ya, aquí somos todos adultos.»

Psicópata Dave: «Espera un segundo. Si ella está ahí… y él está ahí… ¿quién tomó la foto?»

Asenath: «Bueno, acabamos montándonos una especie de ménage à trois con un tío que trabajaba para White Wolf.»

El Gordito: «¿Acaso mis oídos me traicionan? ¿Por alguna oscura intervención divina habéis encontrado una manera de fundir vuestra piel con la piel de los genios oscuros que dieron a luz a ese milagro del rol conocido como Vampiro: La Mascarada

El Pervertido: «Bueno, al menos dijo que trabajaba para White Wolf.»

Asenath: «Y vestía prácticamente entero de negro.»

Psicópata Dave: «Quien quiera que fuese, no se ganaba la vida como fotógrafo.»

Yo: «Oye, quizás deberíamos empezar a jugar antes de que acabe viéndole los genitales a alguien.»

El Gordito: «Mi único deseo es que un día sea capaz de ver de nuevo mis propios genitales, pero lamentablemente la tarta de frutas es una amante despiadada.»

Psicópata Dave: «Vale, vamos a empezar a crear personajes. Os recuerdo que esta partida os permitirá seguir el desarrollo de vuestro joven aprendiz Jedi. Recordad que esta es la Academia Jedi antes de Star Wars y antes de esa nenaza de Darth Vader.»

El Capullo: «¿Darth Vader es una nenaza?»

Psicópata Dave: «Si Vader hubiese sido un auténtico Señor del Sith, habría matado a su hijo y al Emperador, y habría usurpado todo el poder para sí mismo.»

El Gordito: «Una victoria engañosa, como mucho. ¿Qué hay de las fuerzas comandadas por Leia y Han Solo?»

Psicópata Dave: «Todo lo que Vader habría tenido que hacer sería bombardear masivamente la superficie de Endor y, entonces, una vez capturada Leia, transformarla en su consorte.»

Yo: «Pero es su hija.»

Psicópata Dave: «Sí, y de esa forma el poder de la Fuerza y su línea de sangre permanecerían puras.»

Asenath: «Tiene sentido.»

Naturalmente, la chica con el brazo de aleta estaba de acuerdo.

Así que nos pusimos a crear nuestros personajes. Cada uno de nosotros iba a interpretar a un recluta recién llegado. Nos encontramos todos juntos en la Academia Jedi, esperando en fila la llegada del maestro Yoda.

Viernes, 7:00 PM

Psicópata Dave: «Un silencio se apodera de la habitación cuando entra el maestro Yoda. La pequeña y frágil figura se aclara la garganta antes de empezar a hablar.»

El Capullo: «Uau.»

Yo: «Estoy impresionado.»

El Pervertido: «Esta puede ser la mejor partida de todas.»

Psicópata Dave: «El maestro Yoda os observa atentamente y luego comienza a hablar. SOY YODA, EL MAESTRO JEDI, VUESTRO INSTRUCTOR JEDI DE MAYOR RANGO. ¡DE AHORA EN ADELANTE SÓLO HABLARÉIS CUANDO OS HABLEN PRIMERO, Y LA PRIMERA Y LA ÚLTIMA PALABRA QUE SALDRÁ DE VUESTRAS PONZOÑOSAS CAÑERÍAS DE DESAGÜE SERÁ»MAESTRO»! ¿SOIS CAPACES DE ENTENDER ESO, GUSANOS ESPACIALES?«

Todos nosotros: «¡Maestro, sí, maestro!»

Psicópata Dave: «¡JODER! ¡NO OS OIGO! ¡SONAD COMO SI TUVIESEIS UN PAR!«

Asenath: «Uhmmm…»

Los demás: «¡Maestro, sí, maestro!»

Psicópata Dave: «SI LLEGÁIS A ABANDONAR EL PLANETA, ESCORIA ASPIRANTE A JEDI, SI SOBREVIVÍS AL ENTRENAMIENTO DE RECLUTAS… SERÉIS UN ARMA, SERÉIS UN SACERDOTE DE LA MUERTE AMANTE DE LA PAZ Y REZANDO PARA LA GUERRA. PERO HASTA ESE DÍA, ¡SOIS VÓMITO! SOIS LA FORMA DE VIDA MÁS ABYECTA. NI SIQUIERA SOIS FORMAS DE VIDA INTELIGENTE. ¡NO SOIS MÁS QUE APESTOSOS FRAGMENTOS DESORGANIZADOS DE EXCREMENTO DE ANFIBIO! ¡Y YO SÉ LO QUE ME DIGO, PORQUE SOY ANFIBIO! Y PORQUE SOY DURO NO OS VOY A CAER BIEN. ¡PERO LOS JEDI NO ODIAN, ASÍ QUE DEBO APALIZAROS HASTA QUE SINTÁIS LA TRANQUILIDAD DEL LADO LUMINOSO DE LA FUERZA! ¿SOIS CAPACES DE ENTENDER ESO, GUSANOS ESPACIALES?«

Todos nosotros: «¡Maestro, sí, maestro!»

Psicópata Dave: «Yoda camina hasta el personaje de El Gordito. ¿Qué aspecto tiene?»

Michael Whelan (ilustración)
(3) Michael Whelan es un pintor que ha ilustrado en más de una ocasión los personajes y mundos creados por Michael Moorcock. Entre ellos destaca Elric de Melniboné, que es precisamente un albino de pelo largo.

El Gordito: «Mi personaje parece un albino de pelo largo pintado por Michael Whelan. Su nombre es Fauntleroy Jones… ¿que no, illo(3)

Psicópata Dave: «¡Y UNA MIERDA DE BANTHA! A PARTIR DE AHORA TU NOMBRE SERÁ APRENDIZ PELOTAS CUADRADAS! ¿TE GUSTA ESE NOMBRE?«

El Gordito: «No tié la resonansia que estaba buscando… ¿que no, illo?»

