No eres tú, soy yo

Un perro se esconde debajo de la cama por miedo a los petardos.

Nunca habían tardado tanto en tirar los primeros petardos. Han llegado, esta semana. Las casetas de venta también han abierto tarde. No es por la Covid-19, o no solo es por la Covid, sino por cómo hay cosas que van cuesta abajo y sin frenos, o eso creo.

Quizá me equivoco.

Quizá el mercado ha dicho: «Una po**** me arriesgo este año; mejor abrimos las tiendas tarde; luego, valoramos ventas y ya veremos qué se hace para el año que viene.»

A lo mejor yo le estoy intentando dar una lectura moral, y la cosa va de pasta.

Me ha pasado antes.

El grupo de WhatsApp, y la verbena de San Juan

Estoy en el grupo de WhatsApp de la urbanización, que yo me lo imagino como el típico grupo de padres de colegio. Gente que se pasa el día diciendo cosas políticamente correctas y esconde lo que piensa; luego, otros que están ahí buscando la dosis de interacción social que han perdido en otro lado, y los que lo tienen silenciado. Yo soy del tercer grupo. Abro y cierro cada 300 o 400 mensajes nuevos, pero hoy le he echado un ojo. Algunos hablaban de los petardos, de si podían tirar cohetes y cosas varias que explotan desde su casa, porque es injusto que no les dejen tirarlos en una urbanización de montaña.

Supongo que prevalecerá el sentido común, pero quizá algún idiota quema medio bosque.

No hay que cantar victoria. La estupidez siempre encuentra camino.

Lo que ocurre con los petardos es similar a lo que ha pasado con las mascarillas: responsabilidad individual, o ausencia de. Todo dios quiere democracia, pero, luego, te da palo ir a votar; también que quiten restricciones cuando baja la curva de contagios, pero sin estas, unos no saben qué hacer y otros se van a hacer botellón en burbujas de convivencia de setecientas cincuenta y siete personas.

Ah, la responsabilidad individual… Menuda zorra.

Roma (Pájaros muertos, 1 de enero)
Cientos de pájaros muertos en las calles de Roma debido a la pirotecnia del 1 de enero.

Ecologistas y animalistas que petardean

En definitiva, que el ecologismo, el animalismo y la responsabilidad individual están muy bien, pero el niño tiene que tirar «petardicos» (y el padre). Cuando llegan las verbenas, se nos olvida; nos vale todo: siempre ha sido así, es una tradición… pero, después, tildas al torero de imbécil por la misma frasecita; otro gran hit: la verbena es un único día (mentira, por cierto). En realidad, todas los que quieras: lo hace todo el mundo, no hacen daño a nadie, y blablablá.

La realidad es que es muy fácil llamarse ecologista cuando nada te afecta; es muy fácil decir que estás contra el racismo o a favor del feminismo, siempre que no cuestionen tus privilegios y, sí, es sencillísimo decir que no te gustan los petardos, mientras compras, y prendes, y lanzas, y das por culo a niños y niñas con TEA (o adultos), gente mayor, fauna salvaje, y perros, y gatos. Para cambiar algo, hay que ser conscientes todo el año, no cuando nos conviene.

¿Y si empezamos a hacer autocrítica? Podemos empezar por ser valientes para decir al padre, al hermano, al hijo: «No, no quiero petardos: yo estoy en contra por esto, esto y esto». Decir: oye, no quiero pirotecnia sonora, porque mata animales, hace daño: tiene consecuencias. Decir: no eres tú, ¿sabes?, soy yo también. Soy yo quien decide, quien da ejemplo, quien ayuda a cambiar las cosas.

¿Cómo daña la pirotecnia a los animales?
Gorrión muerto debido a la pirotecnia. Copyright: Animal Ethics.

Siempre estamos exigiendo a los políticos que sean valientes para actuar y legislar, pero ¿y nosotros?

La base de la democracia es la participación ciudadana, ¿no?

Pues empecemos a actuar.