El Pervertido: «¿A qué viene el acento andaluz?»

El Gordito: «Mi personaje viene de la parte sur de la galaxia.»

Psicópata Dave: «¡SELLA TU TRÁQUEA!«

Yo: «¿Estás seguro de que Yoda actuaría de esa forma?»

Psicópata Dave: «El maestro Yoda le corta la respiración a tu personaje hasta que se desmaya.»

Viernes, 8:00 PM

Tan detallista como siempre, Psicópata Dave nos dio unos momentos para que cada jugador presentase a su personaje, antes de aplastarlos completamente. El Capullo estaba interpretando a un chaval con extraordinarias habilidades matemáticas llamado Adric. El Pervertido y Asenath jugaban con primos incestuosos. Psicópata Dave nos guió paso a paso a través de su visión del entrenamiento Jedi.

Yo: «Así que es como una máquina automática de lanzar pelotas de tenis…»

Psicópata Dave: «Solo que lanza bolas de petanca.»

El Capullo: «¿Así que vas a vendarme los ojos y a lanzarme bolas de acero de cinco kilos?»

Psicópata Dave: «Si la Fuerza es poderosa en ti, sobrevivirás. Tira los dados.»

Viernes, 9:00 PM

Yo: «Cuando haya terminado de visitar al personaje de El Capullo en la enfermería, vuelvo a colarme en los barracones antes de que apaguen las luces.»

Asenath: «Cuando apaguen las luces y estemos todos en nuestras literas, mi primo y yo usamos la Fuerza para practicar un masaje mutuo en nuestros genitales hasta alcanzar el orgasmo.»

Yo: «Yo… uhhh…»

El Capullo: «¿Los Jedis pueden hacer eso? No me extraña que siempre estuvieran relajados.»

Psicópata Dave: «¡CERRAD VUESTROS PUERCOS ORIFICIOS ESPACIALES!«

Viernes, 11:00 PM

Psicópata Dave: «AQUÍ MI SABLE. AQUÍ MI HOJA…«

Viernes, 11:59 PM

Psicópata Dave: «Cada uno de vosotros monta en su caza Y-Wing y se prepara para la primera misión de entrenamiento. (4) Todas vuestras naves están aparcadas en la cara oscura del planeta.»

Y-Wing
(4) Los cazabombarderos Y-Wing de Star Wars tienen forma de Y vistos en planta, de ahí su nombre.

El Capullo: «Me alegro de que mi personaje haya salido de la enfermería. La verdad es que no estaba seguro de cómo interpretar que me pongan una lavativa en el colon.»

El Gordito: «¿Lo estaría alguien?»

Psicópata Dave: «Vale, Capullo, tu personaje va primero. Haz una tirada de pilotar mientras vuelas por la cara oscura del planeta.»

(tirada)

El Capullo: «¡Sí!»

Psicópata Dave: «¡Excelente! Ahora vamos a la parte del ejercicio con fuego real.»

El Capullo: «¿Qué?»

Sábado, 12:30 AM

El Pervertido: «Todos hemos ahorrado para traerle esta cesta de fruta a tu personaje, Capullo.»

El Capullo: «Uau. Me la comería si mi personaje conservara los brazos.»

Sábado, 1:30 AM

El Gordito: «¡Reto al aprendí Malfoy a un duelo! Estoy jarto de sus gilipollese… ¿que no, illo?» (5)

El Pervertido: «¡Ese repelente niño pijo! ¿Cómo osa sabotear nuestra carroza para el desfile de la semana del Orgullo Mandaloriano?»

Draco Malfoy (Harry Potter)
(5) Draco Malfoy es un personaje de las novelas y películas de Harry Potter. La verdad es que el chaval hace muy bien de niño pijoteras-asqueroso-repelente, todo hay que decirlo. Es tan odioso como debería ser.

Asenath: «Ten cuidado, es muy habilidoso.»

Yo: «Mirad, esto ha sido… oíd… es tarde y yo tengo que trabajar por la mañana.»

Psicópata Dave: «Pensé que habías venido a jugar una partida, no a salir corriendo porque te ha entrado un poco de sueño.»

Yo: «Tengo responsabilidades hacia mi trabajo.»

Psicópata Dave: «¿Y qué pasa con tus responsabilidades hacia la Fuerza?»

Yo: «Venga, vale, me quedo otra hora. Al menos hasta el final del duelo.»

Sábado, 2:30 AM

El Capullo: «El maestro Yoda fue muy amable dejando que compartiéramos una habitación en el hospital.»

El Gordito: «Esas fueron, sin ningún lugar a dudas, las peores tiradas de dados de mi vida.»

El Pervertido: «Yo robo unos cuantos guantes de goma y puentes dentales para después.»

Asenath: «Siempre tan romántico.»

Yo: «Vale, me voy.»

El Capullo: «Este parece un buen momento para dejarlo.»

Psicópata Dave: «Pero la partida no ha acabado aún.»

Yo: «Pero dos tercios del grupo está en la enfermería.»

Psicópata Dave: «¡Aún hay aventuras que vivir!»

Yo: «Venga, vamos a recoger las cosas.»

Psicópata Dave: «Bueno, pero espera un minuto. Tengo unas cuantas escenas más que jugar, ¿vale? ¿Por favor?»

El Capullo: «Oh… venga, vale.»

Psicópata Dave: «Bien. Necesito una cosa.»

Psicópata Dave se excusó y se fue a su dormitorio. El Capullo y yo empezamos a guardar nuestras cosas para marcharnos. El Gordito comenzó a intentar ponerse de pie. El Pervertido y Asenath estaban discutiendo sobre varios sitios a los que podían ir a aparcar el coche. Todos nos quedamos callados cuando Psicópata Dave salió de su habitación llevando una escopeta de cañones recortados.

Yo: «Ah… ¿qué es eso?»

Psicópata Dave: «Me gusta hacer las tiradas importantes haciendo que los dados rueden dentro del cañón.»