Y no hablo de convertirse en policías de balcón, sino en posicionarnos (activamente) en contra de una tradición, en hacer carteles —como alguien que empezó a informar en Terrassa sobre los peligros de la pirotecnia hace unos días—; en atrevernos a educar, dialogar, y cambiar las cosas.

Deja de contentarte con lo que tienes; deja de contentarte con lo que eres: haz autocrítica y atrévete a seguir cambiando.

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Google Trends para entender el abandono de perros

El sábado pasado, intentando rescatar a una perro lobo checoslovaco (cagada de miedo) me llevé un mordisquillo en la mano. Nada grave. A mi compañero Antonio, de Dog’N’Roll, la perrilla le regaló un mordisco diez veces más profundo y no le vais a ver llorando en su blog (aunque tampoco tiene, claro). La perra ya se había escapado varias veces, según nos comentaron vecinos de Sant Cugat del Vallés, y, esa mañana, a punto estuvo de ser atropellada por diez o quince coches. Esta misma semana me llegan por varias fuentes media docena de casos de border collie renunciados en protectoras y perreras —y uno en Son Reus (Mallorca): Flipper, que ha sido tildado de PPP incluso, pese a que la asociación Los Olvidados de Son Reus, que hace un trabajo impagable, lo negaba en redondo con razón—. El martes, cinco voluntarios de Conectadogs rescatamos una cerda vietnamita de unos 50 o 60 kilos que habían abandonado en un bosque de Terrassa: puede que esté embarazada, y su familia la largó a la calle. Aunque no todo el mundo lo vea, son dos caras de la misma moneda: razas de moda a un lado; irresponsabilidad en el otro.

En todos los años en los que he trabajado en marketing (aproximadamente, desde 2009-2010), Google ha ido ampliando herramientas muy útiles para quienes trabajan en el sector, pero pocas son aplicables a otras facetas de nuestro día a día. La mayoría se centran en ayudarnos a identificar cómo captar tráfico, qué perfiles visitan nuestro sitio web, qué palabras clave son más útiles para posicionar nuestros contenidos en Internet… ¿Por qué os cuento esto entonces? Porque hay una herramienta de Google llamada Trends (Tendencias, literalmente) que nos permite ver cómo las modas se van sucediendo una tras otra. En lo que se refiere a los animales, esas modas o tendencias tienen una fuerte repercusión luego en la realidad, pero pocas veces podemos hacernos tan conscientes de estos fenómenos como con la ayuda de un gráfico: ya veréis.

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Fig 1. Interés despertado por los términos cerdo vietnamita (azul) y minipig (rojo) entre 2005 y 2019 en España.

En realidad, Trends no solo mide las tendencias de búsquedas web (o de imágenes, o noticias, o compras, o YouTube), sino que nos permite comparar términos a través de los que calcular la relevancia de un concepto y el interés que este ha despertado a través del tiempo. Si te fijas, el gran número de border collie en la calle (y, por desgracia, en protectoras y perreras) ha aumentado exponencialmente entre 2005 y 2019. ¿Se refleja esto en un gráfico sobre tendencias de búsqueda? ¿Y del pastor lobo checoslovaco o el malinois? Sí, se refleja con total claridad, y, si dedicas un par de minutos a analizar los gráficos, dan miedo.

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Fig 2. Interés despertado por la búsqueda «border collie»(en azul) entre 2005 y 2019 en España.

Además, podemos hacer búsquedas comparativas de varias razas como las que citaba arriba y valorar el interés despertado de todas ellas. Pongamos varios ejemplos: en la primera (fig. 3) podemos ver cómo el border collie enfrenta hoy muchos problemas (ya no solo abandonados o mala gestión del perro por compras que solo miran la estética, sino también cría ilegal, por poner otro ejemplo) y que el interés en los últimos 10 años, en España, ha crecido de una forma que explica muy bien por qué hoy existen los problemas que existen. Lo mismo ocurre con los pastores belga e incluso con los perros lobo checoslovaco, que hace seis o siete años que las búsquedas de la raza se asemejan a las de un perro tan conocido como el pastor alemán.

Fig. 3. Comparativa del interés despertado por las búsquedas «border collie» (azul), «pastor alemán» (rojo), pastor belga (amarillo) y pastor lobo checoslovaco (verde).