El Capullo: «¿Está cargada?»

Psicópata Dave: «Probablemente.»

El Gordito: «No me siento cómodo con armas en la mesa de juego.»

Psicópata Dave: «Lo siento, pero es que jugar al rol es ahora la única cosa que me importa en la vida. Y cuando no puedo jugar, me siento como si mi alma estuviese siendo transportada a un miasma oscuro donde el bien y el mal ya no tienen sentido.»

El Capullo: «¿Sabes? Podríamos quedarnos un rato más.»

Yo: «Sí, ¿por qué parar ahora?»

El Pervertido: «Esto acojona un poco.»

Asenath: «Sí, y me está poniendo muy cachonda.»

El Pervertido: «Mi pequeña zorra.»

Asenath: «Mi semental galopante.»

Yo: «¿Pero a vosotros qué LECHES os pasa?»

Sábado, 3:30 AM

Asenath: «Mira, alguien ha robado el sable de luz de mi personaje, ¡y de aquí no se mueve nadie hasta que sepa quién ha sido!»

El Capullo: «Creo que el conserje es malvado.»

Yo: «¿Por qué?»

El Capullo: «Cada vez que aparece, Psicópata Dave toca la Marcha Imperial en su órgano Casio.»

Sábado, 5:00 AM

Dorian Hawkmoon
(6) Dorian Hawkmoon es (al igual que Elric, mencionado arriba) otra de las encarnaciones del Campeón Eterno en las novelas ambientadas en el multiverso fantástico de Michael Moorcock.

El Gordito: «¡Podemos adoptar a la mofeta como nuestro animal de compañía! ¡La mascota de los barracones! ¡La llamaré Hawkmoon!» (6)

El Capullo: «Pero, ¿y si el maestro Yoda se entera? Nos meteríamos en un buen lío.»

El Gordito: «No pasará nada mientras no haya ningún ruido repentino.»

Psicópata Dave: «El maestro Yoda irrumpe en la habitación. ¿QUÉ SON TODOS ESTOS SUSURROS CONSPIRATORIOS?«

Sábado, 5:15 AM

El Pervertido: «¿Sabéis qué? Estoy bastante seguro que colgarnos de los pulgares debería hacer que Yoda se ganase un punto de Reverso Tenebroso.»

Psicópata Dave: «¡CIERRA TU SUCIO ORIFICIO ESPACIAL!«

Sábado, 6:30 AM

Yo: «Vale. De acuerdo. Ayudo al resto del grupo a sabotear la nave espacial del aprendiz Malfoy.»

El Capullo: «¿Crees que esto es parte del metaargumento?» (7)

Sábado, 7:15 AM

Psicópata Dave: «El maestro Yoda dice: ¡YA ESTÁIS LISTOS PARA EL CURSO AVANZADO DE NAVES ESPACIALES!«

El Capullo: «Yo me escondo al final de la fila y rezo por que no me vea.»

Yo: «Vale, voy el primero.»

Psicópata Dave: «¡VAS A ACABAR ESTE RECORRIDO, GUSANO ESPACIAL!«

Yo: «Sí, maestro, sí. Lo haré lo mejor que pueda.»

Han, Leia, Luke y Chewie
(7) Metaplot (metaargumento) es un término popularizado por White Wolf y su Mundo de Tinieblas, que viene a designar la «gran historia» que tienen algunos juegos y que va transcurriendo de manera, más o menos, independiente de lo que hagan los jugadores, aunque estos pueden contribuir a alterarla ligeramente en algunos puntos. Por ejemplo, el metaargumento del universo Star Wars tiene puntos clave como la era Jedi, la era de la República, la era del Imperio, la era de la Nueva República, etc.
El término metaplot suele ir de la mano del término signature characters, que son los personajes canónicos que pertenecen a un cierto universo. En el caso de Star Wars, lógicamente, nos estaríamos refiriendo a Luke, Han, Leia y demás.

Psicópata Dave: «¡ACABARÁS ESTE RECORRIDO! ¡NO TIENES NINGUNA OTRA OPCIÓN! Y luego Yoda saca un bláster y te dispara en el fémur. Tienes cinco asaltos de combate antes de desangrarte hasta morir.»

Sábado, 10:00 AM

Yo: «Bueno, ya llego tarde al curro.»

Psicópata Dave: «¿Y a quién le importa? Vuestros personajes se han largado todos a pasar el día en una casa de putas espacial.»

El Pervertido: «¡Finalmente, una partida en la que me siento identificado!»

El Capullo: «Mi personaje y el de El Gordito comparten una puta espacial.»

El Gordito: «Sí, y acuérdate de quién disparó primero, chaval.»

Sábado, 2:00 PM

Yo: «Mientras los demás están en el baile tejano en gravedad cero, me encierro dentro de mi baúl y me vuelo la tapa de los sesos de un disparo.»

Psicópata Dave: «Vale. Haz la tirada.»

(tirada)

Yo: «¿Cómo he podido fallar?

Psicópata Dave: «¿Por qué estás intentando arruinarle la partida a los demás?»

Yo: «Mira, quizá esta partida sea divertida para ti, ¡pero esto no es Star Wars

El Capullo: «¡Ab3! ¡Está armado! ¡Nunca te metas con un máster armado!»

Psicópata Dave: «¿Qué quieres decir, exactamente?»

Yo: «Pues mira, un argumento de dibujos animados, gente con acentos falsos y adolescentes salidos haciéndose pasar por tipos duros NO es de lo que va Star Wars. Me largo de aquí.»

Psicópata Dave: «¡Grrrrrrrrrrrrrrr!»

El Capullo: «Mira, mi personaje está encerrado en los servicios sin papel. ¿Puede usar la Fuerza para coger un rollo del armarito de los repuestos?»

Psicópata Dave: «¿Eh? Ah, sí. Por fin estás actuando como un Jedi.»

La leyenda dice que esa partida duró tres días más, hasta que tan sólo quedaba El Gordito. Nunca volví a jugar con Psicópata Dave, quien fue desapareciendo lentamente de mi círculo de amigos, perdido en una espiral de destrucción llena de locura, odio a sí mismo y productos de Games Workshop.


Referencias y notas al pie

(1) En la escena de la cantina en Mos Eisley. durante sus dos o tres minutos de fama, se sentaba frente a Han y le decía que Jabba estaba hasta las pelotas (si las tuviere) de él y que se lo iba a cargar. En la versión original, la respuesta de Han era pegarle un tiro a bocajarro que le dejaba bastante pocho. Así, sin más ni más.

En la Edición Especial que se estrenó en 1997, y en un malsano arranque de corrección política, George Lucas hizo que añadieran digitalmente un primer disparo de Greedo que falla y da en la pared al lado de Han, para así justificar que este se lo cargue inmediatamente después en «defensa propia». Y es que el bueno de la peli no puede ir por ahí despanzurrando malos sin motivo suficiente, por muy contrabandista que sea. Lamentablemente, no sólo el hecho de que alteren digitalmente una película por aquello del qué dirán es malo de por sí, pero es que el cambio no estaba especialmente bien hecho y el parche se notaba horrores.

En la más reciente edición de la película (la edición en DVD), la alteración sigue ahí, pero ha sido retocada para que quede mejor. Algo es algo, aunque para los fans carrozas de La Guerra de las Galaxias como yo, Han siempre disparó primero.


La traducción corresponde al texto Trapped in Jedi Academy de Al Bruno III (Ab3), realizada por Jorge Prieto (a.k.a. Reverendo) y recuperada de Archive.org.

Caníbales, paletos y astronautas transexuales

WTF?! “¿Qué es esto?” ¡Vuelve a la entrada principal, muggle!

Aviso: la siguiente historia puede ofender a los que se ofendan fácilmente, a los fans de Los Inmortales 2 y a la gente que creía que yo estaba muerto.

Siempre me ha encantado Chill; tenía una cierta elegancia dentro de su simplicidad que me resultaba atractiva. El problema es que parecía ser incapaz de poner en marcha una partida. Este es un ejemplo de las cosas que solían ocurrir en cada ocasión. (1)

Robert Smith
(2) En la historia original, El Gordito se llama Blobbert Smith. Un juego de palabras entre Robert Smith (el cantante de The Cure) y la palabra «blob», que viene a ser una masa sin forma, de consistencia gelatinosa y temblequeante… como, por ejemplo, los michelines de una persona obesa.

Estábamos en el sótano de El Disgusto. Yo iba a dirigir la partida, y Psicópata Dave, El Disgusto, El Capullo y El Gordito iban a ser los jugadores. (2)

Yo: «¿De verdad? ¿Van a ir a la Gen Con?»

Psicópata Dave: «Sí, El Pervertido y su cariñín están allí ahora mismo.»

El Disgusto: «No tengo un gran concepto sobre su gusto con las mujeres, pero tengo que admitir que ese tipo sabe ser romántico.»

El Capullo: «¿Qué otra cosas podrías esperar de alguien que ha memorizado todas las posturas de las esclavas de Gor?» (3)

El Gordito: «¡Bah! ¡Romanticismo! ¿Qué es el romanticismo, sino una llamada a propagar la continuidad de la sangre? ¿Y acaso no es cierto que todos los amantes, al final, se transforman en polvo?»

El Capullo: «¿Tú no solías ir al club audiovisual con nosotros?»

El Gordito: «En mi juventud, manejé más de un proyector. Solía caminar entre los estudiantes, pero, ¿acaso ellos me veían?»

Yo: «¿No solías ser un tanto menos… siniestro?»

Psicópata Dave: «¿Y un tanto menos… gordo?»

Yo: «¡Dave!»

Estrella de combate (Galactica)
(4) Esto es una referencia bastante directa a La Guerra de las Galaxias. La pilláis, ¿verdad?

Psicópata Dave: «¡Bueno, mírale! ¡Es enorme! ¿Eso es un jugador?, ¡es una estación de combate!» (4)

Yo: «Lo siento mucho, Gordito. Dave se cree que es un tipo gracioso.»

El Gordito: «No me siento insultado. Ostento mi obesidad como una insignia de honor. Resulta que un médico me dijo que yo era diabético; que si no cambiaba mis hábitos alimenticios, moriría.»

El Capullo: «Uau.»

El Gordito: «Pero ahora os pregunto… ¿Merece la pena vivir la vida sin las chocolatinas de crujiente galleta? Yo os digo: ¡No! ¿Hay que elegir entre la muerte o los dulces? Yo os digo: ¡Pues dejad que las figuritas de mazapán sean mi Parca!»

El Disgusto: «¡Amén, hermano!»

Yo: «Bueno, si estás viviendo tu sueño, tengo que respetarlo… más o menos. Hagamos los personajes, ¿vale?»

Fue bastante sencillo guiarles a través de la creación de personajes, pero cuando llegó la hora de determinar el equipo, Psicópata Dave comenzó a ponerse quisquilloso.

Psicópata Dave: «¿Pero qué mierda de tabla de armas es esta?»

Yo: «¿Qué quieres decir?»

Psicópata Dave: «Es UNA tabla. ¡Y cubre todos los daños para armas de fuego! Es una blasfemia. Es como Rolemaster para subnormales.»

El Capullo: «A mí me parece que está bien.»

Psicópata Dave: «¿Una sola tabla para todos los tipos de armas de fuego? ¿Una sola tabla para revólveres y ametralladoras automáticas? ¿Una sola tabla para rifles y armas de asalto? ¿Y qué pasa con la munición explosiva y perforante?»

Yo: «Bueno, el juego no se adentra en tantos detalles.»

Psicópata Dave: «¿Y entonces cómo esperas que rolee adecuadamente a mi personaje?»

El Disgusto: «Esta es una partida de Ab3. Se juega a base de burlarte de lo insultantemente patética que es.»

El Capullo: «Ouch.»

El Gordito: «¿No podemos aceptar el hecho de que jugamos porque somos la escoria de la sociedad? ¿Que la misma esencia de nuestro dolor personal es lo que nos ha reunido aquí?»

Psicópata Dave: «Creo que me gustabas más cuando empleabas tu tiempo en doblar cintas de El Misterioso Teatro de la Ciencia con el equipo del instituto.»

Yo: «¿Patética? ¿Me estás acusando de ser patético?»

Star Frontiers (juego de rol)
(5) Star Frontiers es todo un clásico de los juegos de rol de ciencia-ficción (junto a Traveller, claro). Publicado por TSR en 1982, no fue el primero de su clase, pero sí uno de los mejores.

El Disgusto: «Rezumas patetismo.»

Yo: «Vale. ¿Por qué no nos dices por qué odiaste mi campaña de D&D

El Disgusto: «Porque no era más que un estúpido limpia-mazmorras.»

Yo: «Muy bien. Por cierto, ¿cuál era el argumento de tu partida de Star Frontiers(5)

El Disgusto: «Un tío que conocéis en un bar de una estación espacial quiere que recuperéis un artefacto perdido en un complejo subterráneo abandonado años atrás que ha sido ocupado por mutantes.»

Yo: «Ya veo. Y ahora dinos, ¿cuál era el argumento de tu partida de Boot Hill(6)

El Disgusto: «Un viejo buscador de oro conoce a vuestros personajes en un saloon y os pide que le ayudéis a conseguir algo de oro de una vieja mina abandonada que ha sido ocupada por indios apaches adoradores de Lovitar.» (7)

Yo: «Y por último, ¿cuál era el argumento de tu partida de Shadowrun(8)

El Disgusto: «Un viejo mago os paga para que robéis ciertos datos de un complejo subterráneo guardado por un dragón.»

Boot Hill (juego de rol)
(6) Otro clásico. Boot Hill fue un juego de rol ambientado en el Salvaje Oeste, con aires de realismo histórico y sin magia ni elementos sobrenaturales de ningún tipo. Lo que lo hace realmente interesante es que fue publicado por TSR (Gary Gygax es uno de sus autores) en 1975, tan sólo un año después de que Dungeons & Dragons hiciese su aparición estelar. En otras palabras, Boot Hill fue el primer juego de rol de indios y vaqueros que se publicó.

Yo: «Y tú odias los juegos limpia-mazmorras.»

El Disgusto: «Apasionadamente.»

Yo: «Pero te encantan las ironías.»

El Disgusto: «La ironía es para los perdedores, Ab3. Los perdedores como tú.»

El Capullo: «¿Puede mi personaje ser un vampiro?»

Yo: «No, en este juego lucháis contra los vampiros. Los vampiros son malvadas amenazas bebedoras de sangre.»

El Capullo: «Bueno, quizá podría ser un vampiro con alma, que lucha contra la maldad porque está en una búsqueda personal de redención.»

Psicópata Dave: «Esa es, sin duda, la cosa más estúpida que jamás haya oído.»

El Capullo: «Vale, entonces simplemente jugaré con un poli bueno con malos modos, llamado Arnold Eastwood.»

Psicópata Dave: «Yo jugaré con un cazarrecompensas llamado Beauford Fett.»

El Disgusto: «Mi personaje es un ninja. Nadie sabe su nombre auténtico, así que podéis llamarle… El Verdugo.»

El Gordito: «Mi personaje es un astronauta transexual con algo que demostrarse a sí mismo.»

Yo: «…interesante mezcla.»

Psicópata Dave: «En sus ratos libres mi personaje caza y mata empleados de Starbucks.» (9)

El Capullo: «Mi personaje guarda las cenizas de su fallecido compañero en una bolsita de piel que cuelga alrededor de su cuello.»

El Disgusto: «El arma favorita de mi personaje es un bate de béisbol de aluminio al que llama Justicia.»

Starbucks (cafetería)
(9) En la traducción original: «Starbucks es una cadena americana de cafeterías cuya calidad es… bueno, digamos que Starbucks es al café lo que McDonalds es a la comida. Y lo triste es que están empezando a extenderse por todo el mundo.» Y el resto… es historia, ¿no creéis?

El Gordito: «Mi personaje es un fugitivo del gobierno porque sabe que los aterrizajes en la luna fueron un engaño.»

La partida aún no había empezado, y yo ya estaba poniéndome de parte de las fuerzas de la oscuridad. En Chill, los personajes eran todos miembros de una organización supersecreta que luchaba contra monstruos y fantasmas, llamada S.A.V.E. Decidí que iba a hacer que todos fueran aceptados en la organización al mismo tiempo.

Yo: «El profesor Kruthers os da la bienvenida a todos a la organización, y os da a cada uno un pin para la solapa, con la insignia de S.A.V.E.»

El Capullo: «Guay.»

El Disgusto: «¡El Verdugo pincha el suyo EN SU CARNE DESNUDA!»

El Gordito: «Mi personaje pincha el suyo en el pañuelo de seda arrugada que lleva alrededor del cuello.»

Psicópata Dave: «Yo lanzo el mío a la otra punta de la habitación y le digo a Kruthers que le folle un pez.»

Yo: «¿Qué?»

Psicópata Dave: «Beauford Fett no trabaja a las órdenes de nadie.»

Yo: «Pero… la premisa del juego es que todos trabajáis para S.A.V.E.»

Psicópata Dave: «Bueno, de modo que para ti la premisa es más importante que la libertad de acción, ¿no?»

Yo: «Me parece muy bien la libertad de acción, pero esto es como jugar a Star Trek cuando uno de los personajes rehúsa trabajar para la Flota Estelar.»

El Capullo: «Bueno, de hecho eso pasa muchas veces. ¿Recuerdas la última partida de Star Trek? El Disgusto quería llevar un ninja.»

El Disgusto: «¿Cómo podría la Flota Estelar no emplear ninjas? Es lo único que evita que los klingons ataquen en masa.»

Psicópata Dave: «Mira, formaré parte del club de los monstruos estúpidos si eso te hace dejar de quejarte y lloriquear, pero no pienso llevar ningún pin mágico para maricones.»

Yo: «Vale, vale.»

El Disgusto: «¿Puedo ponerme yo su pin?»

Rápidamente terminé con los preparativos y pasamos a discutir su misión. Tenían que marchar a Atlanta, Georgia, donde investigarían una serie de asesinatos caníbales con aspectos decididamente sobrenaturales.

El Capullo: «Mientras estamos en el avión, escucho una versión en casete del Necronomicón

Yo: «No, ni hablar.»

Psicópata Dave: «Mi personaje mea en del lavabo del cuarto de baño.»

El Disgusto: «No puedo creer que te deje usar mi servicio.»

Psicópata Dave: «Mira quién fue a hablar, el chico de las botellas.»

El Gordito: «Mi personaje medita sobre la posibilidad de lanzarse a sí mismo/misma fuera del avión, como método para combatir el corrosivo malestar que le/la infecta.»

Yo: «Vale.»

El Gordito: «Pero, en lugar de eso, se limita a pedir un segundo postre.»

Yo: «Me alegro de que superaras esa pequeña crisis. Ahora vuestros personajes salen del avión, y vuestro contacto, Brian Hayes, os está esperando. Distinguís fácilmente las suaves facciones del afroamericano por su distintivo pin de S.A.V.E.»

El Capullo: «Le saludo con el apretón de manos secreto.»

Yo: «S.A.V.E. no tiene apretones de mano secretos.»

El Disgusto: «Yo me aseguro de que ninguno de los inspectores de equipaje descubra mi maletín lleno de armamento ninja.»

El Gordito: «Mi personaje pestañea seductoramente hacia Brian Hayes e instantáneamente se odia a sí mismo/misma por hacerlo.»

Psicópata Dave: «Oye, oye. Espera un minuto, para el carro.»

Yo: «¿Qué?»

Psicópata Dave: «¿Un negro? ¿Tenemos que trabajar con un jodido negro

Yo: «Es un PNJ, está aquí para ayudar a vuestros personajes.»

Psicópata Dave: «¿Ayudarnos a qué? ¿A aprender cómo abusar de los servicios de caridad?»

El Gordito: «¡Dulce y refrito Jesús! ¿Cuál es tu problema?»

El Disgusto: «¿Encuentro yo mi equipaje?»

El Capullo: «Mira, esto no es Paletos: El Linchamiento

Yo: «¿Por qué es importante? ¿De verdad vas a armar un escándalo por esto?»

Psicópata Dave: «¿Y qué será lo próximo? ¿Explorar mazmorras con orcos de peluche?»

El Capullo: «Tío, sabía que eras racista, y sabía que estabas loco, pero lo que no me imaginaba era que fueses una especie de loco racista.»

El Disgusto: «¡Hola! ¡Equipaje! ¿Debería hacer una tirada de búsqueda?»

El Gordito: «¿Acaso no diriges tu ira hacia los hombres de color porque te odias a ti mismo?»

Psicópata Dave: «Ah… no.»

Yo: «Vale, mira. Si te hace feliz haré que Brian Hayes sea blanco.»

Psicópata Dave: «¡Demasiado tarde! Ya has dicho que era negro. ¡Es negro! No vale cambiar.»

Yo: «Oh, por el amor de Dios…»

El Disgusto: «¿Dónde está mi equipaje?»

Yo: «Lo mandaron a Los Ángeles, todo tu equipaje está en Los Ángeles.»

El Disgusto: «Supongo que sabes que esto significa guerra.»

Psicópata Dave: «¿Ves? ¡Seguro que los sin techo de Hayes lo robaron!»

El Gordito: «Oh, puede que manipulen nuestras maletas indebidamente, pero jamás podrán hacerse con nuestras almas.»

Yo: «S.A.V.E. os dará una paga modesta para comprar ropas y equipo.»

El Capullo: «¿Puedo comprar una armadura para el torso con bordado de oro?»

Yo: «Brian Hayes os conduce hasta un hotel de cinco estrellas. Por el camino os cuenta acerca del extraño caso de los asesinatos caníbales. Os explica que cada una de las víctimas fue aparentemente tragada por las sombras, y, más tarde, sus cuerpos parcialmente devorados fueron encontrados en el parque. Una fila de pisadas rojas y pegajosas partía de cada uno de los cadáveres, pero aparentemente no llevaban a ninguna parte. Las pisadas se desvanecieron tras veinticuatro horas, y no pudieron ser fotografiadas. Cada víctima parecía haber sido tragada por las sombras y luego abandonada en otra parte.»

Psicópata Dave: «Le pincho a Brian Hayes con un boli en el cuello y le grito: ¡Quizá eso sea sólo lo que tú quieres que creamos! ¡Apuesto a que no pagaste por este coche!»

El Capullo: «¿Qué?»

El Disgusto: «Yo bajo mi ventanilla y me subo al techo del coche… ¡al estilo ninja!»

Yo: «Brian Hayes le pregunta a Beauford si tiene algún problema.»

Psicópata Dave: «Yo le respondo que le estoy vigilando.»

El Gordito: «Yo vuelvo a subir la ventanilla para que nuestro compañero ninja no pueda volver a entrar.»

Yo: «Como sea. Brian os lleva a vuestro hotel y os ayuda a acomodaros. Os dice que en unas pocas horas os llevará a una de las escenas del crimen.»

Psicópata Dave: «Hazme saber si tengo alguna oportunidad de quedarme a solas con ese tío.»

Yo: «¿Por qué?»

Psicópata Dave: «Ya lo sabrás, Don Me-Confunden-Las-Tablas.»

El Gordito: «Una vez que mi personaje está solo en su habitación, se pone un vestido de verano, una máscara de gorila y un cinturón con un pene colgando, y comienza a jugar a la ruleta rusa.»

Yo: «Creo que estoy repitiéndome mucho hoy, pero… ¿por qué?»

El Gordito: «¡Porque el DOLOR le consume!»

El Disgusto: «Yo compruebo que no haya ninjas en mi habitación.»

Yo: «La habitación está completamente libre de ninjas.»

El Disgusto: «¿Cómo lo sabes si ni siquiera has tirado los dados?»

Yo: «¡No hay ninjas en la jodida habitación! Deben haber mandado un equipo de fumigación anti-ninja antes.»

Algunas horas más tarde, Brian Hayes volvió para decirle a los personajes que había habido otro asesinato. Por supuesto, esto propició otra retahíla de acusaciones e intentos de ahorcamiento por parte de Psicópata Dave. Finalmente, conseguí que se pusieran en marcha, pero las cosas volvieron a detenerse cuando El Disgusto insistió en que su personaje escalaría hacia abajo las paredes del hotel.

Poco después los personajes se encontraron en una muy reciente escena del crimen. Se tomaron un momento para examinar el cuerpo mordisqueado y las grandes pisadas que parecían de alquitrán.

El Capullo: «Uhm, ¿por qué no ha llegado aún la policía?»

El Gordito: «Mi personaje mira hacia el cadáver y considera que quizá, en última instancia, todos somos bocados dispuestos en un plato cósmico.»

El Disgusto: «Sí, ¿por qué no está aquí la policía?»

Yo: «Brian Hayes os explica que…»

Psicópata Dave: «Mi personaje grita: ‘¡Es una trampa!’ y se lanza sobre el astuto PNJ.»

(Una breve pelea después.)

Yo: «Bien. Brian Hayes vuelve a guardar el spray anti-atacantes en su chaqueta, mientras el personaje de Psicópata Dave grita y corre dando vueltas en círculo.»

Psicópata Dave: «Lo dudo. Biff Bam y yo solíamos usar ese spray el uno con el otro todo el rato para mantenernos viriles. Estoy seguro de que Beauford Fett está quitándoselo de encima y esperando su oportunidad.»

Yo: «Brian Hayes os explica que la policía aún no ha llegado porque aún no saben que se ha cometido otro asesinato.»

Psicópata Dave: «¡A-JÁ!»

Yo: «Brian Hayes sigue explicando que la razón por la que él sabía del crimen es que está sufriendo extraños sueños de naturaleza profética.»

El Disgusto: «Es como si tuviese un sentido del peligro ninja.»

El Capullo: «Aún mejor, tiene poderes psíquicos.»

Psicópata Dave: «Oh, ya lo cojo. Un negro con un sueño. Muy bonito, muy políticamente correcto.»

El Gordito: «Tus mofas xenófobas comienzan a ser agotadoras.»

Psicópata Dave: «Y a ti el culo te huele a queso, ¿a dónde quieres llegar a parar?»

La siguiente hora fue invertida en la investigación… en el sentido más amplio del término. El Capullo intentó reunir pistas, pero necesitaba un montón de ayuda del PNJ. Desgraciadamente, no obtuvo un montón de ayuda del PNJ porque Psicópata Dave se pasó la mayor parte de la partida intentando envenenarle, asesinarle o deportarle. El Gordito intentó ayudar, pero dado que su estilo de interpretación estaba en algún punto intermedio entre el roleo normal y el arte conceptual interpretativo, en realidad, no era de ninguna ayuda. Como el personaje de El Disgusto era un ninja, permaneció en las sombras acariciando su bate de béisbol. Quizá fuese mejor así.

Finalmente, el grupo dedujo que había un dios azteca caníbal suelto por ahí, y le rastrearon hasta la casa de un importador en la parte más sórdida de la ciudad. Cogiendo sus ideas de todas y cada una de las películas de terror jamás filmadas, el grupo decidió atacar a los monstruos en plena noche, con una planificación y un armamento mínimos.

Pero antes de que eso ocurriera, tuve que excusarme e ir al cuarto de baño.

Psicópata Dave: «Tardaste un buen rato.»

El Capullo: «Espero que todo te saliera bien.»

El Gordito: «Creo que deberíamos intentar razonar con el dios caníbal.»

Yo: «Eh, El Disgusto…»

El Disgusto: «¿Sí?»

Yo: «¿Cuánto hace que tus padres se han ido?»

El Disgusto: «Sólo durante todo el día de hoy, y vuelven mañana por la mañana. ¿Por qué, te quieres casar con ellos?»

Yo: «¿Y cuánto hace que Lamont está encerrado en el armario de la ropa limpia?»

The Further Adventures of Tennessee Buck The Further Adventures of Tennessee Buck (1988)
(10) The Further Adventures of Tennessee Buck es una película chorra de comedia y aventuras en la jungla rodada en 1988. Probablemente lo más destacable de la cinta (lo único, vaya) sean los desnudos de Kathy Shower que tanto estimularon a El Disgusto.

El Disgusto: «¿Le dejaste salir?»

Yo: «Sí.»

El Disgusto: «Pero serás nenaza.»

Yo: «¿Por qué tratas tan mal al pobre animal?»

El Disgusto: «¡Ese puto perro se lo estaba buscando!»

Yo: «¿Qué hizo?»

El Disgusto: «Estaba despanzurrado en el sofá del amor intentando disfrutar del clásico del cine Las Aventuras de Tennessee Buck, y acababa de empezar la escena del masaje con las nativas, ¡cuando el puto perro frotó su nariz pegajosa contra las plantas de mis pies!» (10)

El Capullo: «Eso sí que es aguar la fiesta.»

El Gordito: «Ah, recuerdo la primera vez que mis padres entraron en mi habitación y me encontraron con la camiseta agarrada entre mis dientes y Hardbodies puesta en el vídeo.» (11)

Yo: «¿Y castigaste a tu perro por eso?»

El Disgusto: «Los perros son como las mujeres, sólo reaccionan ante hombres fuertes y dominantes, como yo.»

Hardbodies (pelicula)
(11) Hardbodies (1984) es una película playera-erótico-festiva rodada en el 84, con abundancia de glándulas mamarias femeninas en pantalla.

Yo: «Eso sonaría mucho más impresionante si no hubieses llorado como un bebé al final de Los Inmortales(12)

El Capullo: «Yo lloré al final de Los Inmortales 2

Psicópata Dave: «Todos lo hicimos, Capullo, todos lo hicimos.»

Yo: «Por supuesto, te darás cuenta de que después de estar casi un día entero en el armario de la ropa limpia, ya no tienes ropa limpia.»

El Disgusto: «¡Me cago en el puto perro! ¡Le voy a dar más palos que a una estera!

Yo: «Volviendo a la partida… por favor… ¿Cómo vais a colaros, chicos?»

Psicópata Dave: «¡Derribamos la puerta principal de una patada!»

El Gordito: «Pero qué sutil.»

Yo: «De acuerdo. Entráis a saco y encontráis esas extrañas pisadas sangrientas por todas partes. Brian Hayes os guía a través del pasillo, hasta el…»

Psicópata Dave: «Espera, ¿está delante de nosotros?»

Yo: «Sí, y él…»

El Disgusto: «¡Postura ninja!»

El Gordito: «Mi personaje se agarra los machos y se prepara para el combate.»

El Capullo: «¡Idiota! Nunca te lleves los machos a un tiroteo.»

Psicópata Dave: «Le disparo a Brian Hayes en la nuca.»

(tirada de dados)

Yo: «¿Que tú qué?»

Psicópata Dave: «Veo en esta tabla tuya para maricas que Brian Hayes es ahora un ex-PNJ.»

Los Inmortales 2
(12) Una película definitoria de los ochenta. Christopher Lambert consolidó su posición como actor que no sabía actuar, pero que sabía quedar chulo en pantalla, y todo el rollo de las peleas a espada en entornos urbanos con el lema de «sólo puede quedar uno» de fondo caló muy hondo entre los aficionados al género fantástico y de acción. Y, por supuesto, tenía una banda sonora compuesta e interpretada por Queen. ¿Qué más se puede pedir?

Yo: «¿Por qué?»

Psicópata Dave: «Porque interpreto a mi personaje.»

El Capullo: «¡Eres un gilipollas! ¿Por qué has tenido que arruinarlo todo?»

Psicópata Dave: «Porque no va a tocarle siempre a El Disgusto.»

El Disgusto: «¡Esto es demasiado! Ataco al astronauta transexual de El Gordito.»

El Gordito: «Mi personaje grita como una mujer y luego agarra su pistola.»

Psicópata Dave: «Yo provoco a El Capullo bailando sobre los sesos del PNJ.»

(Un montón de dados ruedan sobre la mesa. Arriba, en la cocina, es ignorado el sonido de un perro intentando utilizar un abrelatas desesperadamente.)

Yo: «Bien, todos vosotros estáis muertos o agonizantes. Espero que estéis contentos.»

El Capullo: «¿Puedo hacer una tirada para volver a meterme dentro mis entrañas? Tengo primeros auxilios.»

Yo: «La temperatura parece bajar en toda la habitación mientras observáis al dios azteca caníbal materializarse desde las sombras. Os observa con una mirada de deseo, la sangre goteando de su cara esquelética.»

Psicópata Dave: «Que se atragante… que se atragante…»

El Gordito: «Hago un último gesto desafiante… en cuanto mi personaje encuentre su brazo. Sé que está aquí, por alguna parte…»

Yo: «El dios azteca caníbal se da media vuelta, asqueado. No os encuentra, a ninguno de vosotros, apetecibles en absoluto.»

El Disgusto: «¡Pero si los ninjas están deliciosos!»

La tarde siguiente vendí mi juego completo de manuales de Chill, y doné todo el dinero que saqué a la Fundación Universitaria para la Gente Negra. Me pareció que era lo único que podía hacer.


Referencias y notas al pie

(1) Chill es un juego de terror contemporáneo que ya se ha mencionado anteriormente; véase la historia número nueve para más señas.

(3) Las novelas de Gor también han aparecido anteriormente en un par de ocasiones. Para más detalles, véase la historia número tres. 

(5) Aún hoy en día sigue siendo recordado con mucho cariño, y tiene una legión de fans que siguen jugándolo con pasión. Recientes productos de Wizards of the Coast enmarcados dentro de la línea d20 Moderno (como el Menace Manual o, sobre todo, d20 Future) han rendido pequeños homenajes a Star Frontiers incluyendo descripciones de antiguas razas del juego entre sus páginas.

Para los interesados, en starfrontiers.com os podéis descargar, legalmente, todos los libros de reglas y suplementos que se llegaron a publicar para Star Frontiers. Una vez más se cumple el viejo dicho de que los clásicos nunca mueren.

(7) Si no me equivoco, y bien podría equivocarme, Lovitar es un dios de la mitología finlandesa que fue adoptado por D&D, entre otros, para el panteón de los Reinos Olvidados.

(8) Shadowrun es un juego de rol que mezcla ciencia y magia en una ambientación moderna a la par que arcana, mucho antes de que Wizards of the Coast lanzara su d20 Moderno con el suplemento Magia Urbana. La primera edición (ya lleva tres) data de 1989 y fue publicada por FASA.


La traducción corresponde al texto Cannibals, Rednecks And Transgendered Astronauts de Al Bruno III (AB3), realizada por Jorge Prieto (a.k.a. Reverendo) y recuperada de Archive.org.