Como no contamos con cifras exactas, las comparativas son muy útiles para hacernos una idea del interés despertado entre términos; así, aunque vemos que el interés que despiertan los pastores alemanes ha crecido en los últimos años, igual que en los dóberman (fig. 4) entre 2004 y hoy (en especial en los dos últimos años, y, si os fijáis, vuelven a verse perros de esta raza que había sido, erróneamente, tan criticada y despreciada a causa de datos falsos y poco científicos. Algo muy similar a lo que le ha ocurrido al pastor alemán (que para no enrollarme no pongo la captura en el artículo, pero podéis ver la imagen aquí).

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Fig. 4. Interés despertado por la búsqueda «dóberman» (en azul) entre 2004 y hoy día.

Quizá todavía no se entienda mucho la utilidad de una herramienta así, pero imaginemos ahora la capacidad de anticipación para frenar problemas como lo que están sufriendo los «border collie» y los «pastores belga» (un ejemplo es la película Max sobre la que ya hablé en el blog en relación a los pastores belga malinois). Del mismo modo, nos sirve para confirmar con datos y cifras un problema que ya hemos identificado.

¿Está subiendo la tendencia de la gente por adoptar frente a la compra de animales? Para esto también nos sirve Trends: para confirmar que la tendencia a la adopción frente a la compra también está mejorando (fig. 5). ¿Y qué pasa con los pastores alemanes o los dóberman? ¿Se ha identificado un nuevo problema con estas dos razas? Si realizamos una comparativa con otras razas, como el pitbull, vemos por qué estos fantásticos perros siguen colapsando protectoras y perreras de toda España y cómo el dóberman es una preocupación menor para el sector animalista (fig. 6).

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Fig.5. Comparativa del interés despertado por los términos de búsqueda «comprar perro» (azul) y adoptar perro (rojo) entre 2014 y 2019.

Y lo que todavía es más importante: una vez identificados estas tendencias —que, por desgracia, muchas más veces de lo que nos gustaría se convierten en problemas—, ¿podemos valorar cuál de ellas es más importante? Evidentemente, no: porque Google Trends solo nos da cifras en un gráfico (y ni tan siquiera valores numéricos reales) con las que trabajar. Sin embargo, sí deja ver y poner en contexto verdaderos desastres como lo que ha supuesto el auge de los pitbull en los últimos diez años en España (fig. 7).

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Fig. 6. Comparativa del interés despertado entre pitbull (rojo), dóberman (azul) y pastor alemán (amarillo).
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Fig. 7. Comparativa del interés despertado entre bullterrier (azul), pitbull (rojo), border collie (amarillo) y pastor belga (verde).

Este tipo de herramientas, que están al alcance de cualquiera, resultan muy útil para monetizar inversiones y plantear nuevas líneas de negocio en todo tipo de industrias y sectores, pero nunca he visto que se apliquen a la defensa de los animales: estoy convencido de que, en parte, no se ha hecho por desconocimiento. Poco a poco, la tecnología también alcanza a las ONG y este, a mi modo de verlo, es un ejemplo perfecto. Hoy, por ejemplo, publicaba un artículo sobre cómo querer a los perros (y por qué no humanizar nuestra relación con ellos), y este gráfico de Google Trends (fig. 8) nos explica por qué son necesarios este tipo de contenidos y hacer muchísima pedagogía sobre no robarle la identidad de perro a nuestros perros.

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Fig. 8. Interés despertado entre 2004 y 2019 por los términos «disfraces perros» (en azul) y «disfraz perros» (en rojo). Veis, además, que es un problema que se maximiza en Cataluña, Madrid y Andalucía, ¿verdad?

En definitiva, estoy convencido de que hay muchas formas de luchar en el movimiento animalista y esta es una más, pues une estrategia, buenos sentimientos y utilidad; y, sobre todo, está al alcance de cualquier entidad interesada en descubrir cómo puede seguir aportando por una España con cero perros maltratados y cero perros abandonados.


Para ampliar información: